24 Y el sacerdote tomará el cordero de la expiación por la culpa, y el log de aceite, y lo mecerá el sacerdote como [ofrenda] mecida delante del SEÑOR;

25 luego degollará el cordero de [la expiación por] la culpa, y tomará el sacerdote de la sangre de [la expiación por] la culpa, y pondrá sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho.

26 Y el sacerdote echará del aceite sobre la palma de su mano izquierda;

27 y con su dedo derecho rociará el sacerdote del aceite que tiene en su mano izquierda, siete veces delante del SEÑOR.

28 También el sacerdote pondrá del aceite que tiene en su mano sobre la ternilla de la oreja derecha del que se purifica, y sobre el pulgar de su mano derecha, y sobre el pulgar de su pie derecho, en el lugar de la sangre de [la expiación por] la culpa.

29 Y lo que sobrare del aceite que el sacerdote tiene en su mano, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica, para reconciliarlo delante del SEÑOR.

30 Asimismo ofrecerá una de las tórtolas, o de los palominos, lo que alcanzare su mano.

31 Uno de lo que alcanzare su mano, [en] expiación por el pecado, y el otro en holocausto, además del presente; y [así] reconciliará el sacerdote al que se ha de purificar, delante del SEÑOR.

32 Esta [es] la ley del que hubiere tenido plaga de lepra, cuya mano no alcanzare [lo prescrito] para purificarse.

33 Y habló el SEÑOR a Moisés y a Aarón, diciendo:

34 Cuando hubieres entrado en la tierra de Canaán, la cual yo os doy en posesión, y pusiere [yo] plaga de lepra en [alguna] casa de la tierra de vuestra posesión,

35 vendrá aquel de quien fuere la casa, y dará aviso al sacerdote, diciendo: [Algo] como plaga ha aparecido en mi casa.

36 Entonces mandará el sacerdote, y limpiarán la casa antes que el sacerdote entre a mirar la plaga, para que no sea contaminado todo lo que estuviere en la casa; y después el sacerdote entrará a reconocer la casa.

37 Y mirará la plaga; y si se vieren manchas en las paredes de la casa, verdosas, profundas o bermejas, las cuales parecieren más hundidas que la pared,

38 el sacerdote saldrá de la casa a la puerta de ella, y cerrará la casa por siete días.

39 Y al séptimo día volverá el sacerdote, y mirará; y si la plaga hubiere crecido en las paredes de la casa,

40 entonces mandará el sacerdote, y arrancarán las piedras en que estuviere la plaga, y las echarán fuera de la ciudad, en [un] lugar inmundo;

41 y hará descostrar la casa por dentro alrededor, y derramarán el polvo que descostraren fuera de la ciudad en [un] lugar inmundo;

42 y tomarán otras piedras, y las pondrán en el lugar de las piedras [quitadas]; y tomarán otra tierra, y encostrarán la casa.

43 Y si la plaga volviere a reverdecer en aquella casa, después que hizo arrancar las piedras, y descostrar la casa, y después que fue encostrada,

44 entonces el sacerdote entrará y mirará; y si pareciere haberse extendido la plaga en la casa, lepra roedora está en la [tal] casa: inmunda es.

45 Entonces derribará la casa, sus piedras, y sus maderos, y toda la mezcla de la casa; y lo sacará fuera [todo] de la ciudad a un lugar inmundo.

46 Y cualquiera que entrare en aquella casa todos los días que la mandó cerrar, será inmundo hasta la tarde.

47 Y el que durmiere en aquella casa, lavará sus vestidos; también el que comiere en la casa, lavará sus vestidos.

48 Mas si entrare el sacerdote y mirare, y viere que la plaga no se ha extendido en la casa después que fue encostrada, el sacerdote dará la casa por limpia, porque la plaga ha sanado.

49 Entonces tomará para purificar la casa dos avecillas, y palo de cedro, y grana, e hisopo;

50 y degollará una avecilla en un vaso de barro sobre aguas vivas;

51 y tomará el palo de cedro, y el hisopo, y la grana, y la avecilla viva, y lo mojará [todo] en la sangre de la avecilla muerta y en las aguas vivas, y rociará la casa siete veces.

52 Y purificará la casa con la sangre de la avecilla, y con las aguas vivas, y con la avecilla viva, y el palo de cedro, y el hisopo, y la grana.

53 Luego soltará la avecilla viva fuera de la ciudad sobre la faz del campo; y [así] reconciliará la casa, y será limpia.

