35 No hagáis agravio en juicio, en medida [de tierra], ni en peso, ni en otra medida.

36 Balanzas justas, pesas justas, efa justo, e hin justo tendréis. Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto.

37 Guardad pues todos mis estatutos, y todos mis derechos, y ponedlos por obra. Yo [soy] el SEÑOR.

CAPÍTULO 20

1 Y habló el SEÑOR a Moisés diciendo:

2 Dirás asimismo a los hijos de Israel: Cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que peregrinan en Israel, que diere de su simiente a Moloc, de seguro morirá; el pueblo de la tierra lo apedreará con piedras.

3 Y yo pondré mi rostro contra el tal varón, y lo cortaré de entre su pueblo; por cuanto dio de su simiente a Moloc, contaminando mi santuario, y ensuciando mi santo nombre.

4 Y si escondiere el pueblo de la tierra sus ojos de aquel varón que hubiere dado de su simiente a Moloc, para no matarle,

5 entonces yo pondré mi rostro contra aquel varón, y contra su familia, y le cortaré de entre su pueblo, con todos los que fornicaron en pos de él, prostituyéndose en pos de Moloc.

6 Y la persona que atendiere a encantadores o adivinos, para prostituirse tras [de] ellos, [yo] pondré mi rostro contra la tal persona, y la cortaré de entre su pueblo.

7 Santificaos, pues, y sed santos, porque yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

8 Y guardad mis estatutos, y ponedlos por obra. Yo [soy] el SEÑOR que os santifico.

9 Porque varón que maldijere a su padre o a su madre, de cierto morirá; a su padre o a su madre maldijo; su sangre [será] sobre él.

10 Y el varón que adulterare con la mujer de otro, [el] que cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, indefectiblemente morirá el adúltero y la adúltera.

11 Y cualquiera que se echare con la mujer de su padre, la desnudez de su padre descubrió; ambos morirán; su sangre [será] sobre ellos.

12 Y cualquiera que durmiere con su nuera, ambos morirán; hicieron mistura; su sangre [será] sobre ellos.

13 Y cualquiera que tuviere ayuntamiento con macho como con mujer, abominación hicieron; ambos morirán; su sangre será sobre ellos.

14 Y el que tomare mujer y a la madre de ella, comete vileza; quemarán en fuego a él y a ellas, para que no haya vileza entre vosotros.

15 Y cualquiera que tuviere cópula con bestia, morirá; y mataréis a la bestia.

16 Y la mujer que se acercare a algún animal, para tener ayuntamiento con él, a la mujer y al animal matarás; morirán infaliblemente; su sangre [será] sobre ellos.

17 Y cualquiera que tomare a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, y viere su desnudez, y ella viere la suya, cosa es execrable; por tanto serán muertos a ojos de los hijos de su pueblo; descubrió la desnudez de su hermana; su pecado llevará.

18 Y cualquiera que durmiere con mujer menstruosa, y descubriere su desnudez, su fuente descubrió, y ella descubrió la fuente de su sangre; ambos serán cortados de entre su pueblo.

19 La desnudez de la hermana de tu madre, o de la hermana de tu padre, no descubrirás; por cuanto descubrió su parienta, su iniquidad llevarán. 20 Y cualquiera que durmiere con la mujer del hermano de su padre, la desnudez del hermano de su padre descubrió; su pecado llevarán; morirán sin hijos.

21 Y el que tomare la mujer de su hermano, es suciedad; la desnudez de su hermano descubrió; sin hijos serán.

22 Guardad, pues, todos mis estatutos y todos mis derechos, y ponedlos por obra; y no os vomitará la tierra, en la cual yo os introduzco para que habitéis en ella.

23 Y no andéis en las prácticas de los gentiles que yo echaré de delante de vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominación.

24 Pero a vosotros os he dicho: Vosotros poseeréis la tierra de ellos, y yo os la daré para que la poseáis por heredad, tierra que fluye leche y miel. Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios, que os he apartado de los pueblos.

25 Por tanto, vosotros haréis diferencia entre animal limpio e inmundo, y entre ave inmunda y limpia; y no ensuciéis vuestras personas en los animales, ni en las aves, ni en ninguna cosa que [se] va arrastrando por la tierra, las cuales os he apartado por inmundas.

