PRÓLOGO.

_Señoras damas: resplandeciente virtud: estrellas relumbrantes:

glorias de los caballeros: espejo de gala: celestial hermosura:

exemplo de crianza: graciosa conversacion: leyes y mando en la tierra

para dar vida y muerte y fama de inmortal memoria. ¿Quién será tan

ignorante que no conozca todo lo sobredicho ser poca alabanza, para

tanto merecimiento? No hay ninguno que ignore que con mucha razon os

podemos decir señoras damas, pues sois tan señoras que no hay poder

humano que sea poder delante el vuestro. Si no, dígame alguno ¿qué

poder humano hay en esta vida que pueda hacer una tan gran cosa como

las damas hacen, en mudar un hombre y hacelle todo otro de lo que es?

ninguno en este mundo podrá hacer de un cobarde valiente y ni de un

avaro liberal, sino estas tan poderosas señoras, que mudan condicion,

sér y vida al hombre que por ellas es hombre. Tambien con mucha razon

os podemos decir resplandeciente virtud, pues siendo la mesma virtud

resplandeceis tanto en virtudes, que cegais á todos los ojos que con

vicio os miran, como el rayo del sol á la vista humana, y dais tan

clara y fuerte vista á los ojos que con virtud os miran, como tiene

el águila mirando el rayo del sol. Tambien con mucha razon os podemos

decir estrellas relumbrantes, pues pareciendo por la tierra entre

la vulgar gente, relumbrais como las estrellas del cielo entre las

tinieblas de la noche. Tambien con mucha razon os podemos decir gloria

de los caballeros, pues todo lo que parece trabajo por servir las damas

es gloria; que si la gloria es descanso de trabajos, y contentamiento

de vista, y alegría de pensamientos, ¿qué otra cosa es el trabajo del

caballero, sirviendo su dama como caballero, sino descanso? ¿Y qué

mayor contentamiento en este mundo para la vista que ver una gentil

dama? ¿ni qué mayor alegría de pensamiento que veros servidor de quien

os hace tan señor? No parece el señor ser tan señor, ni el caballero

tan caballero, sino sirviendo las damas con tales servicios, que el

trabajo se convierta en descanso, y el mirar en contentamiento, y el

pensar en alegría. Tambien con mucha razon os podemos decir espejo

de gala, pues nunca se tiene el caballero ni es tenido por perfecto

galan, de muy bien adereszado de cuerpo y de alma, sino cuando las

damas dicen que lo es; pues si el caballero no es galan si las damas

no lo dicen, con mucha razon las podemos tener por la misma gala,

pues el buen parescer dellas es espejo de gala, donde nos habemos de

mirar para parescer bien. Tambien con mucha razon os podemos decir

celestial hermosura, pues ninguna hermosura paresce tanto ser venida

del cielo como la de las damas y señoras. Que aunque toda hermosura es

criada por el Criador de todos, en las damas se paresce más aquello

que dice_: Signatum est super nos lumen vultus tui, Domine. _Tambien

con mucha razon os podemos decir exemplo de crianza, pues la mayor

cortesía de los caballeros no es tanto como la menor cortesía de las

damas, porque en ellas no hay menor ni poco, sino mayor y mucho, pues

el gran merescimiento dellas todo lo meresce. Tambien con mucha razon

os podemos decir graciosa conversacion, pues sois la misma gracia, y

en tanta manera, que si un caballero habla una razon sábia, y una dama

dice una otra razon avisada, en más y por más graciosa será tenida la

de la dama que la del caballero, por la poca turbacion de ingenio que

siempre tienen y la mucha que nosotros delante dellas tenemos, y por

aquel gran privilegio que tienen por haberse dicho en la más alta

de todas_: Gracia plena. _Tambien con mucha razon os podemos decir

leyes y mando en la tierra para dar vida y muerte y fama de inmortal

memoria, pues ninguna ley humana hace tanto sentir que la vida parezca

muerte, y la muerte vida, sino la ley y mando de las damas, porque

si un caballero es desfavorecido ó desdeñado dellas, todo lo que es

vida le paresce muerte, pues sabe á muerte su vida, y todo lo que le

paresce muerte por amarlas y servirlas es vida, pues les da fama de

inmortal memoria. Considerando, pues, tan gran merecimiento y valor de

tan poderosas y excelentes señoras, ¿quién no trabajará en servirlas

y alabarlas sino el que ni es para uno ni para otro? Y por no ser yo

tenido por tal, ofrezco mi voluntad por obra, pues ninguna obra, por

grande que fuese, sería sino voluntad para servir tan grandes señoras,

y por esta razon este libro, intitulado el_ Juego de mandar, _es

pequeño, pues tambien lo sería aunque fuese grande. Recíbanlo como á

pequeño servicio y gran voluntad, y rescebido desta manera el libro

será grande, e yo el más dichoso servidor de damas._

Libro intitulado El cortesano. Libro de motes de damas y caballeros · 第 127 / 130 题