Una cosa notable en Granada: en la plaza llamada del _Campillo_,

dominada por el teatro, se ostenta un monumento consagrado á la memoria

del Talma español,--el ilustre Isidoro Máiquez, hijo de Granada, como el

triple artista Alonso Cano y el poeta dramático Lope de Rueda. Pero ese

monumento no ha sido elevado por la España, sino por tres artistas,

herederos en parte del genio de Máiquez: los dos Romea y Doña Matilde

Diez.

El _Sacatin_, que he mencionado, es un curiosísimo edificio moruno que

le da su nombre á un barrio donde tiene su residencia el comercio.

Compónese de un conjunto de construcciones homogéneas, ligadas entre sí,

de modo que forman una sola manzana, pero divididas por callejuelitas

iguales ó pasadizos, que se cortan en ángulos rectos, formando una

especie de red de líneas regulares. Por todas partes el _Sacatin_

presenta filas de tiendas y almacenes, en dos órdenes ó pisos

paralelamente, y es allí donde se acumula no solo todo lo que figura en

los cambios ordinarios del comercio, en materia de géneros, mercería y

quincallería, sino tambien una multitud de objetos de arte y productos

de los talleres y fábricas nacionales. El _Sacatin_, pues, no solo da la

muestra de la industria local y la medida del comercio, sino que

interesa mucho por su colorido local, su tipo moruno y las costumbres

que allí se revelan. En el fondo de esos pasajes, llenos de labores y

arabescos, de columnitas de jaspe y curiosidades, es donde son mas

pintorescos los grupos populares, y donde la granadina, de ojos negros,

vivos y picantes, ejercita con mas arte sus provocaciones para con el

extranjero y sus pequeñas astucias de mercader.

Dicen los cronistas que hasta la época del último rey moro Granada tenia

hasta 400,000 habitantes, con mas de 16 kilómetros de circunferencia, y

que estaba completamente circuida de murallas, y estas contaban hasta

mas de mil torres para su defensa. Puede que haya bastante exageracion

en esas cifras; pero á juzgar por las proporciones actuales de Granada,

donde centenares de casas están desiertas y se encuentran ruinas por

todas partes, no hay duda de que la poblacion existente es sumamente

inferior á la que puede caber. Hoy no quedan de ese millar de torres (si

lo hubo) mas que señales, con algunas fortalezas en escombros, algunos

torreones aislados é inútiles, y vestigios muy diminutos de las murallas

que circundaban la famosa capital del imperio morisco. Poco y casi nada

le queda al presente, de tantas glorias y de tanta opulencia. Solo la

historia es rica, por los tesoros del pasado. El fanatismo religioso, la

incuria de los gobiernos y los pueblos, las malas instituciones y el

tiempo han destruido mil primores y grandes cosas que el genio oriental

habia atesorado en la preciosa Granada.

* * * * *

CAPITULO II.

* * * * *

GRANADA MONUMENTAL Y SOCIAL.

La Alhambra.--La vega de Granada.--El Jeneralife.--La Catedral.--La

Cartuja.--El Albaicin.--Los Gitanos en Granada.

Subamos á las fortalezas de la Alhambra y los jardines y retretes

desiertos del Jeneralife. Pero antes, que el lector me permita, una vez

por todas, una advertencia.

Como _viajero_, he buscado en España y otros paises de Europa todas las

impresiones, todos los objetos que pudieran darme simultáneamente goces

morales profundos y la idea general del estado de la civilización en

cada pueblo. Pero como _narrador_ de viajes, me es imposible describir

todo lo que me ha impresionado: 1º porque soy incompetente para los

trabajos técnicos (los de ciencias físicas y bellas artes); 2º porque la

tendencia principal de mis estudios se refiere á la condicion _social_

de las grandes masas mas que á sus especialidades etnológicas y

artísticas.

Que no se me pidan, pues, descripciones minuciosas de monumentos y

curiosidades, que pueden hallarse en los libros _ad hoc_ escritos por

artistas-literatos, como Teófilo Gautier y otros. No me es dado ofrecer

sino _impresiones_, ni quiero emitir sino reflexiones _propias_, sean ó

no equivocadas. No he podido estudiar la _Alhambra_ ni otros monumentos

como artista, sino bajo su punto de vista social, único que puede estar

á mi alcance.

