_De los pacos, guanacos y carneros del Perú._
Ninguna cosa tiene el Perú de mayor riqueza y ventaja, que es el ganado
de la tierra, que los nuestros llaman carneros de las Indias; y los
Indios en lengua general los llaman llama, porque bien mirado es el
animal de mayores provechos, y de menos gasto de cuantos se conocen. De
este ganado sacan comida y vestido, como en Europa del ganado ovejuno,
y sacan mas el tragin y acarreto de cuanto han menester, pues les sirve
de traer y llevar sus cargas. Y por otra parte no han menester gastar
en herrage, ni en sillas ó jalmas, ni tampoco en cebada, sino que de
valde sirve á sus amos, contentándose con la yerba que halla en el
campo. De manera, que les proveyó Dios de ovejas y de jumentos en un
mismo animal, y como á gente pobre quiso que ninguna costa les hiciese,
porque los pastos en la sierra son muchos; y otros gastos, ni los pide,
ni los ha menester este género de ganado. Son estos carneros ó llamas
en dos especies: unos son pacos ó carneros lanudos: otros son rasos
y de poca lana, y son mejores para carga: son mayores que carneros
grandes, y menores que becerros: tienen el cuello muy largo á semejanza
de camello, y hánlo menester, porque como son altos y levantados de
cuerpo, para pacer requiere tener cuello largo. Son de varias colores:
unos blancos del todo, otros negros del todo, otros pardos, otros
varios, que llaman moromoro. Para los sacrificios tenian los Indios
grandes advertencias de qué color habian de ser para diferentes tiempos
y efectos. La carne de éstos es buena, aunque recia: la de sus corderos
es de las cosas mejores y mas regaladas que se comen; pero gástanse
poco en esto, porque el principal fruto es la lana para hacer ropa,
y el servicio de traer y llevar cargas. La lana labran los Indios,
y hacen ropa, de que se visten: una, grosera y comun, que llaman
havasca: otra, delicada y fina, que llaman cumbi. De este cumbi labran
sobremesas, cubiertas, reposteros y otros paños de muy escogida labor,
que dura mucho tiempo, y tiene un lustre bueno, cuasi de media seda,
y lo que es particular de su modo de tejer lana. Labran á dos haces
todas las labores que quieren, sin que se vea hilo ni cabo de él en
toda una pieza. Tenia el Inca, Rey del Perú, grandes maestros de labrar
esta ropa de cumbi, y los principales residian en el repartimiento
de Capachica, junto á la laguna grande de Titicaca. Dan con yerbas
diversas diversos colores y muy finos á esta lana, con que hacen varias
labores. Y de labor basta y grosera, ó de pulida, y sutil, todos los
Indios é Indias son oficiales en la sierra, teniendo sus telares en
su casa, sin que hayan de ir á comprar, ni á dar á hacer la ropa que
han menester para su casa. De la carne de este ganado hacen cusharqui
ó cecina, que les dura largo tiempo, y se gasta por mucha cuenta:
usan llevar manadas de estos carneros cargados como recua: y van en
una recua de éstas trescientos ó quinientos, y aun mil carneros, que
traginan vino, coca, maíz, chuño y azogue, y otra cualquier mercadería;
y lo mejor de ella, que es la plata, porque las barras de plata las
llevan el camino de Potosí á Arica setenta leguas, y á Arequipa otro
tiempo solian ciento y cincuenta. Y es cosa que muchas veces me admiré
de ver, que iban estas manadas de carneros con mil y dos mil barras,
y mucho mas, que son mas de trescientos mil ducados, sin otra guarda,
ni reparo, mas que unos pocos de Indios para solo guiar los carneros y
cargarlos, y cuando mucho algun Español; y todas las noches dormían en
medio del campo sin mas recato que el dicho. Y en tan largo camino, y
con tan poca guarda, jamás faltaba cosa entre tanta plata: tan grande
es la seguridad con que se camina en el Perú. La carga que lleva de
ordinario un carnero de éstos será de cuatro á seis arrobas; y siendo
viage largo no caminan sino dos ó tres leguas, ó cuatro á lo largo.
Tienen sus paradas sabidas los carnereros, que llaman (que son los que
llevan estas recuas), donde hay pasto y agua; allí descargan, y arman
sus toldos, y hacen fuego y comida, y no lo pasan mal, aunque es modo
de caminar harto flemático. Cuando no es mas de una jornada, bien lleva
un carnero de éstos ocho arrobas y mas, y anda con su carga jornada
entera de ocho ó diez leguas, como lo han usado soldados pobres que
caminan por el Perú. Es todo este ganado amigo de temple frio; y por
eso se da en la sierra y muere en los llanos con el calor. Acaece estar
todo cubierto de escarcha y hielo este ganado, y con eso muy contento
y sano. Los carneros rasos tienen un mirar muy donoso, porque se paran
en el camino, y alzan el cuello, y miran una persona muy atentos, y
estanse así largo rato sin moverse, ni hacer semblante de miedo, ni de
contento, que pone gana de reir ver su serenidad, aunque á veces se
espantan súbito, y corren con la carga hasta los mas altos riscos, que
acaece no pudiendo alcanzarlos, porque no se pierdan las barras que
llevan, tirarles con arcabuz, y matarlos. Los pacos á veces se enojan
y aburren con la carga, y echánse con ella sin remedio de hacerlos
levantar; antes se dejarán hacer mil piezas, que moverse cuando les da
este enojo. Por donde vino el refrán que usan en el Perú, de decir de
uno que se ha empacado, para significar que ha tomado tirria, ó porfía,
ó despecho, porque los pacos hacen este extremo cuando se enojan. El
remedio que tienen los Indios entonces es, parar, y sentarse junto al
paco, y hacerle muchas caricias, y regalarle, hasta que se desenoja y
se alza: y acaece esperarle bien dos y tres horas á que se desempaque
y desenoje. Dales un mal como sarna, que llaman carache, de que suele
morir este ganado. El remedio que los Antiguos usaban era, enterrar
viva la res que tenia carache, porque no se pegase á las demás, como
mal que es muy pegajoso. Un carnero ó dos que tenga un Indio, no lo
tiene por pequeño caudal. Vale un carnero de estos de la tierra seis y
siete pesos ensayados y mas, segun que son tiempos y lugares.