26 Habéis, pues, de serme santos, porque yo el SEÑOR soy santo, y os he apartado de los pueblos, para que seáis míos.

27 Y el hombre o la mujer en quienes hubiere espíritu pitónico o de adivinación, morirán; los apedrearán con piedras; su sangre [será] sobre ellos.

CAPÍTULO 21

1 Y el SEÑOR dijo a Moisés: Habla a los sacerdotes hijos de Aarón, y diles [que] no se contaminen por un muerto en sus pueblos.

2 Mas por su pariente cercano a sí, por su madre, o por su padre, o por su hijo, o por su hermano,

3 o por su hermana virgen, a él cercana, la cual no haya tenido marido, por ella se contaminará.

4 No se contaminará, [por] el príncipe en su pueblo, ensuciándose.

5 No harán calva en su cabeza, ni raerán la punta de su barba, ni en su carne harán rasguños.

6 Santos serán a su Dios, y no ensuciarán el nombre de su Dios; porque los fuegos del SEÑOR, el pan de su Dios ofrecen; por tanto serán santos.

7 Mujer ramera o infame no tomarán; ni tomarán mujer repudiada de su marido; porque [el sacerdote] es santo a su Dios.

8 Y lo santificarás, porque el pan de tu Dios ofrece; santo será a ti, porque santo [soy] yo el SEÑOR vuestro santificador.

9 Y la hija del varón sacerdote, si comenzare a fornicar, a su padre contamina; quemada será en fuego.

10 Y el sumo sacerdote entre sus hermanos, sobre cuya cabeza fue derramado el aceite de la unción, y [que] fue consagrado para vestir las vestimentas, no descubrirá su cabeza, ni romperá sus vestidos;

11 ni entrará a alguna persona muerta, ni por su padre, o por su madre se contaminará.

12 Ni saldrá del santuario, ni ensuciará el santuario de su Dios; porque la corona del aceite de la unción de su Dios está sobre él. Yo [soy] el SEÑOR.

13 Y tomará él mujer con su virginidad.

14 Viuda, o repudiada, o infame, o ramera, éstas no tomará; mas tomará virgen de su pueblo por mujer.

15 Y no ensuciará su simiente en su pueblo; porque yo el SEÑOR [soy] el que los santifico.

16 Y el SEÑOR habló a Moisés, diciendo:

17 Habla a Aarón, y dile: El varón de tu simiente en sus generaciones, en el cual hubiere falta, no se acercará para ofrecer el pan de su Dios.

18 Porque ningún varón en el cual hubiere falta, se acercará: varón ciego, o cojo, o falto, o sobrado,

19 o varón en el cual hubiere quebradura de pie o quebradura de mano, 20 o jorobado, o lagañoso, o que tuviere nube en el ojo, o [que tuviere] sarna, o empeine, o testículo atrofiado.

21 Ningún varón de la simiente de Aarón sacerdote, en el cual hubiere falta, se acercará para ofrecer las ofrendas encendidas del SEÑOR. [Hay] falta en él; no se acercará a ofrecer el pan de su Dios.

22 El pan de su Dios, de lo santísimo y de las cosas santificadas, comerá.

23 Pero no entrará del velo adentro, ni se acercará al altar, por cuanto hay falta en él; y no ensuciará mi santuario, porque yo el SEÑOR [soy] el que los santifico.

24 Y Moisés habló [esto] a Aarón, y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel.

CAPÍTULO 22

1 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

2 Di a Aarón y a sus hijos, que se abstengan de las santificaciones de los hijos de Israel, y que no ensucien mi santo nombre en lo que ellos me santifican. Yo [soy] el SEÑOR.

3 Diles: Todo varón de toda vuestra simiente en vuestras generaciones que llegare a las santificaciones, que los hijos de Israel santifican al SEÑOR, teniendo inmundicia sobre sí, de delante de mí será cortada su alma. Yo [soy] el SEÑOR.

4 Cualquier varón de la simiente de Aarón que fuere leproso, o padeciere flujo de simiente, no comerá de las santificaciones hasta que esté limpio; y el que tocare cualquiera cosa inmunda de mortecino, o el varón del cual hubiere salido derramamiento de semen;

5 o el varón que hubiere tocado cualquier reptil, por el cual será inmundo, u hombre por el cual venga a ser inmundo, conforme a cualquiera inmundicia suya;

6 la persona que lo tocare, será inmunda hasta la tarde, y no comerá de las santificaciones, antes que haya lavado su carne con agua.

