POLIBIO. — SENESTA.

_Pol._ Señora y mi amada compañera Senesta, pues que Dios por su

infinita misericordia tuvo por bien de juntarnos á los dos en

matrimonio, y ansimesmo darnos de sus bienes tan largamente con

mucha honra de linaje; y lo que más se ha de estimar, un dón tan

excelente, que fué el fruto de bendicion con que gran consuelo y

descanso siempre hemos tenido en nuestra hija Isabela, tan cumplida

de gracias interiores como de exteriores adornada; yo tengo en mí

determinado, si en ello juntamente vuestra voluntad viene, porque la

fortuna con algun mal reves no tenga lugar (soltándose del palo de

Bocacio) contra nosotros, de que se le dé una compañía tal qual su

noble linaje demanda y su agraciada persona merece, porque dado caso

que hasta hoy no se ha visto en ella causa de algun mal indicio, sólo

porque, como dicen, quien quita la causa quita el pecado, me parece

ser éste buen acuerdo para que nuestra fama y honra se adelante de

contino; y si miramos á los antiguos, que tinien por costumbre no

poner esta carga en sus hijos hasta que ya en perfecta edad los

veian llegados, sufríese por la simplicidad y buenas maneras de

aquel dorado siglo lo que agora no ha lugar por la mucha malicia

del nuestro; tenemos exemplo y cada dia lo vemos por experiencia

que muchas nobles y generosas personas, por la confianza que de sus

hijos tenian, los vinieron á perder, hallándolos clandestinamente,

no á su honra, desposados, de que los míseros padres, viendo su fama

perdida, no sólo de la hacienda en casos que se recrecen, mas de la

vida son privados y miserablemente destruidos; por lo qual claramente

se demuestra que no pequeño cuidado han de tener los padres en poner

estado con tiempo á sus hijos, y más si fueren hijas, y muy mayor

si las tales de hermosura son adornadas; porque dificultosamente se

puede guardar lo que por muchos es cobdiciado, y pues para que no

las pierdan, deben temprano ponellas en cuidado de contentar marido

y regir familia, lo que se aprueba con aquel verdadero y vulgar

proverbio que dice que aquélla fué mejor doncella que más temprano

fué casada, porque con la carga del matrimonio acesoria, no sólo

pierden todas y cualesquier liviandades que la juventud en sí tiene,

mas con grande castidad y virtud procuran gobernar sábiamente aquello

en que de tan niñas fueron impuestas.

_Senesta._ Mi señor Polibio, la sentencia de vuestras sábias y

discretas razones en su principio demuestra lo que qualquier

agradecido christiano con su Dios ha de tener, que es darle soberanas

gracias por los bienes que dél tiene recebidos, en lo qual digo que,

en lo que á mí toca, yo cumplo, aunque no por entero, mas con todo

aquello á que mis fuerzas son bastantes. Decis más, mi señor, que por

quitar toda ocasion á nuestra hija Isabela en alguna liviandad que

perjudique á nuestra honra, determinais de ponella en estado perfeto

de vivir; cierto si no conociese bien á quien he criado, no habrie

dubda, sino que en eso habie de tener grande recatamiento; mas dígoos

de cierto, mi señor, que podeis bien dormir á sueño suelto en ese

caso y con mucha seguridad, porque, si me decis de muchas nobles

doncellas que han degenerado á su linaje, cometiendo algun mal exceso

en su fama, á lo ménos no quiero que mi Isabela ser de las tales se

presuma; porque, si consideramos su mucha virtud, su grande castidad,

su contínuo recogimiento, su extraña gravedad, su cumplido saber, su

gravedosa presuncion, no sólo semejantes escrúpulos os quitará, mas

qualquier cuidado en su guarda nos hará perder; por tanto, mi señor,

considerando lo dicho, no cures tan presto ponella en tantos cuidados

y trabajosos desabrimientos como la carga del matrimonio en sí tiene,

sino dexalda, señor, goce enteramente parte de su juventud en sosiego

y descanso, que, teniendo con más perfeta edad mayor experiencia en

los tratos de tal estado, cumpliéndose lo que decis ella en ello,

más sábiamente se regirá, y nosotros, entre tanto, de su presencia

agradable y linda conversacion gozar podrémos.

