CELIO. Para entenderte, no creo
Que es menester, gran señor,
Muy sutil entendimiento.
D. TELL. Entrad, pues, que estarán solos
La hermosa Elvira y el viejo.
CELIO. Toda la gente se fué
Con notable descontento
De ver dilatar la boda.
D. TELL. Yo tomé, Celio, el consejo
Primero que amor me dió,
Que era infamia de mis celos
Dejar gozar a un villano
La hermosura que deseo.
Después que della me canse,
Podrá ese rústico necio
Casarse; que yo daré
Ganado, hacienda y dinero
Con que viva, que es arbitrio
De muchos, como lo vemos
En el mundo. Finalmente,
Yo soy poderoso, y quiero,
Pues este hombre no es casado,
Valerme de lo que puedo.
Las máscaras os poned.
CELIO. ¿Llamaremos?