Las cuestiones de moralidad como las cuestiones de trabajo; las
cuestiones de criminalidad como las cuestiones de ejercicio de
los derechos políticos, todos estos problemas cuya solucion
conmueve las profundidades del órden social, todos parten de la
_instruccion primaria_ i todos vuelven a ella.
RENDU. _De la instruccion primaria en Lóndres en sus relaciones
con el estado social, 1852._
SANTIAGO.
—
IMPRENTA DE JULIO BELIN I CA.
—
— 1855. —
Aspecto físico.
Presenta Buenos-Aires al observador, esento de las preocupaciones
locales o de la indiferencia que el hábito enjendra, fenómenos dignos de
profundo estudio. Desde alguno de los miradores que se desprenden de los
edificios, vénse a la vez, hácia el rio las naves i los pueblos de
Europa cambiando sus variados artefactos; a los pies una ciudad dada a
todas las ajitaciones de la vida culta, i hácia la Pampa, la naturaleza
en su estado primitivo, i aun todavía desnuda la tierra, como en las
épocas rudimentales de las islas de nueva creacion.
Este contraste trae a la mente la sucesion de desenvolvimientos porque
han pasado los pueblos, desde su oríjen, haciendo nacer en el espíritu
el deseo de buscar en aquella sociedad en jérmen i en su entero
desarrollo a la vez, los elementos que ha de necesitar luego. Rebaños
apacentados en estado semi-salvaje proveen a la subsistencia de la
horda, en los pueblos primitivos de todos los tiempos i países, hasta
que naciendo la agricultura, la familia se fija al suelo, i a la tienda
movible se sucede la casa que requiere materiales de construccion.
Entónces el hombre se acuerda de haber visto en las vecinas montañas,
piedras que, regularizadas toscamente en sus formas, sirvan de murallas,
i en los bosques maderos que con facilidad puede transformar en pilares,
techumbre, etc. La columna que adorna los diversos órdenes de
arquitectura es el recuerdo embellecido de la primitiva i natural
construccion. Nacen las artes, i al trabajo individual que produce caro
i poco, se sucede la industria, en que el injenio humano, con la
asociacion de capital i de máquinas, solo necesita un ajente motor para
reemplazar con usura la fuerza individual. Las _caídas de agua_ son lo
primero que se ofrece a sus ojos, dotado de fuerza impulsiva por el
empuje de la corriente o el peso de su mole, i por la baratura de su
accion, pues basta poseerla i hacerla deslizarse sobre planos
inclinados. La cascada de Niágara, convertida en fuerza motriz, contiene
poderes mayores para la produccion industrial que las fuerzas de todos
los habitantes de los Estados-Unidos juntos. La lei de tierras públicas
de la Union manda al jeógrafo injeniero, al hacer la mensura de ellas,
mascar con cuidado las fuentes saladas, las salinas, las minas, i los
heridos de molino, por reputar estos valores naturales, capitales que no
han de darse con la sola posesion de la tierra vendida.
La necesidad de motores, donde no habia aguas corrientes con rápido
descenso, hizo buscar un nuevo elemento de fuerza para la primera
impulsion de los aparatos mecánicos, el cuál fué suministrado luego por
la accion del fuego sobre el agua convertida en vapores. El jenerador
del vapor es, pues, la leña, o el carbon de piedra que es leña de
bosques antediluvianos sepultados en los cataclismos porque ha pasado la
tierra. Los países que, como Inglaterra, Francia, Estados-Unidos, Chile
poseen minas de carbon de piedra, cuentan con elementos de poder mayor,
que el que les dieran los placeres de California, o las minas de Méjico,
porque la base de la riqueza de las naciones densamente pobladas está en
las fuerzas naturales o artificiales que aplican a la produccion. El
mundo moderno está basado, en la produccion; la produccion en la
industria; la industria en las máquinas que centuplican las fuerzas; i
las máquinas son movidas orijinalmente por ajentes naturales, el agua, o
el fuego, cuyo poder, reemplazando la fuerza de caballos, se mide por
esta unidad de poder. La agricultura misma no está esenta de estas
leyes, pues todos sus productos requieren para la barata produccion i la
definitiva preparacion, hasta presentarse en los mercados, la accion de
procederes que ahorren tiempo i salarios. El censo de los Estados-Unidos
de 1851 ha dado la enorme suma "de ciento cincuenta millones de pesos
invertidos en útiles i máquinas, para ayudar i abreviar la obra de mano
en el cultivo de la tierra i preparacion de los productos para el
consumo."