Subiendo la alta colina de la izquierda del _Darro_, por entre

callejuelas estrechas, sucias, caprichosas y casi arruinadas, habíamos

llegado al pié de la gran puerta monumental que da entrada á la

ciudadela ó vastísima fortaleza de la _Alhambra_. En todo el derredor

una falda muy pendiente separa la planicie de la colina de las

profundidades del Darro y los altos barrios de la ciudad. Despues, como

un inmenso cinturon de piedra, arrancan del seno circular de la falda

los enormes torreones y los estupendos muros que aislan la planicie,

presentándola sobre el horizonte de Granada como una corona de rocas y

verdura que se destaca en el aire. A la derecha de la puerta principal

se levantan las masas enormes de la _Alcazaba_ y la torre de la _Vela_:

á la izquierda las torres _Bermejas_ casi arruinadas. Média entre los

dos lados un vastísimo espacio, un abismo como de 60 metros, que en

tiempo de los Moros estuvo salvado por un puente colosal, suspendido en

el aire y que tenia sus estribos ó extremidades en la Alcazaba y las

Bermejas! Aquello debió ser prodigioso....

Entramos, y todo un mundo de pompa y armonías, y memorias solemnes, y

ruinas y animacion de la naturaleza, se ofreció á nuestros ojos. Yo no

tenia idea, excepto en las grandes selvas colombianas, de un lujo de

vegetacion semejante. Desde la puerta hácia el interior, en una

extension de varias centenas de metros, se prolonga un bosque de árboles

seculares y suntuosos, bajo cuyo follaje la sombra es absoluta. Ese

bosque está dividido en muchas calles magníficamente macadamizadas, á

cuyos lados corren y saltan arroyos cristalinos que forman una música

deliciosa. Ni un rayo del sol penetra bajo aquellas cúpulas sagradas

donde vaga el genio de toda una raza, de toda una civilización

extinguida.... A la derecha, entre pabellones de yedra y tupidos

arbustos y colosales olmos, se destacan las murallas y los torreones de

la línea interior de fortificaciones que separaba la Alhambra

propiamente dicha de los vastos jardines de la ciudadela. A la izquierda

se extienden algunas quintas (entre ellas la muy famosa de un rico

banquero, Sr. Calderon), rodeadas de _cármenes_ ó huertos y jardines,

donde se ostenta cuanto hay de mas delicado y bello, de mas aromático y

voluptuoso en la vegetacion andaluza. Aquel paraíso de perfumes, de

sombras, de verdura y armonías está habitado por centenares de

ruiseñores que silban dulcemente al acercarse la noche. Se quisiera

vivir allí largos años, en un incesante recogimiento de amor, de

contemplacion y poesía....

Se pasa bajo el pórtico de la fortaleza, dejando el bosque poblado de

misteriosas armonías, y el viajero se encuentra en el extenso patio de

los _Aljibes_. En el centro las cisternas cuya cavidad subterránea es

inmensa: al sur la _Alcazaba_, la torre y plataformas de las

_Prisiones_, y en avanzada la altísima torre de la _Vela_; al norte el

_Palacio de verano_ á la derecha, una ancha calle á la izquierda, que

conduce al poblado ó ciudadela, y en el centro el palacio de _Cárlos V_,

ruina colosal y noble que occupa una pequeña parte del sitio que

cubriera el _Palacio de invierno_ de los reyes moros. Donde quiera

escombros gigantescos, desolacion y tristeza;--el esqueleto colosal del

prodigio militar y artístico de una civilización....

Al subir por entre rotos muros las empolvadas escaleras del sombrío

edificio de las _Prisiones_, resuenan los pasos del extranjero en el

seno de la mole granítica y de ladrillo durísimo, produciendo ecos

recónditos que parecen los lamentos de las víctimas un tiempo

amontonadas bajo aquellas bóvedas tremendas. Cuando se sale á la vasta

plataforma de aquel sepulcro inmenso, y se respira el aire libre bajo el

cielo poético de Granada, se siente como una especie de resurreccion.

