LA MANERA COMO SE HA DE JUGAR ESTE JUEGO DE MANDAR.

Teniendo un caballero el libro entre sus manos cerrado, suplicará á

una dama que le abra, y abierto que le haya, hallarán una dama y un

caballero pintados cada uno con un mote delante sí. El de la dama será

para mandar el caballero, el cual ha de ser muy obediente, pues por la

obediencia que ha de tener en hacer lo que le mandará la dama, tiene

mote á su propósito en el libro; y el caballero que no será obediente

sea condenado por las damas en lo que les pareciere, y echado de

la sala. Despues otro caballero y otra dama harán lo mismo que los

primeros han hecho, y todos los otros despues, por su órden, hasta que

las damas manden cesar el juego.

[Illustration]

[Illustration]

Alzad los ojos al cielo

Sospirando si podeis,

Que muy presto alcanzaréis

Tanto cuanto monta un pelo.

* * * * *

Pues quereis que yo lo diga,

Yo haré vuestro mandado,

Pero siento gran fatiga,

Que muriendo por mi amiga

No parezca enamorado.

* * * * *

Levantaos á bailar,

Que con tal disposicion

Bien podeis bailar sin són.

No paresceria loco

En bailar sin són por vos

Si bailásemos los dos.

* * * * *

Buscaréis por estas damas,

Y decilde, si hay Merina,

Yo la mar, vos la marina.

Merina,

Yo la mar d’amar muy dina,

Pues mi corazon ha echado,

Como hombre ahogado,

De la mar á la marina.

* * * * *

Levantaos y decid

Un requiebro á la dama

Que aquí ménos os ama.

Ninguna tan mal me quiere,

Como vos m’habeis mostrado;

Pues á vos soy enviado,

Sufridme lo que os dijere.

* * * * *

Descalzaos los zapatos,

Y si os hieden vuestros piés,

Calzaros heis al reves.

Yo bien me descalzaré,

Y por lo que me haceis,

Plega Dios que’n mí halleis

Zapato de vuestro pié.

* * * * *

Sospirad un gran sospiro

D’aquellos que vos soleis

Cuando ménos mal teneis.

Con las burlas que decis,

Y el mal que me haceis,

Más sospiros sacaréis

De los que vos me pedis.

* * * * *

Buscando entre estas damas,

Decid, si Ursola hubiere,

Quien os vió, ¿como no muere?

* * * * *

No será tirar de loco,

Mas de cuerdo,

Si por vos el seso pierdo.

* * * * *

Limpiaos las narices

Que no diga algun donoso

Que sois sucio e mocoso.

Tambien lloran mis narices

Lo que lloro con mis ojos,

Lágrimas de mis enojos.

* * * * *

Yo os ruego, pues tengo mando,

Que canteis,

Por ver si parescéreis

Como pareceis callando.

Cantar mal y porfiar

Es muy malo,

Cuando más os dan del palo.

Que del pan del bien amar.

* * * * *

Buscaréis por estas damas,

Y si hay Jerónima,

Decilde cómo le va.

Jerónima

Decirme ha, va como va,

Yo diré, no como debe,

Pues que sé qu’ella no bebe

Con el cáliz que me da.

* * * * *

Jugad á pasa Gonzalo

Vos y el que está cabo vos,

Y reirme de los dos.

Si jugamos á pasar,

El Gonzalo quiero ser

Para daros más placer.

* * * * *

Limpiaos vuestros ojos

Y pestañas,

Que están llenos de lagañas.

Secáronse por mi mal

Lágrimas de mis entrañas,

Y han quedado en las pestañas

Secas por una señal.

* * * * *

Id pidiendo con un guante

Para ver lo que os darán

Todas cuantas aquí están.

Yo bien andaré pidiendo

Lo que mucho ha menester

Este pobre de placer.

Buscando por estas damas,

Decilde, si hay Mencía,

Hermosura y alegría.

Mencía,

Quien os hizo bien sabía

Que criaba en vos dos cosas,

Hermosura entre hermosas,

Y entre tristes alegría.

* * * * *

Yo os mando que toqueis palmas,

Pues yo sé que poco á poco

Vos las tocaréis de loco.

Yo lo haré como mandais,

Que ya há mucho que las toco,

Que por vos he vuelto loco.

* * * * *

A la noche yo querria

Que canteis en la vihuela:

Nadie de mi mal se duela,

Pues que todo es alegría.