Al aplicar estas conocidas verdades al desenvolvimiento de la sociedad
que ocupa la vasta estension del Estado de Buenos-Aires, veráse que
entre las diversas combinaciones que la naturaleza ha hecho de sus
elementos en varios puntos del globo, pocas hai ménos adecuadas para el
desarrollo, riqueza i civilizacion de un pueblo, que la que presenta
aquel país, si la lei i la accion intelijente del hombre no se consagran
a remediar males orgánicos.
Estiéndese el Estado de Buenos-Aires de Sur a Norte centenares de
leguas, i hácia el Sur i hácia el Oeste, nadie podria decir con derecho,
mas acá o mas allá deben fijarse sus límites. En tan vasta estension de
superficie, no obstante la proximidad de caudalosos rios, en parte
alguna se encuentran caídas de agua que den impulso a la industria que
la aglomeracion de habitantes haya de hacer nacer un dia. Las aguas del
Plata i las del Paraná, rios que corren en los límites del Estado, se
deslizan mansamente, a confundirse con el océano, refluyendo mas bien
del mar hácia arriba por centenares de leguas, como lo ha observado
Azara, que corriendo en planos sensiblemente inclinados. La superficie
de la Pampa[1] está a cuarenta pies sobre el nivel en que corren los
rios, no hallándose sino islas periódicamente inundables, bajo la
influencia de la fertilizante humedad de sus aguas. Para la industria i
para la agricultura el majestuoso Plata, el profundo Paraná son del
todo improductivos; i como en la Pampa escasean los raudales, i los
pocos que existen se hallan en iguales condiciones, no hai que contar
con utilizar las aguas como ajente motor, ni ver un dia las maravillas
industriales de Escocia, Inglaterra, Lowel i Richmond i tantos otros
puntos privilejiados de los Estados-Unidos, ni la irrigacion de Chile,
San-Juan o Mendoza. Los diarios han anunciado haberse utilizado en el
Azul un herido de molino, instintivamente aplaudiendo lo que, con
efecto, en penuria tan grande de motores naturales, era un grande
acontecimiento. ¡Un molino movido por el agua!
Antes de la jeneralizacion del vapor como ajente, habia en Francia
sesenta i seis mil molinos de agua, los cuales representaban para la
molienda de los granos la fuerza de un millon trescientos seis mil
seiscientos sesenta i seis hombres; i se calculaba entónces (1828), que
las fuerzas inanimadas que la Inglaterra aplicaba a la industria,
excedian a la fuerza de veinte millones de hombres.
Los prodijios debidos al vapor que han transformado las sociedades
modernas, no se reproducirán en las comarcas del interior del Estado de
Buenos-Aires. Las entrañas de la tierra no esconden el carbon de piedra
que alimenta el fuego de los calderos, e introduciéndolo a largas
distancias de las costas perderia con su excesivo peso, el mérito de su
baratura. La leña que pudiera suplir su falta es punto ménos que por
simil conocida, faltando en estension tan dilatada los bosques naturales
que de ordinario embarazan en otros puntos del globo el cultivo i
aprovechamiento de la tierra[2]. Ni colinas, ni montañas, interrumpen la
monotonia del paisaje, i por tanto la piedra de construccion, el hierro
u otros metales, la cal, el yeso, i tantas otras materias de que el
hombre sabe aprovecharse, i hasta guijarros i pedruscos son artículos de
importacion por los puertos, lo mismo que los elaborados artefactos de
la industria europea. Así pues, país mas estenso que el de muchas
naciones de Europa, i que varios de los grandes Estados de la Union
Americana, carece de leña para alimentar el fuego, de madera, piedras,
cal, yeso, etc., para la construccion civil, de _caídas de agua_ o de
carbon de piedra para dar movimiento a las máquinas. Avara en demasia se
ha mostrado la naturaleza con este punto del globo. La morada que el
hombre construya habrá de ser de barro delesnable, i la escasez de
maderas pondrá embarazos insuperables a las comodidades infinitas que
embellecen la vida i desenvuelven las artes. Si no es a orillas de los
grandes rios, las poblaciones no pasarán de aldeas miserables,
limitándose las artes a reducidas manipulaciones, pues no han de traerse
de la distancia maderas en bruto, con subido flete, para dar materia
primera a la carpintería ni ebanistería, ni hierro, para darle formas
donde el carbon escasea, ni habrán de curtirse cueros donde falta la
corteza. Las vías de comunicacion serán difíciles, empapada la tierra en
agua durante el invierno, reseca i volatilizable en verano, i
desprovisto el país todo de cuarzo, guijarros, i otras piedras para
madacamizar los caminos reales, o endurecer el lecho de los
ferrocarriles. La falta de declive del suelo estorbará el desagüe de las
zanjas laterales que las preservan de humedad, quedando por temporadas
las comunicaciones interrumpidas.