7 Y cuando el sol se pusiere, será purificado; y después comerá de las santificaciones, porque su pan es.

8 Mortecino ni despedazado [por fiera] no comerá, para contaminarse en ello. Yo [soy] el SEÑOR.

9 Guarden, pues, mi observancia, y no lleven pecado por ello, y mueran por ello cuando la profanaren. Yo soy el SEÑOR que los santifico.

10 Ningún extraño comerá santificación; el huésped del sacerdote, ni el jornalero, no comerá santificación.

11 Mas el sacerdote, cuando comprare persona de su dinero, ésta comerá de ella, y el nacido en su casa; éstos comerán de su pan.

12 Pero la hija del sacerdote, cuando se casare con varón extraño, ella no comerá de la apartadura de las santificaciones.

13 Mas si la hija del sacerdote fuere viuda, o repudiada, y no tuviere prole, y se hubiere vuelto a la casa de su padre, como en su juventud, comerá del pan de su padre; pero ningún extraño coma de él.

14 Y el que por yerro comiere santificación, añadirá a ella su quinto, y lo dará al sacerdote con la ofrenda que comió.

15 No contaminarán, pues, las santificaciones de los hijos de Israel, las cuales apartan para el SEÑOR;

16 ni les harán llevar la iniquidad del pecado, comiendo las santificaciones de ellos. Porque yo el SEÑOR [soy] el que los santifico.

17 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

18 Habla a Aarón y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel, y diles: Cualquier varón de la Casa de Israel, o de los extranjeros en Israel, que ofreciere su ofrenda por todos sus votos, y por todas sus ofrendas voluntarias, que ofrecieren al SEÑOR en holocausto;

19 de vuestra voluntad [ofreceréis] macho sin defecto de entre las vacas, de entre los corderos, o de entre las cabras. 20 Ninguna cosa en que haya falta ofreceréis, porque no será acepto por vosotros.

21 Asimismo, cuando alguno ofreciere sacrificio de paz al SEÑOR para presentar voto, u ofreciendo voluntariamente, de vacas o de ovejas, sin tacha será acepto.

22 Ciego, o perniquebrado, o mutilado, o verrugoso, o sarnoso o roñoso, no ofreceréis éstos al SEÑOR, ni de ellos pondréis ofrenda encendida sobre el altar del SEÑOR.

23 Buey o carnero que tenga de más o de menos, [podrás] ofrecer por ofrenda voluntaria; mas por voto no será acepto.

24 Herido o magullado, roto o cortado, no ofreceréis al SEÑOR, ni en vuestra tierra lo haréis.

25 Y de mano de hijo de extranjero no ofreceréis el pan de vuestro Dios de todas estas cosas; porque su corrupción está en ellas; hay en ellas falta, no se os aceptarán.

26 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

27 El buey, o el cordero, o la cabra, cuando naciere, siete días estará mamando de su madre; mas desde el octavo día en adelante será acepto para ofrenda de sacrificio encendido al SEÑOR.

28 Y [sea] buey o carnero, no degollaréis en un día a él y a su hijo.

29 Y cuando ofreciereis sacrificio de acción de gracias al SEÑOR, de vuestra voluntad lo sacrificaréis.

30 En el mismo día se comerá; no dejaréis de él para otro día. Yo [soy] el SEÑOR.

31 Guardad pues mis mandamientos, y ponedlos por obra. Yo [soy] el SEÑOR.

32 Y no ensuciéis mi santo nombre, y [yo] me santificaré en medio de los hijos de Israel. Yo [soy] el SEÑOR que os santifico;

33 que os saqué de la tierra de Egipto, para ser vuestro Dios. Yo [soy] el SEÑOR.

CAPÍTULO 23

1 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Las fiestas del SEÑOR, a las cuales haréis convocación general de todo el pueblo, estas serán mis fiestas.

3 Seis días se trabajará, y el séptimo día será sábado de reposo, convocación santa; ninguna obra haréis; sábado es del SEÑOR en todas vuestras habitaciones.

4 Estas son las fiestas del SEÑOR, las convocaciones santas, a las cuales convocaréis en sus tiempos [determinados].

5 En el mes primero, a los catorce del mes, entre las dos tardes, pascua al SEÑOR.

6 Y a los quince días de este mes es la fiesta de los ázimos al SEÑOR; siete días comeréis ázimos.

7 El primer día tendréis santa convocación; ninguna obra servil haréis.

8 Y ofreceréis al SEÑOR siete días ofrenda encendida; el séptimo día [será] santa convocación; ninguna obra servil haréis.

