18 Y tentaron a Dios en su corazón, pidiendo comida al gusto de su alma.

19 Y hablaron contra Dios, diciendo: ¿Podrá Dios ponernos mesa en el desierto? 20 He aquí ha herido la peña, y corrieron aguas, y arroyos salieron ondeando: ¿Podrá también dar pan? ¿Aparejará carne a su pueblo?

21 Por tanto oyó el SEÑOR, y se enojó; se encendió el fuego contra Jacob, y el furor subió también contra Israel;

22 por cuanto no habían creído a Dios, ni habían confiado de su salud.

23 Y mandó a las nubes de arriba, y abrió las puertas de los cielos,

24 e hizo llover sobre ellos maná para comer, y les dio trigo de los cielos.

25 Pan de fuertes comió el hombre; les envió comida en abundancia.

26 Movió el solano en el cielo, y trajo con su fortaleza el austro,

27 e hizo llover sobre ellos carne como polvo, y aves de alas como arena del mar.

28 Y [las] hizo caer en medio de su campamento, alrededor de sus tiendas.

29 Y comieron, y se llenaron bien; les cumplió pues su deseo.

30 No habían quitado de sí su deseo, aun [estaba] su vianda en su boca,

31 cuando vino sobre ellos el furor de Dios, y mató los más robustos de ellos, y derribó los escogidos de Israel.

32 Con todo esto pecaron aún, y no dieron crédito a sus maravillas.

33 Consumió [por tanto] sus días en vanidad, y sus años en tribulación.

34 Si los mataba, entonces le buscaban; y se convertían, y buscaban a Dios de mañana.

35 Y se acordaban que Dios [era] su refugio, y el Dios Alto su redentor.

36 Mas le lisonjeaban con su boca, y con su lengua le mentían,

37 pues sus corazones no [eran] rectos con él, ni estuvieron firmes en su pacto.

38 Pero él, misericordioso, perdonaba la maldad, y no [los] destruyó; y abundó [su misericordia] para apartar su ira, y no despertó toda su ira.

39 Y se acordó que eran carne; soplo que va y no vuelve.

40 ¡Cuántas veces lo ensañaron en el desierto, lo enojaron en la soledad!

41 Y volvían, y tentaban a Dios, y ponían límite al Santo de Israel.

42 No se acordaron de su mano, del día que los redimió de angustia;

43 cuando puso en Egipto sus señales, y sus maravillas en el campo de Zoán;

44 y volvió sus ríos en sangre, y sus corrientes para que no bebiesen.

45 Envió entre ellos enjambres [de moscas] que los comían, y ranas que los destruyeron.

46 Dio también al pulgón sus frutos, y sus trabajos a la langosta.

47 Sus viñas destruyó con granizo, y sus higuerales con piedra;

48 y entregó al pedrisco sus bestias, y al fuego sus ganados.

49 Envió sobre ellos el furor de su saña; ira, enojo, angustia, y ángeles malos.

50 Dispuso el camino a su furor; no eximió el alma de ellos de la muerte, sino que entregó su vida a la mortandad.

51 E hirió a todo primogénito en Egipto, las primicias de las fuerzas en las tiendas de Cam.

52 Hizo salir a su pueblo como ovejas, y los llevó por el desierto, como un rebaño.

53 Y los pastoreó con seguridad, que no tuvieron miedo; y el mar cubrió a sus enemigos.

54 Los metió después en los términos de su santidad, en este monte que ganó su mano derecha.

55 Y echó los gentiles de delante de ellos, y les repartió una herencia con cuerdas; e hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel.

56 Mas tentaron y enojaron al Dios Altísimo, y no guardaron sus testimonios;

57 sino que se volvieron, y se rebelaron como sus padres; se volvieron como arco engañoso.

58 Y le enojaron con sus [lugares] altos, y le provocaron a celo con sus esculturas.

59 [Lo] oyó Dios, y se enojó, y en gran manera aborreció a Israel.

60 Por esta causa dejó el tabernáculo de Silo, la tienda [en que] habitó entre los hombres;

61 y dio en cautividad su fortaleza, y su gloria en mano del enemigo.