A la noche cantaré,

Nadie de mi mal se duela,

Pues el mismo me consuela.

* * * * *

Arrancaos dos cabellos

De vuestras barbas muy presto

Sin hacer señal ni gesto.

Hé aquí ya dos cabellos,

Mas si yo fuese de ellas,

A cabellos ó cabellas

Me querria ver con ellos.

* * * * *

Buscaréis por estas damas,

Y diréis, si hay Raphela:

Quien os ama siempre vela.

Raphela,

Quien os ama siempre vela,

Que durmiendo está velando

Quien á vos está ensoñando.

* * * * *

Yo os mando que os asenteis

Al cabo d’aquella sala,

Que de léjos vuestra gala

Muy mejor la venderéis.

¿Qué aprovecha que yo esté

Léjos de poder hablaros,

Pues estoy para alcanzaros

Tan cerca como yo sé?

* * * * *

Un deseo me ha tomado

De veros cómo correis,

Si no os correis.

Un otro deseo tengo

D’alcanzaros, por mi vida,

De corrida.

* * * * *

Yo os mando que me sirvais

Ciertos dias la semana,

Y si estoy de mala gana,

Que por do venis volvais.

Si atras he de volver,

Cuando tal os hallaré,

Cierto está que caeré,

Pero no de bien querer.

* * * * *

Buscaréis por estas damas,

Y si Aldonza hay diréis:

Vos sabeis á qué sabeis.

Aldonza sabe

Sólo ella á lo que sabe,

Que quien quiere gustar della,

Gustará sólo en vella

Lo que en ella nunca cabe.

* * * * *

Yo os mando que no hableis

Por espacio de un hora,

Porque no nos enojeis

A criada ni á señora.

Yo haré vuestro mandado,

Mas á veces yo no mando,

Pues harto habla callando

Quien de vos es mal tratado.

* * * * *

No quiero que esteis sentado

Hasta tanto que os lo diga,

Por ver si ternéis fatiga

De haberos yo mandado.

Vos holgais de verme en pié

Para más cansar mis piés;

Yo querria estar en tres

Por lo que me cansaré.

* * * * *

Iréis con ojos cerrados

A tocar á la pared

Y pedirme una merced.

La merced que y’os pido

Pues cegado me habeis,

Que vos, señora, me guieis.

* * * * *

Buscaréis por estas damas,

Y decid á Isabel

Matadora no cruel.

Isabel

Tiene el nombre de Abel

Y las obras de Caín,

Dos contrarios en un fin,

Matadora no cruel.

* * * * *

Levantaos á saltar,

Que saltando ganaréis

Algun baque que daréis.

Si saltando yo pudiese

Dar un baque do querria,

Nunca me levantaria.

* * * * *

No lo hagais de mala gana,

Que n’os pienso hacer enojo;

Cerradnos una ventana

Y seréis de ella cerrojo.

Tiro de tan cruel guerra

Busque á otro que escalabre,

Que á dó una se cierra

Otra ventana se abre.

* * * * *

Meteos á la ventana

Hasta que seais llamado

Ó saludado.

Yo iré con condicion,

Que si no soy saludado

Sea yo de vos llamado.

* * * * *

Buscaréis por estas damas,

Y decilde, si hay Juana,

En la gala muy galana.

Juana,

En la gala muy galana,

Y hermosa entre hermosas,

Y á quien matan estas cosas

Nunca sana.

* * * * *

Extendeos en el suelo,

Como hombre amortecido,

Y echad un gran gemido.

Vos, señora, sois el suelo,

y yo soy el extendido

Enterrado en vuestro olvido.

* * * * *

Levantaos con dos otros,

Y los tres sin lision

Jugaréis al abejon

L’abejon sabeis que dice,

Cuando él hace zun zon,

Que las damas falsas son.

* * * * *

Allegad á una dama

Y decilde en confision

Una muy buena razon.

Véome con tanta pena

Y con tanta turbacion,

Que no estando en razon,

¿Cómo la diré muy buena?

* * * * *

Buscaréis por estas damas,

Y decilde á Leonor:

Quien os sirve es muy señor.

Leonor,

Quien la sirve es muy señor,

Pero no della,

Que vencido queda en vella.

* * * * *

Mandad luchar á dos pajes,

Y si el vuestro es vencedor,

Vos lo seréis en amor.

