«¡Quiero empezar por dejarlo saciar el hambre antes de llamarle!» Y
cuando vió que había acabado de comer y que había pronunciado la fórmula
«¡Gracias á Alah!», dijo á los guardias: «Id á buscar afablemente á ese
joven que está sentado delante de la fuente de arroz con leche, y
rogadle con muy buenos modales que venga á hablar conmigo, diciéndole:
«¡El rey te llama para hacerte una pregunta y una respuesta nada más!» Y
los guardias fueron y se inclinaron ante Alischar, y le dijeron:
«¡Señor, nuestro rey te llama para hacerte una pregunta y una respuesta
nada más!» Alischar contestó: «¡Escucho y obedezco!» Y se levantó y les
acompañó junto al rey.
En tanto, la gente del pueblo hacía entre sí mil conjeturas. Unos
decían: «¡Qué desgracia para su juventud! ¡Dios sabe lo que le
ocurrirá!» Pero otros contestaban: «Si fueran á hacerle algo malo, el
rey no le habría dejado comer hasta hartarse. ¡Le hubiera mandado
prender al segundo bocado!» Y otros decían: «¡Los guardias no le
llevaron arrastrándole por los pies ni por la ropa! ¡Le acompañaron
siguiéndole respetuosamente á distancia!»
Entretanto, Alischar se presentaba delante del rey. Allí se inclinó y
besó la tierra entre las manos del rey, que le preguntó con voz
temblorosa y muy dulce: «¿Cómo te llamas, ¡oh hermoso joven!? ¿Cuál es
tu oficio? ¿Y qué motivo te ha obligado á dejar tu país por estas
comarcas lejanas?» Él contestó: «¡Oh rey afortunado! me llamo Alischar,
hijo de Gloria, y soy vástago de un mercader en el país de Khorasán. Mi
profesión era la de mi padre; pero hace tiempo que las calamidades me
hicieron renunciar á ella. En cuanto al motivo de mi venida á este
país...
En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
mañana, y se calló discretamente.
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PERO CUANDO LLEGÓ
LA 329.ª NOCHE
Ella dijo:
»...En cuanto al motivo de mi venida á este país, ha sido la busca de
una persona amada á quien he perdido, y á quien quería más que á mi
vista, á mis oídos y á mi alma! ¡Y desde que me la quitaron, vivo como
un sonámbulo! ¡Y tal es mi lamentable historia!» Y Alischar, al terminar
estas palabras, prorrumpió en llanto, y se puso tan malo, que se
desmayó.
Entonces, Zumurrud, en el límite del enternecimiento, mandó á sus dos
eunucos que le rociaran la cara con agua de rosas. Y los dos esclavos
ejecutaron en seguida la orden, y Alischar volvió en sí al oler el agua
de rosas. Entonces Zumurrud dijo: «¡Ahora que me traigan la mesa de
arena y la pluma de cobre!» Y cogió la mesa y la pluma, y después de
haber trazado renglones y caracteres, reflexionó durante una hora, y
dijo con dulzura, pero de modo que todo el pueblo lo oyera: «¡Oh
Alischar, hijo de Gloria! la arena adivinatoria confirma tus palabras.
Dices la verdad. Por eso puedo predecirte que Alah te hará encontrar
pronto á tu amada! ¡Apacígüese tu alma y refrésquese tu corazón!»
Después levantó la sesión y mandó á los esclavos que condujeran á
Alischar al hammam, y después del baño le pusieran un traje del armario
regio, y montándole en un caballo de las caballerizas reales, se lo
volvieran á presentar al anochecer. Y los dos eunucos contestaron oyendo
y obedeciendo, y se apresuraron á ejecutar las órdenes del rey.
En cuanto á la gente del pueblo, que había presenciado toda aquella
escena y oído las órdenes dadas, se preguntaban unos á otros: «¿Qué
oculta causa habrá movido al rey á tratar á ese hermoso joven con tanta
consideración y dulzura?» Y otros contestaban: «¡Por Alah! El motivo
está bien claro: ¡el muchacho es muy hermoso!» Y otros dijeron: «Hemos
previsto lo que iba á pasar sólo con ver al rey dejarle saciar el hambre
en aquella fuente de arroz con leche, ¡Ualah! ¡Nunca habíamos oído decir
que el arroz con leche pudiera producir semejantes prodigios!» Y se
marcharon, diciendo cada cual lo que le parecía ó insinuando una frase
picaresca.
