_De las piedras bezaares._
En todos los animales, que hemos dicho ser propios del Perú, se halla
la piedra bezaar, de la cual han escrito libros enteros Autores de
nuestro tiempo, que podrá ver quien quisiere mas cumplida noticia.
Para el intento presente bastará decir, que esta piedra que llaman
bezaar, se halla en el buche y vientre de estos animales, unas veces
una, y otras dos, tres y cuatro. En la figura, grandeza y color
tienen mucha diferencia: porque unas son pequeñas como avellanas, y
aun menores: otras como nueces: otras como huevos de paloma: algunas
tan grandes como huevos de gallina; y algunas he visto de la grandeza
de una naranja. En la figura unas son redondas: otras ovadas: otras
lenticulares; y así de diferentes formas. En la color hay negras,
pardas, blancas, berengenadas y como doradas: no es regla cierta
mirar la color ni tamaño para juzgar que sea mas fina. Todas ellas se
componen de diversas túnicas ó láminas una sobre otra. En la provincia
de Jauja, y en otras del Perú se hallan en diferentes animales bravos y
domésticos, como son guanacos, pacos, vicuñas y tarugas: otros añaden
otro género, que dicen ser cabras silvestres, á las que llaman los
Indios cipris. Esotros géneros de animales son muy conocidos en el
Perú, y se ha ya tratado de ellos. Los guanacos, carneros de la tierra
y pacos comunmente tienen las piedras mas pequeñas y negrillas, y no
se estiman en tanto, ni se tienen por tan aprobadas para medicina. De
las vicuñas se sacan piedras bezaares mayores, y son pardas, ó blancas
ó berengenadas, y se tienen por mejores. Las mas excelentes se creen
ser las de las tarugas, y algunas son de mucha grandeza: sus piedras
son mas comunmente blancas, y que tiran á pardas; y sus láminas ó
túnicas son mas gruesas. Hállase la piedra bezaar en machos y hembras
igualmente: todos los animales que la tienen rumian, y ordinariamente
pastan entre nieves y punas. Refieren los Indios, de tradicion, y
enseñanza de sus Mayores y Antiguos, que en la provincia de Jauja, y
en otras del Perú hay muchas yerbas y animales ponzoñosos, los cuales
emponzoñan el agua y pastos que beben, comen y huellan. Y entre estas
yerbas hay una muy conocida por instinto natural de la vicuña, y
esotros animales que crian la piedra bezaar, los cuales comen esta
yerba, y con ella se preservan de la ponzoña de las aguas y pastos; y
de la dicha yerba crian en su buche la piedra, y de allí le proviene
toda su virtud contra ponzoña, y esotras operaciones maravillosas. Esta
es la opinion y tradicion de los Indios, según personas muy prácticas
en aquel Reino del Perú han averiguado. Lo cual viene mucho con la
razon, y con lo que de las cabras monteses refiere Plinio[196], que
se apacientan de ponzoña, y no les empece. Preguntados los Indios,
que pastando, como pastan, en las mismas punas carneros y ovejas de
Castilla, cabras, venados y vacas, ¿cómo no se halla en ellos la
piedra bezaar? Responden, que no creen ellos que los dichos animales
de Castilla coman aquella yerba; y que en venados y gamos ellos han
hallado tambien la piedra bezaar. Parece venir con esto lo que sabemos,
que en la Nueva-España se hallan piedras bezaares, donde no hay
vicuñas, ni pacos, ni tarugas, sino solamente ciervos, y en algunos
de ellos se halla la dicha piedra. El efecto principal de la piedra
bezaar es contra venenos y enfermedades venenosas; y aunque de ella hay
diferentes opiniones, y unos la tienen por cosa de aire, otros hacen
milagros de ella, lo cierto es ser de mucha operacion, aplicada en el
tiempo y modo conveniente, como las demás yerbas, y agentes naturales.
Pues no hay medicina tan eficaz, que siempre sane. En el mal de
tabardillo, en España é Italia ha probado admirablemente: en el Perú no
tanto. Para melancolía y mal de corazon, y para calenturas pestíferas,
y para otros diversos males se aplica molida, y echada en algun licor
que sea á propósito del mal que se cura. Unos la toman en vino, otros
en vinagre, en agua de azahar, de lengua de buey, de borrajas y de
otras maneras, lo cual dirán los Médicos y Boticarios. No tiene sabor
alguno propio la piedra bezaar, como de ella también lo dijo Rasis,
Arabe. Hánse visto algunas experiencias notables; y no hay duda, sino
que el Autor de todo puso virtudes grandes en esta piedra. El primer
grado de estima tienen las piedras bezaares, que se traen de la India
oriental, que son de color de aceituna: el segundo las del Perú: el
tercero las de Nueva-España. Despues que se comenzaron á preciar
estas piedras, dicen, que los Indios han hecho algunas artificiales y
adulteradas. Y muchos, cuando ven piedras de éstas, de mayor grandeza
que la ordinaria, creen que son falsas; y es engaño, porque las hay
grandes y muy finas, y pequeñas contrahechas: la prueba y experiencia
es el mejor Maestro de conocerlas. Una cosa es de admirar, que se
fundan estas piedras algunas veces en cosas muy extrañas, como en un
hierrezuelo, ó alfiler ó palillo, que se halló en lo íntimo de la
piedra, y no por eso se arguye que es falsa, porque acaece tragar
aquello el animal, y cuajarse sobre ello la piedra, la cual se va
criando poco á poco una cascara sobre otra, y así crece. Yo ví en el
Perú dos piedras fundadas sobre dos piñones de Castilla, y á todos los
que las vimos nos causó admiracion, porque en todo el Perú no habíamos
visto piñas, ni piñones de Castilla, si no fuesen traidos de España; lo
cual parece cosa muy extraordinaria. Y esto poco baste cuanto á piedras
bezaares. Otras piedras medicinales se traen de Indias, como de hijada,
de sangre, de leche y de madre; y las que llaman cornerinas para el
corazon, que por no pertenecer á la materia de animales que se ha
tratado, no hay obligación de decir de ellas. Lo que está dicho sirva
para entender, como el universal Señor y Autor omnipotente á todas las
partes del orbe que formó, repartió sus dones, secretos y maravillas,
por las cuales debe ser adorado, y glorificado por todos los siglos de
los siglos. Amen.