~(Con voz terrible.)~ Pues con una puñalada en el corazón...

~(Rápidamente.)~ Pero, antes... ¿entiendes? Antes.

MARIO

¿Tú has hecho eso?

FLORIA

¡Yo!

MARIO

¿Y ha muerto?

FLORIA

~(Con alegría.)~ A mis pies y revolcándose en su propia sangre.

MARIO

¿Y no has huido? ¿Y estás aquí tan tranquila? ¡Pero se descubrirá su

muerte y te buscarán!

FLORIA

No, no temas... Él mismo, delante de mí, ordenó que le dejaran

descansar. ¡Ya descansa!

MARIO

¡No importa... huye... huye pronto!

FLORIA

Repito que no tengas temor alguno. Es natural que habiendo velado

toda la noche sus gentes le dejen solo hasta la hora de almorzar, de

modo que tenemos por delante el tiempo suficiente para llegar hasta

Civitavecchia, donde podremos encontrar un buque que se haga a la vela,

o un bote o una barca de pescadores. Cuando vean el cadáver, nosotros

estaremos en alta mar, fuera de las garras de la policía.

MARIO

¡Ah, valerosa Floria!... ¡Eres una romana, una verdadera romana de los

tiempos heroicos! ~(Abrazándola.)~

FLORIA

~(Al ver que se abre la puerta.)~ ¡Silencio!... El Comisario.

ESCENA IV

DICHOS, COLOMETTI y SOLDADOS

COLOMETTI

Vamos...

MARIO

Cuando gustéis.

FLORIA

~(Vivamente.)~ ¡Sí... sí! ~(Al ver a los soldados cambia de tono.)~

¡Mario! ~(Le abraza. En voz baja a Colometti.)~ ¿Puedo acompañarle?

COLOMETTI

No. ~(También en voz baja.)~ Es más conveniente que no os presentéis

hasta que oigáis los disparos.

FLORIA

~(Idem.)~ La explanada está aquí encima. ¿No es cierto?

COLOMETTI

Sí... No hay más que subir veinte escalones.

FLORIA

Bien...

COLOMETTI

Vamos, caballero. ~(A Mario.)~

FLORIA

~(Siempre abrazada a Mario.)~ No te olvides de nada. ¡Por Dios, Mario

mío, déjate caer en cuanto oigas la descarga!... Y sobre todo no te

muevas hasta que yo te avise... ¿Entiendes?

MARIO

Sí. ~(Besándola las manos.)~ Adiós, Floria.

FLORIA

Adiós no... Hasta luego, vida mía.

COLOMETTI

¡Adelante!... ¡Marchen! ~(Los soldados rodean a Mario que sale

conmovido.)~

ESCENA V

FLORIA sola

FLORIA

~(Después de una pausa.)~ Sí, no hay duda... Con mis caballos

llegaremos a Civitavecchia antes de cuatro horas. ¡Ah, cuándo veré

perderse en el horizonte esta maldita tierra romana! ¡Con qué placer

respiraremos fuera de ella! ~(Pausa.)~ Les oigo andar aquí encima...

~(Escucha.)~ Ya se paran... ¡Por fin llegó el momento supremo!...

Con tal de que no se le ocurra a nadie ir a despertar al otro para

cualquier asunto... ~(Otra pausa.)~ ¿Qué es lo que hacen ahora? ¿A qué

aguardan? Debía ya de haberse cumplido todo... El más leve indicio

puede perderle... Me estremece el alma tanto esperar... ¡Me digo a mí

misma que no se trata más que de una ficción, y sin embargo la idea

de que van a disparar sobre él me hiela la sangre en las venas!...

¡Pronto!... ¡Pronto!... ¡Dios mío, qué minutos tan eternos!... ¿Pues

no estoy temblando?... ¡Concluid!... ~(Suena el ruido de la descarga,

al oírle lanza un grito de espanto.)~ ¡Ah!... ¡Estoy loca!... ¡Me he

estremecido de horror como si fuera verdad!... ¡Ya está hecho!...

¡Ahora pronto, arriba!... Su capa que han olvidado. ~(Toma la capa de

Mario y sale precipitadamente.)~

MUTACIÓN

CUADRO SEGUNDO

Explanada. Al fondo un parapeto defendido con cañones. En las

lejanías, vista de la ciudad de Roma, entre el Coliseo y la cúpula de

San Pedro, iluminada por los fulgores del sol naciente. A la izquierda

una muralla alta, y al final de ella, bambalinas de aire. A la derecha,

otro muro, en el cual se abre la poterna, que está a la entrada de

la escalera. Más hacia la izquierda, un pasadizo entre el muro y el

parapeto. Empieza a amanecer en el momento de alzarse el telón, y la

escena se va iluminando con mayor intensidad hasta finalizar el cuadro,

en que brillará el sol espléndidamente sobre el horizonte.

ESCENA ÚNICA

MARIO está tendido en tierra cerca de la muralla, a la izquierda.

Los SOLDADOS están en el fondo, a la derecha, entre el parapeto y el

muro de la poterna. COLOMETTI está inclinado sobre el cuerpo de Mario,

cuya cabeza está vuelta hacia la muralla. Un SARGENTO con una linterna

alumbra a Colometti.

COLOMETTI

~(Después de observar el cuerpo durante un momento, se incorpora y se

dirige al sargento.)~ Está bien muerto. Podéis retiraros. ~(El sargento

se va, seguido de los soldados. En este mismo instante aparece Floria

por la poterna con la capa de Mario al brazo.)~

FLORIA

Este debe ser el sitio... Sí, aquí está la explanada. ~(Ve a

Colometti.)~ Ah, es él. ¿Los soldados se han retirado ya?

COLOMETTI

Hace un momento.