Volviendo á Zumurrud, aguardó con una impaciencia indecible que llegase
la noche para poder al fin aislarse con el amado de su corazón. De modo
que apenas desapareció el sol y los almuédanos llamaron á los creyentes
á la oración, Zumurrud se desnudó y se tendió en la cama, sin más ropa
que su camisa de seda. Y bajó las cortinas para quedar á obscuras, y
mandó á los dos eunucos que hicieran entrar á Alischar, el cual
aguardaba en el vestíbulo.
Por lo que respecta á los chambelanes y dignatarios de palacio, ya no
dudaron de las intenciones del rey al verle tratar de aquel modo
desacostumbrado al hermoso Alischar. Y se dijeron: «Bien claro está que
el rey se prendó de ese joven. ¡Y seguramente, después de pasar la noche
con él, mañana le nombrará chambelán ó general de ejército!» Eso en
cuanto á ellos.
He aquí, por lo que se refiere á Alischar. Cuando estuvo en presencia
del rey, besó la tierra entre sus manos, ofreciéndole sus homenajes y
sus votos, y aguardó que le interrogaran. Entonces Zumurrud dijo para
sí: «No puedo revelarle de pronto quién soy, pues si me conociera de
improviso, se moriría de emoción». Por consiguiente, se volvió hacia él,
y le dijo: «¡Oh gentil joven! ¡Ven más cerca de mí! Dime: ¿has estado en
el hammam?» Él contestó: ¡Sí, oh señor mío!» Ella preguntó: «¿Te has
lavado, y refrescado, y perfumado por todas partes?» Él contestó: «¡Sí,
oh señor mío!» Ella preguntó: «¡Seguramente el baño te habrá excitado el
apetito, ¡oh Alischar! Al alcance de tu mano, en ese taburete, hay una
bandeja llena de pollos y pasteles. ¡Empieza por aplacar el hambre!»
Entonces Alischar respondió oyendo y obedeciendo, y comió lo que le
hacía falta, y se puso contento. Y Zumurrud le dijo: «¡Ahora debes de
tener sed! Ahí en otro segundo taburete, está la bandeja de las
bebidas. Bebe cuanto desees y luego acércate más á mí». Y Alischar se
bebió una taza de cada frasco, y muy tímidamente se acercó á la cama del
rey.
Entonces el rey le cogió de la mano, y le dijo: ¡Me gustas mucho, ¡oh
joven! ¡Tienes la cara muy linda, y á mí me gustan las caras hermosas!
Agáchate y empieza por darme masaje en los pies.»
Al cabo de un rato, el rey le dijo: «¡Ahora dame masaje en las piernas y
en los muslos!» Y Alischar, hijo de Gloria, empezó á dar masaje en las
piernas y en los muslos del rey. Y se asombró y maravilló á la vez de
encontrarlas suaves y flexibles, y blancas hasta el extremo. Y decía
para sí: «¡Ualah! ¡Los muslos de los reyes son muy blancos! ¡Y además no
tienen pelos!»
En este momento, Zumurrud le dijo: «¡Oh lindo joven de manos tan
expertas para el masaje, prolonga los movimientos hasta el ombligo,
pasando por el centro!» Pero Alischar se paró de pronto en su masaje, y
muy intimidado, dijo: «Dispénsame, señor, pero no sé hacer el masaje del
cuerpo mas que hasta los muslos. Ya he hecho cuanto sabía...
En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
mañana, y se calló discretamente.
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PERO CUANDO LLEGÓ
LA 330.ª NOCHE
Ella dijo:
»...mas que hasta los muslos. Ya he hecho cuanto sabía.»
Al oir estas palabras, Zumurrud exclamó con acento muy duro: «¡Cómo! ¿Te
atreves á desobedecerme? ¡Por Alah! ¡Como vaciles otra vez, la noche
será bien nefasta para tu cabeza! ¡Apresúrate, pues, á inclinarte y á
satisfacer mi deseo! ¡Y yo, en cambio, te convertiré en mi amante
titular, y te nombraré emir entre los emires, y jefe de ejército entre
mis jefes de ejército!» Alischar preguntó: «No comprendo exactamente lo
que quieres, ¡oh rey! ¿Qué he de hacer para obedecerte?» Ella contestó:
¡Desátate el calzón y tiéndete boca abajo!» Alischar exclamó: «¡Se trata
de una cosa que no he hecho en mi vida, y si me quieres obligar á
cometerla, te pediré cuenta de ello el día de la Resurrección! ¡Por lo
tanto, déjame salir de aquí y marcharme á mi tierra!» Pero Zumurrud
replicó con tono más furioso: «¡Te ordeno que te quites el calzón y te
tiendas boca abajo, si no, inmediatamente mandaré que te corten la
cabeza! ¡Ven en seguida, ¡oh joven! y acuéstate conmigo! ¡No te
arrepentirás de ello!»
