SEÑORA.

Habiendome la Magestad del Rey, nuestro Señor, dado licencia de ofrecer

á V. A. esta pequeña obra, intitulada: Historia natural y moral de

las Indias, no se me podrá atribuir á falta de consideracion, querer

ocupar el tiempo, que en cosas de importancia V. A. tan santamente

gasta, divirtiendola á materias, que por tocar en Filosofía son algo

obscuras, y por ser de gentes bárbaras no parecen á propósito. Mas

porque el conocimiento y especulacion de cosas naturales, mayormente si

son notables y raras, causa natural gusto y deleite en entendimientos

delicados, y la noticia de costumbres y hechos extraños tambien con

su novedad aplace, tengo para mí, que para V. A. podrá servir de un

honesto y útil entretenimiento, darle ocasion de considerar en obras

que el Altísimo ha fabricado en la máquina de este Mundo, especialmente

en aquellas partes que llamamos Indias, que por ser nuevas tierras,

dan mas que considerar, y por ser de nuevos vasallos, que el Sumo

Dios dió á la Corona de España, no es del todo ageno, ni extraño

su conocimiento. Mi deseo es, que V. A. algunos ratos de tiempo se

entretenga con esta lectura, que por eso va en vulgar; y si no me

engaño, no es para entendimientos vulgares, y podrá ser, que como en

otras cosas, así en ésta, mostrando gusto V. A. sea favorecida esta

obrilla, para que por tal medio tambien el Rey, nuestro Señor, huelgue

de entretener alguna vez el tiempo con la relacion y consideracion de

cosa y gentes que á su Real Corona tanto tocan, á cuya Magestad dediqué

otro libro, que de la predicacion Evangélica de aquellas Indias compuse

en latin. Y todo ello deseo que sirva para que con la noticia de lo

que Dios nuestro Señor repartió, y depositó de sus tesoros en aquellos

Reinos, sean las gentes de ellos mas ayudadas y favorecidas de estas

de acá, á quien su divina y alta Providencia las tiene encomendadas,

Suplico á V. A. que si en algunas partes esta obrilla no pareciere

tan apacible, no deje de pasar los ojos por las demás, que podrá ser,

que unas ú otras sean de gusto, y siendolo, no podrán dejar de ser

de provecho, y muy grande, pues este favor será en bien de gentes y

tierras tan necesitadas de él. Dios nuestro Señor guarde y prospere

á V. A. muchos años, como sus siervos cotidiana y afectuosamente lo

suplicamos á su Divina Magestad. Amen. En Sevilla primero de Marzo de

mil quinientos y noventa años.

JOSEPH DE ACOSTA.

Historia natural y moral de las Indias (vol. 1 of 2) · 第 8 / 229 题