9 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

10 Habla a Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra que yo os doy, y segareis su mies, traeréis al sacerdote un homer por primicia [de los primeros frutos] de vuestra siega;

11 el cual mecerá el homer delante del SEÑOR, para que seáis aceptos; el siguiente día del sábado lo mecerá el sacerdote.

12 Y el día que ofrezcáis el homer, ofreceréis un cordero de un año, sin defecto, en holocausto al SEÑOR.

13 Con su presente, dos décimas de flor de harina amasada con aceite en ofrenda encendida al SEÑOR para olor aceptable; y su libación de vino, la cuarta [parte] de un hin.

14 Y no comeréis pan, ni [grano] tostado, ni [espiga] fresca, hasta este mismo día, hasta que hayáis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo [es] por vuestras edades en todas vuestras habitaciones.

15 Y os habéis de contar desde el siguiente [día] del sábado, desde el día en que ofrecisteis el homer de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán;

16 hasta el siguiente [día] del sábado séptimo contaréis cincuenta días; entonces ofreceréis nuevo presente al SEÑOR.

17 De vuestras habitaciones traeréis [dos] panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de flor de harina, cocidos con levadura, [por] primicias al SEÑOR.

18 Y ofreceréis con el pan siete corderos de un año sin defecto, y un novillo de la vacada y dos carneros; serán holocausto al SEÑOR, con su presente y sus libaciones, en ofrenda encendida de olor [muy] aceptable al SEÑOR.

19 Ofreceréis además un macho cabrío por expiación; y dos corderos de un año en sacrificio de paz. 20 Y el sacerdote los presentará en ofrenda mecida delante del SEÑOR, con el pan de las primicias, y los dos corderos; santidad serán del SEÑOR para el sacerdote.

21 Y convocaréis en este mismo día; os será santa convocación; ninguna obra servil haréis; estatuto perpetuo en todas vuestras habitaciones por vuestras edades.

22 Y cuando segareis la mies de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu campo, ni espigarás tu siega; para el pobre, y para el extranjero la dejarás. Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

23 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

24 Habla a los hijos de Israel, y diles: En el mes séptimo, al primero del mes tendréis sábado, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación.

25 Ninguna obra servil haréis; y ofreceréis ofrenda encendida al SEÑOR.

26 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

27 Pero a los diez de este mes séptimo será el día de las expiaciones; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida al SEÑOR.

28 Ninguna obra haréis en este mismo día; porque es día de expiaciones, para reconciliaros delante del SEÑOR vuestro Dios.

29 Porque toda persona que no se afligiere en este mismo día, será cortada de su pueblo.

30 Y cualquiera persona que hiciere obra alguna en este mismo día, [yo] destruiré la tal persona de entre su pueblo.

31 Ninguna obra haréis; estatuto perpetuo será por vuestras edades en todas vuestras habitaciones.

32 Sábado de sábados será a vosotros, y afligiréis vuestras almas, [comenzando] a los nueve del mes en la tarde; de tarde a tarde reposaréis vuestro sábado.

33 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

34 Habla a los hijos de Israel, y diles: A los quince días de este mes séptimo será la fiesta de los tabernáculos al SEÑOR por siete días.

35 El primer día será santa convocación: ninguna obra servil haréis.

36 Siete días ofreceréis ofrenda encendida al SEÑOR; el octavo día tendréis santa convocación, y ofreceréis ofrenda encendida al SEÑOR; es fiesta, ninguna obra servil haréis.

37 Estas son las fiestas del SEÑOR, a las que convocaréis; santas convocaciones, para ofrecer ofrenda encendida al SEÑOR, holocausto y presente, sacrificio y libaciones, cada cosa en su tiempo;

38 además de los sábados del SEÑOR [de cada semana] y además de vuestros dones, y a más de todos vuestros votos, y además de todas vuestras ofrendas voluntarias, que daréis al SEÑOR.

39 Pero a los quince del mes séptimo, cuando hubiereis recogido el fruto de la tierra, haréis fiesta al SEÑOR por siete días; el primer día será sábado; y el octavo día también será sábado.

