El marear que el mar d’amor nos hace,
Es muy peor qu’el mar que se navega,
El mar d’amor muy más veces reniega
Y mueve más, pues con placer desplace.
Desplácenos con lo que más nos place,
Con el mirar que nos contenta y ciega,
Y este placer á mucha gente niega,
Y en tierra y mar amor hace y deshace.
Digámosle del mar suyo almirante,
Que es el marqués de libertad perdida,
Duque tambien de voluntad humana.
Conde de paz, sino reina levante,
Y rey del fin y reina sin medida,
Que amor es rey do voluntades gana.
Dixo Joan Fernandez: Este otro soneto hará saber cómo le fué al señor
don Diego acompañando unas damas que fueron á ver las galeras de don
Álvaro de Bazan, y en ser luégo en barca se mareó en tanta manera, que
le pusieron nombre don Diego mareado, y volviéronlo á tierra y á su
casa en una litera á la noche, y las damas le iban cantando:
Mal amar os prueba mucho,
Caballero,
Debe ser de mal parlero.
Y él respondió:
Mareado estoy d’amor,
Que dado me han competidor.
Dixo don Luis Milan: Para sanar este mareado d’amor que se conhorte con
lo que dice: _Solatium est miseris socios habere penates_, doy este