SANCHO. Gran señor, pasan
Los años con tanta furia,
Que parece que con cartas
Van por la posta a la muerte,
Y que una breve posada
Tiene la vida a la noche,
Y la muerte a la mañana.
Vivo solo; fué mi padre
Hombre de bien, que pasaba
Sin servir; acaba en mí
La sucesión de mi casa.
He tratado de casarme
Con una doncella honrada,
Hija de Nuño de Aibar,
Hombre que sus campos labra,
Pero que aun tiene paveses
En las ya borradas armas
De su portal, y con ellas,
De aquel tiempo, algunas lanzas.
Esto y la virtud de Elvira
(Que así la novia se llama)
Me han obligado: ella quiere,
Su padre también se agrada;
Mas no sin licencia vuestra,
Que me dijo esta mañana
Que el señor ha de saber
Cuanto se hace y cuanto pasa
Desde el vasallo más vil
A la persona más alta
Que de su salario vive,
Y que los reyes se engañan
Si no reparan en esto,
Que pocas veces reparan.
Yo, señor, tomé el consejo,
Y vengo, como él lo manda,
A deciros que me caso.
D. TELL. Nuño es discreto, y no basta
Razón a tan buen consejo.
Celio...
CELIO. Señor...
D. TELL. Veinte vacas
Y cien ovejas darás
A Sancho, a quien yo y mi hermana
Habemos de honrar la boda.
SANCHO. ¡Tanta merced!
PELAYO. ¡Merced tanta!
SANCHO. ¡Tan grande bien!
PELAYO. ¡Bien tan grande!
SANCHO. ¡Rara virtud!
PELAYO. ¡Virtud rara!
SANCHO. ¡Alto valor!
PELAYO. ¡Valor alto!
SANCHO. ¡Santa piedad!
PELAYO. ¡Piedad santa!
D. TELL. ¿Quién es este labrador
Que os responde y acompaña?
PELAYO. Soy el que dice al revés
Todas las cosas que habra.
SANCHO. Señor, de Nuño es criado.
PELAYO. Señor, en una palabra,
El pródigo soy de Nuño.