Y Viracocha Inca les rogó, que por cuanto él queria allí en el peñol do

estaba edificar un pueblo, y que para ello tenia necesidad de su ayuda y

gente, que les rogaba que tuviesen por bien de darle aquella ayuda; á lo

cual le respondieron aquellos señores, que ellos habian venido allí para

que él viese lo que ellos le pudiesen hacer algun servicio, como su

Señor Inca Yupanqui se lo habia mandado; é que aquello y otra cualquier

cosa que él mandarles quisiese estaban prestos de lo hacer; que les

dijese el tiempo y mes en que queria comenzar [á] hacer su obra, para

que ellos inviasen allí sus principales é indios para que entendiesen en

la hacer y hiciesen los tales edificios; y que él, entretanto, diese la

traza del tal pueblo, y hiciese hacer de barro la figura de los tales

edificios, que ellos le inviarian allí maestros que los supiesen bien

hacer, ansí de cantería, como de la manera quél los quisiese. Y

Viracocha Inca su hijo (_así_) se lo agradeció á todos ellos, y luego

mandó sacar muchas cosas, como fueron hondas y petacas de coca, y

ciertas piezas de ropa fina y otras muchas cosas entre ellos muy

preciadas; todas las cuales fueron traidas delante dél, y siendo, él

allí mesmo por sus manos las dió y repartió á aquellos señores; y esto

hecho, mandóles dar á beber, y que asímesmo les fuese repartida cierta

cantidad de coca. Y esto hecho, Viracocha Inca se levantó en pié y les

agradeció la voluntad y amor que á él y á su hijo le mostraban y tenian;

y díjoles el mes y tiempo en que habian de enviarle sus indios y gentes

para que edificasen su pueblo; é ansí, los señores se levantaron en pié,

é quedando con él de se los inviar, como dicho tenian, le hicieron su

acatamiento, é ansí se despidieron dél; donde le dejaremos, y hablaremos

de Inca Yupanqui.

_CAP. XI.--En que trata de cómo Inca Yupanqui hizo la Casa del Sol y el

bulto del sol, y de los grandes ayunos, idolatrias y ofrecimientos que

en ello hizo._

Salidos que fueron aquellos señores caciques de donde Inca Yupanqui

estaba, y fueron á do Viracocha Inca estaba, como ya la historia os ha

contado, é Inca Yupanqui quedase solo en su ciudad con los suyos,

despues de haber reposado dos dias, parescióle que tenian ya ociosidad,

é habia tomado por recreacion el ejercer de su persona; é ansí, salió un

dia de mañana de la ciudad del Cuzco, é llevando consigo los señores que

allí consigo tenia, anduvo aquel dia todas las tierras que en torno de

la ciudad eran, y lo mismo hizo otro dia siguiente; [y] despues de las

haber bien visto y mirado, vió la mala reparticion é arte que el tiempo

que allí su padre estuvo ellas tenian. El tercero dia, tambien ansímismo

anduvo mirando, juntamente con los señores, el sitio donde la ciudad del

Cuzco estaba fundada, todo lo cual, ó lo más dello, eran ciénagas y

maniantales, como ya la historia os lo ha contado, y las casas de los

moradores della eran pequeñas y pajizas é mal edificadas y sin

proporcion de arte de pueblo que calles tuviese; y bien ansí como es el

dia de hoy junto á esta ciudad un pueblo que llaman Cayaucachi, era en

aquel tiempo las casas y pueblo que agora es la gran ciudad del Cuzco.

Y como Inca Yupanqui viese tan mal parado este pueblo del Cuzco, é

ansímismo las tierras de labranzas que en torno dél eran, parescióle,

viendo que tenia tiempo y gran aparejo para de nuevo reedificarla, y que

primero que en el pueblo hiciese casa, ni el reparto de las tierras, que

seria bien hacer y edificar una casa al sol, en la cual casa pusiesen y

fuese puesto un bulto en el lugar do el sol reverenciasen y hiciesen

sacrificios; porque, aunque ellos tienen que haya uno que es el Hacedor,

á quien ellos llaman Viracocha Pachayachachic, que dice _Hacedor del

mundo_, y ellos tienen que éste hizo el sol y todo lo que es criado en

el cielo y tierra, como ya habeis oido; caresciendo de letras, y siendo

ciegos del entendimiento en el saber, casí muchos varian en esto en todo

y por todo, que unas veces tienen al sol por hacedor, y otras veces

dicen que el Viracocha; y por la mayor parte, en toda la tierra y en

cada provincia della, como el Demonio les traiga ofuscados, y en cada

parte que se les demostraba les decia mil mentiras y engaños, y ansí los

traia engañados y ciegos, y en los tales lugares do ansí le vian ponian

piedras en su lugar, á quien ellos reverenciaban y adoraban. Y como les

dijese unas veces que era el sol, y á otros en otras partes decia que

era la luna, y á otros que era su Dios y Hacedor, é á otros que era su

lumbre que los calentaba y alumbraba, é que ansí lo verian en los

volcanes de Arequipa[33]; en otras partes decia que era el Señor que

habia dado el ser al mundo, y que se llamaba Pachacama, que dice, _Dador

de ser al mundo_; y ansí los traya, como tengo dicho, engañados y

ciegos.

Y volviendo á nuestra historia, este Señor Inca Yupanqui, como quisiese

hacer casa y adoratorio á quien él reverenciase y los demás de su

pueblo, quiriendo lo hacer á reverencia y semejanza del que habia visto

ántes de su batalla, y considerando él quel que ansí viera, á quien él

llamaba Viracocha, que le vió con gran resplandor, segun ellos dicen, y

en tanta manera que le paresció que todo el dia era allí delante dél y

su lumbre, lo cual viendo delante de sí, dicen que hubo gran pavor, y

que nunca le dijo quién fuese; considerando él en sí, cuando esta casa

queria edificar, que aquel que viera, segun la lumbre que en él habia

visto, que debia de ser el sol, y que como llegase á él y la primera

palabra que le dijese "Hijo, no tengas temor," y ansí los suyos, como la

historia os ha contado, le llamaron despues Hijo del Sol; y tiniendo él

ansí lo que ya habeis oido, propuso de hacer esta Casa del Sol.

Y como la propusiese, llamó los suyos y los señores de la ciudad del

Cuzco que allí consigo tenia, y díjoles lo que ansí tenia pensado y que

queria edificar esta casa; y ellos le dijeron que diese la órden y traza

del edificio della, porque tal casa como aquella, ellos, los naturales y

propios de la ciudad del Cuzco la debian edificar é hacer; é Inca

Yupanqui les dijo que la casa debia ser edificada luego, porque él ansí

lo tenia pensado. Y visto por él el sitio do á él mejor le paresció que

la casa debia de ser edificada, mandó que allí fuese traido un cordel, y

siéndole traido, levantáronse del lugar do estaban él y los suyos, y

siendo ya en el sitio do habia de ser la casa edificada, él mismo por

sus manos con el cordel midió y trazó la Casa del Sol; y habiéndola

trazado, partió de allí con los suyos y fué á un pueblo que dicen

Salu[34], que es casi cinco leguas de esta ciudad, ques do se sacan las

canteras, y midió las piedras para el edificio desta casa, y ansí

medidas, de los pueblos comarcanos pusieron las piedras que les fué

señaladas y las que fueron bastantes para el edificio desta casa; y

juntamente con esto, trujeron todo lo demás que para el edificio desta

era necesario; y siendo ya allí, pusieron por obra el edificio della,

bien ansí como Inca Yupanqui la habia trazado y imaginado. Andó él

siempre y los demás señores encima de la obra, mirando cómo la

edificaban, y ansí él como los demás, trabajaban en el tal edificio; la

cual obra, como allí tuviese juntos los materiales y menesteres della,

que en breve tiempo fué acabada.

Y como ya fuese acabada esta otra Casa del Sol que habeis oido, mandó

Inca Yupanqui que luego fuesen juntas quinientas mujeres doncellas, y

como allí fuesen traidas, ofreciólas al sol, para que allí siempre estas

tales doncellas sirviesen al sol y estuviesen allí dentro, bien ansí

como las monjas son encerradas; y luego, allí, llamando á un señor

anciano y natural de la ciudad del Cuzco que á él le pareció que era

hombre honesto y de buen exemplo y fama, que estuviese y regiese allí en

la Casa del Sol, y que fuese mayordomo del sol y de la tal casa. Y luego

mandó que allí fuesen entregados doscientos mozos de servicio del sol; y

ansímismo en aquella hora señaló ciertas tierras para el sol, en que

sembrasen estos doscientos yanaconas.

Y esto hecho, mandó Inca Yupanqui á los señores del Cuzco que, para de

allí á diez dias, tuviesen aparejado mucho proveimiento de maíz, ovejas

y corderos, y ansímismo mucha ropa fina, y cierta suma de niños y

niñas, que ellos llaman Capacocha, todo lo cual era para hacer

sacrificio al sol. Y siendo los diez dias cumplidos y ésto ya todo

junto, Inca Yupanqui mandó hacer un gran fuego, en el cual fuego mandó,

despues de haber hecho degollar las ovejas y corderos, que fuesen

echados en él, y las demás ropas y maíz, ofreciéndolo todo al sol; y los

niños y niñas que ansí habian juntado, estando bien vestidos y

aderezados, mandólos enterrar vivos en aquella casa, que en especial era

hecha para donde estuviese el bulto del sol; y con la sangre que de los

corderos y ovejas habian sacado, mandó que fuesen hechas ciertas rayas

en las paredes desta casa; todo lo cual hacia y los sus tres amigos é

otros; todo lo cual sinificaba una manera de biendecir y consagrar esta

casa; en el cual sacrificio andaba Inca Yupanqui y sus compañeros

descalzos y mostrando gran reverencia á esta casa y al sol. É ansímismo

con la misma gente [sangre?] el Inca Yupanqui hizo ciertas rayas en la

cara [á] aquel señor que era señalado por mayordomo desta casa, y lo

mismo hizo á aquellos señores, sus tres amigos, y á las mamaconas monjas

que para el servicio del sol eran allí. Y luego mandó que todos los de

la ciudad, ansí hombres como mujeres, viniesen á hacer sus sacrificios

allí á la casa del sol; los cuales sacrificios que ansí la gente comun

hizo, fué quemar cierto maíz y coca en aquel fuego que ansí era hecho,

entrando cada uno destos uno á uno y descalzos, los ojos bajos; y al

salir que ansí salian, despues de haber hecho su sacrificio, á cada uno

destos por sí mandó Inca Yupanqui que aquel mayordomo del sol hiciese la

raya misma que habeis oido, con la sangre de las ovejas, en los rostros

destos que ansí salian, á los cuales les era mandado, que desde aquella

hora hasta que el bulto del sol fuese hecho de oro, todos estuviesen en

ayuno, y que no comiesen carne ni pescado ni áun guisallo, ni llegasen á

mujer, ni comiesen verdura ninguna, y que solamente comiesen maíz crudo

y bebiesen chicha, sopena que el que el ayuno quebrantase, fuese

sacrificado al sol y quemado en el mismo fuego. El cual fuego mandó Inca

Yupanqui que siempre estuviese ardiendo de noche y de dia; la leña del

cual fuego mandó Inca Yupanqui que fuese labrada y quemada mientras al

ídolo se hiciesen en el fuego sacrificios, los cuales mandó que durante

este tiempo hiciesen las mamaconas del sol; las cuales ansímismo estaban

en grande ayuno y lo mismo el Inca Yupanqui y los demás señores.

Y esto hecho y proveido, mandó Inca Yupanqui que viniesen allí los

plateros que en la ciudad habia, y los mejores oficiales, y dándoles

todo aparejo allí en las Casas del Sol, les mandó que hiciese un niño de

oro macizo y vaciadizo, que fuese el tamaño del niño del altor y

proporcion de un niño de un año y desnudo; porque dicen que aquel que le

hablara cuando él se puso en oracion estando en el sueño, que viniera á

él en aquella figura de un niño muy resplandeciente, y que él vino á él

despues, estando despierto, la noche ántes que diese la batalla á

Uscovilca, como ya os he contado, que fué tanto el resplandor que vió

que dél resultaba, que no le dejó ver qué figura tenia; y ansí mandó

hacer este ídolo del tamaño y figura de un niño de edad de un año; el

cual bulto se tardó de hacer un mes, en el cual mes tuvieron grandes

sacrificios y ayunos.