62 Entregó también su pueblo a cuchillo, y se airó contra su heredad.

63 El fuego devoró sus jóvenes, y sus vírgenes no fueron loadas [en cantos nupciales].

64 Sus sacerdotes cayeron a cuchillo, y sus viudas no [se] lamentaron.

65 Entonces despertó el Señor a la manera del que ha dormido, como un valiente que grita [a causa] del vino:

66 e hirió a sus enemigos en las partes posteriores; les dio perpetua afrenta.

67 Y aborreció la tienda de José, y no escogió la tribu de Efraín.

68 Sino que escogió la tribu de Judá, el monte de Sion, al cual amó.

69 Y edificó su santuario a manera de eminencia, como la tierra que cimentó para siempre.

70 Y eligió a David su siervo, y lo tomó de las majadas de las ovejas;

71 de tras las paridas lo trajo, para que apacentase a Jacob su pueblo, y a Israel su heredad.

72 Y los apacentó con entereza de su corazón; y los pastoreó con la pericia de sus manos.

CAPÍTULO 79

1 Salmo de Asaf. Oh Dios, vinieron los gentiles a tu heredad; contaminaron el templo de tu santidad; pusieron a Jerusalén en montones.

2 Dieron los cuerpos de tus siervos por comida a las aves de los cielos; la carne de los tuyos a las bestias de la tierra.

3 Derramaron su sangre como agua en los alrededores de Jerusalén; y no [hubo quién] los enterrase.

4 Somos afrentados de nuestros vecinos, escarnecidos y burlados de los que [están] en nuestros alrededores.

5 ¿Hasta cuándo, oh SEÑOR? ¿Has de estar airado para siempre? ¿Arderá como fuego tu celo?

6 Derrama tu ira sobre los gentiles que no te conocen, y sobre los reinos que no invocan tu Nombre.

7 Porque han consumido a Jacob, y su morada han asolado.

8 No recuerdes contra nosotros las iniquidades antiguas; anticípanos pronto tus misericordias, porque estamos muy pobres.

9 Ayúdanos, oh Dios, salud nuestra, por la honra de tu Nombre; y líbranos, y purga nuestros pecados por causa de tu Nombre.

10 Porque dirán los gentiles: ¿Dónde [está] su Dios? Sea notorio en los gentiles, delante de nuestros ojos, la venganza de la sangre de tus siervos, [que se ha] derramado.

11 Entre delante de ti el gemido de los presos; conforme a la grandeza de tu brazo preserva a los sentenciados a muerte.

12 Y devuelve a nuestros vecinos en su seno siete tantos de su deshonra, con que te han deshonrado, oh SEÑOR.

13 Y nosotros, pueblo tuyo, y ovejas de tu prado, te alabaremos para siempre; por generación y generación cantaremos tus alabanzas.

CAPÍTULO 80

1 Al Vencedor: sobre Sosanim: testimonio de Asaf: Salmo. Oh Pastor de Israel, escucha; [tú] que pastoreas como a ovejas a José, que estás entre querubines, resplandece.

2 Despierta tu valentía delante de Efraín, y de Benjamín, y de Manasés, y ven a salvarnos.

3 Oh Dios, haznos tornar; y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

4 SEÑOR, Dios de los ejércitos, ¿Hasta cuándo humearás tú [contra] la oración de tu pueblo?

5 Les diste a comer pan de lágrimas, y les diste a beber lágrimas con medida.

6 Nos pusiste por contienda a nuestros vecinos; y nuestros enemigos se burlan [de nosotros] entre sí.

7 Oh Dios de los ejércitos, haznos tornar; y haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

8 Hiciste venir una vid desde Egipto; echaste los gentiles, y la plantaste.

9 Limpiaste [sitio] delante de ella, e hiciste arraigar sus raíces, y llenó la tierra.

10 Los montes fueron cubiertos de su sombra; y sus ramas [como] cedros de Dios.

11 Envió sus ramas hasta el mar, y hasta el río sus renuevos.

12 ¿Por qué aportillaste sus vallados, y la vendimian todos los que pasan por el camino?