La falta de bosques que entretengan la humedad de la superficie i
condensen los vapores traerá de tiempo en tiempo secas horribles, en
que, perdiendo las moléculas de la tierra toda adhesion, será ésta
sublevada por los vientos, i flotará, elevándose a grandes alturas, en
tormentas polvorosas, mezclada con el viento para hacer mas puzante la
sed de las criaturas animadas.
La educacion de los hombres que habitan este país no ha de encaminarse a
la industria fabril, pues, para la que no ha sido preparado, sino a
aprovechar de las ventajas que resultan de sus propios defectos.
Pastoreo.
Las vastas campañas de Buenos-Aires se estienden a la vista en
lotananzas que se deslien entre las confusas ilusiones del miraje. Sin
montañas i sin árboles, casi por todas partes sin arroyos ni vertientes,
fueran un desierto como el Sahará, si el proceso de la creacion no
hubiese dado un paso mas, cubriendo la superficie de la tierra de
plantas gramineas que la dan en la primavera el aspecto de un onduloso
mar de verdura, i en verano el de eriazos áridos, cubiertos de cardales
desecados. El misterioso sistema de compensaciones, con que la
naturaleza remedia o atenúa sus propios errores, ha hecho un paraiso
terrenal, para la creacion bruta, de estos campos tan inhospedables para
las artes de la civilizacion. Con mas o ménos profusion, son todos ellos
un banquete permanente tendido a los rebaños de vacas, ovejas o
caballos. Hemos atravesado las _sabanas_ o praderías que en los
Estados-Unidos servian no ha mucho de morada predilecta a las recuas de
búfalos salvajes, i recorrido las faldas del Atlas donde el aduar árabe
planta sus tiendas, miéntras sus ganados se derraman por sus
alrededores, en busca de matorrales espinosos para su sustento, i en
ninguno de aquellos parajes se presenta el fenómeno que en las campañas
de Santa-Fé i Buenos-Aires, a saber: la tierra cubierta, tapizada
esclusivamente de pastos esquisitos, mezcladas sus variedades cual
grajeas, sin mezcla de malezas inútiles, pudiendo en algunas partes
cegarse a guadaña, con la misma regularidad que mieses cultivadas. La
agricultura en esos parajes privilejiados no alcanzaria a producir, a
fuerza de sudor i de cuidados, mayor cantidad de forrajes por hectárea,
ni el heno, ni el trebol rosado introducirian allí mejora notable. Estas
manchas de vejetacion que abrazan muchas leguas son verdaderas viñas del
Señor, de que el hombre recoje el fruto; son capitales invertidos por la
naturaleza que dan un rédito cierto i permanente.
Desgraciadamente la carencia de aquellos elementos auxiliares de la
civilizacion que hemos hecho notar ántes esteriliza a el aprovechamiento
de la mitad de estos dones. Si Dios hubiese creado las Pampas de
Buenos-Aires para el solaz de toros i caballos, sin duda que todo estaba
preparado para su regalo. Alimento abundante para su sustento, lagunas
con profusion desparramadas para apagar la sed, estensiones infinitas
para correr i holgar. Otras condiciones empero se requieren para hacer
de esta fiesta animal una industria en beneficio del hombre. Las
divisiones que la propiedad individual requiere no ponen límites al
vagar incesante de los brutos, i por tanto hombres han de servir,
custodiándolos, de cercas animadas, para mantenerlos bajo el dominio, i
en los límites de la propiedad de sus amos. Por falta de algunos
matorrales de cierta consistencia, i algunos maderos, en tan vasta
estension de país, no hai apriscos para el ganado, i un millon i medio
de cabezas de todas marcas, andan mezcladas en las haciendas ajenas, i
los que se mantienen en sus propios límites están de catorce años atras
alzados. Culpase a la tiranía de Rosas haber causado este daño. Sin
negarlo, ocurrenos la fácil esplicacion que de la enfermedad de un hijo,
de la pérdida de un caballo se dan los araucanos. El _hualiche_: esto es
el daño que alguien les ha deseado, i entónces el _maqui_ o conjurador
es llamado a fin de que descubra al que hizo el maleficio para matarlo.
