Tened al Rey, trovadores,
Qu’el Rey me ha dado poder
Que presos pueda traer
Á quien son copleadores.
Copleadores paresceis
Porque mucho os encendeis,
Que burlas n’os han de alargar,
Ya os podeis espabilar,
Que gran pábilo teneis.
Dixo el Duque: Tiene razon, don Diego Ladron, que las burlas no deben
ser largas aunque sean buenas, que si turan mucho, pueden hacer mal
estómago, por ser de mala digestion el burlar, y si son pocas puédense
digerir; y pues los caballeros no deben reñir de burlas, no se ha
de burlar para que puedan reñir de véras, porque sufriendo muchas,
parescen hombres de burlas, y siendo pocas, no apocan á los burladores
en sufrillas. Yo doy por tan buenas vuestras coplas, que no sé á quién
dar la mejoría, despues que se ha mejorado Joan Fernandez en rasgar las
malas coplas, que, por mal consejo, hizo contra don Luis Milan.
Dixo don Francisco Fenollet: Señor, agora le pueden decir, Joan
Fernandez adobado como guante, pues ha sido tan bueno el adobo de
la dama que le despidió, que ha mejorado de coplas en las burlas.
Y vuestra excelencia, para acabar de bien juzgar, no debe atajar
que digan las demas que se hicieron, para que vea si son tan buenas
las que vernán como las pasadas, que volviéndose á encender, yo los
espabilaré y departiré con otra copla, como lo hizo don Diego Ladron.
Dixo el Duque: Don Francisco, bien me parece lo que decis, aguarden
tiempo y lugar que venga á buen propósito, y podrán tornar á volar el
águila del Joan y el milan de don Luis, y agora tratemos de las muy
avisadas y graciosas razones que estas señoras dixeron ántes de cazar,
que yo las atajé para que mejor platicásemos dellas despues de la
comida. Y agora diga la señora doña Mencía la suya.
Dixo la señora doña Mencía: Señor, lo que yo dixe fué, que mejor
están los amadores estando malos que buenos, porque la dolencia de
los que aman es salud para la honra de sus damas, pues estando malos
sus servidores, muestran no estar sanos de favores, y estar los
galanes dolientes, desfavorecidos, es sanidad para ellos; pues no
andan atrevidos sino para bien servir y no enojar; que si estuviesen
sanos de bien tratados, andáran descuidados en el servicio de sus
damas, pensando que no pueden parescer mal, de cualquier manera que
sirvan, los que por buenos servicios han allegado á parescer bien y van
engañados; que los que se descuidan son los que se pierden. Y como
mi señor don Luis Vique tiene bien probado ser esto lo mejor, siendo
marido se trata conmigo como á servidor, y á quien tal hace, meresce
que nunca le contradiga su mujer.
Dixo el Duque: Señora doña Mencía, no hay más que decir, sino dígalo el
señor don Luis Vique, su marido.
Dixo don Luis Vique; Señora mujer, yo ensoñé, quando os era servidor,
que os habia de ser buen marido, porque siendo leal la dama cuando es
amiga, no puede ser desleal cuando es mujer, que si ántes de casar,
cuando ella manda, se dexa mandar de la razon, despues de casada no se
puede desmandar para dar pasion. Siempre vi en vuesa merced, cuando
os servia, lo que debe hacer la dama á su servidor cuando no merece
competidor, pues vió en mí que no lo merescia, ni por desleal para
seros traidor, ni por atrevido para mal serviros, ni por confiado para
prometerme, ni por descuidado para yo faltaros; que ni yo me confié
de meresceros, ni me desconfié para olvidaros. Y así la ventura os
hizo mia, pues vió que todo era vuestro, y con el modo que le gané la
voluntad, como á servidor, la quiero conservar como á marido, pues
vuesa merced se hizo amar como amiga, que habia de ser mi mujer. Que
las amigas que son buenas para mujeres, agradan mas que las mujeres que
son buenas para amigas.
Dixo Joan Fernandez: Señora doña Mencía, por lo que vuesa merced ha
dicho, ha mostrado qu’el señor don Luis Vique, su marido, va tan
enfermo de vuestro amor como cuando os era servidor; y á mi parescer no
se vió Luis más sano. Díganos en qué está mal, si es dolor de quixal.
Dixo don Francisco Fenollet:
No puede ser mal de muelas,
Que sería gritador;
Más paresce mal de amor.
Dixo don Diego Ladron: Más parece el mal del tordo.
Dixo don Luis Milan: Más será el del gavilan, que, por gentileza, á la
mañana suelta la presa.
Dixo la señora doña Mencía: Señores desamorados, como no teneis amor,
habeis burlado del mal de mi señor don Luis Vique; Don Francisco
Fenollet ha acertado, que deste mal fué oleado.
Dixo don Luis Milan: Y cuán oleado, y áun batizado del agua del palo,
que mal frances fué su amor.
Dixo don Francisco Fenollet: Ximeno, por su mal conoce el ajeno.
Dixo Joan Fernandez: Don Francisco, vos no quereis acabar de conoscer
ese milan; por él se dixo: El mal de milano, las alas quebradas y el
pico sano.
Dixo don Luis Milan: Señor Joan Fernandez, pues quereis que tenga pico,
repico. Bien se os acuerda, cuando fuisteis dama de don Enéas Ladron,
que os sacó á danzar en el Real, estando en sarao la Reina, mi señora,
y su excelencia, y vos no le negastes vuestro cuerpo, que parescistes
la reina Dido, que iba danzando con su Enéas troyano, como vos con el
vuestro, que parescia Enéas gitano, que por parescernos vos tan feo
para dama como él para galan, le apodamos á Camafeo, y á vos á dama
fea. Pues fué el caso tan feo, que no hallamos con qué salvaros, sino
con Lope de Rueda, que lo quisistes contra-hacer por dar placer á costa
vuestra, como esta copla muestra:
Bueno vais, señor don Joan,
Puesto estais en buena fama,
Y’os tenía por galan,
Y hanme dicho que sois dama.
Bien podeis cantar de hoy más
Aquella triste sonada
De Dido, la desdichada:
Enéas, pues que te vas
Y me dejas tan burlada.