Entonces, desesperado Alischar, no tuvo más remedio que obedecer. Y se
desató el calzón y se echó boca abajo. En seguida Zumurrud le cogió
entre sus brazos, y subiéndose encima de él, se tendió á la larga sobre
la espalda de Alischar.
Cuando Alischar sintió que el rey le pesaba con aquella impetuosidad
sobre su espalda, dijo para sí: «¡Va á estropearme sin remedio!» Pero
pronto notó encima de él ligeramente algo suave que le acariciaba como
seda ó terciopelo, algo á la vez tierno y redondo, blando y firme al
tacto á la vez, y dijo para sí: «¡Ualah! Este rey tiene una piel
preferible á la de todas las mujeres». Y aguardó el momento temible.
Pero al cabo de una hora de estar en aquella postura sin sentir nada
espantoso ni perforador, vió que el rey se separaba de pronto de él, y
se echaba de espaldas á su lado. Y pensó: «¡Bendito y glorificado sea
Alah, que no ha permitido que el zib se enarbolase! ¡Qué habría sido de
mí en otro caso!» Y empezaba á respirar más á gusto, cuando el rey le
dijo: «¡Sabe, ¡oh Alischar! que mi zib no acostumbra á encabritarse como
no lo acaricien con los dedos! ¡Por lo tanto, tienes que acariciarlo, ó
eres hombre muerto! ¡Vamos, venga la mano!» Y tendida de espaldas,
Zumurrud le cogió la mano á Alischar, hijo de Gloria, y se la colocó
suavemente sobre la redondez de su historia. Y Alischar, al tocar
aquello, notó una exuberancia alta como un trono, y gruesa como un
pichón, y más caliente que la garganta de un palomo, y más abrasadora
que un corazón quemado por la pasión; y aquella exuberancia era lisa y
blanca, y suave y amplia. Y de pronto sintió que al contacto de sus
dedos se encabritaba aquello como un mulo pinchado en los hocicos, ó
como un asno aguijado en mitad del lomo.
Al comprobarlo, Alischar dijo para sí, en el límite del asombro: «¡Este
rey tiene hendidura! ¡Es la cosa más prodigiosa de todos los prodigios!»
Y alentado por este hallazgo, que le quitaba los últimos escrúpulos,
empezó á notar que el zib se le sublevaba hasta el extremo límite de la
erección.
¡Y Zumurrud no aguardaba mas que aquel momento! Y de pronto se echó á
reir de tal modo, que se habría caído de espaldas si no estuviera ya
echada. Después le dijo á Alischar: «¿Cómo es que no conoces á tu
servidora, ¡oh mi dueño amado!?» Pero Alischar todavía no lo entendía, y
preguntó: «¿Qué servidora ni qué dueño, ¡oh rey del tiempo!?» Ella
contestó: «¡Oh Alischar, soy Zumurrud tu esclava! ¿No me conoces en
todas estas señas?»
Al oir tales palabras, Alischar miró más atentamente al rey, y conoció á
su amada Zumurrud. Y la cogió en brazos y la besó con los mayores
transportes de alegría. Y Zumurrud le preguntó: «¿Opondrás todavía
resistencia?» Y Alischar, por toda respuesta, se echó encima de ella
como el león sobre la oveja, y reconociendo el camino, metió el palo del
pastor en el saco de provisiones, y echó adelante sin importarle lo
estrecho del sendero. Y llegado al término del camino, permaneció largo
tiempo tieso y rígido, como portero de aquella puerta é imán de aquel
mihrab. Y ella, por su parte, no se separaba ni un dedo de él, y con él
se alzaba, y se arrodillaba, y rodaba, y se erguía, y jadeaba, siguiendo
el movimiento. Y al amor respondía el amor, y á un arrebato un segundo
arrebato, y diversas caricias y distintos juegos. Y se contestaban con
tales suspiros y gritos, que los dos pequeños eunucos, atraídos por el
ruido, levantaron el tapiz para ver si el rey necesitaba sus servicios.
Y ante sus ojos espantados apareció el espectáculo de su rey tendido de
espaldas, con el joven cubriéndole íntimamente, en diversas posturas
agitadas, contestando á ronquidos con ronquidos, á los asaltos con
lanzazos, á las incrustaciones con golpes de cincel, y á los movimientos
con sacudidas.
Al ver aquello, los dos eunucos...
En este momento de su narración, Schahrazada vió aparecer la
mañana, y se calló discretamente.
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PERO CUANDO LLEGÓ
LA 331.ª NOCHE
Ella dijo:
...Al ver aquello, los dos eunucos se apresuraron á alejarse
silenciosamente, diciendo: «¡La verdad es que esta manera de obrar del
rey no es propia de un hombre, sino de una mujer delirante!» Pero se
guardaron muy bien de propalar el secreto.