13 La estropeó el puerco montés, y la pació la bestia del campo.

14 Oh Dios de los ejércitos, vuelve ahora; mira desde el cielo, y ve, y visita esta vid,

15 y la viña que tu diestra plantó, y sobre el renuevo que corroboraste para ti.

16 Quemada a fuego [está], y talada; perezcan por la reprensión de tu rostro.

17 Sea tu mano sobre el varón de tu diestra, sobre el hijo del hombre que corroboraste para ti.

18 Así no nos volveremos de ti; nos darás vida, e invocaremos tu Nombre.

19 Oh SEÑOR, Dios de los ejércitos, haznos tornar; haz resplandecer tu rostro, y seremos salvos.

CAPÍTULO 81

1 Al Vencedor: sobre Gitit: Salmo de Asaf. Cantad a Dios, fortaleza nuestra; al Dios de Jacob celebrad con júbilo.

2 Tomad la canción, y tañed el adufe, el arpa de alegría con el salterio.

3 Tocad la trompeta en la nueva luna, en el tiempo señalado, en el día de nuestra fiesta solemne.

4 Porque estatuto [es] de Israel, ordenanza del Dios de Jacob.

5 Por testimonio en José lo ha constituido, cuando salió por la tierra de Egipto; [donde] oí lenguaje que no entendía.

6 Aparté su hombro de debajo de la carga; sus manos se quitaron [de hacer obras] de barro.

7 En la calamidad clamaste, y [yo] te libré; te respondí en el secreto del trueno; te probé sobre las aguas de Meriba. (Selah.)

8 Oye, pueblo mío y te protestaré. Israel, si me oyeres,

9 no habrá en ti dios ajeno, ni te encorvarás a dios extraño.

10 Yo [soy] el SEÑOR tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; abre tu boca, y [yo] la llenaré.

11 Mas mi pueblo no oyó mi voz, e Israel no me quiso a mí.

12 Los dejé por tanto a la dureza de su corazón; caminaron en sus consejos.

13 ¡Oh, si mi pueblo me oyera, si Israel anduviera en mis caminos!

14 En [una] nada derribara [yo] sus enemigos, y volviera mi mano sobre sus adversarios.

15 Los aborrecedores del SEÑOR se le hubieran sometido; y el tiempo de ellos fuera para siempre.

16 Y [Dios] les hubiera sustentado con lo mejor del trigo; y de miel de la piedra te hubiera saciado.

CAPÍTULO 82

1 Salmo de Asaf. Dios está en la congregación de los poderosos; en medio de los dioses juzga.

2 ¿Hasta cuándo juzgaréis injustamente, y aceptaréis las personas de los impíos? (Selah.)

3 Haced derecho al pobre y al huérfano; haced justicia al pobre y al menesteroso.

4 Librad al pobre y al menesteroso; libradlo de mano de los impíos.

5 No saben, no entienden, andan en tinieblas; vacilan todos los cimientos de la tierra.

6 Yo dije: Vosotros [sois] dioses. Y todos vosotros hijos del Altísimo.

7 Pero como hombres moriréis. Y caeréis como cualquiera de los tiranos.

8 Levántate, oh Dios, juzga la tierra; porque tú heredarás todos los gentiles.

CAPÍTULO 83

1 Canción: Salmo de Asaf. Oh Dios, no guardes silencio; no calles, oh Dios, ni te estés quieto.

2 Porque he aquí que braman tus enemigos; y tus aborrecedores han alzado cabeza.

3 Sobre tu pueblo han consultado astuta y secretamente, y han entrado en consejo contra tus escondidos.

4 Han dicho: Venid, y cortémoslos de ser pueblo, y no haya más memoria del nombre de Israel.

5 Por esto han conspirado de corazón a una, contra ti han hecho liga;

6 las tiendas de los idumeos y de los ismaelitas, Moab y los agarenos;

7 Gebal, Amón, y Amalec; Palestina con los habitadores de Tiro.

8 También el assur se ha juntado con ellos; Son por brazo a los hijos de Lot. (Selah.)

9 Hazles como a Madián; Como a Sísara, como a Jabín en el arroyo de Cisón;

10 [que] perecieron en Endor, fueron hechos muladar de la tierra.

