Señora y todo mi bien: Si como perdí la libertad y todo libre
albedrío, con claridad tan resplandeciente que de contino está
procediendo de vuestra vista, juntamente no cobrára esperanza
de libertad, escusado me fuera el mi tan apasionado vivir,
porque, estando acompañado de tan sobrada pasion, ningun alivio
ni sentido tuviera para poder estar á la contina especulando
en vuestra sobrada gracia y demasiada hermosura, acompañada
de tan incomparable beldad, que claramente veo rescebir los
apasionados sentidos clarífica y resplandeciente luz, contra las
escuras tinieblas de que á vuestra causa el entendimiento se
halla ocupado; pero con vuestra vista toda la escuridad y niebla
cerrada se convierte en lumbre, tan fulgente como la procediente
de los rayos del clarífico Apolo, de manera que manifiesta es
la cuita que por vos me atormenta; pues remedio en verdad no
lo espera, porque vuestra tan sobrada honestidad y mesura le
antepone mil géneros de inconvenientes. De manera que, sin más
esperanza de salud, rescibo en satisfacion, y por cumplida paga,
mis males y tan demasiado tormento ser á vuestra causa, y con
esto sería contento y me satisfaria si entero estuviese, que mis
sobradas ánsias se sienten de vos, pues sois la causa principal
y primera de donde mi desconsolado y tan penado vivir proceden,
pero mi poco merecimiento, enemigo del tan sobrado atrevimiento,
me representa tantos temores, que me hallo indigno de áun pensar
en lo tal, y así quedo el más aherrojado captivo de quantos en la
casa de amor padescen.
Por la carta bien paresce,
Muy linda graciosa dama,
Que mi vida os obedece,
Y que por vos no fenece
Tan grande fuego y tal llama.
Pero los tristes sentidos
Que se abrasan,
Aunque están ya decaidos,
En verse tan encendidos
Bien os llaman,
Diciendo con gran clamor,
Ven, ven, señora, por quien
Padecemos,
Y aumentarás el dolor,
Y tendrémos mayor bien
Del que tenemos.
Y creciendo el tal favor,
No estimarémos la muerte
Ni la vida,
Ni tendrémos más temor
De ver desastrada suerte
Ni caida.
Pues los otros exercicios,
Tan prontos al daño y mal
Tras que andamos,
Ya han cesado en sus oficios
Diciendo: señora, y val
Que espiramos.
Así que no están en calma,
Ántes ya muy consumidos
Os desean;
Y los sentidos y el alma,
Con angustias condolidos,
Mucho penan.
Y desta arte así padece
Pena y tormento mortal
La mi vida,
Y la triste ya fenece
Con el ánsia desigual,
Que no la olvida.
Y tambien el pensamiento,
Vacilando en el dolor,
Que así lo trata,
Siente congoxas, tormento,
Viendo claro el disfavor
Que lo mata.
Así que mirando aquesto,
Dama del mundo más bella,
Me vencí,
Pues que no tan lindo gesto,
Ni ménos tan clara estrella,
Yo la vi.
Y con esto satisfago
Del todo al entendimiento,
Segun veis,
Pues que con vuestro halago,
En tan crudo y gran tormento
Le teneis.
Mas ya recibe por gloria
Ser la causa do depende
Á lo que apunta,
La de más alta memoria
Que el ingenio humano entiende
Ni barrunta,
En lo qual cierto, contento
Le tendrá la tal porfía,
Y estaria,
Si tuviese pesamiento,
Que por vos, señora mia,
Se sabía.
Así que á la clara ved
Que mi vida que os adora
Siempre os llama,
Y no quiere otra merced,
Sino que sepais, señora,
Cómo os ama;
Y que dello no pasion,
Ni cosa que lo parezca
Recibais,
Ni ménos alteracion,
Aunque mi vida fenezca,
Vos sintais.