Y este bulto acabado, mandó Inca Yupanqui que aquel señor que habia

señalado por mayordomo del sol, que tomase el ídolo, el cual le tomó con

muchas reverencias, y vistióle una camiseta muy ricamente tejida de oro

y lana é de diversas labores, y púsole en la cabeza cierta atadura á uso

y costumbre de ellos, y luego le puso una borla segun la del estado de

los Señores, y encima della le puso una patena de oro, y en los piés le

calzó unos zapatos, _uxutas_[35] que ellos llaman, ansímismo de oro. Y

estando ansí el bulto, llegó Inca Yupanqui á do el bulto estaba, el cual

iba descalzo, y como llegase á él, hízole sus mochas[36] y gran

reverencia, mostrándole gran respeto; é ansí, tomó el bulto del ídolo en

sus manos y llevólo á do era la casa y lugar do él habia de estar; en la

cual casa estaba hecho un escaño, hecho de madera y muy bien cubierto de

unas plumas de pájaros tornasoles de diversas maneras y colores, de las

cuales y con las cuales era muy vistosamente labrado; en el cual escaño

puso Inca Yupanqui el bulto del ídolo. Y siendo allí puesto, hizo traer

un brasero de oro, y siendo encendido en él fuego, mandóle poner

delante del ídolo, en el cual fuego y brasero hizo echar ciertos

pajaricos y ciertos granos de maíz, y derramar en el tal fuego cierta

chicha; todo lo cual dijo que comia el sol, é que haciendo aquello, le

daba de comer; y de allí adelante se tuvo aquella costumbre

ordinariamente; lo cual hacia aquel mayordomo dél, ansí como si fuera

persona que comiera y bebiera; ansí se tenia especial cuidado de le

guisar de comer diversas comidas y maneras de manjares, y ansí las

quemaban delante, á la tarde y á la mañana en braseros de oro y plata,

en la manera que ya habeis oido. Y dende allí adelante adoraban en aquel

ídolo; y no entraban dentro del ídolo donde estaba, sino eran los

señores principales, entrando con mucha reverencia y veneracion, los

zapatos quitados, y las cabezas bajas; y el Inca Yupanqui entraba sólo,

y él mismo por su mano sacrificaba las ovejas y corderos, haciendo él el

fuego y quemando el sacrificio. Y cuando él ansí estaba haciendo el

sacrificio, ningun señor osaba entrar dentro, y todos se quedaban en el

patio, y allí hacian ellos fuera sus sacrificios y sus mochas y

adoramientos. Y para en que la gente comun adorasen allá fuera, porque

no habian de entrar allá dentro si no fuesen señores, y éstos en el

patio, hizo poner en medio de la plaza del Cuzco, donde agora es el

rollo, una piedra de la hechura de un pan de azúcar, puntiaguda para

arriba y enforrada de una hoja de oro; la cual piedra hizo ansímismo

labrar el dia que mandó hacer el bulto del sol, y esta piedra, para en

quel comun adorase, y el bulto, en la Casa del Sol, los señores; la

cual casa era reverenciada y tenido en gran reverencia, no solamente el

bulto, mas las piedras della y los sirvientes y yanaconas della eran

tenidos por cosa bendita y consagrada.

Y al tiempo que la edificaban, estando asentando cierta piedra, quebróse

de la juntura de la tal piedra un pedazo como tres dedos en ancho y

largo, y mandó Inca Yupanqui que luego fuese allí derretida cierta plata

y vaciada de tal manera en la piedra y quebrado della, que viniese al

justo de lo que la piedra se quebró; todo lo cual era de cantería, y la

juntura de la tal cantería de piedra con piedra era tan sotilmente

asentado, que parescia raya hecha con un clavo en una piedra. En la cual

se enterraban los señores principales en los patios y aposentos, excepto

donde el ídolo estaba; y el dia quel ídolo se puso en la casa, entraron

en la ciudad, que no lo saben ni pueden inumerarlo, mas que dicen que la

vez que ménos ovejas y corderos allí sacrificaron, que pasaba de más de

quinientos.

_CAP. XII.--En que trata cómo Inca Yupanqui hizo juntar los señores de

toda la tierra que hasta allí á él eran subjetos, y cómo fortaleció é

hizo repartir las tierras en torno de la ciudad del Cuzco; y cómo hizo

hacer los primeros depósitos de comidas é otros proveimientos que para

el bien de la república en el Cuzco eran necesarios._

Acabado de dar órden Inca Yupanqui é de haber hecho los ídolos y casas

del sol, que habeis oido, mandó en la ciudad del Cuzco que en un cierto

dia señalado fuesen juntos en ella todos los señores, caciques y

principales que en las provincias y comarcas de en torno de la ciudad

del Cuzco vivian y á él habian dado obidiencia, para [por] que tenia

ciertas cosas que comunicar con ellos; é oido el mando por los

principales del Cuzco, luego inviaron sus orejones por las provincias y

comarcas que ya habeis oido, con los cuales inviaban á mandar á los

tales señores de ellas el mando que el Inca Yupanqui tenia hecho, y que

para aquel dia señalado fuesen todos á la ciudad. Y como los tales

señores supiesen el mando que el Inca Yupanqui mandaba, con la más

brevedad que posible les fué, se vinieron á la ciudad del Cuzco; y

siendo ya todos juntos, Inca Yupanqui les dijo, que ya vian que el sol

era en su favor y que no era justo que se contentasen con poco; que le

parescia que, porque andando el tiempo la guerra no les daria lugar á

hacer sus tierras y repartirlas[37] de la manera que de una vez queria

que se repartiesen, que para perpetuamente ellos y sus descendientes

sembrasen y se sustentasen, que le parescia que seria bien que cada uno

tuviese sus tierras señaladas y conoscidas, para que las sembrasen y

aderezasen cada uno dellos con la gente de sus casas y amigos, todo lo

cual decia á los señores y moradores de la ciudad del Cuzco. Y ansí,

todos juntos, viendo la merced grande que les hacia de darles las

tierras que conosciesen para perpetuamente á cada uno de ellos, todos

juntos y á una voz le dieron grandes gracias, llamándolo é intitulándolo

_Intipchuri_, que dice "Hijo del sol."

Y luego de allí mandó Inca Yupanqui que todos fuesen á cierto sitio do

las tales tierras estaban pintadas, donde, como allí fuesen, dió y

repartió las dichas tierras, dando á cada uno de ellos las tierras que

le paresció que le bastaban. Y esto hecho, mandó luego que aquellos tres

señores sus amigos se las fuesen á repartir á todos los de la ciudad,

bien ansí como se las habia dado y señalado, y que esto hecho, volviesen

todos ellos delante dél. Y ansí, los señores fueron y dieron y

repartieron las tierras, y metieron en las posesiones de ellas á los

tales que ansí les fué hecha la dicha merced por el Inca Yupanqui.

[¿Mandó?] á los señores caciques que allí estaban, que le trujesen por

cuenta cada uno de ellos los indios que allí consigo tenian; y luego los

señores caciques le trujeron por quipo, que dice cuenta, la suma de los

indios que tenian; y sabido por el Inca Yupanqui los indios que habia,

mandó[38] á los señores que luego los repartiesen por casas; y ansí fué

hecho. Y mandó que luego otro dia, que cada uno de los del Cuzco, como

le habia cabido la suerte de las tierras, saliesen á las aderezar y

reparar y hacer sus caños y regaderas, todo lo cual fuese reparado y

hecho de piedra de cantería, porque fuese el tal edificio de tal manera

hecho, que para perpétuamente durase, mandándoles que pusiesen sus

linderos y mojones altos, de tal manera hechos, que nunca se perdiesen,

debajo de los cuales mojones y de cada uno dellos fuese puesta cierta

carga de carbon, diciendo, que si en algun tiempo se cayese el mojon,

que por el carbon que allí se hallase conocerian los linderos de las

tales tierras. Y esto proveido, Inca Yupanqui estuvo algunos dias,

mientras en el aderezar de las tierras se daba órden, holgándose y

recreándose viendo como cada uno trabajaba y aderezaba la parte que le

habia cabido, y al que via que con algun trabajo lo hacia, dábale

ayuda.

Y como viese que el edificio y reparacion de las tales tierras iba largo

y que segun iban los reparos que los tales hacian, y que era edificio

que no se podia acabar sin[39] ayuda, mandó que los señores y caciques

que allí eran se juntasen en su casa cierto dia, y luego fueron juntos

bien ansí como él lo mandó; y siendo allí en su casa, díjoles que habia

gran necesidad que en la ciudad del Cuzco hubiese depósitos de todas

comidas, ansí de maíz como de aji y frísoles é chochos, y chichas y

quínua, y carnes secas, é todos los demás proveimientos y comidas

curadas que ellos tienen; y que para aquello habia necesidad que de sus

tierras lo mandasen traer. Y luego los señores caciques dijeron que les

placia de toda voluntad de lo mandar traer, que mandase que de la ciudad

del Cuzco fuesen algunos orejones en compañía de los indios que ansí

ellos inviasen, para que en sus tierras les constase á los que allá eran

que era su voluntad que el tal proveimiento hiciesen á la ciudad del

Cuzco, porque aquel era el primero que ellos hacian, y por ellos muy

mucho deseado de hacer el tal servicio á la ciudad del Cuzco y á su

Señor Inca Yupanqui. Todo lo cual les fué agradecido por Inca Yupanqui y

mandó luego á aquellos señores del Cuzco que proveyesen allá en sus

posadas, juntamente con aquellos caciques y señores, los orejones que

ansí habian de ir por los pueblos y provincias á juntar y traer las

tales comidas y mantenimientos. Y ansí, fueron los señores é sus

capitanes é hicieron allá su junta ellos y los caciques, y repartieron

lo que cada una provincia habia de traer y contribuir. Y ansí se les

repartió á los caciques que allí eran los depósitos que ansí habian de

hacer, y se les mandó y señaló el tiempo que de tantos á tantos años se

le hiciesen _in perpetuum_, si por el Inca no les fuese mandado otra

cosa; todo lo cual acetaron de hacer los tales caciques, porque

entendian que Inca Yupanqui era Señor que sabia bien satisfacer todo

servicio que le fuese hecho.

Y luego allí en su junta los señores señalaron los orejones que habian

de ir, é ansí mismo los caciques, los principales que con ellos

inviaban; é ansí, se partieron estos orejones y principales á traer las

tales comidas y proveimientos. Y los señores caciques salieron de su

junta y fueron do Inca Yupanqui estaba, al cual le dijeron lo que ansí

habian hecho y ordenado, como [á] ellos habian ordenado y avisado, y que

los señalase los sitios y lugares do habian de ser hechos los depósitos,

porque los que cada uno de ellos habia de hacer, ya entre ellos los

tenian repartidos. Y luego Inca Yupanqui les señaló ciertas _chapas_[40]

y laderas de sierras que en torno de la ciudad del Cuzco están y á vista

de él, y allí les mandó que luego fuesen edificados los tales depósitos,

para que, cuando el tal proveimiento fuese traido, hallasen en qué lo

meter. Y luego fueron los señores á los sitios que por el Inca les

fueron señalados y pusieron por obra y edificio los tales depósitos. Y

tardóse en hacer estos depósitos y repartir las tierras cinco años,

porque fueron muy muchos los depósitos que hicieron, los cuales mandaba

hacer Inca Yupanqui, por tener mucha cantidad de comida y tanta que no

le faltase. Y mediante la comida que ansí tuviese, queria edificar la

ciudad del Cuzco de cantería y reparar los arroyos que la cercan; y

tenia en sí, que teniendo bastimentos en tanta cantidad que no le

faltasen, que podia echar la gente que él quisiese [á] hacer y edificar

los edificios y casas que ansí reedificar queria.

Y los depósitos hechos y proveidos, y siendo ya las tierras repartidas y

acabadas de repartir, Inca Yupanqui mandó juntar los caciques y señores

que, en todo lo ya dicho, le habian hecho servicio, y pareciéndole que

era justo hacelles algunas mercedes y dalles algun contentamiento, y

siendo ansí juntos, dióles y repartióles muchas joyas de oro y plata que

mediante aquel tiempo que en la obra estuvieron las habia mandado

labrar; y ansímismo les dió á cada dos vestidos de las ropas de su

vestir, é á cada uno dellos les dió una señora naturales del Cuzco, de

su linaje, para que fuesen cada una destas mujeres principal del cacique

á quien ansí le habia dado, é que los hijos que en las tales hubiesen,

fuesen herederos de los tales estados é señoríos que sus padres

tuviesen; fundándose Inca Yupanqui por el deudo que con ellos por esta

vía habia, que nunca ninguno dellos en sus dias se le rebelaria, é que

habria entre ellos é de los de la ciudad del Cuzco perpétua amistad y

confederacion. Todo lo cual ansí hecho, y visto por los caciques las

grandes _injurias_[41] que les hacia, todos se inclinaron á le besar los

piés y á le dar grandes gracias. Á los cuales mandó Inca Yupanqui que se

fuesen á descansar á sus tierras, y que dende á un año volviesen á la

ciudad del Cuzco, é que en este tiempo, cada uno de ellos en sus tierras

hiciesen sembrar muchas sementeras de todas comidas, porque tenia que

seria menester, andando el tiempo; é que les encomendaba que en sus

tierras no hobiese ociosidad en los mancebos y en las mujeres, porque no

fuesen causa las tales ociosidades de tener los suyos resábios de mal

ejemplo; que procurasen ejecutar [ejercitar], todo tiempo que no

entendiesen en hacer sementeras, en las cosas de guerra, que los [y en

los] semejantes ejercicios, como era en saber esgrimir hondas, tirar

flechas, jugar con hachas á manera de pelea en batalla, blandir lanzas

con rodelas en las manos; todo lo cual habian de hacer en sus tierras

los mancebos, haciendo poner tantos á un cabo como á otro. Todo lo cual

oido por los caciques, dijeron que ansí lo harian y que los decia lo que

era bueno. Y ansí el Inca los despidió, y ellos, haciendo su

acatamiento, se salieron y se fueron.

_CAP. XIII.--En que trata de cómo se juntaron, despues de un año pasado,

los señores caciques, y cómo Inca Yupanqui hizo reparar los dos arroyos

que por la ciudad del Cuzco pasan; y cómo casó los mancebos solteros que

habia, y cómo dió órden en el proveimiento de comidas que en la ciudad

del Cuzco eran necesarias y república dél._

Idos que fueron los caciques á sus tierras, aquel año que los tales

caciques habian destar en sus tierras é Inca Yupanqui, mediante este

tiempo, que no tuviese que hacer, tomó por ejercicio de irse á cazar, lo

cual hacia los más de los dias; y otros dias se andaba por la ciudad

mirándola y el sitio della, imaginando él en sí la órden que le habia de

dar y el edificio é reedificacion que en ella pensaba hacer, como viese

que aquellos dos arroyos que la ciudad tomaban en medio, que eran gran

perjuicio en ella; porque, como las lluvias viniesen cada año, ellos

venian de avenida, é como ansí viniesen siempre, comian la tierra y se

iban ensanchando y metiendo por la ciudad, y via que aquello era

perjuicio para la ciudad y para los moradores della, y que para hacer

sus edificios y casas que en ella pensaba edificar, que era necesario

reparar primero las veras de aquellos dos arroyos, y que éstos

reparados, podria edificar todo cualquier edificio sin temor que las

tales avenidas se los desluciesen.