Nunca me veré perdido,

Ni mi paje perdedor,

Pues que yo soy en amor

Vencedor de bien vencido.

* * * * *

Quitaos de la cabeza

Vuestra gorra, porque creo

Que con ella estais más feo.

Yo me quitaré la gorra,

Pero no de la cabeza,

Que en vos nunca se estropieza.

* * * * *

En el suelo arrodillado

Soplicad á una dama

Que os mande meter en fama

De muy frio enamorado.

Agora, por Dios eterno,

Veo mi trabajo en vano,

Pues que siendo un verano

Me tienen por un invierno.

* * * * *

Buscando por estas damas,

Decilde, si hay Francisca,

Quien os ama bien s’arrisca.

Francisca,

Quien os ama bien s’arrisca,

Que si muere por tal dama,

Siempre vivirá su fama.

* * * * *

Yo os mando que digais

De cuantas soy servidor,

Para daros por traidor.

A traidoras ser traidor,

Pues no hay otro remedio

Que á traidor traidor y medio.

* * * * *

Por mostrar qué gesto haceis,

Reios sin alegría

Con una risada fria.

Vuestro amor anda tan frio,

Que helando mi placer,

El reir frio ha de ser.

* * * * *

Yo os mando que digais

De las gracias que soleis,

Y que vos os las riais,

Que solo las reiréis.

Yo haré lo acostumbrado

Vuestras gracias diciendo,

Y ellas me han tan maltratado,

Que no quedaré riendo.

* * * * *

Buscaréis por estas damas,

Y diréis á Margarita:

Vuestra gracia es infinita.

Margarita,

Es su gracia infinita,

Tanto que los que la miran

La dessean y sospiran.

* * * * *

Jugaréis otro y vos

Con las manos á la esgrima,

Y el que quedará encima

Sea señor de los dos.

Hartas veces he jugado

Con mis males á la esgrima,

Pero nunca fuí encima,

Pues no os he señoreado.

* * * * *

Y’os mando, si vos quereis,

Que digais una mentira

D’aquellas que vos soleis.

Nunca mentí, por mi fe,

En deciros que soy vuestro,

Pues lo siento y lo muestro.

* * * * *

Bajad bajo á la entrada

Y subid con gran presencia,

Y haréis una reverencia

A la que n’os tiene en nada.

Aunque no me tenga en nada

No me quiero maldecir,

Pues me veo ya subir

La escalera del entrada.

* * * * *

Buscaréis por estas damas

Si hubiere Chatalina,

Y decilde que es divina.

Chatalina

En sus obras es divina,

Y humana cuando mira

Al galan que la sospira.

* * * * *

Id pidiendo con un guante,

Para ver lo que os darán

Todas cuantas aquí están.

Yo bien andaré pidiendo

Lo que más ha menester

Este pobre de placer.

* * * * *

Haceos á la ventura,

Y decid á dos ó tres

Que os digan qué hora es.

Las horas de gran contento,

Cuando las quieren contar

Más presto suelen pasar.

* * * * *

Abajad bajo á la puerta

Y pedid á dos ó tres

Cuanto tenemos del mes.

Si ha de ser en mi favor,

Dende agora os lo muestro,

Si me asentais por vuestro

En libro de servidor.

* * * * *

Buscaréis por estas damas

Si hay Ángela alguna,

Y decilde, sola una.

Ángela,

Ángel es, ángel será,

Y á quien ella es el bueno

Siempre está de gloria lleno.

* * * * *

Punchad vuestra mala lengua

Con un alfilé delgado,

Pues que sois tan mal hablado.

Porque sienta mayor mengua

Ha causado mi pasion,

Qu’en hablar mi corazon

Lo borra todo la lengua.

* * * * *

Menazalda con el dedo

A quien vos sois servidor,

Por ver si hará de miedo

Lo que no hace d’amor.

Pláceme, mas yo recelo

Qu’esta burla cueste cara,

Pues será escupir al cielo

Y volverme á la cara.

* * * * *

Volved los ojos en blanco,

Mostrando muy grande enojo,

Y diréos tan blanco el ojo.

De haber sido tan franco

Y de verme tan cativo,

Volveré, pues que no vivo,

Mis tristes ojos en blanco.

* * * * *

Buscaréis por estas damas

Si hay alguna Esperanza,

Y diréis sin confianza.

Esperanza,

En su nombre hay confianza

Y en sus obras no es tal,

Pues á mí me hacen mal.

