Trigo 13.121,498 bushels a 1 ps.[9] 13.121,498
Centeno 4.148,182 id. a 40 cts. 3.218,535
Avena 26.552,814 id. a 80 cts. 10.621,125
Trigo sarraceno 3.183,955 id. a 40 cts. 1.273,358
Cebada 3.585,059 id. a 90 cts. 3.298,254
Maiz 17.858,400 id. a 70 cts. 12.500,880
Papas 15.398.362 id. a 7 ps. 15.398,362
Oblon 2.536,299 libs. a 20 cts. 597,259
Frejoles 641,636 bushels a 80 cts. 593,308
Heno 9.728,797 tonelada a 5 ps.[10] 18.643,797
Cera 1.756,190 libras a 25 cts. 439,067
Producto de huertos i hortalizas 2.673,997
Azúcar de maple 10.357,484 a 4 cts. libra[11] 414,207
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111.975,455
No siéndonos posible estimar de una manera exacta las producciones de la
industria rural del Estado de Buenos-Aires, nos limitaremos a reunir los
datos que nos llegan por los documentos que el señor Maezo ha publicado.
La produccion animal del año 1854, que es la que se presenta completa,
la formaremos doblando las cifras de la esportacion de los primeros seis
meses del año; deduciendo lo importado de las provincias.
1.277,604 cabezas de ganado vacuno muertas.
103,904 id. caballar beneficiado.
12.000,000 libras de lana, sin determinacion de clase.
3,213 fardos de cueros de carnero, varias peleterias etc.
_Productos agrícolas._
200,000 fanegas de trigo, segun un cómputo del señor Maezo.
Maiz i cebada por lo que producen veinte partidos los mas
adelantados en agricultura, 70,000 fanegas.
60,000 fanegas papas.
Por mas que se exajere el valor de estos productos, vése que los del
ganado en Nueva-York son mas valiosos, aunque los animales cuenten por
solo un tercio. ¿Pero qué comparacion admiten los productos agrícolas de
ámbos países?
La pobreza de éstos resultados debe ser un motivo de estímulo para
buscar con sinceridad de miras, los medios de impulsar una poderosa
produccion. Buenos-Aires es rico por su comercio, i rico por sus
productos, en proporcion de su poblacion limitada, i en comparacion de
las provincias pastoras del interior i del litoral, donde son mas
deplorables los efectos del mal sistema de industria; pero es pobre,
pobrísimo, cuando se compara con cualquiera otro país, en donde la
tierra haya adquirido los valores sin límites que le da la industria i
la agricultura. El trascurso del tiempo obrará lentamente para hacer un
cambio radical, si instituciones previsoras no aceleran su accion, i
allanan muchas de las dificultades que embarazan la poblacion de país
tan vasto, i el aprovechamiento de circunstancias mui favorables al
desarrollo agrícola e industrial.
La inmigracion no acude al llamado de nuestros deseos, i esto no solo
por la fama del casi permanente estado de desórden en que vivimos, sino
tambien porque en realidad faltan las condiciones que atraen al
emigrante. Analizando el señor Maezo el cuadro estadístico de veinte
juzgados de campaña, indica con razon, "que merece llamar la atencion el
corto número de artesanos que hai en aquellos partidos, en los que
podrian, dice, hallar ocupacion lucrativa un número diez veces mayor,
especialmente carpinteros, albañiles, herreros, etc." Pero ya hemos
indicado la verdadera causa de este fenómeno; i es faltar la materia
primera de las artes en cada una de esas localidades. Si ha de traerse
del puerto la madera i el hierro en bruto ¿no vale mejor traerlo labrado
en puertas i cerraduras? Otro hecho notado por el señor Maezo es mui
ilustrativo. De quinientos treinta i dos europeos que poseen majadas de
ovejas, solo setenta i nueve poseen la tierra en que las apacentan.
¿Cuál es la condicion social de los cuatro cientos cincuenta i tres
restantes? Son _inquilinos_, arrendadores, o toman prestada esa tierra?