Y el año cumplido que á Inca Yupanqui le pareció que ya era tiempo que

tales señores comarcanos viniesen, invióles sus mensajeros, por los

cuales les inviaba á decir, que ya era tiempo que viniesen á la ciudad,

como ya él les habia dicho cuando de allí fueron; y que ansímesmo

trujesen todos los más ganados que pudiesen, é comidas é mantenimientos,

porque era ya llegado el tiempo que dellos é dello ternia necesidad.

Todo lo cual oido por los caciques, como ellos tenian ansímismo en

cuidado lo que así les mandara cuando dél se partieron, luego se

pusieron en camino, porque ellos ya tenian junto todo aquel menester

para traerlo, y ansí estaban ya en camino; con todo lo cual se partieron

é vinieron á la ciudad del Cuzco é trujeron consigo toda la más gente

que pudieron.

É llegados que fueron á la ciudad del Cuzco, hicieron su acatamiento al

Inca en esta manera, porque esta era la usanza que se tenia cuando

delante dél se vian: que como delante dél fuesen, alzaban las manos é

los rostros al sol, haciéndoles sus mochas é acatamientos, é luego

ansímesmo las hacian al Inca no ménos; y las palabras que ansí le decian

cuando ansí le saludaban, que le decian: "¡Ah, Hijo del sol amoroso é

amigable á los pobres!" Esto dicho, poníanle delante sus presentes que

ansí le traian, é luego le sacrificaban ciertas ovejas é corderos

delante dél con todo respeto é acatamiento, como á hijo del sol; y esto

ansí hecho, el Inca los saludaba diciéndoles que fuesen bien venidos, y

preguntándoles si venian buenos é si lo estaban ansímesmo sus tierras.

Todo lo cual que habeis oido hicieron estos señores caciques con Inca

Yupanqui, cuando delante dél se vieron, y él ansímismo dijo lo que

habeis oido. É díjoles que diesen aquello que ansí traian á aquellos

señores del Cuzco que allí estaban, é ansí se salieron de do el Inca

estaba, y ellos y aquellos señores del Cuzco fueron do los depósitos

eran, é pusieron todo el mantenimiento que traian á recaudo.

Y despues de haberse holgado con el Inca é con los señores del Cuzco

cinco dias, en sus fiestas é regocijos, Inca Yupanqui les dijo lo que

pensaba hacer, é como queria reparar é fortalescer aquellas veras de

aquellos dos arroyos que por la ciudad pasaban, contándoles el perjuicio

que la ciudad rescebia; y ellos dijeron questaban prestos para hacer

todo aquello que por él les fuese mandado; que les dijese la manera quen

ello se habia de tener, porque proveerian lo que para ello fuese

necesario. É ansí, Inca Yupanqui les señaló los nacimientos de los

arroyos, y desde á donde á él le paresció que habian de comenzar los

tales fortalecimientos y reparos, hasta la junta de los dos arroyos, que

es el remate de la ciudad do ellos llaman Pumachupa [Pumapchupan], que

dice "cola de leon"[42]; é de allí mandó que este fortalecimiento é

reparo llegase hasta Muyna[43], ques cuatro leguas desta ciudad. É ansí

los señores caciques medieron con sus cordones el espacio que habia

desde el comienzo de donde Inca Yupanqui [dijo] que comenzasen, hasta la

junta de los arroyos; é ansí medido, repartieron entre sí la parte que á

cada uno cabia del edificio que ansí habian de hacer; y esto hecho,

mandólos Inca Yupanqui que hiciesen traer mucha piedra tosca, porque de

piedra tosca habia de ser el reparo, é que la mezcla que habia de entrar

entre piedra y piedra, que mirasen que habia de ser un barro pegajoso,

que ya que el agua lo mojase, no lo despegase, y que ántes estuviesen

las piedras más asidas unas con otras y el agua no comiese la tal

mezcla. Y ansí, los caciques dieron órden en buscar el tal barro é

mezcla é traer la piedra tosca que ansí les era mandado todo; lo cual

ansí traido, comenzaron su edificio. É mandó que este edificio é

fortalecimiento llegase hasta la Muyna[44]; porque, como fuese reparado

este arroyo de la ciudad de abajo, por donde las tierras é sementeras

eran, y á las lluvias viniesen las tales avenidas, este arroyo no

rompiese las barrancas é se entrase por las tierras é hiciese mal y daño

en los tales sembrados.

Y esto hecho é proveido, mandó á los señores del Cuzco que para cierto

dia queria con ellos comunicar cierta cosa que convenia mucho al bien de

la ciudad é su república; á los cuales dijo, como ya ansí fuesen juntos,

que habia gran necesidad de hacerse depósitos de ropa en cantidad, y

que para aquello queria hacer una gran fiesta á los caciques, en la cual

fiesta, viendo él que estaban contentos, que se lo queria decir é mandar

que ansí lo hiciesen é lo proveyesen de sus tierras. É los señores

dijeron que era cosa muy conveniente é bien acordada, que ellos querian

dar órden é mandar que se hiciese mucha chicha; y esto hecho é

aderezado, hiciéronselo saber al Inca; el cual, como supiese que todo

hecho estaba, dijo que otro dia queria que comenzase la fiesta; é ansí

mandó llamar todos aquellos caciques señores, é siendo delante dél, les

dijo cómo se queria holgar é regocijar con ellos, y ellos lo recibieron

á gran merced.

É otro dia de mañana fué traida mucha juncia y echada por toda la plaza

é traidos muchos ramos que hincaron en ella, de los cuales ramos fueron

colgados muchas flores é muchos pájaros vivos; é ansí, los señores del

Cuzco salieron muy bien vestidos de las ropas que ellos más preciadas

tenian, y el Inca juntamente con ellos; é ansímismo vinieron los

caciques, los cuales traian vestidos los vestidos que el Inca les diera.

É luego fueron sacados allí á la plaza mucha y muy gran cantidad de

cántaros de chicha; y luego vinieron las señoras, ansí las mujeres del

Inca como las demás principales, las cuales sacaron muchos y diversos

manjares; é luego se sentaron á comer todos, é despues de haber comido,

comenzaron á beber, é despues de haber bebido, el Inca mandó sacar

cuatro atambores de oro, é siendo allí en plaza, mandáronlos poner á

trecho en ella, é luego se asieron de las manos todos ellos, tantos á

una parte como á otra, é tocando los atambores, que ansí en medio

estaban, empezaron á cantar todos juntos, comenzando este cantar las

señoras mujeres que detrás dellos estaban; en el cual cantar decian é

declaraban la venida que Uscovilca habia venido sobre ellos, é la salida

de Viracocha, [é cómo] Inca Yupanqui le habia preso é muerto, diciendo

que el sol le habia dado favor para ello, como á su hijo; é cómo despues

ansímismo habia desbaratado y preso y muerto á los capitanes que ansí

habian hecho la junta postrera. É despues deste canto, dando loores y

gracias al sol é ansímismo á Inca Yupanqui, saludándole como á hijo del

sol, se tornaron á sentar. É ansímismo comenzaron á beber la chicha que

allí tenian, que segun ellos dicen habia muy mucha, y en muy gran

cantidad. É luego les fué traida allí mucha coca é repartida entre todos

ellos; y esto así hecho, se tornaron á levantar é hicieron, ansímismo

como habeis oido, un canto y baile.

La cual fiesta duró seis [dias], en fin de los cuales, el Inca les dijo

á aquellos caciques señores, que para el ser del Cuzco convenia que en

él hobiese depósitos de ropa, ansí de lana como de algodon; é que

ansímismo convenia que hubiese depósitos de unas mantas de cabuya bastas

é gruesas, con unos cordeles de á dos palmos en las puntas dellas, con

los cuales las atasen á los pescuezos como mejor les paresciese á los

indios que ansí se diesen, las cuales se habian de repartir á los

trabajadores é obreros que en los reparos de la obra de los arroyos

andaban, é á los que ansímesmo en los demás edificios habian de andar,

para que en las tales mantas de cabuya trujesen é acarreasen la tierra é

piedra que ansí era necesaria para la tal obra, é que como tuviesen

estas mantas ya dichas, no gastasen las suyas propias, que eran de lana

é algodon, é sus capas con que ellos se cubren. Todo lo cual oido por

los señores caciques que allí eran, dijeron á Inca Yupanqui que les

placia y holgaban de lo hacer bien ansí como el Inca se lo habia

mandado.

É salidos de allí, luego enviaron á sus tierras, pueblos é provincias; é

para que hubiese efecto este beneficio, mandaron que luego en sus

tierras fuesen juntas muchas mujeres, é puestas en casas y corrales, les

fuese repartida mucha lana fina é de diversos colores, y que ansímesmo

fuesen puestos y armados muchos telares, é que ansí hombres como

mujeres, con toda la más brevedad que fuese posible, hiciesen la ropa

que les habia cabido, cada uno por sí, segun la medida del largor y

anchor que les fué dada. Y esta ropa ansí hecha é acabada, fué traida á

la ciudad del Cuzco; é como allí fuese, el Inca mandó á los principales

del Cuzco que la mandasen poner en los depósitos que para tal ropa ansí

habian mandado hacer.

Y esto ansí hecho, el Inca é los señores é los demás caciques,

anduvieron fortaleciendo y reparando estas veras destos dos arroyos de

la ciudad del Cuzco, que ya habeis oido, andando siempre ansí él como

ellos sobre los tales obreros que en la tal obra andaban, dándoles la

más prisa que podian á que con toda brevedad hiciesen y acabasen los

tales reparos y fortalecimientos, en la cual obra estuvieron cuatro

años, dándose la brevedad que les fué posible hacer é acabar su obra.

Donde, como fuese acabada, el Inca ordenó é mandó que se hiciese otra

fiesta, segun que las que ya os hemos contado, en la cual fiesta

participasen é gozasen della ansí los señores como los demás sus

súbditos; en la cual fiesta estuvieron treinta dias; en fin de los

cuales mandó el Inca que luego saliesen de la ciudad del Cuzco cierta

suma de orejones, los cuales fuesen por las tierras de aquellos señores

que allí eran é supiesen é le trujesen por cuenta qué suma habia en las

tales tierras é pueblos de mancebos solteros é mozas solteras,

mandándoles á los caciques é principales que inviasen á hacer saber á

sus mayordomos, _llactacamayos_ que ellos llaman, que aquella era su

voluntad é mando, é que luego con toda brevedad les dijesen é diesen la

cuenta á los tales orejones de lo que se enviaba á saber, los cuales con

toda brevedad volviesen; todo lo cual fué ansí hecho é despachado. É

habida por los orejones en los tales pueblos é provincias la cuenta é

razon de su demanda, volvieron á la ciudad del Cuzco, donde, siendo

delante del Inca, le dieron la razon de lo que ansí habian sabido.

Y entendido por el Inca la cantidad de mancebos é mozas solteras que

habia en los tales pueblos é provincias, mandó á aquellos señores, sus

tres buenos amigos, que luego se partiesen para los tales pueblos é

provincias, é que llevasen consigo todos los caciques é señores que al

presente allí eran con él, en presencia de los cuales, en cada pueblo é

provincia que llegasen, casasen los mozos de una provincia con las mozas

solteras de la otra, é las mozas solteras de la otra con los mancebos de

la otra; é ansí fuesen haciendo por las tierras é subjeto de aquellos

señores caciques que con él eran, para que creciesen é multiplicasen é

tuviesen perpétua amistad, deudo y hermandad los unos con los otros. Y

esto ansí proveido, el Inca hizo muchas y grandes mercedes [á] aquellos

señores caciques, dándoles muchas dádivas; é ansí, se partieron aquellos

señores del Cuzco é los demás caciques, y fueron á hacer lo que ya

habeis oido.

É ansí, quedó el Inca en la ciudad del Cuzco con los de la misma ciudad

é con algunos señores de los pueblos de los que en torno de la ciudad

están á una legua, é á media, é á menos; á los cuales mandó, é ansímesmo

á los de la ciudad del Cuzco, que luego trujesen delante dél, un señor

de aquellos por sí, los mancebos é mozas solteras que ansí en sus

pueblos tenian. É siendo traidos delante dél los tales mozos é mozas, el

mismo Inca los casó á todos; y esto hecho, mandó sacar de los depósitos

la ropa necesaria que á todos estos bastase, y él por su mano la dió é

repartió á todos, ansí hombres como mujeres, dando á cada uno dos

vestidos; y ansímesmo les dió á cada uno destos una manta de cabuya más

de los vestidos que les daba, para que con la tal manta trabajasen sus

labores y ejercicios é no gastasen en aquellos los vestidos que les

daba; y ansímismo les repartió é les hizo repartir el maíz y carne seca

é pescado seco, é ovejas _cupre_[45] é loza con que se sirviesen, é

todo lo demás que á él le pareció que necesario les era para tener casa

cada uno dellos é lo necesario que les era tener en ella. Y mandó que

cada cuatro dias se diese é repartiese á todos los del Cuzco lo que cada

uno habia menester de comida é proveimiento, visto y sabido por la casa

del [el?] número de servicio [que] cada uno dellos tenia, [é] que ansí

les fuese dado el proveimiento que ansí les fuese necesario para sí é

para su servicio, mandando que de los depósitos se sacasen los tales

bastimentos é comidas, é que dellos se hiciesen en la plaza de la ciudad

grandes montones de las tales comidas, y de allí se les fuese

repartiendo por su medida, cuenta y razon, dando á cada uno lo que ansí

hobiese menester; el cual beneficio mandó que siempre se hiciese é

durase el tiempo que la ciudad del Cuzco fuese. Y ansí duró deste señor

Inca Yupanqui este beneficio é proveimiento, hasta que los indios fueron

subjetos con la entrada de los españoles en estos reinos, con cuya

entrada todo esto se perdió é cebsó.

