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CAPÍTULO I.--Que trata del Con Tici Viracocha,
que ellos tienen que fué el Hacedor, é de
cómo hizo el cielo é tierra é las gentes indios
destas provincias del Perú. 1
CAP. II.--En que se trata cómo salieron las gentes
desta tierra por mandado de Viracocha é
asímesmo de aquellos sus viracochas que
para ello enviaba; y cómo el Con Tici Viracocha
ansímesmo se partió, é los dos que le
quedaron, á hacer la mesma obra, y cómo se
juntó, al fin de haber esto acabado, con los
suyos, y se metió por la mar, adonde nunca
más le vieron. 4
CAP. III.--En que trata del sitio y manera en que
tenia el lugar do ora dicen y llaman la gran
ciudad del Cuzco, y del producimiento de los
Orejones y segun que ellos tienen que producieron
y salieron de cierta cueva. 9
CAP. IV.--En que trata cómo Ayar Mango se
descendió de los altos de Guanacaure á vivir
á otra quebrada, donde, despues de cierto
tiempo, de allí se pasó á vivir á la ciudad del
Cuzco en compañía de Alcaviza, dejando
en el cerro Guanacaure á su compañero Ayar
Oche hecho ídolo, como por la historia más
largo lo contará. 13
CAP. V.--En que trata cómo murió Ayar Auca,
compañero de Mango Capac, y cómo hubo
un hijo Mango Capac, el cual se llamó Sinchi
Roca; é cómo murió Mango Capac, y cómo
murió despues desto Alcaviza despues; y de
los Señores que deste Sinchi Roca sucedieron
hasta Viracocha Inca, y de los casos y cosas
que acaecieron en los tiempos destos hasta
Viracocha Inca. 16
CAP. VI.--En que trata de cómo habia muchos
Señores en la redondez del Cuzco, que se intitulaban
reyes y Señores en las provincias
donde estaban; é de cómo se levantó de entre
estos un Señor Chanca que llamaron Uscovilca,
é cómo hizo guerra él y sus capitanes
á los demás Señores, é los sujetó, é cómo
vino sobre el Cuzco tiniendo noticia de Viracocha
Inca, é de cómo Viracocha Inca le invió
á dar obediencia, é despues se salió Viracocha
Inca á cierto peñol, llevando consigo
todos los de la ciudad. 19
CAP. VII--En que trata cómo despues de quedado
Inca Yupanqui en la ciudad, Uscovilca
invió sus mensajeros á Viracocha Inca como
supo que se habia retraido al peñol; y cómo
ansímismo, sabido que Inca Yupanqui se
quedaba en la ciudad y al fin que se quedaba,
y cómo le invió sus mensajeros ansímismo
al Inca Yupanqui; y cómo Inca Yupanqui
envió á pedir socorro á su padre y á las
demás provincias en torno de la ciudad, y lo
que entre ellos pasó. 26
CAP. VIII.--En que trata del ser y virtudes de
Inca Yupanqui, é de cómo, apartado que fué
de sus compañeros, se puso en oracion; é
cómo tuvo, segun dicen los autores, revelacion
del cielo; é cómo fué favorescido y dió
batalla á Uscovilca y le prendió y mató en
ella, y de otros casos y cosas que acaecieron. 33
CAP. IX.--En que trata cómo Inca Yupanqui,
despues de haber desbaratado y muerto á
Uscovilca, tomó sus vestidos y ensinias de
Señor que traia, é los demás capitanes prisioneros
que habia traido, y las llevó á su
padre Viracocha Inca, y las cosas que pasó
con su padre, é cómo ordenó el padre de lo
matar, y cómo se volvió Inca Yupanqui á la
ciudad del Cuzco; é cómo desde cierto tiempo
murió Viracocha Inca, y de las cosas que
entre ellos pasaron en este medio tiempo; é
de una costumbre que entre estos Señores tenian
en honrar los capitanes que de la guerra
venian victoriosos[2]. 39
CAP. X.--En que trata de cómo Inca Yupanqui
hizo juntar su gente y les repartió el despojo;
y lo que se hizo de la gente que el Viracocha
le diera por la oracion que á él hiciera; y
cómo tuvo nueva de la gente que hacian los
capitanes de Uscovilca, y de cómo fué sobre
ellos y los venció, y cómo, despues de esto,
tornó otra vez á partir el despojo que en esta
batalla hubieron; y de las cosas que en este
tiempo pasaron. 53
CAP. XI.--En que trata de cómo Inca Yupanqui
hizo la Casa del Sol, y el bulto del sol, y de
los grandes ayunos, idolatrías y ofrecimientos
que en ello hizo. 62
CAP. XII.--En que trata cómo Inca Yupanqui
hizo juntar los señores de toda la tierra que
hasta allí á él eran subjetos, y cómo fortaleció
é hizo repartir las tierras en torno de la
ciudad del Cuzco; y cómo hizo hacer los primeros
depósitos de comidas é otros proveimientos
que para el bien de la república en
el Cuzco eran necesarios. 72
CAP. XIII.--En que trata de cómo se juntaron,
despues de un año pasado, los señores caciques,
y cómo Inca Yupanqui hizo reparar
los dos arroyos que por la ciudad del Cuzco
pasan; y cómo casó los mancebos solteros
que habia, y cómo dió órden en el proveimiento
de comidas que en la ciudad del
Cuzco eran necesarias y república dél. 79
CAP. XIV.--En que trata cómo Inca Yupanqui
constituyó y ordenó la órden que se habia
de tener en el hacer de los orejones, y los
ayunos, cerimonias ó sacrificios que en el tal
ordenar se habian de hacer, constituyendo,
en este tiempo que esto se hiciese, una fiesta
al sol, la cual fiesta y ordenamiento de orejones
llamó y nombró Raymi. 89
CAP. XV.--En que trata de cómo Inca Yupanqui
señaló el año y los meses y los puso nombre,
y de las grandes idolatrías que constituyó
en las fiestas que ansí ordenó que se
hiciesen en los tales meses; é de cómo hizo
relojes de sol por los cuales viesen los de la
ciudad del Cuzco cuando era tiempo de sembrar
sus sementeras. 101
CAP. XVI.--En que trata cómo Inca Yupanqui
reedificó la ciudad del Cuzco, é cómo la repartió
entre los suyos. 106
CAP. XVII.--En que trata de cómo los señores
del Cuzco quisieron que Inca Yupanqui tomase
la borla del Estado, viendo su gran
saber é valerosidad, y él no la quiso rescebir,
porque su padre Viracocha Inca era vivo, é
sino fuese por su mano, que no la pensaba
rescebir; é cómo vino su padre Viracocha
Inca y se la dió; é de cierta afrenta que despues
desto hizo á su padre Viracocha Inca,
é de la fin é muerte de Viracocha Inca. 116
CAP. XVIII.--En el cual se contiene cómo Inca
Yupanqui Pachacuti juntó los suyos, en la
cual junta les mandó que todos se aderezasen
con sus armas para cierto dia, porque queria
ir á buscar tierras é gentes que ganar é conquistar
é sujetar al dominio é servidumbre
de la ciudad del Cuzco; é cómo salió con
toda su gente é amigos, é ganó é conquistó
muchos pueblos y provincias, é de lo que en
la tal jornada le acaeció á él y á sus capitanes. 130
_SUMA Y NARRACION DE LOS INCAS
que los indios llamaron_ CAPACCUNA, _que fueron
Señores en la ciudad del Cuzco, y de todo lo á
ella subjeto, que fueron mill leguas de tierra,
las cuales eran desde el rio de Maule, que es
delante de Chile, hasta de aquella parte de la
ciudad del Quito; todo cual poseyeron y señorearon
hasta que el marqués don Francisco Pizarro
lo ganó é conquistó é puso debajo del
yugo é dominio real de Su Magestad, en la cual_
SUMA _se contiene la vida y hechos de los_ INCAS
CAPACCUNA _pasados. Agora nuevamente
traducido é recopilado de lengua india
de los naturales del Perú por Juan
de Betánzos, vecino de la gran
ciudad del Cuzco. La cual_
SUMA _y historia va
dividida en dos
partes_.
[imagen]
_TABLA_
_de los Incas y Capaccuna, Señores que fueron destas provincias del
Perú._
1.º--MANGO CAPAC [_Manco Capac_].
2.º--CHINCHEROCA [_Sinchi Roca_], su hijo.
3.º--LLOQUE YUPANQUE [_Lloque Yupanqui_], su hijo.
4.º--CAPAC YUPANQUE [_Capac Yupanqui_], su hijo.
5.º--MAYTA CAPAC, su hijo.
6.º--YNGAROCA INGA [_Inca Roca Inca_], su hijo.
7.º--YAGUAR GUACAC INGA YUPANQUE [_Yahuar
Huacac Inca Yupanqui_], hijo mayor.
8.º--VIRACOCHA INGA [_Huiracocha Inca_], su hijo.
9.º--YNGA YUPANQUE PACHACUTI YNCA [_Inca Yupanqui
Pachacutec Inca_], hijo menor.
10.º--YAMQUE[3] YUPANQUE [_Inca Yupanqui_].
11.º--TOPA INGA YUPANQUE [_Tupac Inca Yupanqui_].
12.º--GUAYNA CAPAC [_Huaina Capac_].
13.º--ATAGUALPA [_Atahuallpa_], ¿su hermano?
Los que despues de la muerte de ATAGUALPA nombró el marqués Yngas:
TOPA GUALPA [_Tupac Huallpa_], MANGO YNGA [_Manco Inca_].
El que nombraron los capitanes de MANGO INGA:
SAIRE TOPA [_Xairi Tupac_], que agora está en las montañas.
_Al Illustre y Excelentissimo Señor Don Antonio de Mendoza, Vissorey y
Capitan general por Su Magestad en estos reinos y provincias del Perú._
ILUSTRÍSIMO Y EXCELENTÍSIMO SEÑOR: Acabado de traducir y recopilar un
libro que _Doctrina chripstiana_ se dice, en el cual se contiene la
doctrina chripstiana y dos _Vocabularios_, uno de vocablos, y otro de
noticias y oraciones enteras y coloquios y confisionario, quedó mi
juicio tan fatigado y mi cuerpo tan cansado, en seis años de mi mocedad
que en él gasté, que propuse, y habia determinado entre mí, de no
componer ni traducir otro libro de semejante materia en lengua india,
que tratase de los hechos y costumbres destos indios naturales del Perú,
por el gran trabajo que dello ví que se me ofrecia y por la variedad que
hallaba en el informarme destas cosas, y ver cuán diferentemente los
conquistadores hablan dello, y muy lejos de lo que los indios usaron; y
esto creo yo ser, porque entónces, no tanto se empleaban en sabello,
cuanto en sujetar la tierra y adquirir; y tambien, porque, nuevos en el
trato de los indios, no sabrian inquirillo y preguntallo, faltándoles la
inteligencia de la lengua, y los indios, recelándose, no sabrian dar
entera relacion. Fácil cosa podria parecer escribir semejantes libros, y
muy difícil contentar al lector; porque los ojos, conténtanse con que
sea bien legible la letra, mas, el delicado, y experimentado juicio de
VUESTRA ILUSTRÍSIMA SEÑORÍA requeria estilo gracioso y elocuencia suave,
lo cual ya, para presente y servicio que yo á VUESTRA EXCELENCIA
hiciese, en mi falta, y la historia de semejante materia no da lugar,
pues para ser verdadero y fiel traducidor, tengo de guardar la manera y
órden del hablar de los naturales. Y viniendo al propósito, digo, que en
esta presente escriptura algunos ratos empleará VUESTRA EXCELENCIA los
ojos para leella, la cual, aunque no sea volúmen muy alto, ha sido muy
trabajoso; lo uno, porque no le traduje y recopilé siendo informado de
uno solo, sino de muchos, y de los más antiguos y de crédito que hallé
entre estos naturales; y lo otro, pensando que habia de ser ofrecida á
VUESTRA EXCELENCIA. Háme sido tambien muy penosa, por el poco tiempo que
he tenido para ocuparme en ella, pues para el otro libro de la
_Doctrina_ era menester todo; y sobre todo, añadióse al trabajo haber de
dar fin á este libro en breve, agora que VUESTRA EXCELENCIA me lo mandó.
Los nombres de los Ingas que los indios llamaron CAPACCUNA, que á su
entender quiere decir, que _mayor no lo hay ni puede haber_, é cuyos
hechos y vidas aquí escribo, la tabla de los cuales se hallará en fin de
este prólogo, si alguno me quisiere redargüir que en la materia deste
libro hay algo supérfluo ó que dejé algo de decir por olvido, será sin
motivo, dicho de indios comunes que hablan por antojo ó por sueños, que
ansí lo suelen hacer, ó porque á los tales reprendedores les parecia,
cuando se informaban, que los indios comunes querian decir lo que ellos
agora afirman contando estas cosas, no lo entendiendo retamente. Ni áun
las lenguas, en los tiempos pasados, no sabian inquirir y preguntar lo
que ellos pretendian saber y ser informados. Bien veo ser niñerías y
vanidades lo que estos indios usaban y yo escribo aquí; mas, relatarlas
yo siendo mandado, tengo de traducir como ello pasaba; y por tanto este
libro resciba favor de VUESTRA EXCELENCIA.