_Ser._ ¡Oh atribulado corazon, y cómo te cumple padecer, pues á tu
causa está penado el que más amas! ¡Oh potencias del ánima, pues
sois las más nobles en la humana compostura! ¿por qué no estais
muy despiertas y sintiendo, con sentimiento crecido, el dolor que
Evandro está padeciendo á mi causa? ¡Oh esteriores sentidos, que
no vigilais á la contínua, consintiendo en todo género de pasion,
pues fuistes y estais culpados como partícipes en el delito que de
mi parte se cometió contra Evandro! ¡Oh corporales exercicios! ¿por
qué n’os apresurais en que la voluntad de Evandro se cumpla? Porque,
estando él con dolor, estando triste, estando enojado, estando en
tormento, estando acompañado de pasion, estándose abrasando en un
fuego más agente y más intolerable que no el del infierno, no puedo
yo vivir. ¡Oh si la hermana se apresurase en cortar el hilo! ¡Oh si
las superiores y celestes potencias dexasen de influir la operacion
de natura en mi inferior y flaca composicion, ninguna cosa al
presente más agradable me sería; gozo de lo tal, sin comparacion,
se derramaria por mis venas! ¡Oh alto Dios, padre comun del género
humano, y quán maravillosas y incomprensibles son tus obras! ¡Oh
de quánta excelencia está acompañada la masa flaca de la pesada
y enojosa tierra! ¡Oh de qué sér tan infinito está adornada y
compuesta que del entendimiento humano no se puede imaginar! y pues
tan inmensas maravillas usaste con el hombre, adornándolo de tan
maravillosa perfeccion, haz al presente, por tu infinita y eterna
bondad, que mi espíritu no vaya desesperado á la casa del desabrido
y triste Pluton, porque, segun en el agonía en que está, y segun
la pena y angustiada vida que padezco, gran temor se me representa
que habré de facer compañía al apasionado Ixio, tan atormentado del
enojoso buitre, que nunca un momento dexa de estar cebándose con
nueva crueza en su pecho; pero ¡oh cuitada! que para más aumento de
mi pasion, vienen mis criadas, pensando que tengo mucha voluntad de
compañía.
_Viol._ Hora es, señora, que duermas, que Artemia ya se ha retraido,
y algo es noche.
_Ser._ Pues tráeme, Violante, así el alto Señor te cumpla lo que
más deseas, una caxa de acorza, porque comeré un bocado, que muy
angustiada me siento y de parte del corazon me vienen grandes
desmayos.
_Viol._ Héla aquí, señora; pero tengo pensamiento que te haces
preñada, porque ya me parece que es tiempo, pues há cerca de seis
meses que estás casada.
_Ser._ ¡Bien está en la cuenta; por mi fe, á causa de la incapacidad
de mi marido, y á causa de su demasiada impotencia, me estoy tan
vírgen como el dia en que nací; estáme esotra diciendo del preñado!
_Viol._ ¿Digo algo, señora? pienso que estoy en lo cierto, porque
callas.
_Ser._ Digo, hermana Violante, que eso fuera y mañana pascua, pero si
tan derecha te vas acostar.....
_Viol._ ¡Amarga de mí, y si es verdad lo que por la ciudad se suena
que su marido no es para mujer! ¡Ay! digo que estará estotra donosa,
moza y fermosa y rica, y que le falta lo mejor. Como es buena cosa el
hombre sin manos, pues dos mujeres en la cama tan bien parecen, qual
sea su sueño; pues guarde el cuerno, que de allí se suele levantar la
tos á la gallina: como se contentan estotras mucho que les guarden la
fe sobre tal caso, no me maravillo, sobre que la noche quel marido
no habla con ellas, otro dia no les veis el gesto. Andase estotro
la mitad del tiempo fuera de casa, y despues piensa cumplir con
palabras; áun no sea verdad lo que se suena de Evandro, ¡ay! digo yo
que sería la burla coronada.
_Ser._ ¿Qué hablas entre dientes, Violante? Véte á dormir.
_Viol._ Acá lo ha Marta con sus pollos.