40 Y tomaréis el primer día [gajos] con fruto de [algún] árbol hermoso, ramos de palmas, y ramas de árboles espesos, y sauces de los arroyos; y os regocijaréis delante del SEÑOR vuestro Dios por siete días.

41 Y le haréis fiesta al SEÑOR por siete días cada año; [será] estatuto perpetuo por vuestras edades; en el mes séptimo la haréis.

42 En tabernáculos habitaréis siete días; todo natural de Israel habitará en tabernáculos;

43 para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice [yo] habitar a los hijos de Israel, cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

44 [Así] habló Moisés a los hijos de Israel de las fiestas del SEÑOR.

CAPÍTULO 24

1 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

2 Manda a los hijos de Israel que te traigan aceite de olivas claro, molido, para la luminaria, para hacer arder las lámparas de continuo.

3 Fuera del velo del testimonio, en el tabernáculo del testimonio, las aderezará Aarón desde la tarde hasta la mañana delante del SEÑOR, de continuo; estatuto perpetuo por vuestras edades.

4 Sobre el candelero limpio pondrá siempre en orden las lámparas delante del SEÑOR.

5 Y tomarás flor de harina, y cocerás de ella doce tortas; cada torta será de dos décimas.

6 Y las pondrás en dos órdenes, seis [en cada] orden, sobre la mesa limpia delante del SEÑOR.

7 Pondrás también sobre [cada] orden incienso limpio, y servirá al pan por olor, y perfume al SEÑOR.

8 Cada día de sábado lo pondrá en orden delante del SEÑOR siempre; pacto sempiterno de los hijos de Israel.

9 Y será de Aarón y de sus hijos, los cuales lo comerán en el lugar santo; porque es cosa santísima para él, de las ofrendas encendidas al SEÑOR, por fuero perpetuo.

10 En aquella sazón [el] hijo de [una] mujer israelita, el cual era hijo de [un] hombre egipcio, salió entre los hijos de Israel; y el hijo de la israelita y [un] varón de Israel riñeron en el real.

11 Y el hijo de la mujer israelita pronunció el Nombre, y maldijo; entonces le llevaron a Moisés. Y su madre se llamaba Selomit, hija de Dibri, de la tribu de Dan.

12 Y lo pusieron en la cárcel, hasta que les fuese declarado por palabra del SEÑOR.

13 Entonces el SEÑOR habló a Moisés, diciendo:

14 Saca al blasfemo fuera del real, y todos los que le oyeron pongan sus manos sobre la cabeza de él, y apedréelo toda la congregación.

15 Y a los hijos de Israel hablarás, diciendo: Cualquier varón que dijere mal a su Dios, llevará su iniquidad.

16 Y el que pronunciare el Nombre del SEÑOR, morirá; toda la congregación lo apedreará; así el extranjero como el natural, si pronunciare el Nombre, que muera.

17 Asimismo el hombre que hiere [de muerte] a cualquiera persona, que sufra la muerte.

18 Y el que hiere a algún animal ha de restituirlo, animal por animal.

19 Y el que causare lesión en su prójimo, según hizo, así le sea hecho: 20 Rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente; según la lesión que habrá hecho a otro, tal se hará a él.

21 El que hiere [algún] animal, ha de restituirlo; mas el que hiere de muerte a un hombre, que muera.

22 Un mismo derecho tendréis; como el extranjero, así será el natural; porque yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

23 Y habló Moisés a los hijos de Israel, y ellos sacaron al blasfemo fuera del real, y lo apedrearon con piedras. Y los hijos de Israel hicieron según que el SEÑOR había mandado a Moisés.

CAPÍTULO 25

1 Y el SEÑOR habló a Moisés en el monte de Sinaí, diciendo:

2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Cuando hubiereis entrado en la tierra que yo os doy, la tierra guardará reposo al SEÑOR.

3 Seis años sembrarás tu tierra, y seis años podarás tu viña, y cogerás sus frutos;

4 y el séptimo año la tierra tendrá sábado de reposo, sábado al SEÑOR; no sembrarás tu tierra, ni podarás tu viña.

5 Lo que de suyo se naciere en tu tierra segada, no lo segarás; y las uvas de tu ofrenda no vendimiarás; año de reposo será a la tierra.

6 Mas el sábado de la tierra os será para comer a ti, y a tu siervo, y a tu sierva, y a tu criado, y a tu extranjero que morare contigo;

7 y a tu animal, y a la bestia que hubiere en tu tierra, será todo el fruto de ella para comer.