He aquí en signos palpables los síntomas del desórden social que
apuntamos. Todos los propietarios de majadas son irlandeses, escoceses,
o ingleses; es decir gran número de ellos, resto de las colonias que
empezaron a formarse en 1825. Estos antiguos residentes en el país, con
un capital para poseer ovejas, no han podido sin embargo adquirir
tierra, que es lo que fija al hombre en un país. ¿Quién les ha estorbado
poseerla? Así pues, el artesano no acude a la campaña, ni el que se
consagra al pastoreo se afinca. ¿Qué haría Buenos-Aires, si como
Nueva-York recibiese en dos dias consecutivos, el sábado i el lúnes 21
de octubre, nueve mil trescientos cincuenta i cuatro emigrantes de un
golpe[12]? ¿Los dueños de saladeros o de estancias ocuparian a los que
por su falta de capital o de capacidad industrial se resignen a trabajar
como peones gañanes; pero la inmigracion mas útil que va a los
Estados-Unidos no es esa, sino la de hombres que poseyendo un capitalito
buscan tierra barata para poseer un domicilio i fundar una familia, o
los que ejerciendo una industria desean ponerla a provecho en países
donde no haya la concurrencia que en Europa; i estos se verán pronto
forzados a emigrar de nuevo en busca de país mas adecuado, desde que en
la ciudad i puerto de Buenos-Aires se acumulen muchos artesanos, i
abunden los hombres que hacen el comercio de menudeo, ya que la
campaña, por mas que parezca, es inabordable para las profesiones
industriales i la posesion de la tierra, que es la base de la
agricultura. El sistema de poseedores del suelo, labrado por
arrendadores e inquilinos ha arruinado a la Irlanda, despoblándola de
dos millones de habitantes en estos diez últimos años, segun resulta de
la comparacion de los censos de 1841, i 1851[13]. Otro sistema, otras
leyes, otras instituciones preparatorias necesita Buenos-Aires para
desarrollar sus inmensos recursos, i el sistema que propongo sería el
mas sencillo de todos los andamios que deben construirse para obra tan
grande. No olvidemos que lo que se llama _campaña_ es el asiento en
donde han de existir ciudades, villas, aldeas, i que, para que la
poblacion se aglomere en un punto, es preciso que haya una razon de
conveniencia que lo exija.
Veráse pues, que al pedir como base para una lei eficaz de educacion
comun, cierta estension de territorio de distancia en distancia, no he
obedecido a principios teóricos de distribucion ordenada de los medios
de difundir los conocimientos, ni cedido a la anticipacion de una época
lejana, cuando con el transcurso del tiempo haya de rebozar de poblacion
la tierra que hoi ocupa el ganado. Ni pretendo cambiar bruscamente
industria que, aunque mezquina en sus resultados jenerales, es pingüe
para el reducido número de los que la esplotan. Pido solo los medios de
irla conduciendo sin trastorno a camino mas productivo para el
propietario actual, sin ser ruinosa para el país. I sin embargo, haya o
no habitantes hoi en cada punto del territorio de Buenos-Aires, el
hombre de estado debe suponer que debe haberlos mas tarde o mas
temprano, si no se resigna desde ahora a creer que esa parte de la
tierra ha de permanecer por siempre despoblada. Es por esto, que sobre
el mapa han de fijarse los locales de escuelas, a las distancias menores
posibles que sea permitido, en consideracion a la actualidad,
designarlas. El plan propuesto no hace mas que restablecer el órden
primitivo que debió seguirse para la enajenacion de las tierras
públicas, abandonadas a la esplotacion particular, sin las reservas que
el interés comun reclamaba. Por la lei de tierras de los Estados-Unidos,
con la sábia prevision que distinguió a los primeros lejisladores de
aquella gran república, se ordenó medir las tierras en manzanas de dos
leguas cuadradas de frente, subdivididas en lotes de una milla cuadrada
cada uno, como se ve en el plano siguiente, en el cual se señalan con
números gruesos las reservas del Estado, para proveer a las necesidades
de la futura poblacion. Es ajeno de mi propósito entrar en el detal de
la distribucion de cada uno de los lotes ofrecidos en venta, los cuales
deben venderse uno entero, i el siguiente por secciones de mitad, i de
un cuarto, con el fin de que se promedien propietarios de una milla
cuadrada, i otros de algunas cuadras, dando así lugar a todas las
fortunas, i mezclando la poblacion.