11 Pon a ellos [y] a sus capitanes como a Oreb y como a Zeeb; como a Zeba y como a Zalmuna, a todos sus príncipes;

12 que han dicho: Heredemos para nosotros las moradas de Dios.

13 Dios mío, ponlos como a torbellino; como a hojarascas delante del viento.

14 Como fuego que quema el monte, como llama que abrasa las breñas.

15 Persíguelos así con tu tempestad, y asómbralos con tu torbellino.

16 Llena sus rostros de vergüenza; y busquen tu Nombre, oh SEÑOR.

17 Sean afrentados y turbados para siempre; y sean deshonrados, y perezcan.

18 Y conozcan que tu nombre [es] el SEÑOR; [tú] solo Altísimo sobre toda la tierra.

CAPÍTULO 84

1 Al Vencedor: sobre Gitit: A los hijos de Coré. Salmo. ¡Cuán amables son tus moradas, oh SEÑOR de los ejércitos!

2 Codicia y aun ardientemente desea mi alma los atrios del SEÑOR; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.

3 Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para sí, donde ponga sus pollos en tus altares, oh SEÑOR de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío.

4 Dichosos los que habitan en tu Casa; perpetuamente te alabarán (Selah.)

5 Dichoso el hombre que tiene su fortaleza en ti; en cuyo corazón [están] tus caminos.

6 Cuando pasaren por el valle de Abaca lo tornarán [en] fuente, la lluvia también llenará las cisternas.

7 Irán en gran multitud y en orden, verán a Dios en Sion.

8 SEÑOR Dios de los ejércitos, oye mi oración; escucha, oh Dios de Jacob (Selah.)

9 Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro de tu Ungido.

10 Porque mejor [es] un día en tus atrios que mil [fuera de ellos]; escogí antes estar a la puerta en la Casa de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.

11 Porque sol y escudo [nos es] el SEÑOR Dios; gracia y gloria dará el SEÑOR; no quitará el bien a los que andan en integridad.

12 SEÑOR de los ejércitos, dichoso el hombre que confía en ti.

CAPÍTULO 85

1 Al Vencedor: A los hijos de Coré. Salmo. Fuiste propicio a tu tierra, oh SEÑOR; volviste la cautividad de Jacob.

2 Perdonaste la iniquidad de tu pueblo; cubriste todos los pecados de ellos. (Selah.)

3 Quitaste toda tu saña; te volviste de la ira de tu furor.

4 Vuélvenos, oh Dios, salud nuestra, y haz cesar tu ira de [sobre] nosotros.

5 ¿Estarás enojado contra nosotros para siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en generación?

6 ¿No volverás tú a darnos vida, y tu pueblo se alegrará en ti?

7 Muéstranos, oh SEÑOR, tu misericordia, y danos tu salud.

8 Escucharé lo que hablará Dios el SEÑOR; porque hablará paz a su pueblo y a sus santos, para que no se conviertan [otra vez] a la locura.