_CAP. XIV.--En que trata cómo Inca Yupanqui constituyó y ordenó la órden

que se habia de tener en el hacer de los orejones, y los ayunos,

cerimonias é sacrificios que en el tal ordenar se habian de hacer,

constituyendo en este tiempo que esto se hiciese, una fiesta al sol, la

cual fiesta y ordenamiento de orejones llamó y nombró Raymi._

Acabado de proveer Inca Yupanqui la órden que se habia de tener en el

proveimiento de la ciudad del Cuzco é su república, volvieron los

señores sus tres buenos amigos que ansí él habia enviado á casar los

solteros, como ya la historia os ha contado; é siendo ya en el Cuzco

estos señores é los demás que en la ciudad eran, mandó Inca Yupanqui que

todos se juntasen en su casa otro dia de mañana, porque queria comunicar

con ellos cierta fiesta, la cual fiesta queria que se hiciese cada año

al sol, por la vitoria que le habia dado y hecho Señor; y porque desta

fiesta hubiese memoria, queria constituir en ella cierta cosa que allá

con ellos en su junta comunicaria. Y otro dia de mañana se juntaron

estos señores en las casas del Inca, que comunicó con ellos la fiesta

que ansí queria hacer; é para que della hobiese memoria para siempre,

díjoles Inca Yupanqui que queria bien que en esta fiesta se hiciesen

los orejones con ciertas cerimonias y ayunos, porque una cosa semejante

que aquella, que era señal y insignia para que por toda la tierra fuesen

conoscidos dende el menor hasta el mayor de aquella ciudad por tales

señores é hijos del sol, porque le parecia que, desde allí adelante,

habian de ser tenidos é respetados los de aquella ciudad por los de toda

la ciudad[46] y de la tierra más que habian sido hasta allí; é que

porque habian de ser llamados hijos del sol, queria que fuesen hechos y

ordenados orejones en aquella fiesta del sol con muchas cerimonias é

ayunos; porque los que habian sido hechos orejones hasta allí, ellos y

sus padres les horadaban las orejas cada y cuando que querian é bien les

estaba, é porque aquello era cosa que tan fácilmente se debiese de

hacer, por lo que ya tenia dicho, que le parecia que en lo tal era bien

que hubiese órden é cerimonias en la manera siguiente: Que se juntasen

los deudos del mozo que ansí habia de ser hecho orejon, como fuese

natural de partes de padre de la ciudad del Cuzco y que él y su padre y

madre fuesen señores, y sinó, lo fuese el padre; y si caso fuese que no

tuviese padre, que los deudos de su padre é más cercanos; y que éstos

hiciesen cierta fiesta á todos los demás deudos, y que en esta fiesta

diesen órden é dijesen como querian hacer orejon á aquel tal su hijo ó

deudo; que les regoci...[47] que en la tal fiesta se hallasen y con sus

prosperidades y mantenimientos le favoreciesen; [é] aunque fuese el que

la tal fiesta habia de hacer el más rico de los deudos, se habia de

encomendar á que le favoreciesen los demás sus deudos en la tal fiesta y

otras cosas que ansí le subcediesen, con lo que ansí tuviesen; porque

les queria dar á entender, que por prósperos que fuesen, habian de tener

en mucho á los que tenian no tanto, porque, al fin, podria ser posible

que el que al presente se vía en prosperidad, que podria perderse, y el

otro que no tenia tanto, estar aumentado en bienes y le podria socorrer;

y porque siempre tuviesen una hermandad y confederacion, daba aquella

órden é aquella manera. É que de allí adelante, que demás del nombre que

de[48] Señor tenia, el sobrenombre que ellos y los demás le nombrasen

cada y cuando que con él alguno hablase, que le nombrasen _Huaccha

ccuyac_[49], que dice "amoroso de los pobres,"[50] [de] la cual

institucion, los demás sus descendientes ansí se intitularan.

Y volviendo al caso, díjoles, que, siendo ansí juntos, señalaran un dia

en el cual dia se juntasen las mujeres de los tales deudos del que ansí

habia de ser hecho orejon, y siendo ansí juntas las tales mujeres, que

los tales padres del mozo trujesen cierta lana negra, la que bastase

para una camiseta para su hijo, y ansí traida, la repartiesen entre

aquellas mujeres; y que otro dia, en aquel mesmo sitio, la hilasen é

diesen hecha; y que el tal mozo, aquel dia que la tal camiseta se

hiciese, parta de allí por la mañana y vaya ayunando al campo, y lleve

otros mozos consigo deudos suyos, y él y ellos cojan é traigan cada

sendos haces de paja, porque no haya en ellos ociosidad, sino que sepan

é deprendan á ser domeñados, é que si acaso fuere tuvieren necesidad de

comida, que sepan qué cosa es andar en el trabajo é ayunando; é ansí

traida esta paja, la den é repartan entre aquellas mujeres que la

camiseta le han hecho; [é] dende á cinco dias, se tornen á juntar otra

vez é hagan otra fiesta, en la cual fiesta hagan aquellas mujeres cuatro

cántaros de chicha, los cuales cántaros de chicha estén hechos desde que

en esta fiesta fueren hechos, hasta que toda la fiesta del sol se acabe,

é questén siempre bien atapados; los cuales cántaros lleva cada uno

cinco arrobas; y que dende á cinco dias, este mozo vaya ayunando al

cerro de Guanacaure, yendo solo, y coja otro haz de paja y repártala á

aquellas mujeres que la chicha le hicieron; el cual mozo, desde que la

camiseta se le teja é haga, ha de ayunar siempre hasta el dia que haya

uno de ser armado orejon; é que no coma sino fuere maíz crudo, é que no

coma carne, ni sal, ni aun tenga que hacer con mujer; y dende á un mes

que este ayuno comenzare, los tales parientes le traigan una moza

doncella que no haya conocido á varon, la cual moza, estando ansímismo

en el ayuno, haga cierto cantarillo de chicha, el cual cantarillo

llamen _caliz_[51]; y esta moza ande siempre en compañía deste mozo en

los sacrificios é ayunos que mientras la fiesta durare [hiciere?],

sirviéndole; y esta chicha hecha por la tal moza, los parientes del

novel la tomen y lleven por delante, é ansímesmo la moza con él llevando

aquel cantarillo de chicha llamado _caliz_; y ansí le llevan al tal

novel á la guaca de Guanacaure, que es legua y media de la ciudad, y en

una fuente que allí hay, los parientes laven todo el cuerpo á este

novel, y despues de lavado, le tresquilen el cabello muy tusado, y

despues de tusado, vístanle aquella camiseta que le hicieron aquellas

mujeres primeras, de lana negra, y cálcenle unos zapatos hechos de paja,

los cuales el mozo haya hecho estando en su ayuno, para que sepan, que

si en la guerra anduviere y le faltaren zapatos, que los sepa hacer de

paja y seguir los enemigos con ellos; y ansí estos zapatos calzados,

pónganle en la cabeza una cinta negra, y encima desta cinta pónganle una

honda blanca, y átenle al cuello una manta blanca que cuelgue á las

espaldas, la cual haya de ser angosta de dos palmos en ancho é que le

tome de la cabeza hasta los piés; y esto hecho, pónganle en las manos un

manojo de paja del gordor de una muñeca, las puntas de la cual paja

lleve para arriba, segun aquella nace, y del remate desta paja

cuélguenle cierto copo de lana larga, que casi parece un copo de cáñamo

blanco y largo; y ya questé ansí, llegue á do la guaca está, é la moza

que ansí consigo lleva, de aquel cantarillo _caliz_ hincha dos vasos

pequeños de chicha y délos al novel, el cual beba el uno, y el otro délo

á beber al ídolo, el cual derramará delante dél. Y esto hecho, se

descienda el tal novel y sus parientes de la guaca, y vénganse á la

ciudad; y el novel traiga aquella paja, así enhiesta, en las manos; é

siendo ansí en la ciudad, vistan al novel una camiseta colorada é con

una lista blanca de abajo arriba por medio de la camiseta, con cierta

flocadura segun por el remate de la camiseta, y pónganle en la cabeza

una cinta colorada con una lista de cualquier color; y estando ansí,

pónganle aquella manera descapulario en las espaldas; y de allí, vayan á

una guaca que yo mañana señalaré, la cual se llama Anaguarque, y

llegados allí, hagan su sacrificio ofreciéndole cierta chicha y haciendo

delante della un fuego, en el cual fuego le ofrezcan algun maíz é coca y

sebo; é cuando ansí fueren, lleven los parientes deste novel, que casi

quieren imitar á padrinos, unas alabardas grandes y altas de oro é

plata, y siendo ya el sacrificio hecho, aten en lo alto, en los hierros

destas alabardas, aquella paja que en las manos ansí llevan, colgando

[de] los tales hierros aquella lana que ansí cuelga de la paja; y

estando ya ansí atada esta paja, dén á cada uno de sus noveles una

alabarda destas en las manos; y esto ya hecho, júntenlos todos á estos

noveles que allí se hallaren y mándenles que partan de allí corriendo

todos juntos con sus alabardas en las manos, bien ansí como si fuesen

siguiendo alcance de enemigos, y este correr sea desde la guaca hasta un

cerro do se parece esta ciudad; [é] estén allí en este sitio, para que

vean ciertos y [seguros?] cómo llegan estos caballeros noveles

corriendo, y quién es aquel que primero llegare corriendo, y este tal

hónrenle los suyos y dénle cierta cosa y díganle que lo hizo como buen

orejon, é dénle por sobrenombre _guaman_, que dice "halcon"; y estos

tales que ansí se extremaren, cuando orejones fueron hechos, sean

conocidos, para cuando la ciudad del Cuzco tuviere guerra, suban á los

péñoles, como más ligeros, é combatan con los enemigos.

É otro dia salgan de la ciudad, é yo ansímismo señalaré otra guaca, la

cual guaca se llamará Yavirá, la cual será el ídolo de las mercedes; é

siendo ya en ella, hagan hacer un gran fuego é ofrezcan á esta guaca é

al sol estas ovejas é corderos, degollándolos primero, con la sangre de

los cuales les sea hecha una raya con mucha reverencia por los rostros,

que les tome de oreja á oreja; y ofrezcan ansímismo á este fuego mucho

maíz é coca, todo lo cual sea hecho con grande reverencia é acatamiento,

ofreciéndolo al sol, y allí le pidan estos noveles, é cada uno por sí,

que le dé prosperidades y le aumente sus ganados, y los mire y libre de

cualquier mal que les venga. Y esto acabado, les sea tomado juramento á

cada uno por sí, delante del ídolo, que ternán cuidado de siempre acatar

y reverenciar al sol y labrarle sus tierras, y ser obedientes al Inca é

siempre tratarle verdad y serle leal vasallo é no tratarle traicion, é

que cada y cuando que sepa que traicion le hace alguno al Inca, se lo

manifestará é dirá; é que lo mismo será leal á la ciudad del Cuzco; y

que cada y cuando que el Inca tenga guerra ó la ciudad del Cuzco, que

servirá con su persona é armas en la tal guerra, é que morirá en defensa

della é del Inca.

Y esto jurado, el señor que allí estuviere en la guaca, ante quien la

jura hiciere, le responda en nombre é lugar del sol é de aquel ídolo,

que se lo agradece, é que ansí lo haga; é que le diga que el sol há por

bien que sea _auqui_[52], que dice "caballero." Y esto hecho, que el tal

novel rinda gracias por ello ahí al sol, é que luego allí le vistan una

camiseta muy pintada, y le pongan una manta muy pintada encima, todo lo

cual sea ropa fina, y que le cuelguen de las orejas unas _orejeras_

grandes de oro colgando, con un hilo colorado atadas, y que le pongan

una venera de oro grande en los pechos, y que le calcen unos zapatos de

enea, é que le pongan en la cabeza una cinta muy pintada, que llaman

_pillaca llauto_; que encima desta cinta le pongan una patena de oro, y

que hasta allí ningun mozo se la pueda poner, é si cosa fuere que allí

se le olvidare de poner, nunca se le pueda poner en sus dias. Y que esto

hecho, le hagan tender los brazos al tal novel, é que aquellos sus

parientes que allí andan con él como padrinos, le dén ciertos azotes en

los brazos con unas hondas, para que se acuerde y tenga memoria de la

tal jura que allí hace y merced que le fué hecha. Y esto hecho,

desciendan ansí todos juntos á la plaza desta ciudad, ansí vestidos é

adornados como estuvieren, donde han de hallar á todos los señores del

Cuzco vestidos de unas camisetas largas é coloradas que les dé hasta los

piés, los cuales tengan sobre sus mesmas cabezas [pieles de leones con

sus rostros][53], é los rostros destos leones tengan en drecho[54] de

los suyos mismos, las cuales cabezas de leones tengan ansímismo unas

orejas de oro; é ansímismo han de tener consigo estos señores que en la

plaza ansí están, cuatro atambores de oro.

É como los noveles lleguen á la plaza, pónganse en ala á la parte de

abajo, los rostros hácia do el sol sale; y como ansí lleguen, hinquen

las alabardas que ansí traen, en el suelo, cada uno delante de sí. Y

como esto sea hecho, los señores que allí están, comiencen su canto y

toquen los atambores; y despues de haber cantado y holgádose, siéntense

todos ansí en ala como están, y beban cada dos vasos de chicha y otros

dos ansímismo ofrezcan al sol, derramándolos delante de sus alabardas, y

dende á poco, levántense y tornen á su cantar; en el cual canto han de

dar grandes loores al sol y rogarle que á su pueblo é á sus noveles

guarde é aumente; y este canto acabado, tornen á beber. Y esto han de

hacer treinta dias, desde el dia que comience.--Y desta manera van cada

noche bien arropados de chicha; porque su principal felicidad, en todas

sus obras é cosas que hacen, es el bien beber, y mientras más beben, más

señor, porque tienen posibilidad para ello.