EXCELENTÍSIMO SEÑOR: La vida y estado de VUESTRA EXCELENCIA, Nuestro
Señor prospere con mucha felicidad.
[imagen]
_CAPÍTULO PRIMERO.--Que trata del Con Tici Viracocha[4], que ellos
tienen que fué el Hacedor, é de cómo hizo el cielo é tierra é las gentes
indios destas provincias del Perú._
En los tiempos antiguos, dicen ser la tierra é provincia del Perú
escura, y que en ella no habia lumbre ni dia. Que habia en este tiempo
cierta gente en ella, la cual gente tenia cierto Señor que la mandaba y
á quien ella era subjeta. Del nombre desta gente y del Señor que la
mandaba no se acuerdan. Y en estos tiempos que esta tierra era toda
noche, dicen que salió de una laguna que es en esta tierra del Perú en
la provincia que dicen de Collasuyo, un Señor que llamaron Con Tici
Viracocha, el cual dicen haber sacado consigo cierto número de gentes,
del cual número no se acuerdan. Y como este hubiese salido desta laguna,
fuése de allí á un sitio ques junto á esta laguna, questá donde hoy dia
es un pueblo que llaman Tiaguanaco, en esta provincia ya dicha del
Collao; y como allí fuese él y los suyos, luego allí en improviso dicen
que hizo el sol y el dia, y que al sol mandó que anduviese por el curso
que anda; y luego dicen que hizo las estrellas y la luna. El cual Con
Tici Viracocha, dicen haber salido otra vez ántes de aquella, y que en
esta vez primera que salió, hizo el cielo y la tierra, y que todo lo
dejó escuro; y que entónces hizo aquella gente que habia en el tiempo de
la escuridad ya dicha; y que esta gente le hizo cierto deservicio á este
Viracocha, y como della estuviese enojado, tornó esta vez postrera y
salió como ántes habia hecho, y á aquella gente primera y á su Señor, en
castigo del enojo que le hicieron, hízolos que se tornasen piedra luego.
Así como salió y en aquella mesma hora, como ya hemos dicho, dicen que
hizo el sol y dia, y luna y estrellas; y que esto hecho, que en aquel
asiento de Tiaguanaco, hizo de piedra cierta gente y manera de dechado
de la gente que despues habia de producir, haciéndolo en esta manera:
Que hizo de piedra cierto número de gente y un principal que la
gobernaba y señoreaba y muchas mujeres preñadas y otras paridas y que
los niños tenian en cunas, segun su uso; todo lo cual ansí hecho de
piedra, que lo apartaba á cierta parte; y que él luego hizo otra
provincia allí en Tiaguanaco, formándolos de piedras en la manera ya
dicha, y como los hobiese acabado de hacer, mandó á toda su gente que se
partiesen todos los que él allí consigo tenia, dejando solos dos en su
compañía, á los cuales dijo que mirasen aquellos bultos y los nombres
que les habia dado á cada género de aquellos, señalándoles y
diciéndoles: "éstos se llamarán los tales y saldrán de tal fuente en tal
provincia, y poblarán en ella, y allí serán aumentados; y éstos saldrán
de tal cueva, y se nombrarán los fulanos, y poblarán en tal parte; y
ansí como yo aquí los tengo pintados y hechos de piedras, ansí han de
salir de las fuentes y rios, y cuevas y cerros, en las provincias que
ansí os he dicho y nombrado; é ireis luego todos vosotros por esta parte
(señalándoles hácia donde el sol sale), dividiéndoles á cada uno por sí
y señalándoles el derecho que deba de llevar."
_CAP. II.--En que se trata cómo salieron las gentes desta tierra por
mandado de Viracocha é asímesmo de aquellos sus viracochas que para ello
enviaba; y como el Con Tici Viracocha ansimesmo se partió, é los dos que
le quedaron, á hacer la mesma obra, y cómo se juntó, al fin de haber
esto acabado, con los suyos, y se metió por la mar, adonde nunca más le
vieron._
É ansí se partieron estos viracochas que habeis oido, los cuales iban
por las provincias que les habia dicho Viracocha, llamando en cada
provincia, ansí como llegaban, cada uno de ellos, por la parte que iban
á la tal provincia, los que el Viracocha en Tiaguanaco les señaló de
piedra que en la tal provincia habian de salir, puniéndose cada uno
destos viracochas allí junto al sitio do les era dicho que la tal gente
de allí habia de salir; y siendo ansí, allí este Viracocha decia en alta
voz: "Fulano, salid é poblad esta tierra que está desierta, porque ansí
lo mandó el Con Tici Viracocha, que hizo el mundo." Y como estos ansí
los llamasen, luego salian las tales gentes de aquellas partes y lugares
que ansí les era dicho por el Viracocha. Y ansí dicen que iban estos
llamando y sacando las gentes de las cuevas, rios y fuentes é altas
sierras, como ya en el capítulo ántes déste habeis oido, y poblando la
tierra hácia la parte do el sol sale.
É como el Con Tici Viracocha hobiese ya despachado esto, y ido en la
manera ya dicha, dicen que los dos que allí quedaron con él en el pueblo
de Tiaguanaco, que los envió asímismo á que llamasen y sacasen las
gentes en la manera que ya habeis oido, devidiendo estos dos en esta
manera: Que envió el uno por la parte y provincia de Condesuyo, que es,
estando en este Tiaguanaco las espaldas do el sol sale, á la mano
izquierda, para que ansímismo fuesen hacer lo que habian ido los
primeros, y que ansímismo llamasen los indios y naturales de la
provincia de Condesuyo; y que lo mismo envió el otro por la parte y
provincia de Andesuyo, que es á la otra manderecha, puesto en la manera
dicha, las espaldas hácia do el sol sale.
Y estos dos ansí despachados, dicen que él ansímismo se partió por el
derecho hácia el Cuzco, que es por el medio destas dos provincias,
viniendo por el camino real que va por la sierra hácia Caxamalca; por el
cual camino iba él ansímismo llamando y sacando las gentes en la manera
que ya habeis oido. Y como llegase á una provincia que dicen Cacha, que
es de indios Canas, la cual está diez y ocho leguas de la ciudad del
Cuzco, este Viracocha, como hobiese allí llamado estos indios Canas, que
luego como salieron, que salieron armados, y como viesen al Viracocha,
no lo conociendo, dicen que se venian á él con sus armas todos juntos á
le matar, y que él, como los viese venir ansí, entendiendo á lo que
venian, luego improviso hizo que cayese fuego del cielo y que viniese
quemando una cordillera de un cerro hácia do los indios estaban. Y como
los indios viesen el fuego, que tuvieron temor de ser quemados y
arrojaron las armas en tierra, y se fueron derechos al Viracocha, y como
llegasen á él, se echaron por tierra todos; el cual, como ansí los
viese, tomó una vara en las manos y fué do el fuego estaba, y dió en él
dos ó tres varazos y luego fué muerto. Y todo esto hecho, dijo á los
indios cómo él era su hacedor; y luego los indios Canas hicieron en el
lugar do él se puso, para quel fuego cayese del cielo y de allí partió á
matalles, una suntuosa guaca, que quiere decir guaca adoratorio ó ídolo,
en la cual guaca ofrecieron mucha cantidad de oro y plata éstos y sus
descendientes, en la cual guaca pusieron un bulto de piedra esculpido en
una piedra grande de casi cinco varas en largo y de ancho una vara ó
poco ménos, en memoria de este Viracocha y de aquello allí subcedido; lo
cual dicen estar hecha esta guaca desde su antigüedad hasta hoy.--Y yo
he visto el cerro quemado y las piedras dél, y la quemadura es de más de
un cuarto de legua; y viendo esta admiracion, llamé en este pueblo de
Chaca[5] los indios é principales más ancianos, é preguntéles qué
hobiese sido aquello de aquel cerro quemado, y ellos me dijeron esto que
habeis oido. Y la guaca de este Viracocha está en derecho desta
quemadura un tiro de piedra della, en un llano y de la otra parte de un
arroyo que está entre esta quemadura y la guaca. Muchas personas han
pasado este arroyo y han visto esta guaca, porque han oido lo ya dicho á
los indios, y han visto esta piedra: que preguntando á los indios que
qué figura tenia este Viracocha cuando ansí le vieron los antiguos,
segun que dello ellos tenian noticia, y dijéronme que era un hombre alto
de cuerpo y que tenia una vestidura blanca que le daba hasta los piés, y
questa vestidura traia ceñida; é que traia el cabello corto y una corona
hecha en la cabeza á manera de sacerdote; y que andaba destocado, y que
traia en las manos cierta cosa que á ellos les parece el dia de hoy como
estos breviarios que los sacerdotes traian en las manos. Y esta es la
razon que yo desto tuve, segun que los indios me dijeron. Y preguntéles
cómo se llamaba aquella persona en cuyo lugar aquella piedra era puesta,
y dijéronme que se llama Con Tici Viracocha Pachayachachic, que quiere
decir en su lengua, _Dios hacedor del mundo_.
Y volviendo á nuestra historia, dicen que despues de haber hecho en esta
provincia de Cacha este milagro, que pasó adelante, siempre entendiendo
en su obra, como ya habeis oido, y como llegase á un sitio que agora
dicen el Tambo de Úrcos, que es seis leguas de la ciudad del Cuzco,
subióse á un cerro alto y sentóse en lo más alto dél, de donde dicen que
mandó que produciesen y saliesen de aquella altura los indios naturales
que allí residen el dia de hoy. Y porque este Viracocha allí se hubiese
sentado, le hicieron en aquel lugar una muy rica y suntuosa guaca, en
la cual guaca, porque se sentó en aquel lugar este Viracocha, pusieron
los que la edificaron un escaño de oro fino, y el bulto que en el lugar
deste Viracocha pusieron, le sentaron en este escaño; el cual bulto de
oro fino, en la parte[6] del Cuzco que los chripstianos hicieron cuando
le ganaron, [valió ó pesó] diez y seis ó diez y ocho mill pesos. Y de
allí el Viracocha se partió y vino haciendo sus gentes, como ya habeis
oido, hasta que llegó al Cuzco; donde llegado que fué, dicen que hizo un
Señor, al cual puso por nombre Alcaviza, y puso nombre ansímesmo á este
sitio, do este Señor hizo, Cuzco; y dejando órden como despues quél
pasase produciese los orejones, se partió adelante haciendo su obra. Y
como llegase á la provincia de Puerto Viejo, se juntó allí con los suyos
que ante él inviaba en la manera ya dicha, donde como allí se juntasen,
se metió por la mar juntamente con ellos, por do dicen que andaba él y
los suyos por el agua ansí como si anduvieran por tierra. Otras muchas
cosas hobiera aquí más escripto deste Viracocha, segund que estos indios
me han informado dél, sino, por evitar proligidad y grandes idolatrías y
bestialidad, no las puse; donde le dejaremos y hablaremos del
producimiento de los orejones de la ciudad del Cuzco, que ansímesmo van
[usan] y siguen la bestialidad é idolatría gentílica y bárbara que ya
habeis oido[7].
_CAP. III.--En que trata del sitio y manera en (así) que tenia el lugar
do ora dicen y llaman la gran ciudad del Cuzco, y del producimiento de
los Orejones y segun que ellos tienen que producieron y salieron de
cierta cueva._
En el lugar y sitio que hoy dicen y llaman la gran ciudad del Cuzco, en
la provincia del Perú, en los tiempos antiguos, ántes que en él hobiese
Señores Orejones, Incas, Capaccuna, que ellos dicen reyes, habia un
pueblo pequeño de hasta treinta casas pequeñas pajizas y muy ruines, y
en ellas habia treinta indios, y el Señor y cacique de este pueblo se
decia Alcaviza; y lo demas dentorno deste pueblo pequeño, era una
ciénega de junco, [y] yerba cortadera, la cual ciénega causaban los
manantiales de agua que de la sierra y lugar do agora es la fortaleza
salian; y esta ciénaga era y se hacia en el lugar do agora es la plaza y
las casas del marqués don Francisco Pizarro, que despues esta ciudad
ganó; y lo mismo era en el sitio de las casas del comendador Hernando
Pizarro; y asimismo era ciénaga el lugar y sitio do es en esta ciudad,
de la parte del arroyo que por medio della pasa, el mercado ó tiánguez,
plaza de contratacion de los mismos naturales indios. Al cual pueblo
llamaban los moradores dél desde su antigüedad Cozco; y lo que quiere
decir este nombre Cozco no lo saben declarar, mas de decir que ansí se
nombraba antiguamente.