54 Esta [es] la ley acerca de toda plaga de lepra, y de tiña;

55 y de la lepra del vestido, y de la casa;

56 y [acerca] de la hinchazón, y de la postilla, y de la mancha blanca;

57 para enseñar cuándo es inmundo, y cuándo es limpio. Esta [es] la ley de la lepra.

CAPÍTULO 15

1 Y habló el SEÑOR a Moisés y a Aarón, diciendo:

2 Hablad a los hijos de Israel, y decidles: Cualquier varón, cuando su simiente manare de su carne, será inmundo.

3 Y esta será su inmundicia en su flujo; sea que su carne destiló por causa de su flujo, o que su carne se cerró por causa de su flujo, él será inmundo.

4 Toda cama en que se acostare el que tuviere flujo, será inmunda; y toda cosa sobre que se sentare, inmunda será.

5 Y cualquiera que tocare su cama, lavará sus vestidos; se lavará también a sí [mismo] con agua, y será inmundo hasta la tarde.

6 Y el que se sentare sobre aquello en que se hubiere sentado el que tiene flujo, lavará sus vestidos, se lavará también a sí [mismo] con agua, y será inmundo hasta la tarde.

7 Asimismo el que tocare la carne del que tiene flujo, lavará sus vestidos, y a sí [mismo] se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde.

8 Y si el que tiene flujo escupiere sobre el limpio, [éste] lavará sus vestidos, y después de haberse lavado con agua, será inmundo hasta la tarde.

9 Y todo aparejo sobre que cabalgare el que tuviere flujo, será inmundo.

10 Y cualquiera que tocare cualquiera cosa que haya estado debajo de él, será inmundo hasta la tarde; y el que la llevare, lavará sus vestidos, y después de lavarse con agua, será inmundo hasta la tarde.

11 Y todo aquel a quien tocare el que tiene flujo, y no lavare con agua sus manos, lavará sus vestidos, y a sí [mismo] se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde.

12 Y el vaso de barro en que tocare el que tiene flujo, será quebrado; y todo vaso de madera será lavado con agua.

13 Y cuando se hubiere limpiado de su flujo el que tiene flujo, se ha de contar siete días desde su purificación, y lavará sus vestidos, y lavará su carne en aguas vivas, y será limpio.

14 Y el octavo día tomará dos tórtolas, o dos palominos, y vendrá delante del SEÑOR a la puerta del tabernáculo del testimonio, y los dará al sacerdote;

15 y el sacerdote hará del uno expiación, y del otro holocausto; y el sacerdote lo reconciliará de su flujo delante del SEÑOR.

16 Y el hombre, cuando de él saliere derramamiento de simiente, lavará en agua toda su carne, y será inmundo hasta la tarde.

17 Y todo vestido, o toda piel sobre la cual hubiere el derramamiento de simiente, se lavará con agua, y será inmunda hasta la tarde.

18 Y la mujer con quien el varón tuviere ayuntamiento de simiente, [ambos] se lavarán con agua, y serán inmundos hasta la tarde.

19 Y cuando la mujer tuviere flujo de sangre, [y] su flujo fuere en su carne, siete días estará apartada; y cualquiera que la tocare, será inmundo hasta la tarde. 20 Y todo aquello sobre que ella se acostare mientras su separación, será inmundo; y todo aquello sobre que se sentare, será inmundo.

21 Y cualquiera que tocare su cama, lavará sus vestidos, y a sí mismo se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde.

22 [También] cualquiera que tocare cualquier mueble sobre que ella se hubiere sentado, lavará sus vestidos; se lavará [luego] a sí mismo con agua, y será inmundo hasta la tarde.

23 Y si [alguna cosa estuviere] sobre la cama, o sobre la silla en que ella se hubiere sentado, el que lo tocare será inmundo hasta la tarde.

24 Y si alguno durmiere con ella, y la inmundicia de ella fuere sobre él, será inmundo por siete días; y toda cama sobre que durmiere, será inmunda.

25 Y la mujer, cuando manare el flujo de su sangre por muchos días fuera del tiempo de su costumbre, o cuando tuviere flujo de sangre más de su costumbre; todo el tiempo del flujo de su inmundicia, será inmunda como en los días de su costumbre.

26 Toda cama en que durmiere todo el tiempo de su flujo, le será como la cama de su costumbre; y todo mueble sobre que se sentare, será inmundo, como la inmundicia de su costumbre.