¿Si hubiera habido árboles, bosques en la campaña de Buenos-Aires, i por
tanto cercas, corrales, establos, se habria alzado el ganado? Rosas tomó
los hombres que hacen oficio de cercas i corrales, i el ganado se alzó.
El mal está solo en que la naturaleza salvaje, animal o vejetal, es
incompatible con las exijencias de la propiedad, de la lei i de la
civilizacion.
Como el ganado vive de la espontánea produccion de la naturaleza,
necesitando una vaca del producto de una hectárea de terreno
cultivado[3], cada animal necesita para vivir un año, en el estado de
naturaleza, dos, tres, o diez hectáreas de superficie, segun que el
espacio de terreno de su estancia esté mas o ménos cubierto de pastos.
Resulta de aquí que a poderse fijar con precision el número de hectáreas
que en término medio necesita un animal para su mantencion, podria
decirse cuántos animales necesita el Estado de Buenos-Aires para estar
todo ocupado. En todo caso, de esta difusion del ganado sobre el
terreno inculto resulta una estension desmesurada de los campos ocupados
por aquella propiedad se-moviente, e incapaz por su naturaleza de
defenderse a sí misma, por lo que se necesita sostener un ejército que
guarde la orilla de esta pradería, cuya semi-circunferencia tiene mas de
seiscientas leguas.
Por consecuencia de la falta de bosque i por tanto de delimitacion de la
propiedad, rediles, corrales i establos, es que se mantienen en el
estado salvaje los rebaños, no pudiendo esplotarse uno de sus mas
valiosos productos, cuales son los variados que da la leche de las
vacas.
Si este producto pudiera aprovecharse en las haciendas, a mas de la
mayor ganancia del propietario se obtendria la mansedumbre de los
rebaños, i con ella la seguridad de los alzados i de los perdidos.
Hemos tenido en el Africa francesa, al pié del Atlas, ocasion de asistir
a la hierra del ganado árabe, que debiamos suponer tan arisco como el
nuestro, a juzgar por el grado de civilizacion de los amos. Cuál fué
nuestra sorpresa al ver el ato de ganado rodeando el hogar donde se
calentaban las marcas, i a un árabe tener del hasta asido un novillo
miéntras le aplicaba otro de los circunstantes el hierro caliente, al
mismo tiempo que otros árabes a pié, i como si se tratase de la
trasquila de ovejas, atajaban a los animales que se movian, o fumaban
tranquilamente sentados en el suelo sus pipas.
Pero como lo hemos hecho notar ántes, la barbárie de los medios actuales
de pastoreo proviene necesariamente de la destitucion natural de bosque,
que preste auxilio poco costoso a la industria para las construcciones
que han de servir a la sujecion del ganado. Ya se ha visto como de esta
limitacion de recursos de la naturaleza resulta el estacionamiento de
las poblaciones de campaña lejanas de la costa, careciendo de materias
adaptables a la industria. Sucede otro tanto con las campañas, que,
consagradas esclusivamente a la crianza del ganado, escluyen de su
superficie toda poblacion que no esté afecta al cuidado del ganado, o
incluida en los límites de la propiedad de un amo. Este es el fenómeno
social mas notable que presenta este sistema. Si todas las estancias
tienen, en proporcion del número de sus rebaños, la correspondiente
dotacion de peones i mayordomos; si las villas formadas aquí i allí no
pueden mantener industrias productivas, para darles medios de vivir,
independientes de la posesion de la tierra; i si la campaña no deja
lugar a la morada de los hombres por estar consagrada al ganado, resulta
que léjos de absorver inmigracion en proporcion de su territorio,
llegará un momento en que de la campaña emigren a las costas unas
familias, buscando trabajo honrado, i otras espulsadas por las
autoridades como holgazanes i cuatreras. Sobre la existencia ya de este
mal, vemos en los diarios de Buenos-Aires denuncios i quejas repetidas,
pidiendo que se persigan a esos vecinos que, poseyendo solo un rancho, i
sin vérseles trabajar, están provistos siempre de carne muerta, de
oríjen sospechoso sino del todo criminal.