É ordenó que estos treinta dias cumplidos, se juntasen allí en la plaza

los parientes destos noveles é trujesen los noveles allí consigo, é que

hincada la alabarda, y estando ellos en pié, tomasen con las manos la

alabarda, é ansí, tendidos los brazos, los parientes les diesen con una

honda en ellos, para que tuviesen memoria é se acordasen desta fiesta; y

que esto hecho, fuesen de allí á una fuente que dicen

_Calixpucquiu_[55], que dice "el manantial del Calix"[56], y siendo ya

allí, que se laven todos, á la cual fuente han de ir ya que quiera

anochecer. É siendo ansí lavados, hánse de vestir otras camisas

preciadas, y ansí vestidos, sus parientes los apedrean con unas

tunas[57], y cada pariente, ansí como le haya apedreado con las tunas,

sean obligados á les ofrecer á los tales noveles ciertas joyas é piezas

de ropa, é denle ansímismo, en fin desto, á cada uno destos noveles,

una honda. Y esto acabado, cada uno destos noveles ha de volver á su

casa, la cual casa ha de hallar muy limpia, é muy buena lumbre hecha en

ella, y todos sus parientes é parientas en ella; y entónces han de sacar

los cuatro cántaros de chicha que hicieron en el principio de la fiesta,

de los cuales cántaros han de beber todos, y al tal novel han de

imbriagar con la tal chicha de tal manera, que no[58] tenga sentido; é

desque ya esté ansí, hánle de sacar del aposento, y donde ellos mejor

les pareciere, allí le horaden las orejas. Y otro dia de mañana, salgan

todos los noveles á la plaza todos juntos y en órden de pelea y bien

ansí como si quisieran dar batalla, con sus hondas en las manos y á los

cuellos unas bolsas de redes, en las cuales traigan muchas chinas; y

puestos tantos de un cabo como de otro en la plaza, comiencen á

batallar; la cual batalla han de dar á fin de que han de entender que

ansí han de pelear con sus enemigos. Y desta manera me parece que han de

ser estas cirimonias, y deste arte ternan órden [en] el hacer de los

orejones y no lo que ha sido hasta aquí.

Oido por los señores lo que Inca Yupanqui tenia ordenado, dijeron que

aquello estaba muy bien ordenado é pensado, que así se hiciese de allí

adelante, é que les dijese, que ¿desde cuándo queria que comenzase

aquella fiesta? Les dijo, que de allí á treinta dias se podria

comenzar, porque de allí comienza el mes de do principiaba el año; y

ellos le rogaron, que porque hasta allí no habian tenido órden por do

conociesen el año é los meses dél, que tuviese [por bien?] de

señalárselo y decilles de donde comenzaban, é los nombres de los tales

meses. Y el Ynca les respondió, que despues de aquella fiesta del sol,

tenia él pensado de dar órden en aquello; mas, pues que ellos le rogaban

que se los dijesen y señalasen (_así_), que él los queria hacer aquella

merced; é que al presente no habia lugar de les dar razon de aquello,

porque pensaba señalar y ordenar en los tales meses otras fiestas en que

todos ellos se regocijasen é hiciesen sus sacrificios; que de allí á

diez dias, les diria la órden que en aquello habian de tener é las

fiestas que les habian de regocijar é sacrificios que ansí habian de

hacer. Y esto dicho, salieron de su acuerdo él y los demás señores, los

cuales se fueron cada uno á su posada, donde comenzaron á dar órden á

sus fiestas, que ya habeis oido que dende á treinta dias habian de

comenzar; los cuales treinta dias pasados, hicieron su fiesta en la

manera que habeis oido; y dende entónces lo continuaron hacer en la

manera ya dicha, hasta este año en que estamos de mill y quinientos y

cincuenta y un años.--Esta fiesta y las demás que este Señor constituyó,

aunque se las quieran quitar en esta ciudad del Cuzco, las suelen ellos

hacer oculta ó secretamente en los pueblecillos que están en torno de la

ciudad del Cuzco.

_CAP. XV.--En que trata de cómo Inca Yupanqui señaló el año y los meses

y los puso nombre, y de las grandes idolatrías que constituyó en las

fiestas que ansí ordenó que se hiciesen en los tales meses; é de cómo

hizo relojes de sol por los cuales viesen los de la ciudad del Cuzco

cuando era tiempo de sembrar sus sementeras._

Pasados que fueron los diez dias que Inca Yupanqui dijo á los señores

que despues de aquellos se juntasen con él otra vez, en la cual junta

les habia de decir la órden que ansí le pedian que hiciese del año y

meses é de las más fiestas que ellos habian de tener é guardar, Inca

Yupanqui les dijo que él habia muchos años que habia imaginado los meses

é tiempo del año, los cuales habia hallado que eran doce, é que no

pensaba decilles destos doce meses é tiempos cosa, sino fuese bien ansí

como fuesen entrando y las tales fiestas que ellos en ellos habian de

hacer él fuese constituyendo; mas, pues ellos se lo habian pedido, que

él se lo queria pedir (_así_) y decir y declararles las fiestas é

sacrificios que en los tales meses ansí habian de hacer, que estuviesen

atentos é los tomasen bien en su memoria; que demás desto, ansí mesmo

habia pensado de hacer cierta cosa que él llamó _Pachaunanchango_, que

quiere decir "conocedor de tiempo"[59],--que podemos presumir por

relox,--por el cual ellos y sus descendientes, ya que perdiesen la

cuenta de los meses, para que le entendiesen cuando era el tiempo del

sembrar, é laborar, é aderezar sus tierras.

É ansí, los señores estando atentos, Inca Yupanqui les dijo: á este mes

que viene, en el cual se han de hacer los orejones, como ya os tengo

dicho, que es de donde el año comienza, le llamareis y llamarse ha

_Pucuy quillaimi_[60], que es nuestro mes de diciembre; y al mes de

enero llamaba ha tiempo _Coyquis_; y al mes de hebrero llamó

_Ccollappoccoyquis_[61]; y al mes de marzo llaman _Pachapoccoyquis_[62];

y al mes de abril _Ayrihuaquis_[63]; y al mes de mayo llaman

_Aymorayquis quilla_[64]. En este mes constituyó é mandó Inca Yupanqui

que se hiciese otra fiesta al sol, muy solene, en la cual se hiciesen

grandes sacrificios, á fin de quél les habia dado la tierra y el maíz

que en ella tenian, y que desde que entónces comenzaran á cojer sus

maíces, comenzase la fiesta y durase hasta en fin del mes de junio; y

que en este mes de junio, que llamó _Hátun cosqui quillan_, que los que

en el mes de diciembre pasado eran ordenados orejones, en aquesta

fiesta que constituia en este mes de junio, se vistiesen de camisetas

tejidas de oro y plata y de plumas tornasoles, y que ansí puestos de sus

plumajes y patenas é brazaletes de oro, saliesen á esta fiesta; y que en

esta fiesta diesen fin á sus ayunos y sacrificios, que desde que eran

ordenados orejones hasta allí habian hecho; y comenzasen de allí a

holgarse y celebrar la otra que ansí constituia que se habia de hacer al

sol por las simenteras, á la cual fiesta que ansí comenzaba desde el mes

de mayo hasta fin de junio, como ya habeis oido, llamó é nombró

_Yahuarincha aymoray_[65]. La cual fiesta mandó que se hiciese en la

plaza do agora es el espital, en la ciudad del Cuzco, que es á la salida

desta ciudad, do llaman Rimacpampa; á la cual fiesta habian de salir

vestidos los señores de la ciudad de unas camisetas coloradas que les

daba hasta en pies; en la cual fiesta mandó que se hiciesen grandes

sacrificios á los ídolos, do se les quemase é sacrificase muchos ganados

é comidas é ropa, y en las tales guacas fuesen ofrecidos muchas joyas de

oro y plata.

Al mes de julio le llamaron _Cahuarquis_[66], en el cual no mandó que se

le hiciese fiesta ninguna, mas de que les dijo que en este mes se habian

de regar sus tierras, é habian de comenzar á sembrar su maíz é papas é

quinua[67] hasta el mes que entraba é salida del setiembre; y al mes de

agosto llamó _Capacsiquis_[68]; y al mes de setiembre llamó

_Cituaiquis_[69]. En este mes dicen que constituyó Inca Yupanqui que se

hiciesen dos fiestas, la una que casi quiere parecer á la que nos

hacemos de San Juan, porque se levantan á media noche y se lavan hasta

que rie el dia, y llevan ciertos hachos encendidos; y despues de ser

lavados, dánse con estos hachos en las espaldas, é dicen que echan de sí

toda dolencia é mal que tengan. É la otra fiesta es [la] que llamó este

Inca Yupanqui _Purappucquiu_[70], [é] ansímismo la hacia é mandó hacer

en este mes; la cual mandó que se hiciese á las aguas, é que ansímismo

las hiciesen sacrificios; y en estos sacrificios mandó que se ofreciese

mucha ropa y ovejas y coca, y que de todas cuantas yerbas y plantas que

habia en los campos, trujesen las flores dellas; todo lo cual mandó que

ofreciesen á las aguas en esta manera: que tomasen mucha cantidad de

ropa y la echasen en aquel rio del Cuzco en la parte do se juntan los

dos rios; que ansímismo trujesen muchas ovejas é corderos é que los

ofreciesen al agua y los degollasen en aquel lugar do la ropa era

echada, y que hiciesen luego allí un gran fuego en el cual quemasen

estas ovejas é corderos, é la ciniza de los tales ansí quemados, la

lanzasen en el agua en aquel mesmo sitio, y que luego tras esto,

lanzasen en el rio las flores que ya habeis oido; é tras esto, mandó que

echasen en el agua mucha coca molida é desmenuzada. Y tras esto se

ponia, cuando se ponia el sol[71], en cierto sitio, en el cual estuvo

seguro en pié en una parte donde bien ver se pudiese, y ansí como

conociese desde aquel sitio do él se paraba, el curso por do el sol iba

cuando se ponia, en aquel derecho, en lo más alto de los cerros, hizo

hacer cuatro pirámides ó mármoles de cantería, los dos en medio menores

que los otros dos de los lados, y de dos estados de altor cada uno,

cuadrados, é apartado uno de otro una braza, salvo que los dos pequeños

de enmedio hizo más juntos, que del uno al otro habrá media braza. Y

cuando el sol salia, estando uno puesto do Inca Yupanqui se paró para

mirar y tantear este derecho, sale y va por el derecho y medio destos

dos pilares, y cuando se pone, lo mismo, por la parte do se pone; por

donde la gente comun tenia entendimiento del tiempo que era, ansí de

sembrar, como de coger; porque los relojes eran cuatro á do el sol

salia, y otros cuatro á do se ponia, do se diferenciaban los transcursos

y movimientos que así el sol hace en el año. Erróse el Inca Yupanqui en

el tomar del mes para que vinieran á una y á nuestra cuenta los meses

del año que ansí señaló, porque tomó de diciembre, habiendo de tomar de

enero; mas, al fin, él supo de entenderse y dar órden á su república.

_CAP. XVI.--En que trata cómo Inca Yupanqui reedificó la ciudad del

Cuzco, é cómo la repartió entre los suyos._

Despues que Inca Yupanqui hubo hecho é dado órden en el año é meses é

fiestas que en él se habian de celebrar, y hechos los relojes,

habiéndose recreado é holgado en las cosas que habeis oido tiempo y

espacio de dos años, el cual tiempo gastó este Señor en estarse en su

pueblo, porque los naturales é caciques que á él estaban sujetos

tuviesen espacio y tiempo para holgarse en sus tierras del trabajo que

habian pasado en el reparo que ansí habian hecho en los arroyos de la

ciudad del Cuzco, é porque ansí tuviesen espacio é tiempo de sembrar é

coger grandes sementeras, con las cuales se reparasen de comidas é todos

proveimientos, é tuviesen con que poder servir é contribuir á la ciudad

del Cuzco y á los depósitos que en ella eran; pareciéndole que ya

rescibia su persona é los demás algun tanto de pena por la ociosidad que

ansí tenian él y los demás, ajuntóse un dia con los principales de la

ciudad del Cuzco é díjoles: que ya habia ociosidad; que le parecia que

ya era tiempo que los caciques é señores á él subjetos viniesen con sus

comidas é bastimentos á la ciudad del Cuzco é trajesen consigo toda la

más gente que ser pudiese, porque tenia en sí acordado de hacer

reedificar la ciudad del Cuzco de tal manera, que para perpetuamente

fuese hecha y fabricada de ciertos edificios que él en sí tenia pensado,

é que despues que fuesen hechos, ellos los verian; para lo cual era

necesario mucha y muy gran cantidad de gente, é que para esto era

necesario que saliesen de la ciudad ciertos señores de los que allí en

aquella junta con él eran; é que luego allí viesen los que querian ir,

porque, con los que quedasen, él tenia necesidad, mientras los que

habian de ir fuesen, de hacer é proveer lo que para el tal edificio

fuese necesario. É luego allí fueron nombrados diez señores, con veinte

orejones, los cuales se partieron luego de allí é fueron á los pueblos é

provincias á hacer traer y proveer lo que ya habeis oido.

Inca Yupanqui é los demás señores que allí quedaron, así como fueron

salidos de su consulta, fueron por todo el torno de la ciudad en cinco

leguas, y en el [lugar] que les pareció, buscaron é miraron do hobiesen

sierras é sitios do se pudiese sacar piedra y cantería, é barro, é

tierras para hacer las mezclas que los tales edificios habian de llevar;

donde hallaron que en el sitio de _Saluoma_[72] habia mucha y muy gran

cantidad de piedra é muy grandes canteras. É visto por el Inca é los

demás señores que ya allí tenian aparejo é recaudo é mucha y muy gran

cantidad de cantería, se volvieron á la ciudad, donde dieron órden,

luego que llegados fueron, en la manera que ansí habian de traer é

acarrear la tal cantería; para lo cual mandaron que fuesen hechas muchas

y muy gran cantidad de sogas gruesas, é maromas de niervos é de cueros

de ovejas.

