D. ENR. Dejad las azagayas.

SANCHO. A la pared, Pelayo, las arrima.

PELAYO. Con pie derecho vayas.

SANCHO. ¿Cuál es el Rey, señor?

D. ENR. Aquel que arrima,

La mano agora al pecho.

SANCHO. Bien puede, de sus obras satisfecho.

Pelayo, no te asombres.

PELAYO. Mucho tienen los reyes del invierno

Que hacen temblar los hombres.

SANCHO. Señor...

REY. Habla, sosiega.

SANCHO. Que el gobierno

De España agora tienes...

REY. Dime, quién eres y de dónde vienes.

SANCHO. Dame a besar tu mano,

Porque ennobleza mi grosera boca,

Príncipe soberano;

Que si mis labios, aunque indignos, toca,

Yo quedaré discreto.

REY. ¿Con lágrimas la bañas? ¿A qué efeto?

SANCHO. Mal hicieron mis ojos,

Pues propuso la boca su querella

Y quieren darla enojos,

Para que, puesta vuestra mano en ella,

Diera justo castigo

A un hombre poderoso, mi enemigo.

REY. Esfuérzate y no llores,

Que aunque en mí la piedad es muy propicia,

Para que no lo ignores,

También doy atributo a la justicia.

Di quién te hizo agravio;

Que quien al pobre ofende, nunca es sabio.

SANCHO. Son niños los agravios

Y son padres los reyes: no te espantes

Que hagan con los labios,

En viéndolos, pucheros semejantes.

REY. Discreto me parece:

Primero que se queja me enternece.

SANCHO. Señor, yo soy hidalgo,

Si bien pobre en mudanzas de fortuna,

Porque con ellas salgo

Desde el calor de mi primera cuna.

Con este pensamiento,

Quise mi igual en justo casamiento.

Mas como siempre yerra

Quien de su justa obligación se olvida,

Al señor desta tierra,

Que don Tello de Neira se apellida,

Con más llaneza que arte,

Pidiendole licencia, le di parte.

Liberal la concede,

Y en las bodas me sirve de padrino;

Mas el amor, que puede

Obligar al más cuerdo a un desatino,

Le ciega y enamora,

Señor, de mi querida labradora.

No deja desposarme,

Y aquella noche, con armada gente,

La roba, sin dejarme

Vida que viva, protección que intente,

Fuera de vos y el cielo,

A cuyo tribunal sagrado apelo.

Que habiéndola pedido

Con lágrimas su padre y yo, tan fiero,

Señor, ha respondido,

Que vieron nuestros pechos el acero;

Y siendo hidalgos nobles,

Las ramas, las entrañas de los robles.[147]

REY. Conde.

CONDE. Señor.

REY. Al punto.

Tinta y papel. Llegadme aquí una silla.

_Sacan un bufete y recado de escribir, y siéntase el_

REY _a escribir_.

CONDE. Aquí está todo junto.

SANCHO. Su gran valor espanta y maravilla.

Al Rey hablé, Pelayo.

PELAYO. El es hombre de bien, ¡voto a mi sayo!

SANCHO. ¿Qué entrañas hay crueles

Para el pobre?

PELAYO. Los reyes castellanos

Deben de ser ángeles.

SANCHO.[148] ¿Vestidos no los ves como hombres llanos?

PELAYO. De otra manera había

Un rey que Tello en un tapiz tenía:

La cara abigarrara,[149]

Y la calza caída en media pierna,

Y en la mano una vara,

Y un tocado a manera de linterna,

Con su corona de oro,

Y un barbuquejo, como turco o moro.

Yo preguntéle a un paje

Quién era aquel señor de tanta fama,

Que me admiraba el traje;

Y respondióme: "El rey Baúl se llama."

SANCHO. ¡Necio! Saúl diría.

Comedias: El remedio en la desdicha; El mejor alcalde, el rey · 第 70 / 89 题