En las campañas de Córdova, San-Luis i Entre-Rios, es antigua i
frecuente atribucion del gobierno i de las justicias espatriar de un
punto a otro del territorio las familias pobres que nada poseen, para
evitar el robo de ganado. Muchas de las nuevas poblaciones, i aun
ciudades, suelen ser verdaderas colonias de mendigos.
El Estado de Buenos-Aires no está pues destinado por la cria del ganado
a poblarse de hombres, sino en cierta medida i en cuanto baste a las
necesidades de la crianza. Esta industria ganadera, proseguida como hoi
se practica, sería por siempre el invencible obstáculo para el
engrandecimiento i poblacion indefinida del Estado, que solo en las
costas, i para las multíplices ocupaciones del comercio admitiria,
poblacion.
Agricultura.
¿Puede desenvolverse en toda la estension del Estado de Buenos-Aires la
agricultura? Ya hemos mostrado como la condicion primitiva de la tierra
hace preferible el pastoreo a toda otra industria. La agricultura puede
sin embargo prestarle poderoso ausilio. La semilla de durasno o de
paraiso que cae a la tierra, da nacimiento a plantas que se desenvuelven
rápidamente, las mieses se producen como el pasto, sin otra labor que
derramar la semilla sobre la tierra lijeramente surcada por el arado;
la alfalfa se mantiene sin riego en todo su verdor i lozanía hasta que
cegada, vuelve a retoñar con prontitud; i como se ha propagado el cardo
desde las costas a muchas leguas hácia el interior, podrian propagarse
plantas mas útiles al hombre, si alguna direccion intelijente se
quisiere dar a las fuerzas de reproduccion de la naturaleza. El clima,
cálido en verano con chubascos frecuentes, frio en invierno con lluvias
intensas, duraderas i repetidas, hace que casi todo el territorio del
Estado tenga temperamento mas favorable para la agricultura sin riego
artificial que Chile, la España, la Italia i Arjel, e igual al de
Francia, Alemania i los Estados-Unidos del Norte.
La agricultura pues, introducida al lado del pastoreo, puede
subministrar a éste los auxilios que lo harian mas perfecto. Produciendo
cercas, maderas, leña, etc., habria granjas, establos, apriscos, rediles
o corrales en abundancia; i por estos medios de sujecion i limitacion de
los movimientos se acabaria de domesticar el ganado, se utilizaria la
leche i sería ménos costosa la produccion i mayor.
Si es que no ha de consagrarse indefinidamente el territorio de un
Estado entero al solaz de las bestias, la agricultura proporcionaria
ocupacion, morada i subsistencia a millares de seres humanos en reducido
espacio; proveyendo ademas de materias primeras para la industria i
construccion civil. Prueba relevante de estos asertos subministran los
datos estadísticos del Departamento de Mercedes (Guardia de Lujan)
reunidos por la laboriosidad de don Faustino Magallanes, los que
muestran la espontaneidad de aquella tierra dócil, que no pide, tanto
ella, como el campecino que la habita, sino que la eduquen i que la
intelijencia dirija sus actos. I a propósito del oficioso colector de
aquellos datos, es fortuna que sea un maestro de escuela, para anticipar
ya la influencia benéfica que este funcionario ejercerá por todas
partes, en beneficio del progreso de las campañas. Segun la noticia
estadística, en el Departamento de Mercedes existen hoi 661,837 árboles
de durazno, 279,471 álamos, 22,055 paraisos, 18,011 sauces, 32,452
acacias, diez i seis i media cuadras de hortalizas sembradas, i diez i
ocho de alfalfa, i se habian recojido, de 159 fanegas de trigo de
sembradura, 2533, i de 38 de maíz, 628, dando éste veinte por uno, i el
trigo quince.
