Un caballero llamado Flerinardo, generoso y de abundante patrimonio,
vino de la Nueva España en esta ciudad, donde un dia por ella
ruando, como acaso pasase por casa de un caballero anciano llamado
Polibio, de una fenestra della vido una fermosa doncella, de la
qual excesivamente fué enamorado. Pues como le fué dicho el tal
Polibio tener una muy apuesta hija, cuyo nombre era Isabela, y la
tal fenestra fuese de su aposento, creyendo ser la mesma Isabela
la que visto habia, por caballero de su amor se intitulaba. Donde,
dando parte á un gran amigo suyo, caballero de illustre prosapia,
llamado Selvago, de su crescida pena, sucedió que el mesmo Selvago,
teniendo deseo de ver quién á su amigo tan subjeto y captivo le
tenía, cumpliendo un dia su propósito y viéndola, no pudiendo su
libertad someter á lo que á la verdadera amistad de Flerinardo debia,
grandes cuitas y mortales deseos á su causa padesce, tanto que fué
puesto en grave enfermedad. Pues veniendo su gran amigo Flerinardo en
presencia de su hermana Rosiana, llamada á visitarle, conoció que la
tal Rosiana era la que en la fenestra de Polibio habia visto, y no
Isabela, como se pensaba, porque acaso, como hubiese amistad entre
las dos doncellas, aquel dia se habian juntas recreado, lo cual
como á Selvago fuese dicho, con excesivo placer, porque abiertamente
osaria amar á Isabela, de su tan grave enfermedad fué sano, donde
poniendo en el negocio una vieja astuta, cuyo nombre era Dolosina,
cumplieron enteramente sus deseos, siendo primero desposados por
palabras de futuro, lo que de á poco, con licencia de sus padres,
se puso por obra, pasando lo mesmo de Flerinardo con Rosiana. Pues
estando el dia que las bodas se solenizaban con gran regocijo, vino
un maestro de la Nueva España, que habia sido de Flerinardo, el
cual declaró cómo el mesmo Flerinardo era hijo único de Polibio,
padre tambien de Isabela, que de chico, con un tio suyo, en aquellas
tierras se habia partido; con las quales nuevas, todos muy gozosos,
quedando dos hermanos con dos hermanas juntos en matrimonio, se dará
fin á la comedia.
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