27 Cualquiera que tocare en esas [cosas] será inmundo; y lavará sus vestidos, y a sí [mismo] se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde.

28 Y cuando fuere limpia de su flujo, se ha de contar siete días, y después será limpia.

29 Y el octavo día tomará consigo dos tórtolas, o dos palominos, y los traerá al sacerdote, a la puerta del tabernáculo del testimonio;

30 y el sacerdote hará del uno ofrenda por el pecado, y del otro holocausto; y la reconcilará el sacerdote delante del SEÑOR del flujo de su inmundicia.

31 Así apartaréis los hijos de Israel de sus inmundicias, y no morirán por sus inmundicias ensuciando mi tabernáculo, que está entre ellos.

32 Esta es la ley del que tiene flujo, y del que sale derramamiento de simiente, viniendo a ser inmundo a causa de ello;

33 y de la que padece su costumbre, y acerca del que tuviere flujo, sea macho o hembra; y del hombre que durmiere con [mujer] inmunda.

CAPÍTULO 16

1 Y habló el SEÑOR a Moisés, después que murieron los dos hijos de Aarón, cuando se llegaron delante del SEÑOR, y murieron;

2 y el SEÑOR dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no entre en todo tiempo en el santuario del velo adentro, delante de la cubierta que está sobre el arca, para que no muera; porque [yo] apareceré en la nube sobre la cubierta.

3 Con esto entrará Aarón en el santuario: con [un] novillo por expiación, y [un] carnero en holocausto.

4 La túnica santa de lino se vestirá, y sobre su carne tendrá pañetes de lino, y se ceñirá el cinto de lino; y con la mitra de lino se cubrirá. Son las santas vestiduras; y lavará su carne con agua, y las vestirá.

5 Y de la congregación de los hijos de Israel tomará dos machos cabríos para expiación, y un carnero para holocausto.

6 Y hará traer Aarón el novillo de la expiación, que era suyo, y hará la reconciliación por sí y por su casa.

7 Después tomará los dos machos cabríos, y los presentará delante del SEÑOR a la puerta del tabernáculo del testimonio.

8 Y echará suertes Aarón sobre los dos machos cabríos; una suerte por el SEÑOR, y la otra suerte por Azazel.

9 Y hará traer Aarón el macho cabrío sobre el cual cayere la suerte por el SEÑOR, y lo ofrecerá [por] expiación.

10 Mas el macho cabrío, sobre el cual cayere la suerte por Azazel, lo presentará vivo delante del SEÑOR, para hacer la reconciliación sobre él, para enviarlo a Azazel al desierto.

11 Y hará llegar Aarón el novillo que era suyo [para] expiación, y hará la reconciliación por sí y por su casa, y degollará el novillo que era suyo [por] expiación.

12 Después tomará el incensario lleno de brasas de fuego, del altar de delante del SEÑOR, y sus puños llenos del incienso aromático molido, y lo meterá del velo adentro.

13 Y pondrá el incienso sobre el fuego delante del SEÑOR, y la nube del incienso cubrirá la cubierta que está sobre el testimonio, y no morirá.

14 Tomará luego de la sangre del novillo, y rociará con su dedo hacia la cubierta hacia el oriente; hacia la cubierta esparcirá de aquella sangre siete veces con su dedo.

15 Después degollará el macho cabrío, que era del pueblo, [para] expiación y meterá la sangre de él del velo adentro; y hará de su sangre, como hizo de la sangre del novillo, y esparcirá sobre la cubierta y delante de la cubierta;

16 y limpiará el santuario, de las inmundicias de los hijos de Israel, y de sus rebeliones, y de todos sus pecados: de la misma manera hará también al tabernáculo del testimonio, el cual mora entre ellos, en medio de sus inmundicias.

17 Y ningún hombre estará en el tabernáculo del testimonio cuando él entrare a hacer la reconciliación en el santuario, hasta que él salga, y haya hecho la reconciliación por sí, y por su casa, y por toda la congregación de Israel.

18 Y saldrá al altar que [está] delante del SEÑOR, y lo expiará; y tomará de la sangre del novillo, y de la sangre del macho cabrío, y pondrá sobre los cuernos del altar alrededor.