A nuestro objeto, basta poner de manifiesto la idoneidad de la tierra
para producir árboles de bosque i frutales, cereales, hortalizas i
pastos artificiales, representados en aquel censo por algunas muestras
felices. La presencia de álamos i sauces sin riego, muestra la
naturaleza húmeda de la tierra. El precioso trabajo señala la existencia
de cuarenta corrales de ñandubai (mimosa, algarrobo) i 122 de palo
blanco, ámbas maderas importadas de fuera por agua, e introducidas en
carretas a treinta leguas que la Guardia de Lujan dista de la costa. No
hai vejetacion mayor natural en las campañas de Buenos-Aires,
simplemente porque aun no habia llegado, despues de levantarse el suelo
del fondo de las aguas, la época de propagarse las semillas desde los
puntos mas antiguos de los territorios del norte.
Tenemos pues, por tarea, continuar la obra de la Creacion, cubriendo "de
árboles i de toda simiente" ese pedazo de tierra que quedó a medio
hacer. Ni seremos nosotros los primeros que tal osan emprender. Entre
Bayona i Burdeos yace el lecho de un golfo o mar abandonado por las
aguas de siglos atras. La industria del hombre ha emprendido i logrado
cubrir de bosques de pinos las arenas movedizas de las Landas de
Francia, i hoi viven trescientos mil habitantes alimentados por una
tierra que Dios no crió. Las montañas de los Ardennes han sido
revestidas de vejetacion, llevando de nuevo, para cubrir la desnudez de
las rocas, la tierra que los siglos habian arrastrado a los valles. Los
alrededores de Leon han sido poblados de bosques por procederes
sencillísimos; i la destruccion de los que existieron en Arjel, en
tiempo de los romanos, en Roma mismo i en la España, son causa
reconocida de la esterilidad de la tierra actual, célebre ántes por su
feracidad. El culto de los Druidas, que tenia por templos las selvas
sombrias, ha legado a la Francia sus bosques seculares, sin que por eso
la industria descuide esplotar, sembrando árboles _forestiers_, la rica
produccion de la leña. De los cincuenta millones de hectáreas que mide
la superficie de la Francia, uno de los mas populosos países de Europa,
siete están cubiertos de bosques, lo que hace un séptimo del territorio
reservado a la vejetacion silvestre. En Alemania se conservan del mismo
modo selvas, i la ciencia moderna ha revelado la relacion íntima que
existe entre la temperatura i las plantas, i los cambios operados por
los desmontes.
La temperatura de la Provincia de Santiago de Chile empieza ya a
resentirse de las devastaciones de tres siglos con la irregularidad de
los inviernos, secos de ordinario, lluviosos en estremo por reacciones
bruscas, con gran sorpresa de los ancianos. La agricultura vacila en
medio de estas peripecias; la vida doméstica se hace difícil por la
escasez de leña, i sin la esperanza de que el camino de hierro traiga el
carbon de piedra de Concepcion, esta parte del territorio chileno
estaria sujeta a inconvenientes gravísimos.
Buenos-Aires esperimenta de vez en cuando secas espantosas, que en un
año chancelan las cuentas de ganado, acabando con el piño i la cria de
un golpe. Estas calamidades peores que la guerra serían en sus rigores
atenuadas, si la superficie del suelo estuviese en parte a cubierto de
los rayos del sol; si el sud-oeste o el pampero no pudiesen arrastrar
consigo las emanaciones húmedas, si en fin, los vapores encontrasen
obstáculos para detenerse, condensarse i convertirse en nubes, funcion
que desempeñan las montañas i los bosques.
Pero para obrar cambio tan deseado, se ha de proceder con método, con
arte, con sistema, i no atenerse a la irregular accion individual, i a
la lenta obra del tiempo. Es preciso pensar en vivir para nosotros i
para nuestros hijos al ménos, i no estasiarnos en lo que el país será
dentro de un siglo. La República Arjentina, despues de haber derrochado
su presente i su pasado, juega en todo el _porvenir_. Todas sus
instituciones actuales son préstamos hechos a los siglos futuros. Papel
moneda, puerto del Rosario, Confederacion sin recursos, todo estriba en
lo que será el país _dentro de poco_. Ah! Dentro de poco, al paso que
va, será un desierto!
