_Del cacao y de la coca._
Aunque el plátano es mas provechoso, es mas estimado el cacao en
Méjico, y la coca en el Perú; y ambos á dos árboles son de no poca
supersticion. El cacao es una fruta menor que almendras, y mas gruesa,
la cual tostada no tiene mal sabor. Esta es tan preciada entre los
Indios, y aun entre los Españoles, que es uno de los ricos y gruesos
tratos de la Nueva-España, porque como es fruta seca, guárdase sin
dañarse largo tiempo, y traen navíos cargados de ella de la provincia
de Guatemala; y este año pasado un corsario Inglés quemó en el puerto
de Guatulco de Nueva-España mas de cien mil cargas de cacao. Sirve
tambien de moneda, porque con cinco cacaos se compra una cosa, y con
treinta otra, y con ciento otra, y sin que haya contradiccion: y usan
dar de limosna estos cacaos á pobres que piden. El principal beneficio
de este cacao es un brebage que hacen, y llaman chocolate, que es cosa
loca lo que en aquella tierra le precian, y algunos que no están hechos
á él, les hace asco, porque tiene una espuma arriba, y un borbollon
como de heces, que cierto es menester mucho crédito para pasar con
ello. Y en fin, es la bebida preciada, y con que convidan á los señores
que vienen ó pasan por su tierra, los Indios: y los Españoles, y mas
las Españolas hechas á la tierra, se mueren por el negro chocolate.
Este sobredicho chocolate dicen, que hacen en diversas formas y
temples, caliente, y fresco, y templado. Usan echarle especias y mucho
chili: tambien le hacen en pasta, y dicen que es pectoral, y para el
estomago, y contra el catarro. Sea lo que mandaren, que en efecto los
que no se han criado con esta opinion, no le apetecen. El árbol donde
se da esta fruta, es mediano y bien hecho, y tiene hermosa copa: es
tan delicado, que para guardarle del Sol, y que no le queme, ponen
junto á él otro árbol grande, que solo sirve de hacerle sombra, y á
éste llaman la madre del cacao. Hay beneficio de cacaotales donde se
crian, como viñas ó olivares en España, por el trato y mercancía: la
provincia que mas abunda es la de Guatemala. En el Perú no se dá; mas
dase la coca, que es otra supersticion harto mayor, y parece cosa de
fábula. En realidad de verdad, en solo Potosí monta mas de medio millon
de pesos cada año la contratacion de la coca, por gastarse de noventa
á noventa y cinco mil cestos de ella, y aun el año de ochenta y tres
fueron cien mil. Vale un cesto de coca en el Cuzco de dos pesos y medio
á tres, y vale en Potosí de contado á cuatro pesos, y seis tomines,
y á cinco pesos ensayados; y es el género sobre que se hacen cuasi
todas las baratas ó mohatras, por que es mercaderia de que hay gran
expedicion. Es, pues, la coca tan preciada, una hoja verde pequeña, que
nace en unos arbolillos de obra de un estado de alto: críase en tierras
calidísimas y muy húmedas: da este árbol cada cuatro meses esta hoja,
que llaman allá tres mitas. Quiere mucho cuidado en cultivarse, porque
es muy delicada, y mucho mas en conservarse despues de cogida. Meténla
con mucho órden en unos cestos largos y angostos, y cargan los carneros
de la tierra, que van con esta mercaderia á manadas, con mil, dos mil
y tres mil cestos. El ordinario es, traerse de los Andes, de valles,
de calor insufrible, donde lo mas del año llueve; y no cuesta poco
trabajo á los Indios, ni aun pocas vidas su beneficio, por ir de la
sierra y temples frios á cultivarla, y beneficiarla y traerla. Así hubo
grandes disputas y pareceres de Letrados y Sabios, sobre si arrancarían
todas las chacaras de coca: en fin, han permanecido. Los Indios la
precian sobre manera; y en tiempo de los Reyes Incas no era lícito á
los plebeyos usar la coca sin licencia del Inca ó su Gobernador. El uso
es, traerla en la boca, y mascarla chupándola: no la tragan: dicen que
les da gran esfuerzo, y es singular regalo para ellos. Muchos hombres
graves lo tienen por supersticion, y cosa de pura imaginacion. Yo, por
decir verdad, no me persuado que sea pura imaginacion; antes entiendo,
que en efecto obra fuerzas y aliento en los Indios, porque se ve en
efectos que no se pueden atribuir á imaginacion, como es con un puño
de coca caminar doblando jornadas, sin comer á veces otra cosa, y
otras semejantes obras. La salsa con que la comen, es bien conforme al
manjar, porque ella yo la he probado, y sabe á zumaque, y los Indios
la polvorean con ceniza de huesos quemados y molidos, ó con cal,
segun otros dicen. Á ellos les sabe bien, y dicen les hace provecho,
y dan su dinero de buena gana por ella, y con ella rescatan, como si
fuese moneda, cuanto quieren. Todo podria bien pasar, si no fuese el
beneficio y trato de ella con riesgo suyo y ocupacion de tanta gente.
Los Señores Incas usaban la coca por cosa real y regalada, y en sus
sacrificios era la cosa que mas ofrecian, quemándola en honor de sus
Idolos.