FLORIA

~(Avanzando.)~ ¿Dónde está?

COLOMETTI

~(Señalando al sitio.)~ Allí.

FLORIA

Ah. ~(Se lleva la mano al pecho.)~ Está bien. ~(Reponiéndose.)~ Tened

la bondad de ver si el camino está solitario. ~(Colometti sale por el

fondo derecha. Floria corre hacia el sitio donde se encuentra el cuerpo

de Mario.)~ ¡Soy yo! ~(Aparece un soldado.)~ ¡No te muevas!... ¡No te

muevas, por Dios!... Pasa un soldado... Aguarda. ~(Se separa de Mario

repentinamente.)~ ¡Ya se ha ido! ~(Vuelve a acercarse a él, pero en

este instante aparecen cuatro hombres con dos linternas.)~ ¡Quieto,

todavía viene gente!... ¡Dios mío, y el comisario que no llega! ~(Se

acercan los cuatro hombres.)~ ¿Eh? ¿Qué queréis? ¿Adónde vais?

SARGENTO

Venimos a buscar el cadáver.

FLORIA

~(Con el espanto propio de la situación.)~ ¡Atrás! ¡No os acerquéis!

¡Ese cadáver me pertenece!... ¡Es mío!... ¡Me lo ha entregado el señor

barón de Scarpia!... ¿No os lo ha dicho el Comisario?

SARGENTO

Nada nos ha dicho.

FLORIA

Se habrá olvidado de daros la orden... Llamadle... Buscadle en

seguida. ~(Los soldados van hacia la derecha. Floria se acerca a

Mario, sin perder de vista a los soldados.)~ ¡No te levantes aún!

¡Podrían verte! ¡Espera a que se hayan alejado y después nos iremos!

¡Es lo mejor! ¡Podría ocurrir cualquier desgracia imprevista! Con

el salvoconducto saldremos del castillo los dos sin esperar al

Comisario... ~(Respirando.)~ ¡Por fin!... Ya no se les ve... Ya se han

ido... ¡Ahora! ~(Le arroja la capa, mirando siempre a la derecha hacia

el fondo.)~ ¡Pronto! ¡Embózate! ¡Arriba! ~(Se vuelve y le ve inmóvil.)~

¿Eh? ¿Qué haces? ¡Levántate! ¿No me oyes? ~(Espantada se acerca a

él.)~ ¡Mario! ¡Mario mío! ¿Se habrá desmayado? ~(Se aproxima, le coge

la cabeza y la vuelve rápidamente. Entonces ve el rostro de Mario

con la palidez de la muerte y el brazo derecho del cadáver, que cae

rebotando sobre el suelo.)~ ¡Jesús! ¿Qué miro? ~(Abrazada al cadáver.)~

¡Sangre!... ¡Sangre!... ¡Muerto!... ¡Asesinos! ¡Asesinos! ~(Colometti y

Schiarrone con los soldados. Al verlos Floria se levanta como una furia

y se dirige a Colometti.)~ ¡Miserable!... ¡Verdugo, lo has asesinado!

COLOMETTI

He cumplido la orden. Le mandé fusilar como al Conde Palmieri.

FLORIA

¡Ah!... ¡la fiera!... ¡el monstruo!... ¡Y no puedo matarlo por segunda

vez!

SCHIARRONE

¿Matar? ¿A quién?

FLORIA

~(Con acento terrible.)~ A vuestro infame Scarpia... ¡A ese demonio del

infierno!... ¡Sí, acabo de matarlo de una cuchillada en el corazón!

¡Y ahora siento que esté muerto, porque quisiera clavarle de nuevo el

puñal en la herida y retorcerlo, en ella mientras tuviera fuerza en

mi brazo y aliento en mi pecho! ~(Colometti hace una seña y se van el

Sargento y los soldados.)~ ¡Sí, andad, cobardes!... ¡Corred a ver lo

que he hecho de ese monstruo que asesina después de muerto!...

SCHIARRONE

~(Tratando de abalanzarse a ella.)~ ¿Tú?

COLOMETTI

~(Deteniéndole.)~ No hagas caso. ¡No ves que está loca de dolor!...

¡Delira!

FLORIA

No deliro... Está muerto... ¡Muerto! ¡Muerto!

COLOMETTI

¿Entonces?

FLORIA

~(Desafiándole con el gesto.)~ ¿Qué?

COLOMETTI

Sería poca tu vida para pagar la suya.

FLORIA

¿Mi vida? ¿Qué me importa la vida, miserable?... ¡Tomadla, tomadla

pronto! ~(En este instante se oyen voces confusas en el interior del

castillo y redobles de tambores.)~

COLOMETTI

~(Al Sargento que vuelve precipitadamente.)~ ¿Qué sucede?

SARGENTO

Esa mujer ha dicho la verdad.

COLOMETTI

¿El barón?

SARGENTO

¡Muerto!

TODOS

¡Ah! ~(Gritos de cólera.)~

COLOMETTI

~(A Floria que durante este breve diálogo se ha ido retirando con

expresión de alegría siniestra.)~ ¡Te mandaré a hacer compañía a tu

amante!

FLORIA

~(En lo alto del parapeto.)~ Voy yo misma sin necesidad de tu auxilio.

¡No quiero sufrir más el horror de veros, infames esbirros de una

infame tiranía!... ~(Mirando hacia Roma.)~ ¡Pueblo envilecido que la

soportas!... ~(Alzando el puño hacia el sol que aparece radiante en el

horizonte.)~ ¡Sol estúpido que la alumbras, malditos seáis! ~(Se arroja

por el parapeto.)~

TELÓN

La Tosca: Drama trágico en cuatro actos divididos en cinco cuadros · 第 4 / 4 段