[Ya] que esto ansí fué hecho, Inca Yupanqui trazó la ciudad é hizo hacer

de figuras de barro, bien ansí como él la pensaba hacer y edificar; é

luego questo fué hecho, llegaron en aquella sazon é tiempo aquellos

orejones é señores que habian ido á hacer traer proveimiento y comida é

cantidad de gente para hacer los tales edificios, como ya la historia os

ha contado; é como ansí llegasen, los caciques saludaron al Inca en la

manera que ya os digimos, y el Inca los recibió con intrañable amor, con

los cuales le pareció que seria bien holgarse con ellos cinco dias, y

así fué hecho. En cabo de los cuales, paresciéndole al Inca que seria

bien dar órden en que se comenzase á poner por obra el fabricar de la

ciudad, pareciéndole que ya la tal gente que ansí era llegada habia de

descansar el tiempo que le bastase, luego mandó á los caciques que cada

uno juntase su gente en cierta campaña é llano é la pusiesen cada uno

por sí, porque les queria repartir á todos ellos la obra que ansí habian

de hacer, é dalles la órden que en ello habian de tener. Y siendo ansí

juntas las tales gentes, repartió su obra entre los tales caciques,

mandando á unos que acarreasen piedra tosca para los cimientos, y á

otros que trujesen barro el que les pareciese, que fuese bueno é

pegajoso; con el cual barro é piedra tosca mandó hacer los cimientos de

los tales edificios, sacándolos de cimiento, que era el cimiento y

asiento de ellos desde donde topaban con agua, para lo cual mandó que se

edificasen de piedra tosca é barro pegajoso, á fin de que si el agua

entrase por ellos, no fuese parte á deshacer é comer este barro; porque,

como ya os dijimos, todo lo más del asiento de la ciudad eran ciénegas é

manantiales de agua; todos los cuales manantiales mandó que fuesen

tomados é repartidos de tal manera, que á las casas de la tal ciudad

fuesen por sus caños y hechos fuentes para el servicio y proveimiento

della.

Y ansímesmo á otros mandó que sacasen y abriesen los cimientos de las

tales casas y edificios de la ciudad, y á otros mandó que acarreasen

cantería para el edificio que se habia de edificar despues que estos

cimientos fuesen ansí altos en el peso y ser que habian de ser; é á

otros mandó hacer adobes de barro é tierra pegajosa, en los cuales

adobes se echase mucha cantidad de paja; la cual paja es á manera de

esparto d'España; la cual tierra é paja fuese amasada de tal manera, que

los tales adobes fuesen bien hechos y tupidos, con los cuales adobes se

habia de edificar desde la obra de cantería para arriba hasta que los

tales edificios é casas estuviesen en el altor y ser que habian de

llevar. Á otros mandó que trujesen y acarreasen mucha cantidad de

maderos de aliso[73] largos é derechos, dándoles el largor y medida que

habian de tener. Y ansímesmo mandó que para cuando fuesen hechos y

altos los edificios é puestos en proporcion y en el ser que habian de

tener, que para [que] la mezcla que ansí habian de llevar en el

lucimiento de las casas, ansí por de dentro como por de fuera, pegase y

no se resquebrajase, mandó que trujesen para aquel tiempo mucha cantidad

de unos cardones que ellos llamaban _aguacolla quizca_[74], con el zumo

de los cuales fuesen untadas las tales paredes; é siendo la mezcla muy

bien amasada é mezclada con mucha cantidad de lana, fuese puesta en las

tales paredes sobre la mojadura que ya habeis oido de los tales

cardones, y que en la tal mezcla, si no quisiesen echar lana, echasen

paja, la qual fuese muy mucho molida, é ansí se diese lustre á las tales

paredes y edificios.

Todo lo cual que oido habeis siendo proveido, todas estas cosas é cada

una de ellas, se levantaron aquellos caciques y luego pusieron por obra

los tales edificios y proveimientos de pertrechos que así les era

mandado que para lo tal era necesario, y luego mandó Inca Yupanqui que

se saliesen todos de la ciudad del Cuzco de sus casas, é sacasen todo lo

que dentro dellas tenian, é se pasasen á los pueblezuelos que por allí

juntos eran; é como esto fuese ansí hecho, mandó que las tales casas

fuesen derribadas por tierra. Donde, como esto fuese hecho é limpio é

llano[75], él mesmo por sus manos juntamente con los demás señores de

la ciudad, haciendo traer un cordel, les[76] señaló y midió con el tal

cordel los solares é casas que ansí se habian de hacer, é cimientos é

edificios dellas; de todo lo cual ansí señalado abiertos los cimientos,

y siendo los pertrechos necesarios para la tal obra [traidos,

aparejados?], comenzaron á hacer y edificar su ciudad é casas della; los

cuales edificios y casas fueron hechos andando en la obra y edificios

dellos continuamente, mientras la obra duró, cincuenta mill indios; é

tardóse, desde que Inca Yupanqui mandó comenzar á reparar las tierras é

rios de la ciudad é la tal hacer y edificar, hasta que todo lo cual que

oido habeis fué hecho y acabado, veinte años.

É como ya la ciudad fuese hecha é puesta en perficion, mandó Inca

Yupanqui que todos los principales del Cuzco é los demás vecinos é

moradores dél, fuesen juntos en cierta campaña rasa; é siendo ansí

juntos, mandó traer allí la traza de la ciudad é pintura que ansí habia

mandado hacer de barro, é tiniéndolas delante de sí, dió é repartió las

casas é solares ya edificados y hechos como oido habeis, á los señores

del Cuzco y á los demás vecinos é moradores dél, todos los cuales eran

orejones descendientes de su linaje é de los demás Señores que hasta él

habian sucedido desde el principio de Manco Capac, poblándolos é

mandándolos poblar en esta manera: que los tres señores sus amigos

poblasen desde las Casas del Sol para abajo, hácia la junta de los dos

rios, en aquel espacio de casas que entre los dos rios se hicieron, y

desde las Casas del Sol para abajo, al cual sitio mandó que se llamase

Hurin Cuzco, que dice "lo bajo del Cuzco," y el remate postrero de la

punta desto, mandó que se nombrase Pumap Chupan, que dice "cola de

leon;" en el cual sitio poblaron estos tres señores, ellos y los de su

linaje, de los cuales y de cada uno por sí comenzaron é decindieron los

tres linajes de los de Hurin Cuzco; los cuales señores se llamaron Vica

Quirao, y el otro Apu Mayta, y otro Quilliscachi Urco Guaranga[77]. É de

las Casas del Sol para arriba, todo lo que tomaban los dos arroyos hasta

el cerro do agora es la fortaleza, dió é repartió á los señores más

propincos deudos suyos é descendientes de su linaje por línia recta,

hijos de señores é señoras de su mesmo deudo é linaje; porque los tres

señores que de las Casas del Sol para abajo mandó poblar, segun que ya

habeis oido, eran hijos bastardos de señores, aunque eran de su linaje,

los cuales habian habido en mujeres extrañas de su nacion é de baja

suerte, á los cuales hijos ansí habidos, llaman ellos _Guaccha Cconcha_,

que quiere decir "provenidos de pobre gente é baja generacion;" y estos

tales, aunque sean hijos del Inca, son llamados ansí, é no son tenidos

ni acatados ninguno destos, ansí hombres como mujeres, de los demás

señores, sino por un orejon de los otros comunes.

Porque habrán de saber, que el Inca que ansí es Señor, tiene una mujer

principal: esta [no] ha de ser deuda de pobres, y esta tal mujer ha de

ser principal é deuda, hermana ó prima hermana suya, á la cual mujer

llaman ellos _Pihuihuarmi_[78] y por otro nombre _Mamanguarmi_; y la

gente comun, como á tal mujer principal del Señor, llaman, cuando ansí

la entran á saludar, _Pocaxa_ (?) _intichuri capac coya

guacchacuyac_[79], que dice "Hija del Sol é sola reyna amigable á los

pobres;" y esta tal señora habia de ser de padre é madre derechamente

señor é deuda del Inca, sin que en ella hubiese raza ni junta de

_Guaccha Concha_, que es lo que ya habeis oido. Y esta tal señora

recibia el Inca por mujer principal suya el dia que tomaba la borla del

Estado é insinia real, é los hijos que ansí en esta tal señora habia, se

nombraban _Pihuichuri_, que dice como si dijésemos hijos legítimos; y el

mayor destos era señor del Estado y heredero legítimo; é si caso fuese

que el Inca muriese dejando este tal niño que no supiese gobernar,

hacíanle[80] Señor, é poníanle la borla en la cabeza, aunque este tal

estuviese mamando, é llamábanle al tal niño _Guayna Capac_, que dice

"mancebo rey;" aunque los que construyen este nombre, no entendiendo lo

que quiere decir, [dicen?] que dice _mancebo rico_; porque habrán de

saber, que _Capa_, siendo postrera, dice _rico_, y _Guaina_ dice

_mancebo_; é si dijera este nombre _Capa Guaina_, dijera _mancebo rico_;

mas dice _Guaina Capac_, con _c_ postrera, que dice _mancebo rey_.

É ansí mesmo construyen otro nombre los que no lo entienden, que dice

mancebo[81] _Viracocha_, que quiere decir y podremos tener dice _Dios_,

porque este nombre nombran ellos al que dicen é tienen que fué el

_Hacedor_; é como los españoles viniesen á esta tierra y ellos viesen

gente muy agena de su sér, como la historia adelante os contará,

llamáronlos á todos y á cada uno por sí, _Viracocha_; y queriendo

construir este nombre los que les parecia que iban entendiendo el

hablar, parábanse á pensar y imaginar que _vira_ quiere decir en esta

lengua "manteca," y _cocha_ dice "mar;" todo lo cual declaraban é decian

que queria decir "manteca de la mar," y "espuma de la mar;" lo cual no

quiere decir aquello, sino propiamente _Dios_. Y ansí, cuando los

españoles vinieron á esta tierra, los llamaron deste nombre é tuvieron

por dioses.

É volviendo á nuestra historia, á este tal niño señalábanle sus ayos y

gobernadores, los cuales gobernasen todo el tiempo que viesen que no era

de edad para gobernar; é si el Inca, despues de haber recibido á esta

por mujer, ó ántes desta, tuviese otras cincuenta mujeres hermanas y

deudas suyas, porque ansí era su costumbre de tener á todas sus hermanas

por mujeres, los tales hijos que en estas habia no heredaban ninguno

destos su estado, si no fuese el hijo de la tal _Pihui_, mujer legítima,

que ellos dicen. Y si caso fuese que esta tal no hobiese el Inca en ella

hijos, ó la tal pariese hijas, en el tal caso el Estado se daba, por fin

de los dias del Inca, al hijo mayor que ansí hobiese habido en

cualquiera de las otras mujeres sus hermanas ó deudas, como viesen que

el tal mostraba en sí ser é capacidad para rigir y gobernar su reino é

república; é si no era tal cual debiese, escogian entre sus hermanos el

que mejor les parecia que los podria gobernar, é á este tal é con este

tal daban é casaban la tal su hermana, en la manera que ya habeis oido,

que ansí su padre habia habido en la tal _Pihuihuarmi_ ó mujer

principal, á la cual tenian é respetaban, ansí los señores de la ciudad

del Cuzco como los demás señores de toda la tierra, como á su tal reina

é señora principal de todos ellos.

É volviendo al propósito del repartir de la ciudad é casas della, Inca

Yupanqui las repartió en la manera que habeis oido, tomando él para sí

en ella las casas é solares que ansí vió que le bastaban. Y esto ansí

hecho, mandó, que porque no hubiese en esta ciudad mezcla de otras

gentes ni generacion, sino fuese la suya y de sus orejones, porque esta

ciudad tenia él que habia de ser la más insigne ciudad de toda la

tierra, y aún que todos los demás pueblos habian de servir é

reverenciar, segun que antiguamente fué nuestra Roma; que los del linaje

de Allcahuiza[82], el cacique señor que Manco Capac hallara poblado en

aquel sitio, segun que ya la historia os ha contado, que estos tales

poblasen allí junto al Cuzco, casi dos tiros de arcabuz de la ciudad; é

ansí poblaron; á los cuales dió Inca Yupanqui favor y ayuda para que les

ayudasen á hacer sus casas; el cual pueblo, despues que lo tuvieron

hecho y acabado, mandó Inca Yupanqui que se nombrase este pueblo

Cayaucachi; é ansí, estos de Allcahuiza[83] fueron echados de la ciudad

del Cuzco, é ansí quedaron subjetos é avasallados; los cuales podrian

decir que les vino güesped que los echó de casa.

