[1] Décimo año de la guerra del Peloponeso. Tercero de la 89 olimpiada,
422 antes de la Era vulgar.
[2] Es decir, ver sus tierras estériles, sufrir los horrores del hambre
y comprar los víveres muy caros.
[3] Ciento ochenta mil pesetas: a razón de noventa pesetas cada mina.
[4] Decimosexto año de la guerra del Peloponeso. Primero de la 91
olimpiada, 416 años antes de la Era vulgar. Después del 15 de octubre.
[5] Unos cuatro kilómetros.
[6] Hoy Mesina.
[7] Un millón ciento veinte mil pesetas.
[8] Abril o mayo.
[9] Ciento treinta y cinco mil pesetas.
[10] En mayo.
[11] Una legua próximamente.
[12] La Tirrenia era la Etruria, hoy Toscana. Llamábase pentacóntoro a
un barco tripulado por cincuenta hombres.
[13] Decimonono año de la guerra del Peloponeso. Año tercero de la 91
olimpiada, 413 antes de la era vulgar. Después del 18 de marzo.
[14] Poco menos de cinco leguas.
[15] Los delfines eran mazas pesadas de hierro o de plomo que se ataban
a las entenas del mástil, dejándolas caer sobre el barco que se quería
destrozar.
[16] Diez millones ochocientas mil pesetas.
[17] Veintisiete días. La superstición consistía en multiplicar por
tres el número nueve.
[18] El nombre de Alcibíades era lacedemonio, y así se llamó el padre
de Endio. Uno de los abuelos del célebre Alcibíades lo adoptó por
amistad con un lacedemonio que así se llamaba y que era huésped suyo.
No están de acuerdo los sabios helenistas acerca del primer ateniense
que tomó este nombre; creen unos que fue abuelo, y otros bisabuelo del
célebre Alcibíades.
[19] Ciento treinta y cinco mil pesetas.
[20] El estatero griego pesaba cuatro dracmas, y equivalía a tres
pesetas y sesenta céntimos de nuestra moneda; pero no se conoce bien el
valor del estatero dárico.
[21] La dracma ática valía noventa céntimos de peseta.
[22] Cuarenta y cinco céntimos de pesetas.
[23] Fin de diciembre.
[24] Dos familias sacerdotales. Los Eumólpidas descendían del tracio
Eumolpo, que fundó misterios y ritos, y los Cérices de Cérix, que se
consideraba hijo de Mercurio.
[25] El Senado o Consejo de los quinientos, que se llamaba también
el alto Senado, nombrábanle Senado del haba, porque los miembros de
este Consejo eran elegidos con habas. Los nombres de los candidatos se
depositaban en una urna, y las habas negras y blancas en otra. A medida
que se sacaba un nombre se sacaba también una haba, y aquel cuyo nombre
salía al mismo tiempo que una haba blanca era senador.
[26] Hacía noventa y ocho años de la expulsión de Hipias, el tercer año
de la sesenta y siete olimpiada, quinientos diez años antes de la era
vulgar.
[27] Los atenienses, muy adictos a la democracia, eran, sin embargo,
perezosos para acudir a las asambleas. Por ello, aunque la república
contaba más de veinte mil ciudadanos, dice Tucídides que jamás se
habían reunido en número de cinco mil. Esta indolencia favorecía a los
intrigantes, llamados demagogos, agitadores del pueblo.
[28] El decreto de ostracismo o de destierro no infamaba al desterrado.
Dictábase para alejar del territorio de la república a los hombres que
por la fama de sus virtudes o de su talento podían perjudicar a la
igualdad democrática y ejercer sobre sus conciudadanos una superioridad
peligrosa. Cuando el despreciable Hipérbolo fue condenado a ostracismo,
el ostracismo se envileció y cayó en desuso.
[29] Pnix, sitio próximo a la ciudadela. Después de todas las reformas
hechas para embellecer a Atenas, el Pnix conservó su antigua sencillez.
[30] Había mil nomotetas, elegidos por suerte entre los que
desempeñaron antes cargo de juez. Aunque el nombre de nomoteta
parece significar legislador, es preciso entenderlo en el sentido de
examinador de las leyes, porque no se podían hacer leyes sino con la
aprobación del Senado y la confirmación del pueblo. Los nomotetas
examinaban las leyes antiguas, y si las encontraban inútiles o
perjudiciales, procuraban hacerlas abrogar por medio de un plebiscito.
[31] Los atenienses tenían arqueros de Escitia, que sabían muy mal
la lengua griega. Esta ignorancia era muy útil a los designios de
Aristarco. Imposible le hubiera sido contar con tropas griegas que
comprendiesen sus proyectos y supieran el estado de los asuntos
públicos en Atenas.