Subimos á la torre de la _Vela_, impacientes por abarcar el asombroso

horizonte que se contempla desde allí. Fué en esa altura estupenda donde

tremoló por primera vez el estandarte de los reyes católicos, el 2 de

enero de 1492, para anunciar á todos los habitantes de la Vega que el

reinado de Boabdil habia terminado.

Renuncio á la pretension de revelar las hondas emociones que me

dominaron durante la contemplacion de aquel espectáculo admirable. Miré

en derredor, dí un grito de supremo placer, me así del borde del

altísimo bastion para no caer, porque un vértigo me arrebataba, y mudo,

tembloroso, sin aliento, sentí una lágrima que se me escapaba como el

mas puro homenaje.... Es que estaba mirando la imágen de mi _Patria_!

En efecto, habida consideracion á las distancias y proporciones y á los

pormenores característicos, nada hay que ofrezca tan rara semejanza en

el conjunto como la Vega de Granada con sus serranías, vistas desde la

Alhambra, y la llanura de Bogotá, circundada de cerros, contemplada

desde las alturas de "Monserrate." Razon tuvo el conquistador de mi

patria para llamarla _Nueva Granada_, y aún darle á su capital el nombre

de _Santafé_, en recuerdo de la villa de los reyes católicos (que se

alcanza á ver desde la Alhambra) donde nació el atrevido Gonzalo Jiménez

de Quesada.

El panorama que se registra con la mirada desde la torre de la _Vela_ es

superior á cuanta hermosura puede imaginarse. Al pié se extiende la

ciudad de Granada, descendiendo en plano inclinado, hácia la llanura,

llena de caprichos, de interesantísimos detalles, de arboledas

magníficas á trechos, de torres y monumentos de variadas formas;

acariciada por el Jenil de un lado; cortada por el Barro del otro, y

rodeada de una inmensa cintura de _cármenes_ (huertos, jardines y casas

de campo) donde se ostenta la mas lujosa vegetacion. A la derecha se

levanta el estribo de serranía donde se admiran las bellezas del

_Monte-Santo_ y el barrio de Albaicin, arrabal subterráneo donde vive

bajo las rocas, en la miseria y el abatimiento, la raza misteriosa de

los Gitanos; y en el fondo del abre que separa ese cerro del de la

Alhambra y el Jeneralife, desciende por entre jardines, molinos y

bosques de frutales el Barro caprichoso, tan presto arroyo miserable

como torrente caudaloso.

Después, en el fondo del panorama, la _Vega_ primorosa,--donde un tiempo

ostentaran en las justas su brío, su galantería y sus odios y ambiciones

los _Abencerrajes y Zegries_, y donde probara una raza intelligente los

prodigios del trabajo en el arte de la agricultura y en la ingeniosa

actividad de la fabricacion. La Vega de Granada es literalmente un mar

de verdura, en cuyo fondo resaltan numerosas poblaciones, alcanzándose á

distinguir entre otras _Santafé_, las dos _Gávias, Churriana, Almilla y

Alendin_. Los grupos de esas poblaciones hacen un juego muy gracioso con

las arboledas en fila que indican el curso de los caminos y riachuelos y

el deslinde de las heredades, con las plantaciones de cereales, de

moreras, naranjos, avellanos, limoneros, granados, olivos, almendros y

otros muchos frutales, y con las mil casas campestres y los primorosos

cármenes del paraíso granadino.

Por último, todo ese paisaje esplendente se ve encuadrado por las

montañas de la Sierra-Nevada, donde en la cima de los anfiteatros de

colinas y planos inclinados, y sobre inmensos pedestales abruptos de

granito y mármol se destaca, como el lomo fulgurante de un mar de plata,

el cordon de eminencias coronadas de nieve perpetua, que parece estar

enviándole á la Europa los reflejos del sol abrasador de África.... En

uno de esos anfiteatros de cerros se nota el del _Suspiro del Moro_,

desde cuya cima dicen que el vencido Boabdil lanzó la última mirada y el

postrer adiós á la gentil Granada, ya conquistada por las huestes de

Isabel y Fernando....