_CAP. XVII.--En que trata de cómo los señores del Cuzco quisieron que

Inca Yupanqui tomase la borla del Estado, viendo su gran saber é

valerosidad, y él no la quiso rescebir, porque su padre Viracocha Inca

era vivo, é si no fuese por su mano, que no la pensaba rescebir; é cómo

vino su padre Viracocha Inca y se la dió; é de cierta afrenta que

despues desto hizo á su padre Viracocha Inca, é de la fin é muerte de

Viracocha Inca._

Despues de haber Inca Yupanqui dado é repartido la ciudad del Cuzco en

la manera que ya habeis oido, puso nombre á todos los sitios é solares,

é á toda la ciudad junta nombró _Cuerpo de Leon_, diciendo que los

tales vecinos y moradores dél eran miembros del tal Leon, y que su

persona era la cabeza dél. É como los tales señores de la ciudad

hubiesen visto las grandes y crecidas mercedes que les habia hecho é

cada dia les hacia, é considerando ellos que si[84] su gran sabiduría y

el celo grande que ellos en él conocian que tenia del bien de su

república, andaban imaginando todos ellos juntos y cada uno por sí, cómo

le hiciesen un servicio señalado, del cual servicio él fuese dellos bien

servido y á él fuese agradable. Para lo cual todos ellos se juntaron un

dia, en la cual junta ordenaron é concertaron que el servicio que le

debian hacer era ponerle la borla del Estado é insignia de rey que ellos

tenian, segun era su usanza é costumbre antigua, é darle otro nuevo

nombre. Todo lo cual ansí hecho é acordado por ellos, se salieron muy

alegres, pensando que habian acordado con qué el Inca le fuese

agradable; y esto ansí acordado, se salieron todos é se fueron, ansí

todos juntos como estaban, á la casa del Inca; al cual hallaron que no

estaba ocioso, el cual estaba pintando é debujando ciertas puentes y la

manera que[85] habian de tener, é cómo habian de ser edificados; y ansí

mesmo debujaba ciertos caminos que de un pueblo salian y iban á dar á

aquellas puentes é rios. Como esto fuese ageno del entender de aquellos

señores, que quisiesen ver este debujo, luego que llegaron do el Inca

estaba, despues de le haber saludado y hecho su debido acatamiento, le

preguntaron ¿qué era aquello que ansí debujaba? Á los cuales respondió,

como los vió ansí venir a todos juntos, todos los cuales habian entrado

muy alegres delante dél: "Decime vosotros, ¿qué demanda traeis todos

juntos é á qué venís, que me parece que venís alegres? ¿Qué es esto que

me preguntais? Cuando sea tiempo, yo os lo diré é mandaré que ansí se

haga y á cada uno de vosotros, en la suerte que ansí le cupiere; é no me

lo torneis á preguntar, porque, como ya os digo, yo os lo diré; que ya

habreis entendido de mí, que cuanto ha que de aquí salió mi padre, que

yo no [he] entendido sino ha sido en cosas que os convengan é más bien

os sea vuestro; lo cual, tened de mí, que todo el tiempo que yo viviere,

siempre haré y acostumbraré á hacer."

Los señores le rendieron gracias por ello é le rogaron que ansí lo

hiciese é por ellos mirase; y el Inca les dijo que le dijesen á lo que

venian, y que luego se volviesen, porque le hacian perder el tiempo. Y

ellos le dijeron, que á lo que ellos allí habian[86] venido, era á

rogalle que les dijese que cuándo pensaba tomar la borla del Estado,

porque les parecia que era ya tiempo; é que ellos querian dar órden é

proveer los menesteres é cosas que para ello eran necesarias, é para la

fiesta é ceremonias é ayunos que en tal caso ansí se habian de hacer. É

como el Inca esto oyese, dicen que se rió é dijo: que estaban muy léjos,

é que sus pensamientos dellos estaban muy atrás de do el suyo iba

caminando, é que ellos pasaban muy adelante al suyo, el dellos; que, al

presente, que no gastasen tiempo con sus pensamientos en semejante cosa,

porque [á] ellos hacia saber, que mientras su padre viviese, él no

pensaba ponerse tal cosa en su cabeza, porque él pensaba que su padre

habia de dar la tal borla á su hijo Inca Urco despues de sus dias, la

cual él pensaba írsela á quitar de la cabeza, é la cabeza juntamente con

ella, por las palabras que su padre le habia dicho, que fueron, que

pisase Inca Urco las insignias del Chanca Uscovilca, que él venciera; é

que les prometia de no tomar la tal borla mientras su padre viviese, si

no fuese en tal manera, ó si no fuese que su padre viniese á la ciudad

del Cuzco á se la poner él de su mano en su cabeza; é de aquella manera,

que él la acetaria. Que él les agradecia la voluntad que para aquello

ellos le habian mostrado, é que les juraba, que él les satisfaria la

deshonra que su padre les hiciera á ellos y á su ciudad en desampararla.

Y restituyendo el cual juramento, hizo en esta manera: que tomó un vaso

de chicha en sus manos, é vaciólo por el suelo, diciendo, que su sangre

fuese derramada bien ansí como él habia vaciado aquel vaso de chicha por

el suelo, si él de la tal afrenta no tomaba satisfacion de su padre, é

haciéndole á su persona otra tal cual él á ellos les hiciera [é] á su

ciudad. Á todo lo cual, conociendo de Inca Yupanqui aquellos señores su

voluntad, para en lo que tocaba á lo que ellos habian venido, viéndole

enojado, no le respondieron á aquella cosa. É luego les dijo, que si

querian otra cosa, si no que se fuesen. É los señores le respondieron

que no habian venido á otra cosa más de aquello que le habian dicho.

É ansí, se salieron estos señores é se tornaron á juntar como de ántes

habian hecho; en la cual junta platicaron cómo diesen órden para que

Inca Yupanqui tuviese la borla del Estado que ellos tanto deseaban. É

ansí, acordaron dellos por sí y en nombre dellos mismos, de enviar sus

mensajeros á Viracocha Inca, por los cuales le enviasen á rogar que

tuviese por bien de venir á la ciudad del Cuzco, haciéndole saber el

nuevo edificio della, el cual se holgaria de ver; é por les hacer á

ellos merced y contentamiento, tuviese por bien de dar á su hijo Inca

Yupanqui, de aquella venida que ansí viniese, la borla del Estado, pues

él se habia disistido della é dicho á los caciques que á verle habian

ido, que él se disistia della é la daba á su hijo Inca Yupanqui, para

que de allí adelante la tuviese é fuese puesta en su cabeza por ellos;

lo cual no habia querido hacer por le tener el respeto como á su padre.

Y esto ansí acordado por los señores de la manera que habeis oido,

enviaron sus mensajeros á Viracocha Inca donde estaba poblando en su

pénol; el cual Viracocha Inca, como viese la embajada que los señores le

enviaban, vino á la ciudad del Cuzco; la cual venida, como fuese sabida

por el Inca, salióle á rescebir al camino é saludóle como á su Señor y

padre; é ansí entraron entrámos juntos en la ciudad. Y viendo Viracocha

Inca la ciudad tan bien obrada y edificada é los edificios della, é

supo[87] la órden y gobierno que Inca Yupanqui en ella habia puesto,

ansí de los depósitos como de lo demás, tocante al bien de su república,

y el amor que todos le tenian, ansí los de la ciudad como los demás

caciques y señores, por el buen gobierno con que los gobernaba y

mercedes que él ansí les hacia, en presencia de todos los señores del

Cuzco y caciques que allí estaban, viendo la suntuosidad que

representaba la ciudad é sus edificios, dijo Viracocha Inca á Inca

Yupanqui: "Verdaderamente tú eres hijo del sol; yo te nombro rey y

Señor." Y tomando la borla en sus manos, quitándola de su misma

cabeza[88].

Y era una costumbre entre estos Señores, que cuando aquello así se

hacia, el que la tal borla le ponia en la cabeza al otro, juntamente con

ponérsela, le habia de nombrar el nombre, el cual habia de tener de allí

adelante. É ansí, Viracocha Inca, como le pusiese la borla en la cabeza,

le dijo: "Yo te nombro para de hoy más te nombren los tuyos é las demás

naciones que te fueren sujetas, _Pachacutec_[89] _Yupanqui Capac

Indichuri_;" que dice: "Vuelta de tiempo, Rey Yupanqui, Hijo del

Sol."--El _Yupanqui_ es el alcuña é linaje de do ellos son, porque ansí

se llamó Manco Capac[90], que por sobrenombre tenia _Yupanqui_.

É ansí nombrado Inca Yupanqui por rey y Señor, en presencia de los que

allí estaban, Inca Yupanqui mandó que fuese allí traida una olla que

fuese usada, é que ansí como[91] la hallasen en la casa de do sacasen la

tal olla, sin más lavar, sino que ansí como estuviese, se la trujesen; é

siendo ansí traida, mandó que la inchiesen allí de chicha, ansí súcia

como estaba, é siendo ansí llena, mandó que la diesen á su padre

Viracocha Inca, al cual mandó que ansí la tomase é ansí mismo la bebiese

sin dejar en ella cosa [gota?].

É visto por Viracocha Inca lo que ansí le era mandado por el nuevo

Señor, tomóla, é sin le responder cosa ninguna, bebió la tal chicha, é

luego que la hubo bebido, se abajó é inclinó á él, é le pidió perdón. Al

cual el nuevo Señor respondió, que él no tenia de que perdonarle, que si

lo decia por la gente que le habia echado para le matar, cuando le habia

ido á ver, que de aquello él estaba bien satisfecho; que aquello no lo

habia él hecho sino en nombre de la ciudad del Cuzco é de aquellos

señores que allí estaban presentes, por haber hecho sus cosas como

mujer, y pues lo era, que no debia él beber sino en semejantes ollas

como aquella en que habia bebido. Á todo lo cual el Viracocha Inca

estaba en el suelo é inclinada la cabeza para él, é respondiendo de

cuando en cuando á lo que ansí el nuevo Señor le decia, _chocayun_, que

dice: "¡Mi cruel padre!" é "yo conozco mi pecado"[92].

É luego le hizo levantar é llevole consigo á su casa, donde le aposentó

suntuosamente; é luego comieron los dos juntos, é de allí adelante

procuró el nuevo Señor de le hacer toda honra y placer é contentamiento.

É luego los señores del Cuzco dieron órden en el proveimiento que era

necesario para las fiestas é sacrificios é ayunos que el Inca habia de

hacer, é la su tal mujer que en aquella fiesta habia de rescebir. É

siendo ansí hecho é proveido, el Inca se metió en un aposento, cual para

aquello era señalado, é su mujer é suegra fueron metidas en otro, los

cuales estuvieron ayunando, que no comian sino maíz crudo é beber

chicha, diez dias; é lo mesmo ayunaban los deudos dél é della, aunque

andaban por la ciudad. Mediante los cuales dias, los señores del Cuzco

hicieron muchos y muy grandes sacrificios á todos los ídolos y guacas

que estaban en torno de la ciudad, en especial en la Casa del Sol, do

fueron sacrificados gran suma de ganados, ovejas, corderos é venados, é

de todos los demás animales que para aquella fiesta pudieron haber; de

muy mucha suma de aves, como son águilas, halcones, perdices,

avestruces, é de todas las demás aves bravas que pudieron haber, hasta

patos é otras aves domesticas; é otros muchos animales, tigres, leones,

gatos monteses, ecepto zorras, porque con las tales tienen ódio é mal

querencia, que si las ven cuando en estas fiestas semejantes están los

que ansí entienden en hacer estos sacrificios, lo tienen por mal agüero.

Ansímesmo fueron sacrificados muchos niños y niñas, á los cuales

enterraban vivos muy bien vestidos é aderezados, los cuales enterraban

de dos en dos, macho y hembra; é con cada dos destos enterraban mucho

servicio de oro y plata, como eran platos y escudillas y cántaros, ollas

y vasos para beber, con todos los demás menesteres que un indio casado

suele tener, todo lo cual era de oro y plata; é ansí enterraban estos

niños con todos estos ajuares, los cuales eran hijos de cacique y

principales. Y mientras estos sacrificios se hacian, todos los de la

ciudad estaban en grandes fiestas y regocijos en la plaza de la ciudad.

Y estos dias pasados, los padres de la moza é los demás deudos iban al

Inca llevándole la tal mujer delante de sí, vestida de ropa fina tejida

de oro y plata fina, los cuales vestidos iban presos por la parte de

arriba y junto al pescuezo, con cuatro alfileres de oro de á dos palmos

de largo cada uno, los cuales suelen pesar dos libras de oro; y en la

cabeza puesta una cinta de oro tan ancha como un dedo pulgar, que casi

quiere parecer corona; é ansímesmo llevaba fajada por la cintura una

faja tejida con lana fina é oro, en la cual faja iban muchas y diversas

pinturas. Llevaba por cobertor otra manta pequeña, ansímismo tejida de

oro y plata fina, é de diversas labores, segun su uso de vestido;

llevaba calzados en los piés unos zapatos de oro segun su usanza, las

ataduras de los cuales son ansímismo de oro; la cual iba muy limpia é

peinada é aderezada. É como así llegasen do el Inca estaba, los sus

padres é deudos rogaron al nuevo Señor Pachacuti Inca Yupanqui, que

tuviese por bien de recebir por mujer la tal su hija é deuda; y el nuevo

Señor, como viese que era cosa que le convenia é á él perteneciente,

dijo que la recebia por la tal mujer; é luego allí mandó á los señores

del Cuzco que allí eran, que la recebiesen por la tal su Señora; é luego

los padres de la tal Señora le rindieron gracias, é los señores del

Cuzco la recebieron por la tal su Señora; á la cual, luego allí se

levantó Viracocha Inca, padre del nuevo Señor, é la abrazó é besó en un

carrillo, é lo mismo hizo ella á él; y esto hecho, la hizo gracia y

donacion de ciertos pueblos pequeños que allí en torno tenia de su

patrimonio. Y luego el Pachacutec[93] y nuevo Señor abrazó é besó la tal

su esposa é mujer, é dióla é ofrecióla cien mamaconas, mujeres para su

servicio; é luego fué llevada de allí á las Casas del Sol, la cual hizo

allí su sacrificio, y el sol la dió, é su mayordomo en su nombre, otras

cincuenta mamaconas. É salida de allí, é siendo ya en las casas del

Inca, los señores de la ciudad le fueron á ofrecer sus dones, los cuales

le sirvieron de mucho servicio de oro é plata, como son cántaros de oro

y de plata, pequeños é grandes, é platos y escudillas y ollas y vasos

para su beber, é mucho servicio de yanaconas, que pasaron de más de

doscientos.