19 Y esparcirá sobre él de la sangre con su dedo siete veces, y lo limpiará, y lo santificará de las inmundicias de los hijos de Israel. 20 Y cuando hubiere acabado de expiar el santuario, y el tabernáculo del testimonio, y el altar, hará llegar el macho cabrío vivo;

21 y pondrá Aarón ambas manos suyas sobre la cabeza del macho cabrío vivo, y confesará sobre él todas las iniquidades de los hijos de Israel, y todas sus rebeliones, y todos sus pecados, poniéndolos así sobre la cabeza del macho cabrío, y lo enviará al desierto por mano de [algún] varón aparejado [para esto].

22 Y aquel macho cabrío llevará sobre sí todas las iniquidades de ellos a tierra inhabitable; y enviará el macho cabrío al desierto.

23 Después vendrá Aarón al tabernáculo del testimonio, y se desnudará las vestimentas de lino, que había vestido para entrar en el santuario, y las pondrá allí.

24 Lavará [luego] su carne con agua en el lugar del santuario, y pondrá sus vestidos; después saldrá, y hará su holocausto, y el holocausto del pueblo, y hará la reconciliación por sí y por el pueblo.

25 Y del sebo de la expiación hará perfume sobre el altar.

26 Y el que hubiere llevado el macho cabrío a Azazel, lavará sus vestidos, lavará [también] con agua su carne, y después entrará en el real.

27 Y sacará fuera del real el novillo [de la expiación por] el pecado, y el macho cabrío [de la expiación por] la culpa, la sangre de los cuales fue metida para hacer la expiación en el santuario; y quemarán en el fuego sus pellejos, y sus carnes, y su estiércol.

28 Y el que los quemare, lavará sus vestidos, lavará también su carne con agua, y después entrará en el real.

29 Esto tendréis por estatuto perpetuo: En el mes séptimo, a los diez del mes, afligiréis vuestras almas, y ninguna obra haréis, [ni] el natural ni el extranjero que peregrina entre vosotros.

30 Porque en este día se os reconciliará para limpiaros; y seréis limpios de todos vuestros pecados delante del SEÑOR.

31 Sábado de reposo [será] a vosotros, y afligiréis vuestras almas, por estatuto perpetuo.

32 Y hará la reconciliación el sacerdote que fuere ungido, y cuya mano hubiere sido llena para ser sacerdote en lugar de su padre; y se vestirá las vestimentas de lino, las vestiduras santas;

33 y expiará el santuario santo, y el tabernáculo del testimonio; expiará también el altar, y [a] los sacerdotes, y a todo el pueblo de la congregación.

34 Y esto tendréis por estatuto perpetuo, para expiar a los hijos de Israel de todos sus pecados una vez en el año. Y Moisés lo hizo como el SEÑOR le mandó.

CAPÍTULO 17

1 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

2 Habla a Aarón y a sus hijos, y a todos los hijos de Israel, y diles: Esto [es] lo que ha mandado el SEÑOR, diciendo:

3 Cualquier varón de la Casa de Israel que degollare buey, o cordero, o cabra, en el real, o fuera del real,

4 y no lo trajere a la puerta del tabernáculo del testimonio, para ofrecer ofrenda al SEÑOR delante del tabernáculo del SEÑOR, sangre será imputada al tal varón; sangre derramó; el tal varón será cortado de entre su pueblo;

5 a fin de que traigan los hijos de Israel sus sacrificios, los que sacrifican sobre la faz del campo, para que los traigan al SEÑOR a la puerta del tabernáculo del testimonio al sacerdote, y sacrifiquen ellos sacrificios de paz al SEÑOR.

6 Y el sacerdote esparza la sangre sobre el altar del SEÑOR, a la puerta del tabernáculo del testimonio, y haga perfume del sebo en olor muy aceptable al SEÑOR.

7 Y nunca más sacrificarán sus sacrificios a los demonios, tras [de] los cuales fornican; tendrán esto por estatuto perpetuo por sus edades.

8 Les dirás también: Cualquier varón de la Casa de Israel, o de los extranjeros que peregrinan entre vosotros, que ofreciere holocausto o sacrificio,

9 y no lo trajere a la puerta del tabernáculo del testimonio, para hacerlo al SEÑOR, el tal varón también será cortado de su pueblo.

10 Y cualquier varón de la Casa de Israel, o de los extranjeros que peregrinan entre ellos, que comiere alguna sangre, [yo] pondré mi rostro contra la persona que comiere sangre, y la cortaré de entre su pueblo.

11 Porque el alma ([o la vida]) de la carne en la sangre está; y yo os la he dado para expiar vuestras personas ([almas]) sobre el altar; por lo cual la misma sangre expiará la persona.