Debe Buenos-Aires pues, impulsarla agricultura, para mejorar la cria del
ganado i correjir los defectos de la naturaleza, dando ademas valor
ilimitado a la tierra, que ocupada por rebaños, no puede hoi estimarse,
sino en relacion a la cantidad de animales que su vejetacion espontánea
mantiene. Pero para que la agricultura florezca es necesario que la
tierra pueda ser poseida por el labrador, en pequeñas porciones, i segun
la reparticion actual de la tierra en lotes para cria de ganado, pocas
familias podrian colocarse ventajosamente en esas dilatadas campañas,
pues pocas tierras hai que no reconozcan un poseedor. ¿Cómo se haría la
agricultura? Si el labrador no puede poseer la tierra, trabajaría como
_inquilino_ el terreno ajeno, pudiendo suceder que un lote de diez
leguas cuadradas perteneciente a un amo, colocado a corta distancia de
un mercado, i compuesto de terreno adecuado para la agricultura, fuese
transformado en diez años en terrenos labrados. Habria pues un
propietario que, sin otro trabajo que protejer inmigrantes menesterosos,
poseyese diez leguas cuadradas de país cultivado i poblado por
inquilinos. I hai propietarios de sesenta leguas i los hai de ciento.
Tan estraño fenómeno social que puede tener lugar bien pronto, no tiene
ejemplo ni lo tendrá jamas en la historia del mundo, lo que revelaría la
ceguedad de las instituciones que prevalecen entre nosotros. Tratando en
este opúsculo de fundar una lei de educacion pública que abrace el
presente, i eche cimientos al desenvolvimiento futuro de la riqueza i
civilizacion de aquel país, he debido para ilustracion, tocar todos
estos puntos, que tienen referencia con la poblacion de tan vastas
estensiones, i con la suerte de sus habitantes.
Estamos léjos de proponer _leyes agrarias_, en el sentido histórico i
político de la clasificacion. El sistema actual de reparticion de la
tierra en Buenos-Aires, calculado para un país despoblado, es una
barrera insuperable a todo desarrollo de mayor riqueza i de una grande
poblacion; pero apénas tome la agricultura cierto grado de
desenvolvimiento, la transformacion de la tierra de pastoreo en tierra
de labor va a producir desórdenes sociales de estraña e imprevista
forma, porque no hai ejemplo de poseedores de sesenta leguas de país
cultivado, sin que haya príncipes i condes soberanos, i los habitantes
sean vasallos, siervos o inquilinos. Los lores de Inglaterra se
avergonzarian de su pobreza en presencia de estos potentados, si es que
las injusticias que tal órden de cosas produjese dejaran tranquilos a
los favorecidos.
Nuestras leyes coloniales de tierras fijaron la estension de la que
podia obtenerse por merced, i las condiciones con que sería poseida.
Pero es condicion de la cria de ganado salvaje poseer estensiones
dilatadas, sin las cuales el pastoreo es reducido i oneroso; i aunque la
lejislacion patria se haya a este respecto desviado del camino que le
dejaron trazadas las leyes españolas, cualquiera reforma que se
introduzca nuevamente debe tener por base no desquiciar la propiedad
actual, ni perturbar la posesion tranquila, miéntras la tierra sea
consagrada al pastoreo de ganado semi-salvaje.
La base del proyecto de educacion comun que propongo parte del
presentimiento de esta transformacion, del exámen de las peculiaridades
del país, i de la necesidad de asegurar desde ahora la suerte, de las
poblaciones rurales, la mejora del pastoreo actual, acelerando la época
en que la desnudez primitiva de la tierra haya de cubrirse metódicamente
de cultura silvestre, porto ménos para que auxilíe el desarrollo de la
poblacion, favoreciendo i beneficiando el pastoreo. Así pues en una sola
lei, pueden combinarse estos resultados:
Cultura de la tierra,
Cultura del ganado,
Cultura del hombre.
Emprendida a la vez en todo el territorio a un tiempo, ayudando a lo que
existe, i preparando el camino a lo que debe existir; i esto por medios
sencillos i practicables, sin erogaciones cuantiosas, sin anticipar nada
por espíritu de sistema.
Mas adelante volveremos detalladamente sobre los puntos que hasta ahora
no hemos hecho mas que indicar.