Y viviendo y residiendo en este pueblo Alcaviza, abrió la tierra una
cueva siete leguas deste pueblo, do llaman hoy Pacaritambo, que dice
_Casa de producimiento_; y esta cueva tenia la salida della cuanto un
hombre podia caber saliendo ó entrando á gatas; de la cual cueva, luego
que se abrió, salieron cuatro hombres con sus mujeres, saliendo en esta
manera. Salió primero el que se llamó Ayar Cache y su mujer con él, que
se llamó Mama Guaco; y tras éste salió otro que se llamó Ayar Oche, y
tras él su mujer, que se llamó Cura; y tras éste salió otro que se llamó
Ayar Auca, y su mujer, que se llamó Ragua Ocllo; y tras éstos salió otro
que se llamó Ayar Mango, a quien despues llamaron Mango Capac, que
quiere decir el rey Mango; y tras éste salió su mujer que llamaron Mama
Ocllo; los cuales sacaron en sus manos, de dentro de la cueva, unas
alabardas de oro, y ellos salieron vestidos de unas vestiduras de lana
fina tejida con oro fino, y á los cuellos sacaron unas bolsas, ansí
mismo de lana y oro, muy labradas, en las cuales bolsas sacaron unas
hondas de niervos. Y las mujeres salieron asimismo vestidas muy
ricamente, con unas mantas y fajas, que ellos llaman chumbis, muy
labradas de oro, y con los prendederos de oro muy fino, los cuales son
unos alfileres largos de dos palmos que ellos llaman topos; y ansí mismo
sacaron estas mujeres el servicio con que habian de servir y guisar de
comer á sus maridos, como son ollas y cántaros pequeños, y platos y
escudillas y vasos para beber, todo de oro fino. Los cuales, como fuesen
de allí hasta un cerro questá legua y media del Cozco, Guanacaure, y
descendieron de allí, á las espaldas deste cerro, á un valle pequeño que
en él se hace, donde como fuesen allí, sembraron unas tierras de papas,
comida destos indios, y subiendo un dia al cerro Guanacaure para de allí
mirar y devisar donde fuese mejor asiento y sitio para poblar; y siendo
ya encima del cerro, Ayar Cache, que fué el primero que salió de la
cueva, sacó una honda y puso en ella una piedra y tiróla á un cerro
alto, y del golpe que dió, derribó el cerro y hizo en él una quebrada; y
ansímismo tiró otras tres piedras, y hizo de cada una una quebrada
grande en los cerros altos; los cuales tiros eran y son, desde donde los
tiró hasta donde el golpe hicieron, segun que ellos lo fantasean,
espacio de legua y media y de una legua.
Y viendo estos tiros de honda los otros tres sus compañeros, paráronse á
pensar en la fortaleza deste Ayar Cache, y apartáronse de allí un poco
aparte, y ordenaron de dar manera como aquel Ayar Cache se echase de su
compañía, porque les parescia que era hombre de grandes fuerzas y
valerosidad, y que los mandaria y subjetaria andando el tiempo, y
acordaron de tornar desde allí á las cuevas donde habian salido; y
porquellos al salir habian dejado muchas riquezas de oro y ropa y del
más servicio dentro de la cueva, ordenaron, sobre cautela, que tenian
necesidad deste servicio, que volviese á lo sacar Ayar Cache; el cual
dijo que le placia, y siendo ya á la puerta de la cueva, Ayar Cache
entró agatado, bien ansí como habia salido, que no podian entrar ménos;
y como le viesen los demás dentro, tomaron una gran losa, y cerráronle
la salida y puerta por do entró; y luego, con mucha piedra y mezcla,
hicieron á ésta en toda [entrada?] una gruesa pared, de manera que
cuando volviese á salir, no pudiese y se quedase allá. Y esto acabado,
estuviéronse allí hasta que dende á cierto rato oyeron cómo daba golpes
en la losa de dentro Ayar Cache, y viendo los compañeros que no podia
salir, tornáronse al asiento de Guanacaure, donde estuvieron los tres
juntos un año y las cuatro mujeres con ellos; y la mujer de Ayar Cache,
que ya era quedado en la cueva, diéronla á Ayar Mango, para que le
sirviese.
_CAP. IV.--En que trata cómo Ayar Mango se descendió de los altos de
Guanacaure á vivir á otra quebrada, donde, despues de cierto tiempo, de
allí se pasó á vivir á la ciudad del Cuzco, en compañía de Alcaviza,
dejando en el cerro Guanacaure á su compañero Ayar Oche hecho ídolo,
como por la historia más largo lo contará._
Y el año cumplido que allí estuvieron, paresciéndoles que aquel sitio no
era cual les convenia, pasáronse de allí media legua más hácia el Cuzco,
á otra quebrada, questuvieron otro año, y desde encima de los cerros
desta quebrada, la cual se llama Matagua, miraban el valle del Cuzco y
el pueblo que tenia poblado Alcaviza, y parescióles que era buen sitio
aquel do estaba poblado aquel pueblo de Alcaviza; y descendidos que
fueron al sitio y ranchería que tenian, entraron en su acuerdo, y
parescióles quel uno dellos se quedase en el cerro de Guanacaure hecho
ídolo, é que los que quedaban, fuesen á poblar con los que vivian en
aquel pueblo y que adorasen á éste que ansí quedase hecho ídolo, y que
hablase con el sol, su padre, que los guardase y aumentase y diese
hijos, y los inviase buenos temporales. Y luego se levantó en pié Ayar
Oche y mostró unas alas grandes y dijo quél habia de ser el que quedase
allí en el cerro de Guanacaure por ídolo, para hablar con el sol su
padre. Y luego subieron el cerro arriba, y siendo ya en el sitio do
habia de quedar hecho ídolo, dió un vuelo hácia el cielo el Ayar Oche,
tan alto, que no lo devisaron; y tornóse allí, y díjole á Ayar Mango,
que de allí se nombrase Mango Capac, porque él venia de donde el sol
estaba, y que ansí lo mandaba el sol que se nombrase; y que se
descendiese de allí y se fuese al pueblo que habian visto y que le seria
fecha buena compañía por los moradores del pueblo; y que poblase allí; y
que su mujer Cura, que se la daba para que le sirviese, y quél llevase
consigo á su compañero Ayar Auca.
Y acabado de decir esto por el ídolo Ayar Oche, tornóse piedra ansí como
estaba, con sus alas, y luego se descendió Mango Capac y Ayar Auca á su
ranchería; y descendidos que fueron, vinieron donde el ídolo estaba
muchos indios de un pueblo de allí cercano, y como vieron el ídolo hecho
piedra, que le habian visto cuando el vuelo dió en lo alto, tiráronle
una piedra y desta piedra le quebraron al ídolo una ala; de donde, como
ya le hubiesen quebrado una ala, no pudo volar ya más; y como le viesen
hecho piedra, no le hicieron más enojo.
Y volviéndose estos indios que esto hicieron ansí á su pueblo, Mango
Capac y su compañero Ayar Auca salieron de sus rancherías, llevando
consigo sus cuatro mujeres ya nombradas, y caminaron para el pueblo de
el Cozco, donde estaba Alcaviza. Y ántes que llegasen al pueblo, dos
tiros de arcabuz, estaba poblado un pueblo pequeño, en el cual pueblo
habia coca y ají; y la mujer de Ayar Oche, el que se perdió en la cueva,
llamada Mama Guaco, dió á un indio de los deste pueblo de coca un golpe
con unos ayllos y matóle y abrióle de pronto y sacóle los bofes y el
corazon, y á vista de los demás del pueblo, hinchó los bofes
soplándolos; y visto por los indios del pueblo aquel caso, tuvieron gran
temor, é con el miedo que habian tomado, luego en aquella hora se fueron
huyendo al valle que llaman el dia de hoy Gualla, de donde han procedido
los indios que el dia de hoy benefician la coca de Gualla. Y esto hecho,
pasaron adelante Mango Capac y su gente, y hablaron con Alcaviza,
diciéndole que el sol los inviaba á que poblasen con él alli en aquel
pueblo del Cozco; y el Alcaviza, como le viese tan bien aderezado á él y
á su compañía, y las alabardas de oro que en las manos traian, y el
demás servicio de oro, entendió que era ansí y que eran hijos del sol, y
díjoles que poblasen donde mejor les paresciese. Y el Mango Capac
agradescióselo, y paresciéndole bien el sitio y asiento do agora es en
esta ciudad del Cuzco la casa y convento de Santo Domingo, que ántes
solia ser la Casa del Sol, como adelante la historia lo dirá, hizo allí
el Mango Capac y su compañero, y con el ayuda de las cuatro mujeres, una
casa, sin consentir que gente Alcaviza les ayudase, aunque los querian
ayudar; en la cual casa se metieron ellos dos y sus cuatro mujeres. Y
esto hecho, dende á cierto tiempo el Mango Capac y su compañero con sus
cuatro mujeres, sembraron unas tierras de maiz, la cual semilla de maiz
dicen haber sacado ellos de la cueva, á la cual cueva nombró este Señor
Mango Capac, Pacarictambo, que dice, _Casa de producimiento_; porque,
como ya habeis oido, dicen que salieron de aquella cueva. Su sementera
hecha, holgábanse y regocijábanse Mango Capac y Alcaviza en buena
amistad y en contentamiento.
_CAP. V.--En que trata cómo murió Ayar Auca, compañero de Mango Capac, y
cómo hubo un hijo Mango Capac, el cual se llamó Sinchi Roca[8]; é cómo
murió Mango Capac, y cómo murió despues de esto Alcaviza despues; y de
los Señores que deste Sinchi Roca sucedieron hasta Viracocha Inca, y de
los casos y cosas que acaecieron en los tiempos destos hasta Viracocha
Inca._
Dende á dos años que allí vino Mango Capac, murió su compañero Ayar
Auca, y quedó la mujer en compañía de las demás de Mango Capac, sin que
en ella hobiese habido hijo ninguno de Ayar Auca, y ansí, quedó solo
Mango Capac con su mujer y las otras tres de sus compañeros ya dichos,
y sin que tuviese que ver con ninguna dellas para en cuanto á tenellas
por mujeres propias, sino con la suya propia; en la cual, dende á poco
tiempo hubo un hijo, al cual hizo llamar Sinchi Roca. Y siendo ya Sinchi
Roca mancebo de hasta quince ó diez y seis años, murió su padre Mango
Capac, sin dejar otro hijo sino fué este Sinchi Roca. É dende cinco años
que murió Mango Capac, murió Alcaviza. Y como fuese ya de edad de veinte
años este Sinchi Roca, hijo de Mango Capac, usó por mujer una señora
llamada Mama Coca, hija de un cacique Señor de un pueblo questá una
legua del Cuzco, que llaman Zañu, en la cual señora hubo Sinchi Roca un
hijo llamado Lloque Yupanqui. Este Lloque Yupanqui nació con dientes, y
luego que nació, anduvo, y nunca quiso mamar; y luego habló cosas de
admiracion, que á mi parescer debió de ser otro Merlin, segun que las
fábulas dicen. Y ansí como este nació, que tomó una piedra en las manos
y tiróla á otro muchacho descendiente de Alcaviza, que al presente por
allí pasaba, el cual iba por agua á una fuente con cierta vasija en las
manos, de la cual pedrada Lloque Yupanqui, el recien nacido, quebró una
pierna al muchacho de Alcaviza ya dicho, del cual caso los agoreros
dijeron, que los que descendieren de este Lloque Yupanqui serian grandes
Señores, y que señorearian aquel pueblo; y que los descendientes de los
de Alcaviza serian echados de aquel pueblo por los descendientes de
Lloque Yupanqui; lo cual así fué, como la historia lo dirá adelante,
segun que lo dijeron los que dieron razon dello. Y porque este Lloque
Yupanqui no hizo cosas más notables questa ya dicha, en el tiempo que
vivió, le dejaremos.
Y despues de los dias de éste sucedió en su lugar un hijo suyo, que se
llamó Capac Yupanqui, del cual se dice no haber procurado[9] más ser que
su padre Lloque Yupanqui le dejó. Y despues de los dias de éste, sucedió
en su lugar un hijo suyo que se dijo Mayta Capac, el cual dicen no haber
procurado más ser que sus pasados. Y despues de los dias de éste,
sucedió en su lugar un hijo suyo que se dijo Inca Roca Inca, del cual
dicen haber habido en seis mujeres que tuvo, treinta hijos y hijas. Y
despues de los dias deste, sucedió en su lugar un hijo suyo y mayor de
los otros, que se llamó Yaguar Guacac Inca Yupanqui. Déste dicen que
nació llorando sangre, y por eso le llamaron Yaguar Guacac, que dicen,
llorar sangre. Deste dicen que tuvo veinte mujeres, en las cuales hubo
cincuenta hijos y hijas; del cual dicen no haber procurado más ser que
le dejaron sus pasados.
