Letre dib.º y lit.ª Lit. de J. J. Martinez. Desengaño, 10 Madrid.]

--Tú serás el fundador de ese alcázar que admirarán las gentes, que

construirás por el amor de una muger, y al que darás tu nombre.

--¿Y ese alcázar existe?

--Existe encantado.

--¿Y puedo yo verle?

--Sí, poderoso señor, pero enloquecerías y moririas como el rey

Aben-Habuz.

--¡Y bien! sino puedo verle, ¿cómo he de construir en el lugar donde se

encuentra, un alcázar semejante?

--Yo te traeré pintado en pergamino el alcázar; medido y dispuesto desde

lo mas chico hasta lo mas grande, de modo que los alarifes y los

oficiales solo tengan que labrar la piedra y la madera.

--¿Y cuando me traerás ese pergamino?

--Pasada una luna.

--¡Una luna todavía!

--Necesito ese tiempo para visitar el alcázar encantado, y puesto que

tanto amas á mi hija, aprovéchate tú para reducirla á tu amor.

--Dentro de una luna te espero, dijo el rey Nazar: vete.

--Dentro de una luna yo te haré conocer el Palacio-de-Rubíes. ¡Que el

Altísimo y Misericordioso quede contigo, rey Nazar!

Y el astrólogo salió.

--¡Oh! esclamó el rey Nazar; ¡el sabio rey Aben-Habuz, encantado en un

buho! ¡este buho inspirándome el amor de Bekralbayda! ¡ella pidiéndome

un alcázar en cambio de sus amores! ¡ese viejo contándome un estraño

encantamiento! ¡mi hijo enamorado de ella, guardando su secreto, y ella,

enamorada de mi hijo y ocultando tambien su amor! y luego: ¡yo conozco á

ese viejo: yo le he visto alguna vez! pues bien: ¡dejemos correr la

cosas, y Dios me guiará!

Fortalecido y tranquilo por su confianza en Dios, el rey Nazar se

reclinó en su diván, se envolvió en su alquicel y se durmió.

La alhambra; leyendas árabes · 第 35 / 311 题