CONDE. Señor, muévaos a piedad
Que os crié en aquesta tierra.
FELIC. Señor, el conde don Pedro
De vos por merced merezca
La vida de Tello.
REY. El Conde
Merece que yo le tenga
Por padre; pero también
Es justo que el Conde advierta
Que ha de estar a mi justicia
Obligado de manera
Que no me ha de replicar.
CONDE. Pues la piedad, ¿es bajeza?
REY. Cuando pierde de su punto
La justicia, no se acierta
En admitir la piedad:
Divinas y humanas letras
Dan ejemplos. Es traidor
Todo hombre que no respeta
A su rey, y que habla mal
De su persona en ausencia.
Da, Tello, a Elvira la mano,
Para que pagues la ofensa
Con ser su esposo; y después
Que te corten la cabeza,
Podrá casarse con Sancho,
Con la mitad de tu hacienda
En dote. Y vos, Feliciana,
Seréis dama de la Reina,
En tanto que os doy marido
Conforme a vuestra nobleza.
NUÑO. Temblando estoy.
PELAYO. ¡Bravo rey!
SANCHO. Y aquí acaba la comedia
Del mejor alcalde, historia
Que afirma por verdadera
La corónica de España:
La cuarta parte la cuenta.[176]