Y despues de los dias deste, sucedió en su lugar un hijo suyo que llaman
Viracocha Inca, porque era muy amigable á los suyos y afable y los
gobernaba en mucha quietud, dándoles siempre dádivas y haciéndoles
mercedes. Y como éste fuese ansí, amábanle los suyos con gran voluntad;
y levantándose un dia por la mañana, salió alegre á los suyos, y
preguntándole los suyos que de qué se regocijaba, dicen que les
respondió que el Viracocha Pachayachachic le habia hablado aquella
noche, diciendo que Dios le habia hablado aquella noche (_así_); y luego
se levantaron todos los suyos y le llamaron Viracocha Inca, que quiere
decir, _Rey y Dios_; y desde allí se nombró este nombre.
_CAP. VI.--En que trata de cómo habia muchos Señores en la redondez del
Cuzco, que se intitulaban reyes y Señores en las provincias donde
estaban; é de cómo se levantó de entre estos un Señor Chanca que
llamaron Uscovilca, é cómo hizo guerra él y sus capitanes á los demás
Señores, é los sujetó, é cómo vino sobre el Cuzco, tiniendo noticia de
Viracocha Inca, é de cómo Viracocha Inca le invió á dar obediencia, é
despues se salió Viracocha Inca á cierto peñol, llevando consigo todos
los de la ciudad._
En el tiempo deste Viracocha Inca habia más de doscientos Señores
caciques de pueblos y provincias, cincuenta y sesenta leguas en la
redondez desta ciudad del Cuzco, los cuales se intitulaban y nombraban
en sus tierras y pueblos Capac Inca, que quiere decir _Señores é reyes_;
y lo mismo hacia este Viracocha Inca, é intitulábase, como arriba
diximos, Dios; de donde vieron los demás Señores ya dichos, que se
intitulaba de más sér que ninguno dellos. Y como un Señor destos, de
nacion Chanca, que se decia Uscovilca, el cual era señor de mucha suma
de gente é tenia seys capitanes muy valerosos, sus sujetos, que se
llamaron Malma[10], y otro Rapa, y otro Yanavilca[11], y otro
Teclovilca, y otro Guamanguaraca, y otro Tomayguaraca; y este Uscovilca,
como tuviese noticia que en el Cuzco residia Viracocha Inca y que se
intitulase de mayor señor que él, siendo él más poderoso de gente é
intitulándose él Señor de toda la tierra, pareciéndole bien ver qué
poder era el de Viracocha Inca, y para ver esto, estando este Uscovilca
en el pueblo de Paucaray[12], que es tres leguas de Párcos, entró en
consulta con los suyos qué órden debiesen tener para este hecho; y
viendo que su poder era grande, acordaron en su acuerdo que debian ir
sus capitanes á descubrir por las partes de Condesuyo é provincias, é
ansímismo por la parte de Andesuyo á lo mismo, y que él ansímismo, con
dos capitanes de los suyos y con la gente que le quedase, fuese por
medio destas dos provincias derechamente á la ciudad del Cuzco, y que
desta manera seria Señor de toda la tierra, y que él de su mano
sujetaria á Viracocha Inca. Y ansí, salió de su acuerdo; y desque hobo
salido, mandó que para un dia señalado se juntase toda su gente en aquel
lugar é llano de Paucaray[13], donde él era natural; y ansí se juntaron
todos los suyos el dia que les fué mandado. Y siendo ansí juntos, mandó
á sus capitanes que hiciesen tres partes toda aquella gente; y siendo ya
apartados y hechas las tres partes, mandólos proveer de armas á todos,
que fueron lanzas, alabardas y hachas, y porras, y hondas y ayllos y
rodelas; de las cuales, siendo ya proveidos deste menester, mandóles
proveer de muchos mantenimientos para su camino, como es carne seca, y
maíz, y pescado seco y de las demas comidas, haciéndoles la gracia y
merced de todo el despojo que en la guerra hobiesen de ganado, ropa y
oro y plata é mujeres y otras piezas é anaconas que ansí en la guerra
hobiesen. Y dando una parte destas gentes á los capitanes de los suyos,
que se llamaron Malma y Irapa[14], á los cuales mandó que luego se
partiesen, y que fuesen conquistando por la provincia de Condesuyo hasta
donde gente no hallasen que conquistar pudiesen. Y ansí se fueron estos
dos capitanes ya dichos, llevando la gente ya dicha; y al tiempo que se
despidieron del Señor, diéronle grandes gracias y loores, ansí los
capitanes como la demás gente, por la merced que les fué hecha del
despojo. Y ansí fueron conquistando estos dos capitanes Malma y Irapa
por la provincia de Condesuyo, llevando gran poder de gente; y fué tanta
la ventura destos dos capitanes, que ganaron é sujetaron yendo desdel
pueblo de Paucaray por la provincia de Condesuyo, hasta llegar á las
dichas cincuenta leguas más allá de los Charcas.
Dejaremos estos capitanes y hablaremos de los otros dos que invió
ansímismo Uscovilca por la parte de Andesuyo, los cuales se llamaron
Yana Vilca y Toquello Vilca[15]; á los cuales como les diese su Señor
Uscovilca la otra parte de gente, partieron de allí de Paucaray; á los
cuales, al partir, les fue mandado por Uscovilca que no llegasen al
Cuzco con diez leguas, sino que pasasen apartados dél, porquel Uscovilca
queria esta empresa del Cuzco para sí. Y ansí, se apartaron estos dos
capitanes, metiéndose por la provincia de Condesuyo, ganando y
conquistando provincias hasta llegar á los Chiriguanes, donde los
dejaremos y hablaremos de Uscovilca.
El cual, como hobiese despachado sus cuatro capitanes en la manera que
ya habeis oido, y tuviese[16] gran voluntad de por su persona ir é
sujetar al Cuzco y al Viracocha Inca, tomando la otra tercia parte de
gente que le quedó, dejando su tierra y pueblo con el recaudo y guarda
necesaria, para que si alguno sobre él se viniese le avisasen para
volver en su guarda y reparo;--é ansí, ya hecho esto y proveido, se
partió con su gente, y llevando consigo sus dos capitanes, en busca é
demanda de Viracocha Inca. El cual estaba muy quieto de aquella
zozobra, porque él no hacia guerra á nadie ni procuraba tomar ni quitar
á nadie lo suyo.
Y estando ansí quieto desta guerra que sobre él venia, llegaron á él dos
mensajeros que le inviaba Uscovilca, por los cuales le inviaba á decir
que la diese obediencia, como á Señor que era, donde nó, que se
aparejase, quel le iba á hacer guerra, é que pensaba dalle batalla é
sujetalle; que le hacia saber quél quedaba en Vilcacunga, que es siete
leguas de la ciudad del Cuzco, y que seria bien breve con él. Y como
Viracocha Inca viese la tal embajada que el Uscovilca le invió, y que
traia gran poder, y que todo lo que atrás dejaba á él quedaba sujeto,
invióle á decir que le placia de le dar obidiencia, y que queria comer y
beber con él. Y salidos que fueron estos mensajeros de la ciudad del
Cuzco con esta embajada de Viracocha Inca, hizo juntar sus principales y
entraron en su acuerdo para ver lo que debian hacer, porque fueron tan
breves los mensajeros de Uscovilca, que no le dieron lugar á que con los
suyos tomase parecer en lo que debia responder; y ansí, respondió lo que
habeis oido; y despues entró[17]; y estando en ella, consideraron que
Uscovilca venia con gran poder de gente, y que venia soberbio y que,
dándosele ansí tan fácilmente, que serian tenidos en poco, y acordaron,
para con él mejor capitular las cosas que más les hacian á su
conservacion, y aunque quedasen subjetos, no quedarian tanto cuanto si
fácilmente se diesen,--de se salir desta ciudad del Cuzco el Viracocha
con toda la gente de la ciudad, y con los más de los comarcanos que
seguirlos quisiesen, irse á un peñol questá siete leguas desta ciudad
del Cuzco, por cima de un pueblo que se dice Calca, el cual peñol y
fuerte se llama Caca Xaqui Xahuana[18].
Viracocha Inca en esta sazon tenia siete hijos; tenia uno de ellos menor
de todos, el cual se llamaba Inca Yupanqui; y en aquel tiempo que
Viracocha Inca se queria salir del Cuzco, este su hijo Inca Yupanqui,
aunque era menor, era mancebo de gran presuncion y hombre que tenia en
mucho su persona; y pareciéndole mal que su padre Viracocha Inca hacia
de desmamparar su pueblo y quererse dar á subjetacion, así como ya se
habia ofrecido, parecióle que era mal caso y gran infamia para las
gentes que desto tuviesen noticia; y viendo questaba acordado por su
padre y los demás señores del Cuzco de se salir, presupuso en sí de no
salir él y juntar la gente que pudiese, y ya que Uscovilca viniese, él
no darle tal obidiencia, sino morir ántes que decir que vivia en
subjecion; y que por ventura podria juntar tanta gente y su ventura ser
tal que venciese al Uscovilca, y ansí se libertaria su pueblo.
Y presuponiendo lo que ansí habia pensado, fuése en busca de tres
mancebos, hijos de señores y amigos suyos, y hijos de aquellos señores
con quien su padre habia entrado en consulta para se salir y dar
obediencia al Chanca,--los nombres de los cuales mancebos eran, el uno
Vica Quirao[19], y el otro Apo Mayta, y el otro Quilescachi Urco
Guaranga;--y juntándose Inca Yupanqui con estos tres mancebos señores,
consultó con ellos lo que tenia pensado, y díjoles que ántes se debia
presuponer y holgar de recebirse la muerte, que no vivir en tal
subjecion é infamia, no habiendo sido nacidos subjetos. Y estando todos
cuatro ansí juntos, los mancebos holgaron de que Inca Yupanqui les
dijese aquello, é diéronle palabra de hacer lo que él hiciese; y siendo
todos cuatro de una opinion y parescer, Viracocha Inca salia ya de la
ciudad para su peñol llevando consigo la gente del Cuzco, y la más de
los comarcanos que pudo llevar consigo. Inca Yupanqui y los tres señores
mancebos ya dichos, quedáronse en la ciudad con cada sendos criados que
quedarse quisieron con ellos, los cuales criados se llamaban Pata
Yupanqui, y Muru Uanca[20], y Apo Yupanqui, Uxuta Urco Guaranga; los
cuales quedaron solos, que no quedó con ellos otra persona más destos
criados suyos. Y visto por Viracocha Inca que su hijo Inca Yupanqui se
quedaba con aquel propósito, rióse mucho y no hizo caso dél, porque
llevó consigo sus seis hijos, y con ellos el mayor y más querido suyo,
que se llamaba Inca Urco, en quien pensaba dejar el lugar y nombre de su
persona.
_CAP. VII.--En que trata cómo despues de quedado Inca Yupanqui en la
ciudad, Uscovilca invió sus mensajeros á Viracocha Inca como supo que se
habia retraido al peñol; y cómo ansimismo, sabido que Inca Yupanqui se
quedaba en la ciudad y al fin que se quedaba, y cómo le invió sus
mensajeros ansímismo al Inca Yupanqui; y cómo Inca Yupanqui envió á
pedir socorro á su padre y á las demás provincias en torno de la ciudad,
y lo que entre ellos pasó._
Sabido que fué por el chanca Uscovilca lo que habia hecho Viracocha
Inca, acordó de le enviar un capitan suyo que se decia Guaman Guaraca,
para que con el Viracocha Inca concertase lo que le paresciese y bien le
tuviese; el cual capitan llegó, y el Viracocha Inca le recibió muy bien
en el peñol dó estaba. Y despachado este capitan por Uscovilca á
Viracocha Inca, supo cómo se habia quedado en el Cuzco Inca Yupanqui con
los tres señores ya dichos, y con cada un criado que le sirviese, y con
el propósito de morir é no ser subjetos; y sabida esta nueva por
Uscovilca, holgóse mucho, porque le paresció, que venciendo á este Inca
Yupanqui, hijo de Viracocha Inca y á los tres señores que con él eran,
que podria triunfar, y más tomándolos dentro en el Cuzco, á dondél venia
encaminado. Y un capitan deste Uscovilca, llamado Tomay Guaraca, sabida
la nueva deste propósito de Inca Yupanqui, pidió á Uscovilca, su Señor,
que le hiciese merced desta empresa; quél queria ir al Cuzco y prender y
matar á Inca Yupanqui y á los que con él eran. Y Uscovilca le respondió,
que semejante empresa que aquella, que para sí la queria, y que por su
mano la queria él acabar; y luego invió un mensajero suyo á Inca
Yupanqui, por el cual le invió á decir que se holgaba mucho de saber que
con él quisiese probar sus fuerzas y ánimo de mancebo, que se aderezase
él y los suyos que con él estaban, que de allí á tres meses se queria ir
á ver con él; que porque dél no se quejase, le queria dar espacio de
tres meses para que con él mejor se pudiese ver, y ansí mismo aderezarse
de las armas y gente que le paresciese. Porque, como el Uscovilca
hobiese sabido que Viracocha Inca se habia salido huyendo de la ciudad
del Cuzco, y llevado consigo toda su gente, y la más que pudo llevar de
los demás pueblos comarcanos á la ciudad del Cuzco, tuvo este Uscovilca
que no le acudiria nadie al Inca Yupanqui que parte fuese á resistir el
poder que el traia. Y visto por Inca Yupanqui lo que le inviaba á decir
Uscovilca, respondióle quél era presto de morir peleando ántes de ser
subjeto, por quél libre habia nascido y señor, y si su padre daba
obidiencia, que la podia dar por sí y por los que con él tenia allá en
el peñol do estaba, y que él no estaba en aquello, sino que si él habia
de ser Señor del Cuzco é intitularse de tal, que peleando con él y
venciéndole, ternia la tal nombradía; y que se holgaba que su padre
hobiese desmamparado la ciudad del Cuzco y salídose de ella, siendo de
opinion de se rendir, lo cual el Cuzco nunca tal habia hecho ni sido
vencido por nadie, desde que Mango Capac lo habia fundado. Y oida su
embajada y respuesta, se salió del Cuzco, y fué á su Señor Uscovilca,
que estaba en aquella sazon holgándose con los señores que traia
consigo, allí en el asiento de Vilcacunga; y oido por Uscovilca la
respuesta que Inca Yupanqui le inviaba con su mensajero, holgóse della,
porque pensaba triunfar del Cuzco, como ya habeis oido.
