Temor y amor, amor es verdadero,
Y de temor en veros me santigo,
Pregúntanme si veo al enemigo,
Yo digo sí, que de enemiga muero.
Y del amor queriendo como os quiero,
Vengo á temblar si alguna cosa os digo,
Por acertar errando voy conmigo
Que ce por be y’os digo en cuanto quiero.
No respondeis; si toco vuestra aldaba
Dais en callar, al son de mi sospiro,
Vengo á parar en mármol convertido.
Y para estar como primero estaba,
Despárame Cupido nuevo tiro,
Que nuevo mal recuerda amortecido.
Dixo don Diego: Yo traia una dama á vesita un dia, y salió tras canton
un caballero, y en topar con nosotros se santiguó; yo díxele: Joan
Cruzado, ¿de qué os santiguais? ¿veis al enemigo? respondióme: Sí, que
de enemiga muero. Pareció tan galan, que no quisiera que tambien nos
pareciera el señor Joan Fernandez.
Dixo don Luis Milan: A este cuento no se ha de responder agora por no
estorbar este