JULIO. Es un famoso lebrel.
CELIO. Ya mi señora y tu hermana
Te han sentido.[105]
_Sale_ FELICIANA.
D. TELL. ¡Qué cuidados
De amor, y qué bien pagados
De mis ojos, Feliciana!
¡Tantos desvelos por vos!
FELIC. Yo lo estoy de tal manera,[106]
Mi señor, cuando estáis fuera,
Por vos, como sabe Dios.
No hay cosa que no me enoje;
El sueño, el descanso dejo:
No hay liebre, no hay vil conejo
Que fiera no se me antoje.
D. TELL. En los montes de Galicia,
Hermana, no suele haber
Fieras, puesto que el tener[107]
Poca edad, fieras codicia.
Salir suele un jabalí
De entre esos montes espesos,
Cuyos dichosos sucesos
Tal vez celebrarles vi.
Fieras son, que junto al anca
Del caballo más valiente,
Al sabueso con el diente
Suelen abrir la carlanca.
Y tan mal la furia aplacan,
Que, para decirlo en suma,
Truecan la caliente espuma
En la sangre que le sacan.
También el oso que en pie
Acomete al cazador
Con tan estraño furor,
Que muchas veces se ve
Dar con el hombre en el suelo.
Pero la caza ordinaria
Es humilde cuanto varia,
Para no tentar al cielo;
Es digna de caballeros
Y príncipes, porque encierra
Los preceptos de la guerra
Y ejercita los aceros
Y la persona habilita.
FELIC. Como yo os viera casado,
No me diera ese cuidado,
Que tantos sueños me quita.
D. TELL. El ser aquí poderoso
No me da tan cerca igual.
FELIC. No os estaba aquí tan mal
De algún señor generoso
La hija.
D. TELL. Pienso que quieres
Reprehender no haber pensado
En casarte, que es cuidado
Que nace con las mujeres.
FELIC. Engáñaste, por tu vida;
Que sólo tu bien deseo.
_Salen_ SANCHO _y_ PELAYO.
PELAYO. Entra, que solos los veo;
No hay persona que lo empida.
SANCHO. Bien dices: de casa son
Los que con ellos están.
PELAYO. Tú verás lo que te dan.
SANCHO. Yo cumplo mi obligación.--
Noble, ilustrísimo Tello,
Y tú, hermosa Feliciana,
Señores de aquesta tierra,
Que os ama por tantas causas,
Dad vuestros pies generosos
A Sancho, Sancho el que guarda
Vuestros ganados y huerta,
Oficio humilde en tal casa.
Pero en Galicia, señores,
Es la gente tan hidalga,
Que sólo en servir al rico
El que es pobre no le iguala.
Pobre soy, y en este oficio
Que os he dicho, cosa es clara
Que no me conoceréis,
Porque los criados pasan
De ciento y treinta personas,
Que vuestra ración aguardan
Y vuestro salario esperan;
Pero tal vez en la caza
Presumo que me habréis visto.
D. TELL. Sí he visto, y siempre me agrada[108]
Vuestra persona, y os quiero
Bien.
SANCHO. Aquí, por merced tanta,
Os beso los pies mil veces.