* * * * *

Meté el dedo en vuestra boca

Y mordelde con gran saña,

Y será muy buena maña

Si engañais alguna loca.

Ninguna veo tan loca

Que se deje ya engañar,

Sino mordiendo el lugar

Con que se gana la boca.

* * * * *

Preguntad á una dama

Si llegais á treinta años,

Que, segun vuestros engaños.

Mas nos muestra vuestra fama.

Si engañando á quien engaña

Perdones s’han alcanzado,

¿Cuántos habeis vos ganado?

Echad fuera esos pajes,

Vayan fuera de la sala,

Pues pareceis maestresala.

* * * * *

Muy mejor pareceria,

De mayor nombre y fama,

Maestro en cama.

* * * * *

Buscad bien por estas damas

Si hallais alguna Ines,

Y decilde: una es.

Ines,

En el mundo una es,

Sola Fénix en el mundo,

Sin igual ni sin segundo.

* * * * *

Pues que sois buen cazador,

Haced con un pañezuelo

Un señuelo.

A quien yo haré señuelo

Me verná tarde ó temprano

A la mano.

* * * * *

Id delante una dama

Y decilde un donaire

De buen aire.

Yo iré delante aquella

Que no sé sino mirarla

Y contemplarla.

* * * * *

Preguntad á una dama

Si sois para ser amado

O desamado.

A quien yo preguntaré

Ya yo sé qué me dirá,

Segun os va.

* * * * *

Buscaréis por estas damas,

Diréis á Beatriz,

Tú mi sola emperatriz.

Beatriz

Es mi sola emperatriz;

Y hame muerto con justicia,

Pues no mata con malicia.

* * * * *

Pues que sois un espantajo,

Espantad una doncella

Y n’os allegueis á ella.

Si suelen morir d’amores,

Mejor soy para matar

Que no soy para espantar.

* * * * *

Preguntad á una dama,

Si mostrais en ser callado

Enamorado.

Yo se lo preguntaré,

Y en mi gesto lo verá

Y creerá.

* * * * *

Mal os está vuestra gorra;

Ensayadla á uno ó dos

Si estará mejor que á vos.

Gorra que tan bien criada

Siempre ha sido para vos,

¿Por qué burlais de los dos?

* * * * *

Buscaréis por estas damas,

Y si Anna se hallará,

Decilde vos mi manná.

Anna

Es como una manna

D’allá del cielo caida,

Muy sabrosa é bien sabida.

* * * * *

Soplicad á vuestra dama

Que por toda una semana

N’os mire de mala gana.

Ya quisiese mi ventura

Que á mirarme se volviese,

Y fuese como quisiese.

* * * * *

Vuestra capa está bien hecha,

Y en mirarla he conocido

De la bolsa que ha salido,

En ser corta y tan estrecha.

Ya yo sé lo que mandais

Que sea muy largo y hecho,

Que quien es corto y estrecho

Con razon lo motejais.

* * * * *

Estiraos esas calzas,

Que no diga algun donoso

Que son calzas de gotoso.

Son tan viejos mis amores,

Que de viejos han rugado

Mis carrillos y calzado.

* * * * *

No es dese cuerpo esa capa,

Y pues no es de galan,

Ensayalda algun truhan.

Pues quereis que me la quite,

Vístasela el más gracioso,

Y será vuestro donoso.

* * * * *

La dama qu’en su mote está,

Si la veis en esta sala,

Decilde con mucha gala:

Laudomia, Laudomia.

Laudomia es

La que siempre fué despues,

Y ántes della

De su nombre la más bella.

* * * * *

Preguntad á una dama

Que de qué os ha venido

Estar tan descolorido.

Desque perdí la esperanza,

Que es color del amador,

He perdido la color.

* * * * *

Preguntad á una dama

Cuándo, poco más ó ménos,

Seréis vos de los muy buenos.

Muy bueno para bellaco

Soy yo siempre y seré

En lo que sé.

* * * * *

Si la veis en esta sala,

Decilde á Violante:

Ya soy vuestro diamante.

Violante,

Yo soy vuestro diamante

Falso, pues que ser no puedo

Anillo de vuestro dedo.

* * * * *

Sabed de cuantas aquí están,

O de quien querréis pedillo,

Si destar flaco, amarillo,

Sois salido tan galan.

Donde sobra tanto afan,

Con razon puedo decillo,

Que yo soy el amarillo,

Y lo flaco es el galan.