8 Y te has de contar siete sábados de años, siete veces siete años; [de modo que] los días de las siete semanas de años [vendrán a] serte cuarenta y nueve años.

9 Entonces harás pasar la trompeta de jubilación en el mes séptimo a los diez del mes; el día de las expiaciones haréis pasar la trompeta por toda vuestra tierra.

10 Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores; éste os será jubileo; y volveréis cada uno a su posesión, y cada cual volverá a su familia.

11 El año de los cincuenta años os será jubileo; no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus ofrendas;

12 porque es jubileo; santo será a vosotros; el fruto de la tierra comeréis.

13 En este año de jubileo volveréis cada uno a su posesión.

14 Y cuando vendiereis algo a vuestro prójimo, o comprareis de mano de vuestro prójimo, no engañe ninguno a su hermano.

15 Conforme al número de los años después del jubileo comprarás de tu prójimo; conforme al número de los años de los frutos te venderá él a ti.

16 Conforme a la multitud de los años aumentarás el precio, y conforme a la disminución de los años disminuirás el precio; porque [según] el número [de los años] de los frutos te ha de vender él.

17 Y no engañe ninguno a su prójimo; mas tendrás temor de tu Dios; porque yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

18 Ejecutad, pues, mis estatutos, y guardad mis derechos, y ponedlos por obra, y habitaréis en la tierra seguros;

19 y la tierra dará su fruto, y comeréis hasta saciaros, y habitaréis en ella seguros. 20 Y si dijereis: ¿Qué comeremos el séptimo año? He aquí no hemos de sembrar, ni hemos de coger nuestros frutos,

21 entonces [yo] os enviaré mi bendición el sexto año, y hará fruto por tres años.

22 Y sembraréis el año octavo, y comeréis del fruto añejo; hasta el año noveno, hasta que venga su fruto comeréis del añejo.

23 Y la tierra no se venderá rematadamente, porque la tierra mía es; que vosotros peregrinos y extranjeros [sois] para conmigo.

24 Por tanto, en toda la tierra de vuestra posesión, otorgaréis redención a la tierra.

25 Cuando tu hermano empobreciere, y vendiere [algo] de su posesión, vendrá su redentor, su [pariente] mas cercano, y rescatará lo que su hermano hubiere vendido.

26 Y cuando el hombre no tuviere redentor, si alcanzare su mano, y hallare lo que basta para su rescate;

27 entonces contará los años de su venta, y pagará lo que quedare al varón a quien vendió, y volverá a su posesión.

28 Mas si no alcanzare su mano lo que basta para que vuelva a él, lo que vendió estará en poder del que lo compró hasta el año del jubileo; y al jubileo saldrá [la tierra libre], y él volverá a su posesión.

29 Y el varón que vendiere casa de morada en ciudad cercada, tendrá facultad de redimirla hasta acabarse el año de su venta; un año será el término de poderse redimir.

30 Y si no fuere rescatada dentro de un año entero, la casa que estuviere en la ciudad amurallada quedará para siempre para aquel que la compró, [y] para sus descendientes; no saldrá en el jubileo.

31 Mas las casas de las aldeas que no tienen muro alrededor, serán estimadas como un campo de tierra; tendrán redención, y saldrán en el jubileo.

32 Pero en cuanto a las ciudades de los levitas, y de las casas de las ciudades, que poseyeren, los levitas tendrán redención siempre.

33 Y el que comprare de los levitas, la venta de la casa, y de la ciudad de su posesión saldrá en el jubileo; por cuanto las casas de las ciudades de los levitas es la posesión de ellos entre los hijos de Israel.

34 Mas la tierra del ejido de sus ciudades no se venderá, porque es perpetua posesión de ellos.

35 Y cuando tu hermano empobreciere, y se acogiere a ti, tú lo recibirás; [como] peregrino y extranjero vivirá contigo.

36 No tomarás usura de él, ni aumento; mas tendrás temor de tu Dios, y tu hermano vivirá contigo.

37 No le darás tu dinero a usura, ni tus víveres a ganancia.

38 Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para daros la tierra de Canaán, para ser vuestro Dios.

39 Y cuando tu hermano empobreciere, [estando] contigo, y se vendiere a ti, no le harás servir como esclavo.

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