El changa[21] entró en su acuerdo con los tres señores que consigo
tenia, y acordaron de inviar cierto mensajero á Viracocha Inca su padre,
por el cual le inviase á decir, que mirase la deshonra que le venia y
que el Cuzco nunca habia sido subjeto desde que Mango Capac lo habia
poblado; que le parescia, si á él le paresciese, que debian de defender
su ciudad, y que no permitiese que dél se dijese semejante cosa que
hobiese desmanparado su pueblo, y despues se diese y rindiese á sus
enemigos; que se viniese á su ciudad, que él le prometia, como su hijo
que era, de morir delante de su persona, si él ansí volviese, y
defendella, por quél tenia presupuesto de morir ántes que dél se dijese
que se habia dejado subjetar siendo señor y habiendo nacido libertado.
Y luego fué uno de los cuatro mozos que allí tenian, al cual se le dijo
que llevase la embajada que ya habeis oido; el cual mensajero se partió
y llegó donde estaba Viracocha Inca, y díjole su embajada de parte de
Inca Yupanqui. Y oido por Viracocha Inca lo que su hijo le inviaba á
decir, rióse mucho de la tal embajada y dijo: "Siendo yo hombre que
comunico y hablo con Dios, y sabido por él he sido avisado que no soy
parte para resistir á Uscovilca, y siendo ansí avisado me salí del Cuzco
para mejor poder dar órden ¿cómo Uscovilca no me haga deshonra y á los
mios maltratamiento, y ese muchacho Inca Yupanqui quiere morir y
presumir que yo he sido mal acordado? Volved y decilde que me rio de su
mocedad, y que se venga él y los suyos que consigo tiene, y si no lo
quiere hacer, que me pesa, porques mi hijo y quiera morir desa manera."
El mensajero le respondió á estas palabras que le decia Viracocha Inca,
que su señor tenia presupuesto aquello, y que en ninguna manera dejaba
de morir ó vencer él y los que con él estaban ántes que venir en
subjecion. Y á esto le respondió Viracocha Inca, que se volviese, y pues
era aquella la opinión de su señor y voluntad suya, que pelease é
hiciese todo su poder, que lo quentendia que habia de ser al fin de su
batalla, que seria ser preso é muerto mozo y sin entendimiento; é que
les dijese á sus señores, quél no pensaba ir allí y que en ninguna
manera le tornase á inviar con embajada semejante. Y esto oido por el
mensajero, se partió con su respuesta á donde su señor estaba, y llegado
que fué, díjole lo que su padre Viracocha Inca le inviaba á decir en
respuesta de su mensaje. Todo lo cual oido por Inca Yupanqui, rescibió
pesar de la tal respuesta, porque pensó que su padre le inviara algun
socorro, y que como viesen los comarcanos de los pueblos questán en
torno de la ciudad del Cuzco que su padre Viracocha Inca le socorria con
algun favor y ayuda, que ansí mismo le acudirian y darian favor los
tales comarcanos.
Y estando así triste él y los suyos por lo que ya habeis oido,
parescióle que era bien inviar sus mensajeros á los caciques de los
pueblos comarcanos, haciéndoles saber en la necesidad en questaba y cómo
habia inviado sus mensajeros á su padre, el cual no le habia querido
inviar ningun socorro; que les rogaba que le favoresciesen con sus
poderes y gente. Y esto ansí pensado por Inca Yupanqui, llamó á aquellos
cuatro mozos que allí tenia, á los que les mandó, y á cada uno por sí,
que fuesen con la embajada que habeis oido á los caciques y Señores que
ansí eran en torno de la ciudad en espacio de tres leguas; y siendo
divididos (_así_) por Inca Yupanqui estos mensajeros, se partieron cada
uno por sí á los pueblos y caciques con la embajada que ya habeis oido;
donde, como hobiesen llegado á los caciques y Señores, do su señor los
inviaba, y oido por los tales caciques la embajada y ruego que les
inviaba Inca Yupanqui, respondiéronles á estos mensajeros en esta
manera: "Volved, hermanos, y decid á vuestro señor Inca Yupanqui, que
nos llamamos[22] de corazon y voluntad, é que holgaremos de le hacer esa
ayuda que nos pide y socorrerle con nuestras gentes y poder; mas, que
nos paresce que el poder de Uscovilca Chanca, que sobre él y sobre nos
viene, que es mucho y muy grande, y que como él [no] tenga más gente de
á su persona y á sus compañeros, y que el poder que ellos le podian dar
y ayudar era ansímismo poco, y que no le podian socorrer, y que si acaso
fuese aquellos le socorriesen, no tiniendo él más poder del que hasta
allí tenia, seria echarse á perder él y ellos,--porque ansímismo ellos
estaban en dar obidiencia al Chanca, como su padre pensaba hacer, cada y
cuando que por el Chanca se les fuese pedida, lo cual hasta allí no les
habia sido por el Chanca inviado á pedir cosa; mas que lo [que] ellos
harian con él era, que como él buscase de alguna parte ó por alguna via
tuviese algun tanto de poder de gente, que ellos ansímismo estaban
prestos de le ayudar en semejante necesidad é resistencia que queria
hacer, cosa que no solamente á él solo tocaba, sino á ellos ansimismo, y
á cada uno por sí; y que ansímismo inviarian á las demás provincias y
pueblos que con cada uno confinaba[23], á pedir sus socorros y favor, y
que con sus gentes y con las tales ayudas, aquellos le prometian de le
ayudar y socorrer, cada y cuando aquellos viesen que él tenia alguna
parte de gente para ponerse en la tal resistencia; la cual le agradecian
y rogaban que ansí lo hiciese, que ellos ansimismo lo harian lo que
dicho tenian." Todo lo cual oido por los mensajeros, se volvieron donde
su señor estaba, al cual dijeron la respuesta que ya habeis oido. Y oido
por Inca Yupanqui, rescibió muy grande pena por verse solo, viendo la
voluntad y ofrecimientos que los caciques le hacian, considerando en sí
que tenian junto[24] y pedian lo que era razon, quel tuviese alguna
gente, con la cual la de los tales caciques y ayuda que le fuese hecha
[se juntase]. Y estando en esta pena, dicen que seria ya hora del sol
puesto y que ya oscurecia la noche, y como fuese anochecido, que dijo á
sus compañeros y á los demás sus criados, que se quedasen todos allí
juntos como estaban, é que ninguno saliese con él; y ansí se salió del
aposento solo sin llevar otro ninguno consigo.
_CAP. VIII.--En que trata del ser y virtudes de Inca Yupanqui, é de
cómo, apartado que fué de sus compañeros, se puso en oracion; é cómo
tuvo, segun dicen los autores, revelacion del cielo; é cómo fué
favorescido y dió batalla á Uscovilca y le prendió y mató en ella, y de
otros casos y cosas que acaecieron._
Inca Yupanqui era mancebo muy virtuoso y afable en su conversacion; era
hombre que hablaba poco para ser tan mancebo, é no se reia en demasía de
manera, sino con mucho tiento; y muy amigo de hacer bien á los pobres; y
que era mancebo casto, que nunca le oyeron que hobiese conocido mujer; y
que nunca le conocieron los de su tiempo decir mentira é que pusiese
cosa que dejase de cumplir. É como él tuviese estas partes de virtud y
valeroso señor, aunque mancebo, y fuese de grande ánimo, considerando su
padre á este ser de Inca Yupanqui su hijo, reinó envidia en él y
aborresciale, porque quisiera que un hijo mayor suyo, que se decia Inca
Urco, tuviese este ser de Inca Yupanqui; y como él viese que esta virtud
reinase en Inca Yupanqui, no consentia que se pusiese delante dél, ni
daba ocasion para que nadie conosciese dél que le amaba; porque, como
viese que tenia tan grandes partes, temia que despues de sus dias los
señores del Cuzco é la demás comunidad le alzasen á este por tal Señor,
é que aunquél dejase á Inca Urco por tal Señor, los tales señores le
privarian deste estado, por ver en él que era algo simple é que no
reinaba en él aquella capacidad é ser que en Inca Yupanqui; al cual
amaban todos de gran voluntad, como ya habeis oido.
É como el Viracocha quisiese á Inca Urco dejarle en su lugar despues de
sus dias, hacia que le hiciesen los señores de la ciudad del Cuzco y la
demás gente aquel acatamiento y respeto que hacian á su persona; y ansí,
le hacia servir é que le sirviesen los señores del Cuzco con las
insinias reales que á su persona hacian; que eran, que delante dél no
parescia ninguno, por señor que fuese, ni ninguno de sus hermanos, con
zapatos en los piés, sino descalzos y las cabezas bajas todo el tiempo
que delante dél estuviesen hablando ó que le trujesen algun mensaje;
comia solo, sin que nadie osase meter mano en el plato quél comia;
traíase en andas y hombros de señores; si salia á la plaza, sentábase en
asiento de oro; tenia tirasol hecho de pluma de avestruces teñidas de
colorado; bebia en vasos de oro, y ansímismo eran las demás vasijas del
servicio de su casa, de oro; tenia muchas mujeres; de todo lo cual era
muy ageno Inca Yupanqui, por ser, como ya habeis oido, aborrecido de su
padre, y tener amor á Inca Urco. Y ansí, cuando vido Viracocha Inca que
se habia quedado Inca Yupanqui en la ciudad del Cuzco, holgóse dello,
pensando que allí acabaria sus dias, y cuando le invió á pedir el
socorro que ya habeis oido, no lo quiso socorrer.
É apartándose Inca Yupanqui de sus compañeros la noche que ya la
historia os ha contado, dicen que se fué á cierta parte do ninguno de
los suyos le viesen, espacio de dos tiros de honda de la ciudad, é que
allí se puso en oracion al Hacedor de todas las cosas, que ellos llaman
Viracocha Pachayachachic, y questando en su oracion, que decia en esta
manera: "Señor Dios que me hiciste é diste ser de hombre, socórreme en
esta necesidad en que estoy; puesto eres mi Padre, y tú me formaste y
diste ser y forma de hombre, no permitas que yo sea muerto por mis
enemigos; dáme favor contra ellos; no permitas que yo sea subjeto
dellos; y pues tú me hiciste libre y sólo á tí subjeto, no permitas que
yo sea subjeto destas gentes que ansí me quieren subjetar y meter en
servidumbre; dáme, Señor, poder para podellos resistir, y haz de mí á tu
voluntad, pues soy tuyo." É cuando[25] estas razones decia, las decia
llorando de todo corazon. É que estando en su oracion, se cayó dormido,
siendo vencido del sueño; y questando en su sueño, vino á él el
Viracocha en figura de hombre, y que le dijo: "Hijo, no tengas pena, que
yo te enviaré, el dia que á batalla estuvieres con tus enemigos, gentes
con que los desbaratar y quedes victorioso."
É que Inca Yupanqui, entónces, recordó deste sueño que seria ya hora que
queria amanescer, y como estuviese deste sueño alegre, tomó ánimo, y que
se fué á los suyos, y que les dijo que estuviesen alegres, porque él lo
estaba, é que no tuviesen temor que no serian vencidos de sus enemigos,
que él ternia gente cuando menester la hobiese; y no les quiso decir
más, ni otras cosas de qué, ni de cómo, ni de dónde, aunque ellos se lo
interrogaron. Y que de allí adelante, cada noche se apartaba de sus
compañeros é se iba al sitio do su oracion habia hecho, á do siempre la
continuó hacer ni más ni ménos que la primera vez lo hizo, y no para que
le viniese cada noche el sueño que la primera.