9 Ciertamente cercana [está] su salud a los que le temen; para que habite la gloria en nuestra tierra.

10 La misericordia y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron.

11 La verdad reverdecerá de la tierra; y la justicia mirará desde los cielos.

12 El SEÑOR dará también el bien; y nuestra tierra dará su fruto.

13 La justicia irá delante de él; y pondrá sus pasos en camino.

CAPÍTULO 86

1 Oración de David. Inclina, oh SEÑOR, tu oído, y óyeme; porque estoy pobre y menesteroso.

2 Guarda mi alma, porque soy misericordioso; salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía.

3 Ten misericordia de mí, oh SEÑOR; porque a ti clamo cada día.

4 Alegra el alma de tu siervo; porque a ti, oh Señor, levanto mi alma.

5 Porque tú, Señor, [eres] bueno y perdonador, y grande en misericordia para con todos los que te invocan.

6 Escucha, oh SEÑOR, mi oración, y está atento a la voz de mis ruegos.

7 En el día de mi angustia te llamaré; porque [tú] me respondes.

8 Oh Señor, ninguno hay como tú entre los dioses, ni hay otro que haga tus obras.

9 Todos los gentiles que hiciste vendrán y se humillarán delante de ti, Señor; y glorificarán tu Nombre.

10 Porque tú [eres] grande, y hacedor de maravillas; tú solo [eres] Dios.

11 Enséñame, oh SEÑOR, tu camino; caminaré [yo] en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre.

12 Te alabaré, oh SEÑOR Dios mío, con todo mi corazón; y glorificaré tu Nombre para siempre.

13 Porque tu misericordia [es] grande sobre mí; y has librado mi alma del hoyo profundo.

14 Oh Dios, soberbios se levantaron contra mí, y conspiración de fuertes ha buscado mi alma, y no te pusieron delante de sí.

15 Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento para la ira, y grande en misericordia y verdad;

16 mira en mi, y ten misericordia de mí; da fortaleza tuya a tu siervo, y guarda al hijo de tu sierva.

17 Haz conmigo señal para bien, y véanla los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú, SEÑOR, me ayudaste, y me consolaste.

CAPÍTULO 87

1 A los hijos de Coré: Salmo de Canción. Su cimiento [es] en montes de santidad.

2 El SEÑOR ama las puertas de Sion más que todas las moradas de Jacob.

3 Cosas ilustres son dichas de ti, ciudad de Dios. (Selah.)

4 [Yo] me acordaré de Rahab y de Babilonia entre los que me conocen; he aquí Palestina, y Tiro, con Etiopía; éste nació allá.

5 Y de Sion se dirá; este y aquel varón es nacido en ella; y el mismo Altísimo la fortificará.

6 El SEÑOR contará al inscribir a los pueblos: Este nació allí. (Selah.)

7 Y cantores y músicos con flautas [en ella dirán]: Todas mis fuentes [están] en ti.

CAPÍTULO 88

1 Canción de Salmo: a los hijos de Coré: al Vencedor: para cantar sobre Mahalat; Masquil de Hemán [el] ezraíta. [Oh] SEÑOR, Dios de mi salud, día y noche clamo delante de ti.

2 Entre mi oración en tu presencia; inclina tu oído a mi clamor.

3 Porque mi alma está harta de males, y mi vida ha llegado a la sepultura.

4 Soy contado con los que descienden al hoyo, soy como hombre sin fuerza;

5 librado entre los muertos. Como los muertos que duermen en el sepulcro, que no te acuerdas más de ellos, y que son cortados de tu mano.

6 Me has puesto en el hoyo profundo, en tinieblas, en honduras.

7 Sobre mí se ha acostado tu ira, y [me] has afligido con todas tus ondas. (Selah.)

8 Has alejado de mí mis conocidos; me has puesto por abominación a ellos; estoy encerrado, y no saldré.

9 Mis ojos enfermaron a causa de mi aflicción; te he llamado, oh SEÑOR, cada día he extendido a ti mis manos.

10 ¿Harás [tú] milagro a los muertos? ¿Se levantarán los muertos para alabarte? (Selah.)

11 ¿Será contada en el sepulcro tu misericordia, [o] tu verdad en la perdición?

12 ¿Será conocida en las tinieblas tu maravilla, y tu justicia en la tierra del olvido?

13 Mas yo a ti he clamado, oh SEÑOR; y de mañana te previno mi oración.

14 ¿Por qué, oh SEÑOR, desechas mi alma? ¿Por qué escondes tu rostro de mí?

15 Yo [soy] pobre y menesteroso; desde la juventud he llevado tus temores, he estado medroso.

16 Sobre mí han pasado tus iras; tus espantos me han cortado.

17 Me han rodeado como aguas de continuo; me han cercado a una.

18 Has alejado de mí al amigo y al compañero; [y] mis conocidos [has puesto] en la tiniebla.

CAPÍTULO 89

1 Masquil de Etán ezraíta. Las misericordias del SEÑOR cantaré perpetuamente; en generación y generación haré notoria tu verdad con mi boca.