* * * * *

Si hallais en esta sala

A María,

Decilde: yo os amaria.

María,

Con razon os amaria

Como hombre,

Si no por vuestro gran nombre.

* * * * *

Vuestro amor viejo y rugado

Bien será que lo mudeis,

Porque ya n’os pareceis,

Que andais muy corcovado.

Ponerme quiero una muda

Y mudar nuevo amor

Para parescer mejor,

Que quien muda Dios le ayuda.

* * * * *

Saquen algo de comer,

Que ver quiero si maxcais

De la suerte que hablais.

El que no puede tragar

Ningun bien en sus pasiones,

Maxca siempre las razones.

* * * * *

A la muy linda Felipa

Decilde muy sospirando:

Con vos tiene amor gran mando.

Felipa,

A vos sólo se aplica

Este mote tan señor:

Toda cosa vence amor.

* * * * *

Quitaos la capa y sayo,

Y verémos si el jubon

Es mejor que no el sayon.

Lo encubierto es lo mejor,

Que lo que se puede ver

No da tanto de placer.

* * * * *

Enviadle un recaudo

A quien mal recaudo os da,

Por ver qué responderá.

Ella me responderá

Lo que siempre suele hacer,

El callar por responder.

* * * * *

Id delante una dama

Con mesura

Y decilde la ventura.

Yo le diré la ventura,

Que bien la sé por su mano,

Pues me convirtió en gitano

Lo cruel de su hermosura.

* * * * *

Si la veis en esta sala,

Diréis á la linda Elena,

Vos la gloria, yo la pena.

E lena,

Vos la gloria, yo la pena,

Pues no soy por mi tristura

Vuestro Páris en ventura.

* * * * *

Preguntad á una dama,

Si teneis de gracioso

Tan poco como de hermoso.

No soy cierto gracioso,

Pero doy gracias á Dios

Que si no soy para vos,

Para otra soy hermoso.

* * * * *

Decilde que os adevine

Una dama

Qué soñastes en la cama.

Mucho más quiero creer

Lo que ella pensará

Que lo que adevinará.

* * * * *

Si Hipólita veréis,

Decilde de vuestra parte:

Hermosura y muy gran arte.

Hipólita,

Quien la vee bien verá

Que es hermosa y de gran arte,

Pues en todo tiene parte.

* * * * *

Pues siempre mirais al cielo,

Pareciendo un estrellero,

Salid á ver el lucero.

No soy muy mal estrellero,

Pues que voy mirando aquella

Que de damas es estrella

Y de galanes lucero.

* * * * *

Pintad luégo en la pared,

Con un carbon,

Quién os tiene el corazon.

La pared es mi afficion,

Y el nombre que pintaré

Es la que siempre terné,

Y ella á mí mi corazon.

* * * * *

Decilde, si es aquí,

Ala linda castellana,

Vos sois la estrella Diana.

Castellana,

Vos sois la estrella Diana,

Que trae la luz del dia

A quien vuestra lumbre guia.

* * * * *

Haced un poco el truhan,

Que yo sé que todo el año

Lo haceis á vuestro daño.

Yo lo hago todo el año

Por daros placer, señora,

Y vos haceislo cada hora

Sólo por hacerme daño.

* * * * *

Salid á mirar el cielo,

Para ver si podréis vellas

A tal hora las estrellas.

Ya de aquí veo el cielo

Y aquella que ver me hacia

Estrellas á mediodía

* * * * *

Decilde, pues la servis,

A la linda Estephanía,

Venado mata porfía.

Estephanía,

Venado mata porfía,

Que no porfía venado,

Pues en vos está probado.

* * * * *

Por las rayas de mi mano

Divinad, si sois muy diestro,

Qué tiempo de vida muestro.

No teneis más de vivir

Del que vos me daréis vida,

Pues es cosa conocida

Que quien mata ha de morir.

* * * * *

Decid á cuantos aquí están:

Dios loado,

Pues que ya sois acabado.

Sepan cuantos aquí están

Que vos me habeis acabado,

Dios loado.

Fué impressa la presente obra en la Metropolitana

ciudad de Valencia, por Francisco

Diaz, romano, en el año de

Mil y D. y xxxv á xxviiii dias

del mes de Octubre.

[Illustration]

Libro intitulado El cortesano. Libro de motes de damas y caballeros · 第 128 / 130 题