_Pol._ No quiero, señora, que penseis que todas las cosas tienen

dentro de sí la aparencia que de fuera muestran, pues se ve ser

muy al contrario; especialmente en este animal tan no conocido que

racionalmente por miembro diviso, cuya condicion atestiguan todos los

sabios que por entero imposiblemente se puede conocer, lo que se ve

manifiesto en lo que nosotros cada dia más nuevamente en nosotros

descubrimos; por lo qual no es razon que tanta confianza en vuestra

hija acumuleis, pues de cierto entónces la conoceréis ménos quando

más pensais que la teneis conocida, y si de sus virtudes y linaje

decis, digo que no es justo que dello tanto caudal se haga, pues

vemos muchas veces en el buen paño caer raza; y pues esto y lo dicho

tan claro se muestra, ruegos, mi señora, que en mi voluntad vengais,

porque en ello sólo se hace lo que al provecho de todos conviene.

_Sen._ Pues, señor mio, ésa es vuestra voluntad, aunque verme quitada

de tal hija lo sienta en el alma, yo lo tendré por muy bueno, y si

con mis palabras habeis recibido enojo, pídoos que me perdoneis,

porque dello no fué causa querer seros inobediente, sino la fuerza

que al amor filial me forzaba me fuerza á ser contra la vuestra

fuerza; mas con la instancia que puedo os demando, mi señor, que me

digais qué causa más agora que nunca para tratar en esto se os ha

ofrecido.

_Pol._ Mi señora, yo os tengo en señalada gracia en que vuestra

voluntad en este caso á la mia subjetés, y en lo que decis que por

qual razon más agora que otra vez en esto os hablé, os quiero

demostrar. Habeis de saber que pensando en mi pensamiento muchas

veces quién más de los desta ciudad á ser nuestro yerno sea

perteneciente, entre otros he hallado dos que igualmente á nosotros

son convenientes, de los quales, el uno se llama Flerinardo y el otro

Selvago; pues teniendo yo de contino ojo alerto en estos que tengo

dicho, hame sido hoy manifestado que Flerinardo está ya prometido en

casamiento y hechos sus contratos con Rosiana, hija de vuestra gran

amiga Funebra, y ansimesmo hermana de Selvago, el otro que yo digo;

por lo qual, atento á que otro tanto no haga el mesmo ya nombrado

Selvago, lo que si así fuese faltaria en toda la ciudad quien á

nosotros convenga, yo determino este dia en todo caso enviarle al

comendador, mi primo, á que sobre el negocio le hable y su voluntad

enteramente descubra.

_Sen._ ¡Oh señor, y cuán por dichosa me podria tener si lo que decis

se efectuase! porque á la verdad, de la mesma manera que habeis dicho

pasa, en efecto, que esa doncella que habeis dicho tiene con nuestra

hija muy firme amistad, y luégo que allá se ordenó, le envió su

mensaje á se lo facer saber, y de cierto que en lo que de Selvago

decis, sería caso bien acertado, porque no sólo por el conocimiento

tan antiguo que con su madre tengo lo deseo, mas, entendiendo bien

sus virtudes y buenas maneras, en estremo lo querria ya ver concluido.

_Pol._ Pues, señora, en esto por el presente no haya más, que yo

tendré cargo en que hoy se ponga por obra; y si por ventura se

confirma, todos en ello recebirémos entero contentamiento, y si acaso

por la parte dél faltáre no debemos recebir pena por ello, que, como

dicen, quando una puerta se cierra otra se abre; solamente vos,

señora, lo encomendad al eterno Dios, que, si para su servicio ha de

ser, él lo ordene, y si al contrario, él prestamente lo confunda y

deshaga.

Comedia llamada Selvagia, Comedia Serafina · 第 48 / 85 题