_De las lagunas y lagos que se hallan en Indias._
En lugar del mar Mediterráneo, que gozan las regiones del viejo orbe,
proveyó el Criador en el nuevo de muchos lagos, y algunos tan grandes
que se pueden llamar mares; pues al de Palestina le llama así la
Escritura, no siendo mayor, ni aun tan grande como alguno de estos. El
principal es el de Titicaca en el Perú, en las provincias del Collao,
del cual se ha dicho en el libro precedente, que tiene de rodeo cuasi
ochenta leguas, y entran en él diez ó doce rios caudalosos. Comenzóse
un tiempo á navegar en barcos, ó navíos, y diéronse tan mala maña, que
el primero navío que entró, se abrió con un temporal que hubo en la
laguna. El agua no es del todo amarga y salobre como la del mar; pero
es tan gruesa, que no es para beber. Cria dos géneros de pescado en
abundancia; uno llaman suches, que es grande y sabroso, pero flemoso
y mal sano: otro bogas, mas sano, aunque pequeño y muy espinoso. De
patos y patillos de agua hay innumerable cosa en toda la laguna.
Cuando quieren hacer fiestas los Indios á algun personage que pasa por
Chucuito ó por Omasuyo, que son las dos riberas de la laguna, juntan
gran copia de balsas, y en torno van persiguiendo y encerrando los
patos, hasta tomar á manos cuantos quieren: llaman este modo de cazar
chaco. Están á las riberas de esta laguna de una y otra parte las
mejores poblaciones de Indios del Perú. Por el desaguadero de ésta se
hace otra menor laguna, aunque bien grande, que se llama Paria, donde
tambien hay mucho ganado especial porcuno, que se da allí en extremo,
por la tótora que cria la laguna, con que engorda bien ese ganado.
Hay otras muchas lagunas en los lugares altos de la sierra, de las
cuales nacen rios ó arroyos, que vienen adelante á ser muy caudalosos
rios. Como vamos de Arequipa al Collao hay en lo alto dos lagunas
hermosas á una banda y á otra del camino: de la una sale un arroyo, que
despues se hace rio, y va á la mar del sur: de la otra dicen que tiene
principio el rio famoso de Aporima, del cual se cree, que procede con
la gran junta de rios que se llegan de aquellas sierras, el ínclito
rio de las Amazonas, por otro nombre el Marañon. Es cosa que muchas
veces consideré, de donde proviene haber tantos lagos en lo alto de
aquellas sierras y cordilleras, en los cuales no entran rios, antes
salen muy copiosos arroyos, y no se sienten menguar cuasi en todo el
año las dichas lagunas. Pensar que de nieves que se derriten, ó de
lluvias del cielo se hacen estos lagos que digo, no satisface del todo,
porque muchos de ellos no tienen esa copia de nieve, ni tanta lluvia,
y no se sienten menguar, que todo arguye ser agua manantial, que la
naturaleza proveyó allí, aunque bien es de creer se ayudan de nieves
y lluvias en algunos tiempos del año. Son estos lagos tan ordinarios
en las mas altas cumbres de las sierras, que apenas hay rio notable,
que no tenga su nacimiento de alguno de ellos. El agua de estos lagos
es limpia y clara: crian poco pescado, y ese menudo, por el frio que
continuo tienen, aunque por otra nueva maravilla se hallan algunas de
estas lagunas ser sumamente calientes. En fin del valle de Tarapaya,
cerca de Potosí, hay una laguna redonda, y tanto, que parece hecha
por compás, y con ser la tierra donde sale frigidísima, es el agua
calidísima. Suelen nadar en ella cerca de la orilla, porque entrando
mas no pueden sufrir el calor. En medio de esta laguna se hace un
remolino y borbollón de mas de veinte pies en largo y ancho, y es
allí el propio manantial de la laguna, la cual con ser su manantial
tan grande, nunca la sienten crecer cosa alguna, que parece se exhala
allí, ó tiene algunos desaguaderos encubiertos. Pero tampoco la ven
menguar, que es otra maravilla, con haber sacado de ella una corriente
gruesa para moler ciertos ingenios de metal, y siendo tanta el agua que
desagua, habia de menguar algo de razon. Dejando el Perú, y pasando á
la Nueva-España, no son menos memorables las lagunas que en ella se
hallan, especialmente aquella tan famosa de Méjico, en la cual hay
dos diferencias de aguas, una es salobre y como de mar, otra clara y
dulce, causada de rios que entran allí. En medio de la laguna está un
peñon muy gracioso, y en él baños de agua caliente, y mana allí, que
para salud lo tienen por muy aprobado. Hay sementeras hechas en medio
de la laguna, que están fundadas sobre la propia agua, y hechos sus
camellones llenos de mil diferencias de semillas y yerbas, y infinitas
flores, que si no es viéndolo, no se puede bien figurar como es. La
ciudad de Méjico está fundada sobre esta laguna, aunque los Españoles
han ido cegando con tierra todo el sitio de la ciudad, y solo han
dejado algunas acequias grandes, y otras menores que entran, y dan
vuelta al pueblo; y con estas acequias tienen gran comodidad para el
acarreo de todo cuanto han menester de leña, yerba, piedra, madera,
frutos de la tierra, y todo lo demás. Cortés fabricó bergantines cuando
conquistó á Méjico: despues pareció, que era mas seguro no usarlos; y
así solo se sirven de canoas, de que hay grande abundancia. Tiene la
laguna mucha pesca y caza, aunque no ví yo de ella pescado de precio:
dicen valen los provechos de ella mas de trescientos mil ducados. Otra
y otras lagunas hay tambien no lejos de allí, de donde se lleva harto
pescado á Méjico. La provincia de Mechoacán se dice así, por ser tierra
de mucho pescado: hay lagunas hermosas y grandes, abundantísimas de
pescado, y es aquella tierra sana y fresca. Otros muchos lagos hay, que
hacer mencion de todos, ni aun saberlos en particular, no es posible.
Solo se advierta lo que en el libro precedente se notó, que debajo de
la Tórrida hay mayor copia de lagos que en otra parte de el mundo. Con
lo dicho, y otro poco que digamos de rios y fuentes, quedará acabado lo
que se ofrece decir en esta materia.