Descendimos de la torre de la Vela para entrar al santuario del arte

voluptuoso de los orientales, haciendo el mas raro contraste con el

palacio de _Cárlos V._ ¡Qué de páginas de civilizaciones distintas,

trazadas con piedra sobre una misma colina! En las torres _Bermejas_ y

de la _Vela_, la arquitectura fenicia y la romana; en la _Alcazaba_, la

arquitectura árabe del segundo período; en la Alhambra (_Palacio de

verano_) el estilo florido y refinado del tercer período; y en el

palacio arruinado de _Cárlos V_ la arquitectura clásica del

Renacimiento. Asi, en solo un espacio reducido, cuántas razas y

civilizaciones distintas tienen su representacion!

Se adivina la estupenda grandiosidad que debió tener la parte mas

importante de la Alhambra (el palacio de _invierno_)con solo saber que

el vasto edificio llamado hoy «palacio de Cárlos V» apénas ocupa como

una cuarta parte del lugar que estuviera cubierto por el edificio

principal de la Alhambra, que fué destruido por la orgullosa vanidad del

rey emperador. Hoy el edificio no tiene mas que sus muros y fachadas

magníficas, sus arcadas interiores y los elementos del suntuoso palacio.

Su forma exterior es cuadrada, pero en el interior es perfectamente

circular, como si se hubiese querido establecer allí un circo romano.

Aquella espléndida ruina llama mucho la atencion, pero no interesa como

el palacio de _verano_, porque el viajero llega solo preocupado con lo

que tiene el carácter de morisco ú oriental.

La primera impresion que se siente al penetrar en el famoso recinto es

de _desilusion_. Se han ponderado tanto las maravillas de la Alhambra y

su grandiosidad, que al visitarla se la encuentra muy inferior á las

descripciones hechas por los viajeros entusiastas. Desde luego, la

maravilla de hoy no es mas que un _detalle_ de lo que fué la residencia

de los reyes de Granada y su corte; y aunque de algunos años acá se

trabaja en restaurar el palacio de verano, que se desplomaba en ruinas y

ha sido devastado por bárbaros visitadores de todos los paises, se

encuentran patios y salones cuyo estado no corresponde á lo que los

artistas y anticuarios han creido que debió contener el palacio.

Me sería preciso escribir centenares de páginas (y mal escritas) si

quisiese indicar minuciosamente todo lo que hay de suntuosidad, de

capricho, de refinamiento pintoresco, de riqueza y adornos de arte y de

especialidad de estilo, en aquellos patios embaldosados con mármol y

llenos de aguas y delicias, como los de los _Arrayanes_ y los _Leones_;

aquellos muros cuajados de arabescos primorosos; aquellos pavimentos

brillantes y cubiertos de azulejos y mosaicos caprichosos; aquellos

artesonados de cedro que parecen bordados por el buril de una hada;

aquellas bóvedas y cielos rasos y techumbres de diversas formas, en yeso

modelado, entre cuyas molduras de colores vivísimos resuenan cien ecos

singulares; aquel grupo de leones de mármol que parecen estar contando

al mundo de hoy los amores de las sultanas y esclavas del harem;

aquellos salones de maravillosas filigranas en estuco, que guardan en

su recinto mil memorias, bajo los nombres de sala de los _Embajadores_,

de las _Hermanas_, de la _Justicia_, de los _Abencerrajes_ (que hace

evocar las sombras de las víctimas), de la _Reina_, de _Lindaraja_,

etc.; aquellos jardines repletos de fuentes y arrayanes y naranjos;

aquellos baños de alabastro y retretes de la voluptuosidad; aquella

mezquita que recuerda toda una religion poética y sublime; aquellos

complicados pasadizos, sótanos y escaleras en laberintos; y aquellos

miradores aéreos suspendidos sobre abismos para que las reinas y

princesas moras pudiesen contemplar los cármenes del Darro, las colinas

vecinas y la ciudad y su vega, bañándose con deleite en la luz de las

mañanas y en las ráfagas de aromas y armonías que exhalaban los huertos,

jardines y arroyos y aves mil, en las faldas que la Alhambra domina con

sus murallas y torreones, sus azoteas y celosías.

