DON DIEGO LADRON.

No burlemos del vestir,

Pues que no teneis vestidos

Que merezcan ser reidos.

Sino para hacer reir.

Dixo mastre Zapater: Mucho me he holgado d’este palacio tan avisado,

que nos ha hecho reir sin perjuicio de nadi, que la conversacion que

perjudica es de perro que ladra y muerde; y cree que los hombres de

mala lengua, los más hacen mala fin, y el diablo va muy apegado con

ellos, como en este cuento, que fué verdad, oiréis: Un labrador tenía

muy mala lengua, y tuvo el mal espíritu en figura de perro siete años

en su casa, y cada sábado desaparecia, que no sabian qué se hacia, y

no volvia hasta el domingo de mañana; y como se dieron cata d’esto,

un hijo de casa tuvo cuidado de no perdelle de ojo, y vió que se iba

fuera del lugar, y siguióle una legua hasta que fué á parar al pié de

un monte, donde le esperaban muchos perros que se pusieron á bailar, y

á ratos se mordian y ladraban, y el hijo del labrador, muy espantado,

contó á su padre todo lo que habia visto; y volviendo el perro, fué

atado con una cadena y conjurado por el cura del lugar, que le dixese

si era el diablo y lo demas que dél queria saber, y respondió que sí,

y que estaba esperando al señor d’aquella casa para llevárselo cuando

se muriese, que, por ser muy maldiciente y jurador, era compañero

suyo, y que ya se lo hubiera llevado sino porque decia cada sábado el

rosario de la Vírgen María, y que los otros perros con quien bailaba

eran demonios como el que aguardaban, y hacian compañía á maldicientes

y juradores, para llevarlos al infierno cuando pudiesen. Porque veais

quién es el compañero del maldiciente y jurador; y si el Paje del mal

recaudo, que delante se lo digo, no deja de ser blasfemo y de mala

lengua, creeré que el perro, que muchas veces va tras él, es algun

familiar, y no lo tengais á burla, que más demonios van que moxcas

entre los hombres que nos tientan á mal decir y hacer; así como los

ángeles, custodios nuestros, nos aconsejan á bien obrar, por donde

en las voluntades que teneis, si son buenas, conoceréis que vuestro

ángel custodio os aconseja, y si son malas, el mal espíritu, que si

don Luis Milan quiere echarle de aquí, taña un poco, que no faltará

el demonio de la envidia que alguno terná á su música, y saliéndole

del cuerpo, podrá alabar las obras de Dios que el envidioso deshacer

quiere; guárdense de la envidia, que pierden por ella al Criador y á la

criatura.

Dixo don Luis Milan: Denme la vihuela, que para luégo es tarde, para

sanar un envidioso. Oyamos qué horas tocan; las doce han dado: mudemos

de parecer, que si agora tañese y cantase, me apodaria el señor Joan

Fernandez á galo relóx, que canta á media noche. Mejor será dexarlo

para mañana á la noche, delante el Duque y la Reina, que me han mandado

les dé una cena de lengua y manos, tañendo y cantando la aventura del

monte Parnaso, donde me vi. Vuestras mercedes podrán decir ántes de

la mia cada uno la suya, que nunca faltan aventuras á quien buenas

las busca; y quedando con este concierto acabamos la noche, que no lo

parescia con tal compañía; que dia es todo conversar con muy buen modo.

_Acaba la quinta jornada._

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Libro intitulado El cortesano. Libro de motes de damas y caballeros · 第 66 / 130 题