2 Porque dije: Para siempre será edificada misericordia en los cielos; en ellos afirmarás tu verdad.

3 Hice alianza con mi escogido; juré a David mi siervo, [diciendo]:

4 Para siempre confirmaré tu simiente, y edificaré tu trono por todas las generaciones. (Selah.)

5 Y celebrarán los cielos tu maravilla, oh SEÑOR; tu verdad también en la congregación de los santos.

6 Porque ¿quién en los cielos se igualará con el SEÑOR? ¿[Quién] será semejante al SEÑOR entre los hijos de los poderosos?

7 Dios terrible en la grande congregación de los santos, y formidable sobre todos sus alrededores.

8 Oh SEÑOR, Dios de los ejércitos, ¿Quién como tú? FUERTE-JAH, Rodeado de tu verdad.

9 Tú dominas sobre la soberbia del mar; cuando se levantan sus ondas, tú las sosiegas.

10 Tú quebrantaste a Egipto como [a un] muerto; con el brazo de tu fortaleza esparciste a tus enemigos.

11 Tuyos [son] los cielos, tuya también la tierra; el mundo y su plenitud, tú lo fundaste.

12 Al aquilón y al austro tú [los] creaste; [el] Tabor y [el] Hermón en tu Nombre cantarán.

13 Tuyo [es] el brazo con valentía; fuerte es tu mano, ensalzada tu diestra.

14 Justicia y juicio son la compostura de tu trono; misericordia y verdad van delante de tu rostro.

15 Dichoso el pueblo que sabe jubilar; andarán, oh SEÑOR, a la luz de tu rostro.

16 En tu Nombre se alegrarán cada día; y en tu justicia se ensalzarán.

17 Porque tú [eres] la gloria de su fortaleza; y por tu [buena] voluntad ensalzarás nuestro cuerno.

18 Porque el SEÑOR [es] nuestro escudo; y nuestro rey [es] el Santo de Israel.

19 Entonces hablaste en visión a tu santo, y dijiste: [Yo] he puesto el socorro sobre [uno que es] valiente; he ensalzado un escogido de mi pueblo. 20 Hallé a David mi siervo; lo ungí con el aceite de mi santidad.

21 Que mi mano será firme con él, mi brazo también lo fortificará.

22 No lo sujetará enemigo, ni hijo de iniquidad lo quebrantará.

23 Mas [yo] quebrantaré delante de él a sus enemigos, y heriré a sus aborrecedores.

24 Y mi verdad y mi misericordia [serán] con él; y en mi nombre será ensalzado su cuerno.

25 [Asimismo] pondré su mano en el mar, y en los ríos su diestra.

26 El me llamará: Mi padre [eres] tú, mi Dios, y la roca de mi salud.

27 Yo también le pondré [por] primogénito, alto sobre los reyes de la tierra.

28 Para siempre le conservaré mi misericordia; y mi alianza será firme con él.

29 Y pondré su simiente para siempre, y su trono como los días de los cielos.

30 Si dejaren sus hijos mi ley, y no anduvieren en mis juicios;

31 si profanaren mis estatutos, y no guardaren mis mandamientos;

32 entonces visitaré con vara su rebelión, y con azotes sus iniquidades.

33 Mas no quitaré de él mi misericordia, ni falsearé mi verdad.

34 No profanaré mi pacto, ni mudaré lo que ha salido de mis labios.

35 Una vez he jurado por mi santidad, no mentiré a David.

36 Su simiente será para siempre, y su trono como el sol delante de mí.

37 Como la luna será firme para siempre, y como un testigo fiel en el cielo. (Selah.)

38 Mas tú desechaste y menospreciaste a tu Ungido; y te has airado [con él].

39 Rompiste el pacto de tu siervo; has profanado su corona hasta la tierra.

40 Aportillaste todos sus vallados; has quebrantado sus fortalezas.

41 Lo saquean todos los que pasaron por el camino; es oprobio a sus vecinos.

42 Has ensalzado la diestra de sus enemigos; has alegrado a todos sus adversarios.

43 Embotaste asimismo el filo de su espada, y no lo levantaste en la batalla.

44 Hiciste cesar su claridad, y echaste su trono por tierra.

45 Has acortado los días de su juventud; le has cubierto de afrenta. (Selah.)

46 ¿Hasta cuándo, oh SEÑOR? ¿Te esconderás para siempre? ¿Arderá [para siempre] tu ira como el fuego?