12 Por tanto, he dicho a los hijos de Israel: Ninguna persona de vosotros comerá sangre, ni el extranjero que peregrina entre vosotros comerá sangre.

13 Y cualquier varón de los hijos de Israel, o de los extranjeros que peregrinan entre ellos, que cogiere caza de animal o de ave que [sea] de comer, derramará su sangre y la cubrirá con tierra.

14 Porque el alma de toda carne, su vida, [está] en su sangre; por tanto he dicho a los hijos de Israel: No comeréis la sangre de ninguna carne, porque el alma ([o la vida]) de toda carne [es] su sangre; cualquiera que la comiere será cortado.

15 Y cualquiera persona que comiere [cosa] mortecina o despedazada [por fiera], así de los naturales como de los extranjeros, lavará sus vestidos, y a sí [mismo] se lavará con agua, y será inmundo hasta la tarde; y se limpiará.

16 Y si no [los] lavare, ni lavare su carne, llevará su iniquidad.

CAPÍTULO 18

1 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

2 Habla a los hijos de Israel, y diles: Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

3 No haréis como hacen en la tierra de Egipto, en la cual morasteis; ni haréis como hacen en la tierra de Canaán, en la cual yo os introduzco; ni andaréis en sus estatutos.

4 Mis derechos pondréis por obra, y mis estatutos guardaréis, andando en ellos. Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

5 Por tanto mis estatutos y mis derechos guardaréis, los cuales haciendo el hombre, vivirá en ellos. Yo [soy] el SEÑOR.

6 Ningún varón se allegue a ninguna [mujer] cercana de su carne, para descubrir su desnudez. Yo [soy] el SEÑOR.

7 La desnudez de tu padre, o la desnudez de tu madre, no descubrirás; tu madre es, no descubrirás su desnudez.

8 La desnudez de la mujer de tu padre no descubrirás; es la desnudez de tu padre.

9 La desnudez de tu hermana, hija de tu padre, o hija de tu madre, nacida en casa o nacida fuera, su desnudez no descubrirás.

10 La desnudez de la hija de tu hijo, o de la hija de tu hija, su desnudez no descubrirás, porque es la desnudez tuya.

11 La desnudez de la hija de la mujer de tu padre, engendrada de tu padre, tu hermana es, su desnudez no descubrirás.

12 La desnudez de la hermana de tu padre no descubrirás; es parienta de tu padre.

13 La desnudez de la hermana de tu madre no descubrirás; porque parienta de tu madre es.

14 La desnudez del hermano de tu padre no descubrirás; no llegarás a su mujer; es mujer del hermano de tu padre.

15 La desnudez de tu nuera no descubrirás; mujer es de tu hijo, no descubrirás su desnudez.

16 La desnudez de la mujer de tu hermano no descubrirás; es la desnudez de tu hermano.

17 La desnudez de la mujer y de su hija no descubrirás; no tomarás la hija de su hijo, ni la hija de su hija, para descubrir su desnudez: son parientas, es maldad.

18 No tomarás mujer juntamente con su hermana, para hacerla su rival, descubriendo su desnudez delante de ella en su vida.

19 Y no llegarás a la mujer en 8el apartamiento de su inmundicia, para descubrir su desnudez. 20 Además, no tendrás acto carnal con la mujer de tu prójimo, contaminándote en ella.

21 Y no des de tu simiente para hacerla pasar por el fuego a Moloc; no contamines el nombre de tu Dios: Yo [soy] el SEÑOR.

22 No te echarás con macho como con mujer; es abominación.

23 Ni con ningún animal tendrás ayuntamiento ensuciándote con él; ni mujer [alguna] se pondrá delante de animal para ayuntarse con él; es mezcla.

24 En ninguna de estas cosas os ensuciaréis; porque en todas estas cosas se han ensuciado los gentiles que yo echo de delante de vosotros;

25 y la tierra fue contaminada; y [yo] visité su maldad sobre ella, y la tierra vomitó sus moradores.

26 Guardad, pues, vosotros mis estatutos y mis derechos, y no hagáis [ninguna] de todas estas abominaciones; [ni] el natural ni el extranjero que peregrina entre vosotros.

27 (Porque todas estas abominaciones hicieron los hombres de la tierra, que [fueron] antes de vosotros, y la tierra fue contaminada.)

28 Y la tierra no os vomitará, por haberla contaminado, como vomitó a los gentiles que fueron antes de vosotros.

29 Porque cualquiera que hiciere [alguna] de todas estas abominaciones, las personas que las hicieren, serán cortadas de entre su pueblo.