Si se me preguntase cuál es en resúmen mi opinion respecto del palacio

de verano, diría, á riesgo de no agradar á los artistas admiradores ni á

los españoles que se jactan de un monumento debido á una civilizacion

perseguida por la España católica: Lo que resta de la Alhambra, que es

una fraccion nomas, es curiosísimo, pero no grande ni noble: es _lindo_,

pero no _bello_. Allí todo revela al esclavo, no al verdadero _artista_;

todo es profundamente voluptuoso y artificioso; todo habla á los

sentidos, á las pasiones brutales (el amor lúbrico, el juego, el odio y

la venganza); nada hay que se dirija al pensamiento, al alma

divina,--nada que sea _noble, delicado y sublime_. La Alhambra no es la

obra de un _pueblo artista_, como eran las iglesias góticas de la misma

época, sino la obra automática del _obrero-esclavo_, obedeciendo á un

mandato concebido por un amo, á quien dominara el instinto del deleite,

el hábito de la autoridad suspicaz, vengativa y sensual.

En lo general, aunque se ven variedades graciosas en los colores y las

formas de los adornos, el trabajo que se ostenta en todos los salones y

recintos de la Alhambra es tan homogéneo en su _genio_ ó su estilo, y

aún en su ejecucion, que no revela riqueza de fantasía en el artista,

sino la mano paciente de un _artesano_ imitando un modelo invariable, ó

sirviéndose de moldes para estampar en el yeso los labrados ó arabescos.

La piedra no hace allí ningún papel en lo que toca al arte; casi todo

esta en yeso ó materia plástica, y en los trabajos de madera la riqueza

de labor es subalterna. Esa consideracion disminuye mucho el valor

comparativo de los primorosos pormenores del palacio. Al recorrerlo, el

alma no experimenta ninguna emocion, y se sienten casi los

estremecimientos de la carne como si detras de cada puerta estuviese

dormida entre flores y perfumes, sobre un lecho de mármol, una princesa

ó esclava desnuda, de ojos ardientes y cabellera de ébano....

Pero hay una cosa singular en la Alhambra, y es, que engaña de todos

modos, produciendo diversas impresiones, segun las visitas que se le

hacen y el estado de espíritu del extranjero. El que no ha leído nada

sobre la Alhambra se maravilla al verla. El que ha leido las

descripciones de Washington Irving, Teófilo Gautier y otros escritores,

encuentra la realidad inferior, en el primer momento, y sale de la

Alhambra bastante desilusionado. Pero si vuelve al día siguiente y mira

todo aquello, y lo medita para adivinar el pasado que desapareció, se

adquiere una idea mejor, y á cada visita se siente que la Alhambra crece

en la imaginación y tiene mas y mas encantos. Por último, si se la

contempla desde la altura superior del _Jeneralife_, y se recorre todo

el terreno circunvecino, la Alhambra aparece al espíritu en toda la

grandiosidad de su conjunto que _fue_, y las apreciaciones varían.

Nosotros subimos á la Alhambra en cuatro días diversos, por lados y

caminos diferentes, y buscando todas sus faces ó sus puntos de vista.

Considerada desde el cerro del Albaicin ó desde el Jeneralife, las

impresiones son distintas. Desde el primer punto se la ve original,

soberbia y pintoresca. Desde el segundo se la comprende completamente,

hallándola grandiosa, estupenda y muy compleja.

El Jeneralife era la casa de campo, en cierto modo, de la Alhambra.

Tiene su asiento en una colina superior, inmediata á la planicie de la

Alhambra, y está, á su turno, dominado por otra colina mas alta, donde

antes existia una fortaleza que el mariscal Soult hizo volar durante la

guerra de Napoleón, y cuyas escasas ruinas se encuentran aún dispersas

en la loma. Por el pié del escombro baja un arroyo artificial que

prodiga sus aguas salladoras al Jeneralife, la Alhambra, los cármenes

vecinos y Granada. A una profundidad enorme corre el Darro, y,

sinembargo, fué de ese riachuelo que, desde muchas leguas de distancia,

trajeron corrientes abundantes á sus palacios y jardines los laboriosos

Moros, esos amantes del sol y de las aguas juguetonas.