Mas de que, la postrer noche, questando él en su oracion, que tornó á él
el Viracocha en figura de hombre, y estando despierto, y que le dijo:
"Hijo, mañana te vernán los enemigos á dar batalla, y yo te socorreré
con gente, para que los desbarates y quedes victorioso." Y otro dia de
mañana, dicen que descendiendo Uscovilca con su gente por Carminga
[Carmenca] abajo, que es un cerro que estaba á la descendida á la ciudad
del Cuzco, yendo de la ciudad de Los Reyes, y como descendiese este
Uscovilca con todo su poder y gente, que asomaron veinte escuadrones de
gente no vista ni conoscida por Inca Yupanqui ni los suyos, la cual
gente asomó por la parte de Collasuyo, y por el camino de Acha, y por el
camino de Condesuyo; y como llegase esta gente á do Inca Yupanqui
estaba, el cual estaba mirando con sus compañeros cómo descendian á él
sus enemigos, y que como á él llegasen los que en su favor venian, que
le tomaron en medio diciéndole: _Apu Capac Inca aucaccata atipullac
chaymiccanqui hina (?) punchaupi_[26]; que dice: "Vamos, solo rey, y
venceremos á tus enemigos, que hoy en este dia ternás contigo
prisioneros," Y que ansí se fueron á la gente de Uscovilca que venia con
todo hervor los cerros abajo, y encontrándose, trabaron su batalla y
pelearon desde la mañana, que fué la hora que se juntaron, hasta medio
dia; y fué de tal suerte la batalla, que de la gente de Uscovilca murió
muy mucha cantidad de gente, é ninguno fué tomado á mano que no muriese.
En la cual batalla el Uscovilca fué preso y muerto; y como los suyos le
viesen muerto y viesen la gran matanza que en ellos se hacia, no
acordaron de aguardar más, y dando la vuelta por el camino por do habian
venido, huyeron[27] hasta llegar al pueblo de Xaquixaguana, donde se
tornaron á recoger y rehacer.
Y escapando deste desbarate algunos capitanes de Uscovilca, enviaron á
hacer saber esta nueva luego á su tierra, y que les inviasen socorro; y
ansimismo inviaron á hacer saber esta nueva á los capitanes Malma y
Rapa, capitanes que habian ido conquistando por las provincias de
Condesuyo hasta la de los Chichas, como ya la historia lo ha contado;
los cuales volvian ya victoriosos y triunfando de las provincias que en
esta jornada habian sujetado y conquistado, y venian muy prósperos, y
traian grandes despojos. Y ansimismo inviaron sus mensajeros los
capitanes desbaratados que en Xaquixaguana hacian junta, á los otros dos
capitanes que ansímismo habia inviado Uscovilca desde su pueblo de
Paucaray á descubrir y conquistar las provincias y pueblos que hallasen;
los cuales habian entrado por la provincia de los Andes y habian ido
conquistando hasta aquella parte de los Chiriguanaes, que es doscientas
leguas y más, á donde llegaron desde este Paucaray; los cuales capitanes
se llamaban Yana Vilca y Teclo Vilca, á los cuales toparon los
mensajeros, que venian ya de vuelta victoriosos y con grandes
[despojos?]. Y como los unos y los otros supiesen la muerte de su señor
Uscovilca, y cómo le hobiesen desbaratado y de la manera, diéronse toda
la más brevedad que pudieron, ansí los unos como los otros, con los
capitanes que del desbarate de Uscovilca habian escapado, que hacian
juntas en Xaquixaguana, como ya habeis oido; donde siendo ya todos
juntos, los dejaremos y volveremos á hablar de Inca Yupanqui, que estaba
victorioso.
_CAP. IX.--En que trata cómo Inca Yupanqui, despues de haber desbaratado
y muerto á Uscovilca, tomó sus vestidos y ensinias de Señor que traia, é
los demás capitanes prisioneros que habia traido, y las llevó á su padre
Viracocha Inca, y las cosas que pasó con su padre, é cómo ordenó el
padre de lo matar, y cómo se volvió Inca Yupanqui á la ciudad del Cuzco;
é cómo desde cierto tiempo murió Viracocha Inca, y de las cosas que
entre ellos pasaron en este medio tiempo; é de una costumbre que estos
Señores tenian en honrar los capitanes que de la guerra venian
victoriosos._
El cual, despues de haber muerto á Uscovilca, mandó tomar sus vestiduras
é insignias que en la guerra traia, ansí de oro y plata, [y] joyas que
sobre él traia, como de ropa de plumas, plumajes y armas y arreos de su
persona; y metiéndose en unas andas, se partió para do su padre
Viracocha Inca estaba, llevando consigo á sus amigos, los tres que con
él habian quedado, como ya la historia os lo ha contado, Vicaquirao, Apu
Mayta y Quiliscachi Urcoguaranga, y dos mill hombres de guerra que
guardaban su persona. Donde, llegado que fué á donde su padre estaba,
le hizo el acatamiento que á su Señor y padre debia, y ansimismo le puso
delante las insignias, armas y vestidos del chanca Uscovilca, que él
habia ya vencido y muerto; y rogóle que se las pisase aquellas insignias
del enemigo que habia vencido, y ansimismo le rogó que le pisase ciertos
capitanes de Uscovilca que presos él allí llevaba, haciéndoselos echar
por tierra. Porque, habrán de saber, que tenian una usanza estos
Señores, que cuando algun capitan y capitanes venian victoriosos de la
guerra, traian las insignias y adornamentos de los tales señores que en
la guerra mataban y prendian; y como entrasen los tales capitanes por la
ciudad del Cuzco victoriosos, é traian delante de sí las insinias y
prisioneros, é poniénlas delante de sus Señores, y los Señores, viendo
el tal despojo é insinias y prisioneros delante de sí, levantábase el
tal Señor, é pisábalo é daba un paso por encima de los tales
prisioneros. Y esto hacian los tales Señores, en señal de que rescibian
los tales que lo traian triunfo y favor del Señor, y era acetado en
servicio el trabajo que ansí habian pasado en sujetar y vencer los tales
enemigos. Y ansimismo, el Señor á quien era pedido que pisase las tales
cosas y prisioneros, recibia y habia, haciendo aquello, posesion y
señorío de las tales tierras que ansí eran ganadas y vasallos que en
ellas vivian.
Y al fin de aquesto, queriendo tener Inca Yupanqui todo respeto á su
padre, aunque no le habia querido dar favor, le trujo delante dél todas
las cosas que habeis oido, para que su padre dél rescibiese aquel
servicio y aprendiese la posesion de los tales enemigos por sus
vasallos, sujetados por capitan suyo. El cual, como viese las tales
insignias delante de sí, y los capitanes que ansí le traia presos en
señal de su victoria, y quél le pidia que se los pisase como tal su
Señor y padre, en esta sazon tenia consigo el Viracocha Inca un
principal del Uscovilca que le habia sido enviado por el Uscovilca, para
que con él concertase de la manera que se le habia de dar y las
condiciones que con él queria poner; y como hasta aquella hora no
hubiese dado órden, teníale él consigo, y no habiendo él sabido lo que
le habia pasado con el Uscovilca, Viracocha Inca no tuvo por cierto ser
aquello que el Inca Yupanqui traia delante dél, de Uscovilca, y que él
le hubiese muerto y desbaratado; y como él no estuviese satisfecho de lo
que via, mandó que paresciese allí delante aquel principal que con él
estaba, el cual se llamaba Guaman Guaraca, que es el que Uscovilca
inviaba para hacer los conciertos, como ya habeis oido; y como cosa que
tenia por sueño, preguntó el Viracocha Inca al Guaman Guaraca: "Díme,
¿tú conoces estos vestidos y insinias que sean de tu señor Uscovilca?" Y
como los viese el Guaman Guaraca, y conociese y viese los capitanes de
su Señor echados por tierra, puso los ojos en el suelo y comenzó á
llorar, y echóse allí en tierra con ellos.
Y como esto viese Viracocha Inca que era verdad que hubiese habido
victoria de sus enemigos Inca Yupanqui, su hijo, tomó gran pesar y
envidia dello, por gran ódio que le tenia, como ya os he contado; todo
lo cual conoció en él Inca Yupanqui su hijo, con gran pesar. Y no
tiniendo respeto á aquello, sino á que era su padre y Señor, tornóle á
rogar Inca Yupanqui que le pisase como su Señor y padre; á lo cual
respondió Viracocha Inca, que lo mandase meter en cierto aposento y que
lo pisase primero su hijo Inca Urco, que era el hijo quél más queria, en
quien él pensaba dejar despues de sus dias su estado y lugar de su
persona, como ya hemos contado. Á lo cual respondió Inca Yupanqui, que á
él, como á su padre, rogaba que se lo pisase, que él no habia ganado
victoria para que se lo pisasen semejantes mujeres como eran Inca Urco y
los demás hermanos; que se lo pisase él como persona á quien él tenia
por su Señor é su padre; si no que se iria.
Y estando en esto, hizo llamar Viracocha Inca un señor de los que
consigo tenia, y hablándole á solas, le dijo que sacase secretamente la
gente de guerra que consigo tenian, é que la llevase á cierta quebrada
de monte y paja alta donde estuviese secretamente; y que tan de mientras
quél iba, quél ternia en palabras á Inca Yupanqui en cierto aposento,
mientras él emboscase allí á la gente; y que dentro del aposento, si él
pudiese, á manos le mataria; y que si de allí escapase, que le matase él
en la quebrada del monte por do habia de tornar á volver el Inca
Yupanqui. Y esto concertado, salióse aquel señor á hacer lo que le
mandaba Viracocha Inca.
Viracocha Inca volvióse á Inca Yupanqui é comenzóle de hablar con buenas
palabras y á mostrarle rostro alegre. Ya que le paresció que habria
hecho aquel capitan suyo lo que le habia mandado, levantóse el
Viracocha Inca y rogó á Inca Yupanqui que metiese aquellas cosas que
llevaba de Uscovilca dentro del aposento do ántes le habia rogado que
las mandase meter, para que las pisase su hijo Inca Urco y que luego se
las pisase él. Tornóle á responder Inca Yupanqui que las pisase él, si
quisiese, y si no que se iria, como ya le habia dicho. Y viendo
Viracocha Inca que no podia acabar con él que las pisase Inca Urco,
pensando de le matar dentro del aposento, dijo que lo mandase meter
dentro del aposento, questando ellos solos, lo pisaria delante dél. Y
estando en esta porfia, llegáronse á Inca Yupanqui sus tres buenos
amigos, y sospechando la traicion que Viracocha Inca queria hacer, no
consintieron que Inca Yupanqui entrase en el aposento.
Y estando en esto, llegó á Inca Yupanqui un capitan suyo de los que él
con la gente de guarda traia, y díjole que habian visto salir cierta
gente de guerra de allí del peñol, los cuales habian salido uno á uno y
de dos en dos, y que era mucha cantidad de gente la que habia salido, y
que algunos de ellos llevaban lanzas y alabardas, é que iban por el
camino do ellos habian venido; que sospechaba que aquestos fuesen á
tomar algun paso para desque volviesen, ó que fuesen á tomar y robar lo
que ellos en la cibdad del Cuzco tenian, y á tomársela. Y como aquesto
le dijese aquel su capitan delante de sus tres buenos amigos, rióse Inca
Yupanqui de ver que su padre le queria matar de aquella manera, y de
conocer que reinaba envidia en él, y estándole él rogando que se
sirviese de todo ello y que se lo acetase en servicio. Y como hubiese
oido lo que aquel capitan le decia, dijo á los dos de aquellos sus tres
amigos que tomasen la mitad de la gente que él en su guarda allí habia
traido, y que ansí como habian salido los del peñol á le hacer traicion,
que ansí los inviasen ellos uno á uno é dos á dos, los cuales fuesen en
siguimiento de los que por Viracocha eran inviados, y que mirasen si los
tales se emboscasen en algunos montes ó quebradas, y si iban al Cuzco; y
con lo que ansí viesen y entendiesen, volviesen á el á le avisar de lo
que ansí pasaba, para que él, teniendo entendimiento é siendo avisado de
lo que era, diese órden en lo que habia de hacer con los que quedaban; é
si caso fuese que los tales tuviesen hecha alguna emboscada, que allí do
tuviesen razon y entendimiento dello, hiciesen alto, no avisando ni
poniéndose de manera que los enemigos tuviesen entendimiento que los
habian entendido; y que se fuesen luego con toda brevedad, porque él
concluiria en breve con su padre, y con lo que ansí hiciesen luego se
volverian.