30 Guardad, pues, mi observancia, no haciendo [algo] de las leyes de las abominaciones que fueron hechas antes de vosotros, y no os ensuciéis en ellas. Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

CAPÍTULO 19

1 Y habló el SEÑOR a Moisés, diciendo:

2 Habla a toda la congregación de los hijos de Israel, y diles: Santos seréis, porque santo [soy] yo el SEÑOR vuestro Dios.

3 Cada uno temerá a su madre y a su padre, y mis sábados guardaréis. Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

4 No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros dioses de fundición. Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

5 Y cuando ofreciereis sacrificio de paz al SEÑOR, de vuestra voluntad lo sacrificaréis.

6 Será comido el día que lo ofreciereis, y el siguiente día; y lo que quedare para el tercer día, será quemado en el fuego.

7 Y si se comiere el día tercero, será abominación; no será acepto;

8 y el que lo comiere, llevará su delito, por cuanto profanó la santidad del SEÑOR; y la tal persona será cortada de su pueblo.

9 Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no acabarás de segar el rincón de tu campo, ni espigarás tu [tierra] segada.

10 Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás los granos caídos de tu viña; para el pobre y para el extranjero los dejarás. Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

11 No hurtaréis, y no engañaréis, ni mentiréis ninguno a su prójimo.

12 Y no juraréis en mi nombre con mentira, ni ensuciarás el nombre de tu Dios. Yo [soy] el SEÑOR.

13 No harás calumnia a tu prójimo, ni [le] robarás. No se detendrá el trabajo del jornalero en tu casa hasta la mañana.

14 No maldigas al sordo, y delante del ciego no pongas tropiezo, mas tendrás temor de tu Dios. Yo [soy] el SEÑOR.

15 No harás agravio en el juicio; ni complaciendo al pobre, ni favoreciendo al grande; con justicia juzgarás a tu prójimo.

16 No andarás chismeando en tu pueblo. No te pondrás contra la sangre de tu prójimo. Yo [soy] el SEÑOR.

17 No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; ingenuamente reprenderás a tu prójimo, y no consentirás sobre el pecado.

18 No te vengarás, ni guardarás [rencor] a los hijos de tu pueblo; mas amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo [soy] el SEÑOR.

19 Mis estatutos guardaréis. A tu animal no harás ayuntar para mixturas; tu campo no sembrarás de mixtura, y no te pondrás vestidos con mezcla de diversas cosas. 20 Y cuando un hombre tuviere acto carnal con mujer, y ella fuere sierva desposada con alguno, y no estuviere rescatada, ni le hubiere sido dada libertad, [ambos] serán azotados; no morirán, por cuanto [ella] no es libre.

21 Y él traerá [en expiación] por su culpa al SEÑOR, a la puerta del tabernáculo del testimonio, [un] carnero por expiación.

22 Y con el sacerdote lo reconciliará con el carnero de la expiación delante del SEÑOR, por su pecado que cometió; y se le perdonará su pecado que ha cometido.

23 Y cuando hubiereis entrado en la tierra, y plantareis todo árbol de comer, circuncidaréis su prepucio de su fruto; tres años os será incircunciso; su fruto no se comerá.

24 Y al cuarto año todo su fruto será santidad de loores al SEÑOR.

25 Mas al quinto año comeréis el fruto de él, para que os haga crecer su fruto. Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

26 No comeréis [cosa alguna] con sangre. No seréis agoreros, ni adivinaréis.

27 No cortaréis en redondo las extremidades de vuestras cabezas, ni dañarás la punta de tu barba.

28 Y no haréis rasguños en vuestra carne por [un] muerto, ni imprimiréis en vosotros señal alguna. Yo [soy] el SEÑOR.

29 No contaminarás tu hija haciéndola fornicar; para que no se prostituya la tierra, y se llene de maldad.

30 Mis sábados guardaréis, y mi santuario tendréis en reverencia. Yo [soy] el SEÑOR.

31 No os volváis a los encantadores y a los adivinos; no [los] consultéis ensuciándoos con ellos. Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

32 Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo [soy] el SEÑOR.

33 Y cuando el extranjero morare contigo en vuestra tierra, no le oprimiréis.

34 Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero que peregrinare entre vosotros; y ámalo como a ti mismo; porque peregrinos fuisteis en la tierra de Egipto. Yo [soy] el SEÑOR vuestro Dios.

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