Y esto ansí hecho, é siendo las fiestas acabadas, Viracocha Inca dijo á

su hijo que ya era tiempo de se volver á su pueblo, porque en las

fiestas y regocijos que se habian hecho, [se habia?] tardado tres meses,

en el cual tiempo él habia estado siempre allí. El Pachacuti le dijo que

se fuese cada y cuando que quisiese; y siendo proveido por Inca Yupanqui

todo lo necesario, ansí de bastimento como de todo lo demás de quél

tuviese necesidad en su pueblo, se partió Viracocha Inca; al cual rogó

Inca Yupanqui, que siempre que hubiese fiestas en el Cuzco, se viniese

hallar en ellas, y él dijo que lo haria; el cual, cada y cuando que

fiestas habia en la ciudad, siempre venia él á hallarse en ellas. El

cual Viracocha Inca, dende á diez años de la coronacion de Pachacuti

Inca Yupanqui, estando en su pueblo del péñol llamado Cagua

Xaquixahuana[94], que es por cima del pueblo de Calca, siete leguas de

la ciudad del Cuzco, holgándose y regocijándose, enfermó de cierta

enfermedad, de la cual, en cuatro meses que enfermó este señor Viracocha

Inca, murió; el cual murió siendo de edad de ochenta años.

Al cual, despues de muerto, Inca Yupanqui le honró muy mucho, haciendo

traer su cuerpo en andas bien adornado, bien ansí como si fuera vivo, á

la ciudad del Cuzco, cada é cuando que fiestas habia, haciendo honrar y

respetar su persona á los señores del Cuzco é á los demás caciques, bien

ansí como si fuera vivo; delante del cual bulto hacia sacrificar é

quemar muchas ovejas é corderos, é ropa, é maíz, é coca, é derramar muy

mucha chicha, diciendo, que el tal bulto comia, é que era hijo del sol,

é questaba con él en el cielo. É hizo hacer muy muchos bultos, y tantos,

cuantos Señores habian sucedido desde Manco Capac hasta su padre

Viracocha Inca; é ansí hechos, mandó que se hiciesen ciertos escaños de

madera muy galanamente labrados y pintados, en las cuales pintaduras

fueron pegadas muchas plumas de diversas colores. Y esto ansí hecho,

mandó este Señor que todos estos bultos fuesen asentados en los escaños

juntamente con el de su padre, á los cuales mandó que todos acatasen y

reverenciasen como á ídolos, é que ansí, les fuesen hechos sacrificios

como á tales. Los cuales fueron puestos en sus casas, y cada y cuando

que algunos señores entraban á do el Inca estaba, hacian acatamiento al

sol, y luego á los bultos, y luego entraban á do el Inca estaba y hacian

lo mismo.

Para el sacrificio de los cuales bultos señaló y nombró cierta cantidad

de _yanaconas_ é _mamaconas_, y dióles tierras para en que sembrasen y

cojiesen para el servicio destos bultos; y ansímismo señaló muchos

ganados para los sacrificios que ansí se le debian hacer; y este

servicio é tierras y ganados dió é repartió á cada bulto por sí, y mandó

que se tuviese gran cuidado de continuamente, á la noche y á la mañana,

de dar de comer y beber á estos bultos é sacrificarlos; para lo cual

mandó é señaló que tuviesen cada uno destos un mayordomo de los tales

sirvientes que ansí les señaló; é ansímismo mandó á estos mayordomos é

á cada uno por sí, que luego hiciesen cantares, los cuales cantasen

estas mamaconas é yanaconas en los loores de los hechos que cada uno

destos Señores en sus dias ansí hizo, los cuales cantares ordinariamente

todo tiempo que fiestas hubiese cantasen cada servicio de aquellos por

su órden y concierto, comenzando primero el tal cantar é historia é loa

los de Manco Capac; é que ansí, fuesen diciendo las tales mamaconas é

servicio, cómo los Señores habian sucedido hasta allí, y que aquella

fuese órden que tuviesen desde allí adelante, para que de aquella manera

hubiese memoria dellos y sus antigüedades. Los cuales yanaconas é

servicio Inca Yupanqui mandó que tuviesen sus casas é pueblos y

estancias en los valles y pueblos en torno de la ciudad del Cuzco, y que

estos y sus descendientes tuviesen siempre cuidado de servir aquellos

bultos, á quien él los habia dado é señalado. Todo lo cual fué ansí

hecho desde entonces hasta el dia de hoy, que lo hacen oculta é

secretamente, é algunos público, porque los españoles no entienden lo

que es. Y estos tales bultos tienen metidos en orones, que son trojes en

que acá se echa el maíz é la demás comida, y otros en ollas y en tinajas

grandes, y en huecos de paredes, y desta manera no los pueden topar.

Á los cuales bultos Inca Yupanqui mandó, cuando ansí los mandó poner en

los escaños, que les fuesen puestas en las cabezas unas diademas de

plumas muy galanas, de las cuales colgaban unas orejeras de oro; y esto

ansí hecho, mandó que les pusiesen ansímismo en las frentes, á cada uno

destos bultos, unas patenas de oro, é que siempre estuviesen dos

mamaconas mujeres con unas plumas coloradas largas en las manos é atadas

unas varas, con las cuales oxeasen las moscas que ansí [en] los bultos

se sentasen; el servicio de los cuales é que ansí se hiciese á estos[95]

bultos, fuese muy limpio; é que las mamaconas é yanaconas, cada é cuando

que delante destos bultos pareciesen á les servir y reverenciar, é otros

cualesquier que fuesen, viniesen muy limpios é bien vestidos, é con toda

limpieza é reverencia é acatamiento estuviesen delante destos tales

bultos. É desta manera, hizo este Señor en esto dos cosas: la que hizo

que sus pasados fuesen tenidos y acatados por dioses, é que hubiese

memoria dellos; lo cual hizo porque entendia que lo mismo se haria dél

despues de sus dias.

_CAP. XVIII.--En el cual se contiene cómo Inca Yupanqui Pachacuti juntó

los suyos, en la cual junta les mandó que todos se aderezasen con sus

armas para cierto dia, porque queria ir á buscar tierras é gentes que

ganar é conquistar é sujetar al dominio é servidumbre de la ciudad del

Cuzco; é cómo salió con toda su gente é amigos, é ganó é conquistó

muchos pueblos y provincias, é de lo que en la tal jornada le acaeció á

él y á sus capitanes._

Ya que Inca Yupanqui se vido Señor, en la órden y manera que ya la

historia os ha contado, é que ya no tenia que entender en edificio de la

ciudad, despues de se haber holgado con los suyos, mandó que todos los

señores de la ciudad del Cuzco é los demás caciques y principales se

juntasen en la plaza, los cuales ansí fueron juntos. É siendo allí

todos, díjoles, que él tenia noticia en torno de aquella ciudad habia

mucha y muy gran cantidad de pueblos y provincias, é para él, que tenia

fuerzas, que era mal vivir con poco; que tenia pensado y ordenado de se

partir de aquella ciudad de allí en dos meses, á buscar, adquirir y

sujetar los tales pueblos y provincias á la ciudad del Cuzco, é quitar

los nombres que cada señorcillo de los tales pueblos é provincias

tenian de _Capac_, é que no habia de haber sino sólo un _Capac_, y que

ese lo era él; y que si caso fuese que, andando en la tal conquista, él

topase algun señor con quien él probase sus fuerzas y le sujetase, que

él holgaria de le servir, de lo cual él no tenia temor, porque el sol,

como ya vian, era con él; para la cual jornada tenia necesidad de cien

mill hombres de guerra, que para aquellos dos meses se los tuviesen

juntos en aquella ciudad del Cuzco, con sus armas y los demás

proveimientos que necesario les fuese para la tal jornada. Á lo cual le

respondieron, que ellos estaban prestos de le dar la tal gente y servir

con ella, y que ansímismo harian con sus personas; que le rogaban que

consigo los quisiese llevar, é que fuese su voluntad de les dar espacio

de tres meses, porque tenian necesidad de tal tiempo para hacer la tal

gente.

É Pachacuti Inca Yupanqui holgó dello, mandándoles que en sus tierras

dejasen todo recaudo de principales é mayordomos, los cuales echasen en

el rio, cada uno de los orejones del Cuzco, ciertos vasos de chicha, é

que ansímismo le diesen los tales orejones otros ciertos vasos de

chicha, finjendo que bebian con las aguas. Porque habrán de saber, que

tienen una costumbre y manera de buena crianza estos señores é todos los

demás de toda la tierra, y es, que si un señor ó señora va á casa de

otro á visitalle ó á velle, ha de llevar tras sí, si es señora, un

cántaro de chicha, y en llegando á do está aquel señor ó señora á quien

va á visitar, hace escanciar de su chicha dos vasos, y el uno bebe el

tal señor que visita y el otro se bebe el tal señor que la chicha da; y

así beben los dos; y lo mismo hace el de la posada, que hace sacar

ansímismo otros dos vasos de chicha, y da el uno al que ansí le ha

venido á visitar, y él bebe el otro. Y esto hácese entre los que son

señores, y esta es la mayor honra que entre ellos se usa; y si esto no

se hace cuando se visitan, tiénese por afrentada la persona que ansí va

á visitar al otro y esta honra no se le hace de dalle á beber, y

excúsase de no le ir más á ver; y ansímismo se tiene por afrentado el

que da á beber á otro y no lo quiere rescibir. Ansí que, quando este

sacrificio que habeis oido hacen á las aguas, dicen que beben con ellas,

que echan un vaso de chicha en el rio y el que ansí le echa bébese el

otro.

É ansímismo mandó Inca Yupanqui que, cuando este sacrificio se hiciese,

fuesen dos señores del Cuzco, yendo el uno por una parte del rio y el

otro por la otra, los cuales llevasen consigo cada uno por sí cada diez

indios é los que más quisiese, los cuales indios llevasen unos palos

largos en las manos, para que si las tales cosas que fueran sacrificadas

en el rio se parasen en la agua á vera de los indios, con sus palos las

echasen al medio, para que las aguas las llevasen; é que estos señores

que estos indios llevasen para que echasen al medio del rio las tales

cosas é sacrificios, fuesen por las veras del rio treinta leguas el rio

abajo, porque en parte ninguna no parasen. Y porque viesen que ya la

tierra daba fruto mediante las aguas, mandó que fuesen, en aquel mes que

este sacrificio se hiciese, por toda la tierra, é que para aquel dia

señalado trujesen [de] todas sus tierras toda la más cantidad de comida

que en ese tiempo apuntase á sazonar é que se pudiese comer, la cual

comida se pusiese enmedio de la plaza del Cuzco, é de allí fuese

repartida en toda la ciudad, para que el comun entendiese que, mediante

el sacrificio que ansí á las aguas se hacia é mediante ellas, la tierra

daba frutos de que todos participaban é se sustentaban. La cual fiesta

se mandó hacer por este Señor en este mes que ya habeis oido, siendo

demediado á la luna llena; y en este mes que ya habeis oido se hiciese,

la tal fiesta é sacrificio duraba cuatro dias. É al mes de octubre

nombró este señor _Omaraimiquis_[96]. En este mes no constituyó que se

hiciese ninguna fiesta en la ciudad, sino fuese la de Oma, en su pueblo,

que es legua y media de la ciudad; á los cuales hizo merced y á los

Ayarmacas, y á los Quivios [Quizcos], y á los Tambos que se pudiesen

oradar las orejas, con tal que no se cortasen los cabellos, porque se

conociesen que eran súbditos del Cuzco; porque los orejones dél, [que]

eran los señores y los que lo habian de ser en toda la tierra, tenian

tusado el cabello y aguzadas las cabezas para arriba, por la cual señal

habian de ser conocidos por toda la tierra cada y cuando que del Cuzco

saliesen é por ella pasasen. Al mes de noviembre llamó este Señor

_Cantarayquis_[97]. En este mes comienza á hacer la chicha que han de

beber en el mes de diciembre y enero, do comienza el año, y hacen la

fiesta de los orejones, segun que la historia os ha contado.

Á los cuales meses Inca Yupanqui nombró en la manera que ya habeis oido,

y diciendo á estos señores que cadal mes destos tenia treinta dias, y

que el año tenia trescientos y sesenta; y porque andando el tiempo no

perdiesen la cuenta de estos meses y los tiempos que habia de sembrar y

hacer las fiestas, que ya les habia dicho que habia hecho aquellos

_pachaunanchac_, que dice relojes, los cuales habia hecho en estos diez

dias que se tardó en no les querer declarar lo que ya habeis oido; los

cuales relojes es desta manera: Que todas las mañanas é tardes miraba el

sol en todos los meses del año mirando los tiempos del sembrar y cojer,

y ansímismo cuando el sol se ponia; y ansímismo miraba la luna cuando

era nueva é llena é menguante; los cuales relojes hacia hacer encima de

los cerros más altos á la parte do el sol salia y á la parte donde se

pone................

....................

....................

Aquí termina bruscamente la copia manuscrita de que me sirvo, y esta

sensible circunstancia, sobre privarnos del resto de la _Suma y

narracion de los Incas_, me impide á mí poner en su propio lugar una

extensa nota sobre los meses peruanos; pues, poco seguro de haber

restituido á sus nombres la forma que tenian en el original, quiero

suplir el defecto con la série comparativa de las variantes con que los

hallo escritos en los tratados que he podido consultar. Vaya por

consiguiente la nota, ya que no en su sitio, á modo de añadido ó

apéndice postrero.

No todos los autores están conformes en el mes que era cabeza de año, y

así, pongo al lado de cada nombre de los doce nuestros, el número

ordinal correspondiente en el año de los Incas.

Suma y narracion de los Incas, que los indios llamaron Capaccuna, que fueron señores de la ciudad del Cuzco y de todo lo á ella subjeto · 第 11 / 17 题