Para emprender obra al parecer tan colosal hemos debido entrar en todos
los detalles que preceden i seguirán, pues es requisito indispensable
que se haga con la cooperacion espontánea de esos propietarios de las
campañas de Buenos-Aires, no por un sublime sacrificio, que el espíritu
egoista de la propiedad resiste; no por prevision de males futuros que
el bienestar del presente oculta; no por amor al prójimo o por
patriotismo que son sentimientos que se subordinan de ordinario a otros
intereses. No. Las concesiones que exijiremos tendrán por móvil el
propio interés, por estímulo la ventaja propia, por resultado la
civilizacion del futuro Estado, la transformacion gradual de la
industria, i la felicidad del mayor número.
Educacion.
La educacion que ha de darse a un pueblo ha de ser relativa a las
necesidades de su posicion. No se educa al pueblo de las campañas entre
nosotros, porque el conocimiento del arte de leer i escribir es escusado
para cuidar ganados por ejemplo. Enséñase el dibujo en Francia, porque
el productor, en cualquiera ramo de industria, el miserable que hace una
caja para fósforos, necesita tener un gusto esquisito para dar formas
bellas i graciosas a todos los objetos que salen elaborados de sus
manos. Enséñase a leer, escribir, jeografía i astronomía en los
Estados-Unidos, porque hai 2000 diarios en la Union, todos sus
habitantes tienen negocios, todos compran tierras o viajan, i millares
surcan los mares como pilotos, marineros i capitanes. Enseñaríamos a
leer en Buenos-Aires para despertar la intelijencia embrutecida del
hombre de los campos; para moralizarlo por la educacion, i contener sus
pasiones indómitas; para asegurar la propiedad, amenazada por las
revueltas, i para jeneralizar la instruccion práctica que haga volver la
industria ganadera de su estravío, echándola en las vías que apoyándose
en la agricultura, sigue en todos los países cultos, ocupando ménos
terreno, i produciendo mas dinero. Mas en una estension de país, en que
las habitaciones están a largas distancias, en donde las villas son
escasas i las ciudades contadas, la educacion no podria por
imposibilidad material jeneralizarse; i lo poco que avanzase sería
destruido luego por la clase de ocupaciones que han de absorver la
existencia de las muchedumbres. Para enlazar no se necesita saber leer.
La educacion comun se ha de ligar pues, en Buenos-Aires a ramos
productivos, a quehaceres intelijentes, i a las profesiones mismas de la
vida. Digo leer, por abrazar en una sola palabra la idea de instruccion
i educacion. La educacion ademas, para ser distribuida jeneralmente, ha
de estar rentada de antemano, provista de locales donde haya de darse,
de maestros que la propaguen, i todos los buenos deseos se
esterilizarian en presencia de las dificultades de llevarlos a cabo. En
Chile en catorce años de trabajos se ha logrado educar malamente, un
niño por cada veinte que no reciben educacion, resultado codiciable
para nuestros países; medida lastimosa empero de nuestro atraso.
Los Estados-Unidos han provisto a esta necesidad con profusion
intelijente, como que palpan i tocan las saludables consecuencias. El
norte-americano en un libro, un lápiz i una carta jeográfica o marítima,
tiene todos los instrumentos necesarios para llegar a la fortuna,
esplotando la tierra, surcando los mares, inventando o aplicando
mecanismos, acometiendo en fin vastas empresas, concebidas por una
intelijencia audaz, a la par que segura de sus propios recursos. El
Congreso da a cada territorio, que se erije en estado, como dote,
quinientos mil acres de tierra para fundar sus escuelas. Al mensurarse
para la venta las tierras baldias, de cada treinta i seis lotes se
reserva uno en el interior de un cuadrado de dos leguas de frente para
las escuelas. Cuando en 1836 hubo en el tesoro de la Union un sobrante
de treinta i mas millones de duros, el Congreso lo repartió entre los
Estados segun su poblacion, para que con sus réditos costeasen escuelas.
Los millonarios que mueren sin sucesion, o poseen demasiado para dejar
abundantemente establecidos a sus hijos, legan cuantiosas sumas para
fomento de la educacion, como Girard que legó tres millones para la
fundacion de un colejio en Filadelfia; Lowell doscientos cincuenta mil
en Boston para dar _lecturas_ públicas sobre ciencias; Astor seiscientos
mil duros para un Biblioteca en Nueva-York, Smithson millon i medio para
el Instituto que lleva su nombre.
Base de la lei.