Y ansí, sus buenos dos amigos, rogándole [rogáronle] que por ninguna via
entrase á solas en el aposento con su padre, porque no le matasen en
alguna traicion; y lo mismo encargaron á Apu Mayta, que quedaba con él,
que mirase por su señor; y ansí salieron estos dos señores y mandaron
entrar dentro do Inca Yupanqui estaba doscientos indios con sus hachas
en las manos, á los cuales mandaron que se pusiesen en torno de donde
Inca Yupanqui estuviese, y que le mirasen y guardasen, no le fuese
hecha alguna traicion. Á la demás gente que allí quedaba, mandaron que
se quedase á la puerta do Inca Yupanqui estaba, y que si sintiesen algun
estruendo de gente dentro, entrasen de golpe todos, y que mirasen por su
señor.
Y esto hecho, tomaron la gente que Inca Yupanqui les habia mandado, y
echando delante cincuenta indios, uno á uno, dos á dos, cubiertas sus
mantas (_así_), muy disimuladamente, bien así como habian salido los que
habia mandado Viracocha Inca que delante saliesen; los cuales cincuenta
indios fueron descubriendo y mirando por sus enemigos. Y como fuesen
derramados y grande espacio unos de otros, un indio destos que delante
iba, ya que llegaron junto á la quebrada de la leña y arroyo do la paja
alta era, vió los enemigos que estaban emboscados; los cuales, como los
viesen asomar, dejáronse todos caer sobre la paja, pensando que los
habian visto. Y este indio, como los viese, sentóse en el suelo y hizo
que se pasaba á atar cierta atadura de sus zapatos, la cual disimulacion
era seña y aviso para sus compañeros que detras dél venian; al cual,
como le viesen en la manera que habeis oido, de uno en otro volvió la
nueva á los dos señores que detras dellos venian, los cuales, como
entendieron que era emboscada, mandaron á todos los suyos que se
recogiesen é juntasen allí do la voz les habia tomado, excepto á los
cincuenta que delante habian salido; á los cuales mandaron que se
anduviesen por allí mirando é descubriendo á los que estaban en la
emboscada si salian ó pasaban delante, y avisasen al que ataba los
zapatos, llegando un indio bajamente á él, el cual le dijese que
mostrase que ataba y desataba sus zapatos y otras cosas de su traer, con
lo cual mostrase disimulacion de lo que allí entendia.
Y dejando esto en este estado, volvamos á Inca Yupanqui, el cual, como
hobiese proveido en lo que habeis oido, rogó á su padre que le pisase
aquellas insignias de prisioneros que allí le habia traido de Uscovilca,
al cual respondió Viracocha Inca, que no queria, si no lo pisaba primero
Inca Urco; y á esto dijo Inca Yupanqui, que por ser él su padre y por le
tener respeto y dalle obidiencia como á tal su Señor, habia él venido
allí á su pueblo á que le pisase aquello, y ansímismo á le rogar que se
volviese á su pueblo é ciudad del Cuzco; pues él, como su padre y en su
nombre le habia ganado aquel empresa, que quisiese salir de allí y irse
á la ciudad del Cuzco y entrase triunfando con aquellos capitanes y
cosas de Uscovilca, porque aquella habia sido su intencion é á lo cual
habia venido allí; que otra manera, que no tenia él que traer lo quél
habia ganado á que lo pisase semejante Inca Urco, su hijo mayor. Y
acabado de decir esto Inca Yupanqui á su padre Viracocha Inca, mandó
tomar las vestiduras y lo demás de Uscovilca, y mandó levantar los
prisioneros del suelo, que hasta aquella hora habian estado tendidos en
tierra, é ansí se salió Inca Yupanqui, enojado y corrido de que su padre
no hubiese querido pisarle sus prisioneros é lo que ya habeis oido. Y
pesábale que su padre mostraba estar tan mal con él que le quisiese
matar é procurar la muerte, viendo él en sí que no le habia dado causa
para que dél hobiese enojo é dél tuviese malquerencia, sino que ántes
procuraba y habia procurado hacerle todo servicio, y hacerle todo placer
y contentamiento; y como conociese que el enojo y pasion que dél tenia
era por invidia de ver quel escedia á todos sus hermanos, tenia algun
tanto de pasion por ello.
En ansí se salió de donde su padre estaba, considerando estas y otras
muchas cosas; y cómo llegase á do sus dos buenos amigos estaban con su
gente esperándole y tiniéndole avisado de la traicion que le tenian
armada, pensando de le tomar descuidado, dijo allí á sus capitanes que
hiciesen tres partes aquella gente, y que las dos dellas fuesen
divididas, la una por la parte del camino, y la otra por la otra, y la
otra que fuese allí con él; y que estas dos partes que ansí iban
divididas, fuesen encubiertas lo más que ser pudiesen, y que él entraria
por el camino y por medio del monte, y que diesen por do la emboscada; y
como sus capitanes dijesen: _C ac'ayacha yaque_, que dice: _¡Á ellos, á
ellos!_[28], que luego su gente saliese, la que ansí iba cercando el
monte, y que diesen en los enemigos, y que sin tener respeto á ninguno,
no dejasen ninguno á vida.
Y esto ansí hecho y proveido, partió esta gente de guarda en la manera
que ya habeis oido, é Inca Yupanqui con la que ansí quedó, é yendo por
el camino derecho; y llegando á la quebrada, Inca Yupanqui, do el monte
estaba y la emboscada le era hecha, ya que iba al medio de ella,
llevando su gente apercibida y avisada de lo que sospechaban,
tiráronle[29] de dentro de la montaña una piedra á Inca Yupanqui y no le
acertaron, mas de que dieron á uno de los que las andas llevaban; y
visto esto por Inca Yupanqui y sus tres buenos amigos, dijeron en alta
voz: _¡Á ellos, á ellos!_; y como su gente, que ya tenian el monte
cercado, oyesen la voz, dieron en los de la emboscada de tal manera, que
no se les escapó hombre.
Y llegado que fué Inca Yupanqui á la ciudad del Cuzco, mandó á su amigo
Vicaquirao que volviese á su padre Viracocha Inca, y que le dijese que
viniese á su ciudad, que le tenia guardadas las cosas ya dichas para que
dellas triunfase; y ansí mandó que saliesen con él tres mill hombres que
le guardasen y acompañasen. Y ansí, se partió Vicaquirao; y llegado que
fué al peñol do Viracocha Inca estaba, hallólo que estaba en grande
llanto él y los suyos por la muerte de los que Inca Yupanqui les matara
en la emboscada, en la cual habian sido muertos muchos señores
principales de los que con él tenia; y como tuviese nueva Viracocha Inca
que de hácia el Cuzco venia gran golpe de gente de guerra, tenia que
volvia su hijo sobre él á le matar á él y á los suyos que consigo tenia,
y entró allí en breve consulta con los suyos, en la cual acordaron, que
si de guerra venia su hijo sobre él y caso fuese que á plática viniesen
de algun concierto ú otra cosa en que fuese pedille vasallaje, que
hiciese todo aquello que por él le fuese pedido é demandado. É para
saber quién venia, ó en qué demanda venia el que allí venia, mandó
Viracocha que saliese un señor de los que con él estaban puesto de luto
y llorando, y que ansí mismo con él otros diez indios en la misma
manera, é que saliesen del peñol uno en pos de otro, y queste señor
fuese delante y que los indios que detrás dél iban, mirasen de qué arte
los recibian la gente que ansí venia, si les prendia ó hacian algun
enojo, y de lo que ansí viesen le volviesen á avisar.
Y ansí, salió este señor en la manera ya dicha; y como llegasen á do
Vicaquirao venia y llegasen á él, hizo su acatamiento, y lo mismo á él
Vicaquirao; y como le viese ansí venir llorando, preguntóle que qué
pasion habia habido, aunque él bien sospechaba lo que era, porque él le
habia muerto por sus manos un hermano suyo en la emboscada. El señor le
dijo que lloraba por un hermano suyo que en la emboscada habia muerto;
todo lo cual el Vicaquirao le riñó y le dijo ser mal hecho y acordado.
El señor le respondió que él no era culpante en ello, y que Viracocha
Inca lo habia proveido sin darles parte. Á esto le respondió Vicaquirao,
que si Viracocha Inca lo habia proveido, que lo que de allí habia ganado
que lo guardase, que no restituía tan aina los amigos y deudos que allí
habia perdido. El señor dijo que ya aquello era hecho, y que en ello no
habia que hacer ni hablar, que en acuerdo loco lo habia proveido
Viracocha Inca; que le rogaba que le dijese que á qué volvia y qué era
su demanda. Vicaquirao se lo dijo, y entónces aquel señor le dijo á
Vicaquirao el arma que les habia dado y acuerdo que habian tenido, y lo
que en el tal acuerdo se habia acordado, y á lo que él habia salido.
Todo lo cual oido por Vicaquirao, le tomó muy gran risa á él y á los
suyos que allí estaban en torno, y fué tan de gana este reir, que aquel
señor se rió con ellos. Ansí, todos juntos se fueron á do estaba
Viracocha Inca; y como ansí fuesen un espacio, éste rogó á Vicaquirao
que le dejase ir delante, para asegurar á Viracocha Inca, que le habia
dejado alborotado á él y á todos los suyos con temor de lo que ya le
habia dicho; y ansí se fué este señor á do Viracocha estaba y le dijo á
lo que Vicaquirao iba. Y dende á poco, llegó Vicaquirao á do el
Viracocha Inca, y hízole su acatamiento, y díjole la embajada que de
parte de Inca Yupanqui le llevaba que ya habeis oido; al cual respondió
Viracocha Inca quél holgara de hacello si no entendiera que volver á el
Cuzco, habiendo salido dél huyendo, le era cosa afrentosa, y que no
estaria á él bien entrar en la ciudad, habiéndola desamparado y habiendo
habido vitoria un muchacho, como era su hijo Inca Yupanqui; que allí do
estaba en aquel peñol de Cayuca Xaquixaguana[30], pensaba hacer un
pueblo con la gente que consigo tenia, y allí pensaba morir; y que más
no le esperasen en el Cuzco, que no pensaba entrar más en él en sus
dias. Y así lo hizo Viracocha Inca, que pobló en aquel peñol, por cima
de Calca, siete leguas del Cuzco, y hizo un pueblo las más de las casas
de cantería.
Y como entendiesen y conociesen todos los más que con Viracocha estaban
en el peñol, que Inca Yupanqui era tan guerrero y tan amigable á todos,
lo cual le conocian desde su niñez, y tenian que siendo señor, como era,
y habiendo acabado una empresa tan grande, que no podria dejar de hacer
grandes mercedes á los que á él se llegasen y le quisiesen servir, y
considerando esto, muy mucha gente, de la que allí consigo tenia
Viracocha Inca, se fué á la ciudad del Cuzco. Inca Yupanqui los recibió
con rostro alegre; y desculpábansele los tales que ansí iban y decíanle,
que si le habian desmamparado, que su padre los habia llevado; y él los
respondía á esto que le decian, que no tenia enojo contra ellos, que si
habian ido con su padre, que habian hecho como buenos, que su padre era
su Señor y de todos ellos. Ansí, como llegaban do él estaba viniendose
de donde su padre estaba, los rescibia bien, y dábales tierras, mujeres,
y casas, y ropa, y nunca quitó á ninguno cosa de las que allí habia
dejado, cuando con su padre saliera, como eran casas, tierras, depósitos
de comida, é ropas que en sus casas ansí habian dejado; ántes les decia
á los tales, que él habia quedado en guarda de sus haciendas, que como
entendiese dellos que se habian ido á recrear con su padre, que él habia
quedado en guarda de sus haciendas todas, que cada uno mirase si le
faltaba alguna cosa de su casa, que él como guarda que habia quedado de
ellas, les daria cuenta dello, é que á ninguno le faltaria cosa. Todo lo
cual él habia hecho proveer; é mandó á ciertos señores que no
consintiesen que entrase nadie en ninguna casa que ansí habian dejado
despoblada, porque siempre tuvo que los tales moradores de ellas,
constándoles á cada uno por sí su gran magnificencia, se volveria cada
uno ansí á su casa; y ansí se volvian, como ya habeis oido.
É tornando á hablar de Vicaquirao, que habia quedado con Viracocha Inca
persuadiéndole y rogándole que se quisiese venir á su ciudad, lo cual
nunca pudo acabar con él; y pasados los tres dias que allí estuvo en su
compañía, constándole que Viracocha Inca estaba en no querer volver al
Cuzco, se volvió Vicaquirao. Llegado á la ciudad del Cuzco, dijo á Inca
Yupanqui la respuesta que Viracocha Inca le dijera, que ya habeis oido,
y lo demás que con él pasara; todo lo cual oido por Inca Yupanqui,
pesóle, por ver que su padre no quisiera venir á ser Señor como lo era
ántes.