El edificio del Jeneralife está fuera de las fortificaciones de la

Alhambra, aunque estuvo ligado por viaductos aéreos. Era allí donde

reposaban y se bañaban las princesas, las damas de corte y las esclavas,

gozando con infinita voluptuosidad bajo un cielo admirable, entre mil

perfumes, rumores y caprichos, en albercas y tinas de mármol, y teniendo

al derredor el horizonte mas encantador del mundo. El Jeneralife se

compone de un laberinto de glorietas, pabellones, miradores, fuentes

caprichosas, baños, huertos, jardines y mil primores artificiales, donde

fueron profusamente aglomerados y bien dispuestos los ricos marmóles y

jaspes, los bellos estucos, los delicados arabescos, los lindos

_azulejos_, las cascadillas, las terrazas, los grupos de arrayanes,

naranjos, jazmines, granados y rosales formando las mas graciosas

figuras, y cuanto era característico del arte oriental, tan hábil en la

disposición de los colores, la _orientación_ de los edificios, la

distribución de las aguas y el cultivo de las plantas.

Desde allí se tiene la idea completa de la Alhambra, que debió sor una

obra inmensa, formidable y de muy variadas condiciones. Una primera

línea de fortificaciones, destacada bajo los bordes de la circunferencia

de la planicie, lo encerraba todo: la ciudadela y los palacios, los

parques y jardines y el Jeneralife. Otra linea mas formidable en su

conjunto, con muchos torreones de trecho en trecho, separaba á la

Alhambra y la ciudadela de los parques, el Jeneralife, etc.; y por

último, los palacios mismos de las residencias de la Corte estaban

separados de la masa que componía la ciudadela, dividida en muchas

calles con jardines, donde sin duda habitaban las familias cortesanas y

acaso una parte de la guarnicion. Hoy todo está casi en ruinas, con

excepcion del palacio de verano y la gran mezquita; hay muchos espacios

vacíos, los torreones se han derrumbado, los jardines interiores están

en esqueleto, y en las calles de esa pequeña ciudad cortesana encerrada

entre fortalezas, muchas casas están desiertas y otras no son habitadas

sino por familias miserables y mendicantes.

* * * * *

La catedral de Granada, que data de los siglos XV y XVI, aunque

grandiosa y espléndida en su género y de una admirable riqueza de

ornamentacion y pormenores, es, segun mi gusto, inferior á las demas

catedrales de España, en cuanto al conjunto. Tengo una pasion decidida

por la sombría solemnidad, la originalidad y el atrevimiento de las

catedrales góticas, porque son monumentos típicos, populares y en

armonía con el recogimiento severo de la religion. Pero me repugnan en

los templos los refinamientos _escolásticos_ y afeminados del

Renacimiento, que hacen evocar la memoria del paganismo. La catedral de

Granada, mandada construir por los Reyes Católicos, es del mas puro

estilo del Renacimiento, combinando los tipos de sus diversos órdenes.

Es un monumento grandioso, de proporciones muy majestuosas, pero pesado

en su masa, sin audacia en las formas y de una regularidad que,

interesando en el primer momento, acaba por ser monótona.

Una inmensa nave que hace su semicírculo en el fondo y abraza los dos

costados, forma las naves laterales, y otras tres en el centro completan

la vasta construccion. Un coro central en mala hora concebido,

interrumpe el cuerpo del edificio, quitándole mucho de su majestad, y,

exceptuando algunos relieves de un hermoso frontispicio-altar do

mármoles soberbios, solo llama la atencion por sus dos órganos

colosales, cuyos tubos parecen querer penetrar la techumbre para lanzar

al cielo sus solemnes melodías. El altar mayor, situado en el centro de

un vasto círculo formado por columnas y bastiones que sostienen la gran

cúpula del templo, es de una magnificencia suntuosa. Nótase allí un

famoso arco inclinado, atrevida creación impuesta al artista por la

necesidad de la perspectiva; y hay en todas las cornisas y los arcos

circulares una profusion de relieves de gran valor que hacen un efecto

excelente sobre el fondo de los frescos debidos á artistas muy notables,

como el famoso Palomino.

Viajes de un Colombiano en Europa, primera serie · 第 29 / 45 段