47 Acuérdate de cuán [corto] sea mi tiempo. ¿Por qué creaste [sujetos] a vanidad a todos los hijos del hombre?

48 ¿Qué hombre vivirá y no verá muerte? ¿Librarás su alma del poder del sepulcro? (Selah.)

49 Señor, ¿dónde [están] tus antiguas misericordias? Has jurado a David por tu verdad.

50 Señor, acuérdate del oprobio de tus siervos; [oprobio que] llevo yo en mi seno de muchos pueblos.

51 Porque tus enemigos, oh SEÑOR, han deshonrado, porque tus enemigos han deshonrado los pasos de tu Ungido.

52 Bendito [sea] el SEÑOR para siempre. Amén, y Amén.

CAPÍTULO 90

1 Oración de Moisés Varón de Dios. Señor, tú nos has sido refugio en generación y en generación.

2 Antes que naciesen los montes y formases la tierra y el mundo, y desde el siglo y hasta el siglo, tú [eres] Dios.

3 Vuelves al hombre hasta ser quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres.

4 Porque mil años delante de tus ojos, [son] como el día de ayer, que pasó, y [como] la vela de la noche.

5 Los haces pasar como avenida de aguas; son [como] sueño; a la mañana está fuerte como la yerba,

6 [que] a la mañana florece, y crece; a la tarde es cortada, y se seca.

7 Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira somos conturbados.

8 Pusiste nuestras maldades delante de ti, nuestros yerros a la lumbre de tu rostro.

9 Porque todos nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos nuestros años según la palabra.

10 Los días de nuestra edad son setenta años; y de los más valientes, ochenta años, y su fortaleza [es] molestia y trabajo; porque es cortado presto, y volamos.

11 ¿Quién conoce la fortaleza de tu ira? Que tu ira no es menor que nuestro temor.

12 Para contar nuestros días haznos saber así, y traeremos al corazón sabiduría.

13 Vuélvete [a nosotros], oh SEÑOR: ¿hasta cuándo? Y aplácate para con tus siervos.

14 Sácianos de mañana de tu misericordia; y cantaremos, y nos alegraremos todos nuestros días.

15 Alégranos conforme a los días que nos afligiste, y los años [en] que vimos [el] mal.

16 Aparezca en tus siervos tu obra, y tu gloria sobre sus hijos.

17 Y sea la hermosura del SEÑOR nuestro Dios sobre nosotros; y enderezca sobre nosotros la obra de nuestras manos, la obra de nuestras manos enderezca.

CAPÍTULO 91

1 El que habita en el escondedero del Altísimo, morará bajo la sombra del Omnipotente.

2 Dirá al SEÑOR: Esperanza mía, y castillo mío; mi Dios, me aseguraré en él.

3 Y él te librará del lazo del cazador; de la mortandad que todo asuela.

4 Con su ala te cubrirá, y debajo de sus alas estarás seguro; escudo y adarga [es] su verdad.

5 No tendrás temor de espanto nocturno, [ni] de saeta que vuele de día;

6 [ni] de pestilencia que ande en oscuridad, [ni] de mortandad que destruya al mediodía.

7 Caerán a tu lado mil, y diez mil a tu diestra; [pero] a ti no llegará.

8 Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos.

9 Porque tú, oh SEÑOR, [eres] mi esperanza; y al Altísimo has puesto [por] tu habitación,

10 no se ordenará para ti mal, ni plaga tocará tu morada.

11 Porque a sus ángeles mandará [acerca] de ti, que te guarden en todos tus caminos.

12 En las manos te llevarán, para que tu pie no tropiece en piedra.

13 Sobre el león y el basilisco pisarás; hollarás al cachorro del león, y al dragón.

14 Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, [yo] también lo libraré; lo pondré en alto, por cuanto ha conocido mi Nombre.

15 Me invocará, y [yo] le responderé; con él [estaré] yo en la angustia; lo libraré, y le glorificaré.

Sagradas Escrituras Version Antigua · 第 81 / 160 段