_CAP. X.--En que trata de cómo Inca Yupanqui hizo juntar su gente y les
repartió el despojo; y lo que se hizo de la gente que el Viracocha le
diera por la oracion que á él hiciera; y cómo tuvo nueva de la gente que
hacian los capitanes de Uscovilca, y de cómo fué sobre ellos y los
venció, y cómo, despues de esto, tornó otra vez á partir el despojo que
en esta batalla hubieron; y de las cosas que en este tiempo pasaron._
Y viendo aquello, mandó juntar toda su gente la que con él al presente
era, que dicen seria más de cincuenta mill hombres de guerra; y estos
eran los que los señores comarcanos quedaron de le dar, si gente
tuviese, que como viesen la multitud de gente que en favor de Inca
Yupanqui venian, y como hubiesen quedado de le ayudar, lanzáronse ellos
con toda su gente á le ayudar, con la gente que ansí venia en favor de
Inca Yupanqui; [é] ansí le dieron favor estos comarcanos. Y dicen que
acabada de dar la batalla á Uscovilca, y habido vitoria por Inca
Yupanqui, que la gente que el Viracocha le inviara, que luego se le
desapareciera y que no viera consigo más destos cincuenta ó sesenta mill
hombres, que fueron los que mezclaron los comarcanos entre la gente que
habeis oido.
Y haciendo Inca Yupanqui juntar su gente, mandó que ante sí trujesen
todo el despojo de la batalla, tomando dello lo mejor que le paresció,
para hacer dello sacrificio al Viracocha, por el favor y vitoria que le
diera de sus enemigos; y todo lo demás del despojo dió é repartió á
todas sus gentes, conforme á su calidad y servicios. Y sabido que fué
por la redondez y comarca desta ciudad la gran magnificencia del nuevo
Señor y cómo sabia gratificar los servicios, hubo en toda la redondez
gran contentamiento; y ansí se le vinieron muchos caciques y gente á se
le ofrescer de todas partes y tener por Señor.
Y estando Inca Yupanqui en esta manera que ya habeis oido, vino á él un
mensajero de un capitan suyo, que al presente estaba en guarda de la
ciudad, dos leguas della, procurando saber de sus enemigos lo que hacian
en la junta do se juntaban, por el cual le invió á decir, que los
capitanes que se escaparon de la batalla huyendo do matóse á Uscovilca,
que ya habeis oido, questaban ya rehechos en Xaquixaguana y confederados
con los naturales della, y que de su tierra les habia venido mucha gente
y socorro; y que ansimismo eran ya llegados allí los otros cuatro
capitanes de Uscovilca que de Paucaray él les inviara á descubrir por
las provincias de Condesuyo é Andesuyo, que ya la historia os ha
contado; que como ya fuesen todos juntos, partian otro dia por la mañana
á le dar la batalla y á vengar la muerte de su señor Uscovilca.
Sabida la nueva por Inca Yupanqui, mandó á los tres sus buenos amigos y
á los demás caciques y señores que en su córte y servicio habian venido,
que luego juntasen la gente de guerra y la sacasen á cierto campo, cada
uno con sus armas, é que los contasen todos uno á uno. Y sacados y
contados, hallaron de número cien mill hombres de guerra, la cual gente
se le habia juntado por la gran fama que dél se publicó. Y dicen que los
enemigos que eran casi doscientos mill hombres. Y ansí, mandó Inca
Yupanqui que fuesen hechos cuatro escuadrones desta su gente, mandando
que cada cacique señor de los indios que allí eran, fuesen caudillos de
su gente; y así repartidos, [nombró?] por generales de los tres
escuadrones á sus tres buenos amigos, tomando para sí el uno de ellos; y
proveidos todos ellos de las armas necesarias, mandó marchar su campo en
busca de sus enemigos; los cuales, como supiesen que eran salidos del
Cuzco, tornáronse á volver á Xaquixaguana, donde le esperaron. Y el Inca
Yupanqui con su gente, el dia de la batalla, como se viese á vista de
sus enemigos, y para romper y frontar con ellos, dicen que volvió la
cara atrás á ver su gente é escuadrones, los cuales estaban divididos y
cada uno por sí, [y] dicen que vió tanta gente que se le habian llegado
en aquella sazon para le ayudar, que no se pudo contar; y afrontóse con
sus enemigos tomándolos en medio y dándoles por todas partes, que fué
tan cruel y tan reñida esta batalla, que la comenzaron ya alto el sol,
que seria á la hora de las diez, segun ellos señalan, y á hora de
vísperas fué conocida vitoria della por Inca Yupanqui, donde fueron
muertos de la parte de Inca Yupanqui más de treinta mill hombres, y de
los Chancas, que eran los enemigos, no quedó hombre á vida; entre los
cuales se hallaban que se habian metido los naturales de Xaquixaguana, y
se habian hecho inciensar[31] los cabellos.
Y conocida la vitoria y vencida la batalla, apartáronse á una parte
todos los de Xaquixaguana, y todos juntos fueron delante de Inca
Yupanqui, y echáronsele por tierra, á los cuales los de Inca Yupanqui
quisieran matar por haber visto la muerte de los suyos. Inca Yupanqui se
lo defendió, diciendo que no los matasen, que si con los Chancas se
habian hallado, que seria por haber sido la junta en su tierra, é que no
podian hacer otra cosa; y ellos ansímismo decian las mismas palabras y
daban la misma satisfaccion. Y luego mandó Inca Yupanqui, que por cuanto
eran orejones, que luego les fuesen trasquilados sus cabellos; y ansí
ellos mismos se trasquilaron todos, viendo la voluntad del Inca y viendo
que les hacia merced en aquello, y porquel traje de Inca Yupanqui y de
los del Cuzco era andar atusados. Y esto hecho, mandóles que se fuesen
todos á su pueblo, é que viviesen en paz; y mandó á sus capitanes que no
consintiesen que á aquestos de Xaquixaguana nadie les hiciese enojo
ninguno ni les tomasen cosa, y si alguna cosa de sus haciendas en aquel
despojo les fuese tomada, luego se la hiciesen volver.
Y luego mandó que todos los prisioneros fuesen traidos delante de sí; á
los cuales, como allí fuesen, les preguntó ¿qué habia sido la causa,
constándoles que era su poder grande, que con él hiciesen otra vez
batalla? Y siendo allí entre los prisioneros que allí fueron habidos los
cuatro capitanes de Uscovilca que habian ido á descubrir, como ya la
historia os ha contado, [dijeron, respondieron?] que la causa que les
movió hacer la junta que hicieron en dar aquella batalla, que fué haber
visto que su ventura era grande en las jornadas que habian andado é
tierras que habian conquistado, dándole allí razon de las batallas y
recuentros que en tal jornada cada uno dellos habia habido, y que en
ninguna de ellas nunca habian habido desgracia, sino que siempre habian
sido victoriosos; y como esto les hubiese acaescido, teniendo que
siempre su vitoria estaba en pié, que habian querido dar aquella
batalla, pensando restaurar aquella pérdida de su Señor y vengar su
muerte. Á lo cual respondió Inca Yupanqui, que lo habian mirado mal, é
que si fueran gentes de entendimiento, que habian de presumir, que si
habian habido vitoria por la tierra que le decian que habian andado, que
habian de considerar que la habian habido en ventura de su Señor
Uscovilca, que en la tal demanda los habia inviado, y que como viesen y
hobiesen sabido que su Señor era desbaratado y muerto, que habian de
presumir que ya les era acabada la ventura, y que él ni ellos no la
tenian ya; y que para que ellos fuesen castigados y otros mirasen é
oyesen, que en aquel sitio serian castigados ellos y todos los demás; é
porque no fuesen otra vez [á] hacer gente, la cual á él le desasosegase
y fuesen causa ellos de que otros questaban inocentes de se hallar en
semejantes casos por donde perdiesen las vidas, como habia sido muy
muchos que ellos [á] aquella junta habian hecho juntar, que en aquel
sitio serian castigados. Y ansí, los mandó llevar de delante de sí, y
que en el sitio do la batalla se diera, y para que della hobiese
memoria, en presencia de todos los de su campo mandasen hincar muchos
palos de los cuales fuesen ahorcados, y despues de aderezados
[ahorcados], les fuesen cortadas las cabezas y puestas en lo alto de los
palos; y que sus cuerpos fuesen allí quemados y hechos polvos, y desde
los cerros más altos fuesen aventados por el aire, para que desto
hobiesen memoria. Y ansí mismo mandó que ninguno fuese osado de enterrar
ningun cuerpo de los enemigos que ansí habian muerto en la batalla,
porque fuesen comidos de zorros y aves y los gusanos [huesos] de los
tales fuesen allí vistos todo el tiempo. Todo lo cual fué hecho
generalmente en la manera que habeis oido.
Y esto acabado, mandó hacer Inca Yupanqui que se recogiese todo el
despojo y joyas de oro y plata que en el tal despojo se habia habido,
todo lo cual fué fecho; y traido delante dél y visto por él, mandó que
ansí junto como estaba, lo llevasen á la ciudad del Cuzco, donde lo
pensaba repartir y dar á sus amigos. Todo lo cual fué ansí llevado á él
y se partió juntamente con ello para la ciudad del Cuzco, donde, llegado
que fué, dió y repartió el tal despojo á los suyos, dando á cada uno lo
que le paresció que le bastaba y conforme á la calidad de su persona. Y
esto hecho y repartido, mandó que de su ropa é grandes ganados que en la
ciudad habia, [é] de otros bastimentos, mandó (_así_) que le fuese allí
traido cierta cantidad, la que á él le parescia que á todos bastase;
todo lo cual ansí traido, mandó á sus capitanes que lo repartiesen entre
toda su gente; todo lo cual fué repartido.
Y hechas estas mercedes y otras muy muchas más que á sus capitanes él
hizo, mandó que se fuesen á sus tierras á descansar, y agradecióles el
favor y ayuda que le habian dado, y ansí se fueron todos, é Inca
Yupanqui quedó en su ciudad con los suyos. É al tiempo que dél se
despedian los tales señores para se ir á sus tierras, le rogaron que los
quisiese rescibir debajo de su amparo y merced y por sus tales vasallos,
é que querian tomase la borla del Estado y ser de Inca; todo lo cual les
agradesció Inca Yupanqui y respondióles, que al presente era vivo su
padre y Señor, y que no era justo que mientras su padre viviese, él
tomase la borla del Estado; que si al presente estaba allí, que era
porquél era capitan de su padre; y que les rogaba dos cosas que por él
hiciesen, que era la una, que de allí, ansí como iban, fuesen á do su
padre estaba y le respetasen y hiciesen lo que él les mandase como tal
Señor que era; y ellos dijeron que ansí lo harian. É que la otra era,
que le tuviesen á él por su tal amigo y hermano, y que cada y cuando que
por él les fuese inviado á les rogar, que lo hiciesen; y ellos dijeron
que ellos no tenian otro Señor sino era él, y como á sus tales
vasallos, de ellos podia hacer aquello que bien le estuviese; y él se lo
agradeció.
Y ansí, se partieron[32], y Inca Yupanqui se quedó en la ciudad, y los
tales señores caciques se fueron de allí derechos do Viracocha Inca
estaba; y despues de le haber hecho su debido acatamiento, como Inca
Yupanqui se lo habia mandado, le dijeron cómo Inca Yupanqui los inviaba
allí a que viesen en qué era servido que ellos le sirviesen; y como
Viracocha Inca los viese delante de sí y tan gran multitud de señores y
de tanto poder, holgóse mucho de ello, porque dellos tenia gran
necesidad al presente, para que le favoresciesen con algun tanto de sus
rentas, para edificar aquel pueblo que allí queria hacer; é díjoles que
fuesen muy bien venidos, é levantóse de su asiento y abrazólos á todos y
tornóse á sentar en su silla, y mandólos á todos que ansí se sentasen; y
mandó que sacasen muchos vasos de chicha, y que les diesen á beber; y
luego les hizo sacar mucha cantidad de coca, una yerba preciada que
ellos siempre traen en la boca, la cual yerba la historia adelante dirá.
Y ansí repartida entre aquellos señores, levantóse en pié Viracocha
Inca, [y] considerando, que pues su hijo le inviaba aquellos señores y
ellos tanto le amaban y le querian por Señor, que era justo que él
ansimismo en ello les animase, les hizo cierta oracion, por la cual él
de su parte les agradescia lo que por él y por su hijo habian hecho, y
que ya sabian y habian oido decir que él hasta allí habia sido Señor del
Cuzco, é que él se habia salido dél por causas que para ello le
movieron; y que de allí adelante Inca Yupanqui, su hijo, habia de ser
Señor en la ciudad del Cuzco, y que á él obedeciesen y respetasen, como
su tal Señor, y que él desde allí se desestia de la insignia y borla
real y la ponia en la cabeza de su hijo Inca Yupanqui. Todo lo cual oido
por los señores, se levantaron en pié, y uno á uno fueron á él y le
dieron grandes gracias, y mostraron que rescibian en gran merced ellos
el hecho del tal desistirse de la tal dignidad y darla á su hijo Inca
Yupanqui, que ellos tanto amaban é querian por Señor; y esto hecho, se
tornaron á sentar.