Por la mañana, Zumurrud se puso su traje regio, y mandó reunir en el
patio principal de palacio á sus visires, chambelanes, consejeros,
emires, jefes de ejército y personajes notables de la ciudad, y les
dijo: «Os permito á vosotros todos, mis súbditos fieles, que vayáis hoy
mismo á la carretera en que me habéis encontrado y busquéis á alguien á
quien nombrar rey en mi lugar. ¡Pues he resuelto abdicar la realeza é
irme á vivir al país de este joven, al cual he elegido por amigo para
toda la vida, pues quiero consagrarle todas mis horas, como le he
consagrado mi afecto! ¡Uasalam!»
Á estas palabras, los circunstantes contestaron oyendo y obedeciendo, y
los esclavos se apresuraron, rivalizando en celo, á hacer los
preparativos de marcha, y llenaron para el camino cajones y cajones de
provisiones, de riquezas, de alhajas, de ropas, de cosas suntuosas, de
oro y de plata, y las cargaron en mulos y camellos. Y en cuanto estuvo
todo dispuesto, Zumurrud y Alischar subieron á un palanquín de
terciopelo y brocado colocado en un dromedario, y sin más séquito que
los dos eunucos volvieron al Khorasán, la ciudad en que se encontraban
su casa y sus parientes. Y llegaron con toda felicidad. Y Alischar, hijo
de Gloria, no dejó de repartir grandes limosnas á los pobres, las
viudas y los huérfanos, ni de entregar regalos extraordinarios á sus
amigos, conocidos y vecinos. Y ambos vivieron muchos años, con muchos
hijos que les otorgó el Donador. ¡Y llegaron al límite de las alegrías y
felicidades, hasta que los visitó la Destructora de placeres y la
Separadora de los amantes! ¡Gloria á Aquel que permanece en su
eternidad! ¡Y bendito sea Alah en todas ocasiones!
Pero--prosiguió Schahrazada dirigiéndose al rey Schahriar--no creas
ni un momento que esta historia sea más deliciosa que la HISTORIA
DE LAS SEIS JÓVENES DE DISTINTOS COLORES. ¡Y si sus versos no son
mucho más admirables que los que ya has oído, mándame cortar la
cabeza sin demora!
* * * * *
Y dijo Schahrazada
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INDICE
_Páginas_
_Dedicatoria_ <small>VII</small>
HISTORIA DE LA DOCTA SIMPATÍA (<small>CONTINUACIÓN</small>) 9-32
AVENTURAS DEL POETA ABU-NOWAS 33-44
HISTORIA DE SINDBAD EL MARINO 45-178
que contiene:
LA PRIMERA HISTORIA DE LAS HISTORIAS DE SINDBAD
EL MARINO, QUE TRATA DEL PRIMER VIAJE 53-71
LA SEGUNDA HISTORIA DE LAS HISTORIAS DE SINDBAD
EL MARINO, QUE TRATA DEL SEGUNDO VIAJE 72-88
LA TERCERA HISTORIA DE LAS HISTORIAS DE SINDBAD
EL MARINO, QUE TRATA DEL TERCER VIAJE 88-107
LA CUARTA HISTORIA DE LAS HISTORIAS DE SINDBAD
EL MARINO, QUE TRATA DEL CUARTO VIAJE 107-126
LA QUINTA HISTORIA DE LAS HISTORIAS DE SINDBAD
EL MARINO, QUE TRATA DEL QUINTO VIAJE 127-139
LA SEXTA HISTORIA DE LAS HISTORIAS DE SINDBAD EL
MARINO, QUE TRATA DEL SEXTO VIAJE 140-155
LA SÉPTIMA HISTORIA DE LAS HISTORIAS DE SINDBAD
EL MARINO, QUE TRATA DEL SÉPTIMO Y ÚLTIMO
VIAJE 155-175
HISTORIA DE LA BELLA ZUMURRUD Y DE ALISCHAR
HIJO DE GLORIA 179-246
NOTAS:
[1] Sindbad, vocablo consagrado por el uso en Francia, en lugar de
_Sindabad_, pronunciación árabe.
[2] El traductor introduce en este volumen y en los siguientes alguna
modificación, justificada por ciertas divergencias entre los textos
árabes, respecto al orden con que propúsose en un principio que se
sucedieran los cuentos. Por tanto, se ha puesto aquí la _Historia
de Sindbad_, aunque primitivamente no debía aparecer hasta más
adelante.--_J. C. M._
[3] Zumurrud significa Esmeralda.