Á los muy buenos oidos,
Que nunca serán reidos
Y podrán hacer reir.
Que agudeza muy graciosa, apénas es enojosa, como dixo un cortesano á
otro de amor mal sano:
Por demas sois en la gala.
Dixo el otro:
Mas no Pedro por demas,
Como vos en una sala.
Y algunas veces en burlar:
Prosa y verso debe hablar.
Y debaxo esta alegría,
No calle filosofía.
Muy de véras,
Que las burlas hacen véras.
Tambien ha de ser amigo de limpieza el Cortesano, como nos muestra
aquel animal nombrado herminio, que por no caer en el lodo que los
caçadores le ponen para caçalle, se dexa tomar. Con más razon debe ser
limpio el Cortesano, siendo herminio de damas por ir mucho entr’ellas:
lo que no son dos medio galanes nuestros amigos. Que no son de los
cumplidos los que en bajos aposentos hacen nidos.
Dixo don Diego Ladron: Ya sé por quién preguntais.
Dixo Joan Fernandez: Por Herediano decis.
Dixo don Francisco Fenollet: No lo dice sino por su mochuelo.
Dixo el Duque: No he visto tan grandes véras parar en tan buenas
burlas; volvamos á Valencia, que yo daré mucho de mí si dan de sí las
damas y caballeros que aquí están para que nazca este Cortesano, que
no le faltarán comadres y compadres en esta compañía cortesana, y
batizarle ha el canónigo Ester y póngale nombre luégo.
Senyor, yo so content, y de ara li pose nom el Pico, puix piccará mes
que una picaraza.
Respondió don Luis Milan:
Armad vuestra giba
Porque no reciba.
Dixo Joan Fernandez:
Yo la armaré
Con lo que sé.
Dixo el canónigo:
Armaula ab vostra muller
Y picau tots á plaer,
Que molt poch y fareu mella
Ab tal rodella.
Y restau pera corps
Picadors,
Que buitrera sou de mors.
Y dió de espuelas á su cuartago, y á más correr de corrido se fué
diciendo: Als corps, als corps. Y los pajes tras él gritando al
tartugote, canónigo giba, mendrugo Ster, y así se fué, y nosotros tras
él finados de risa hasta llegar á Valencia, y determinóse en el camino
que los cuatro á quien el Duque dió cargo que traigamos la córte en
peso, fuésemos nombrados desta manera:
Que don Diego Ladron se nombrase Diego
en él; y don Francisco Fenollet, Francisconio;
y Joan Fernandez, Joanin;
y don Luis Milan, Milanteo,
como nos verán nombrados
en las pláticas que pasarémos
en esta córte,
y aquí se acaba
la primera
jornada.
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