De como Aguirre mato a su hija y fue el muerto por el Maese de
canpo del Rey.
Acauada de yrse toda la jente a Lope de Aguirre, y abiendolo dejado
solo, y biendo el que no auia quedado en su conpañia mas de Anton
Llamoso, su capitan de la municion, se fue a este capitan y le dijo que
por que no se yba con los demas a gozar de los perdones del Rrey; el
qual le respondio lo que ariua se refyrio: que pues le auia sido amigo y
conpañero en la uida, que tanbien lo queria ser en la muerte; y no
rrespondiendole nada se entro el traidor en la casa y aposento donde
tenia su hija, muy cortado y falto de animo, y poniendole el diablo en
el corazon que echase vn sello a todas las crueldades que asta alli auia
echo, se fue para su hija, que hera ya muger, y le dijo: «hija,
encomiendate a Dios, que te quiero matar». La moza le rrespondio:
«¿porque, señor?» El traidor le dixo: «por que no te ueas uituperada ni
en poder de quyen te diga hija de un traidor»; y echando mano a una daga
o puñal que traia, le dio de puñaladas y le quyto la uida; y luego se
salio a la puerta del aposento; y uiendo entrar la jente del Rrey no
tuuo manos para disparar siquyera vn arcabuz, que lo pudiera muy bien
hazer y aun hazer algun daño en sus contrarios: mas dejando todas las
armas, se arrimo a una baruacoa o cama que alli estaua.
Y entrando el Maese de campo, auia entrado antes del vn Ledezma,
espadero del Tocuyo, el qual, como uio entrar el Maese de campo, le
dijo: «señor, aquy tengo rrendido Aguirre», pretendiendo ganar gracias.
El Aguirre respondio: «no me rindo yo a tan grandes uellacos como uos»;
y como rreconocio por lo que oyo que el que entraua hera el Maese de
canpo, le dijo: «señor Maese de campo, ssuplico a vuestra merced que
pues es cauallero, que me guarde mis terminos y me oyga, porque tengo
negocios que tratar que ynportan al seruicio del Rrey». El Maese de
canpo dijo: que el haria lo que hera obligado; y biendo algunos de los
soldados de Aguirre que de darle la uida algun dia podia rredundalles
daño a hellos, porque diria lo que auia passado, le dijeron al Maese de
canpo que a su honrra no conuenia sino que lo matase y cortase la caueza
antes que uiniese el Gouernador ni el jeneral.
El Maese de campo mando Aguirre que se desarmase, y pareciendole vien el
consejo que le auian dado le hizo tirar dos arcabuzazos, con que lo
mataron. Y algunos dizen que al primero arcabuzazo que le tiraron, que
le dieron algo al soslayo, y dixo el traidor: «este no es bueno», y al
segundo que le dieron por los pechos dixo: «este si», y que luego cayo,
y con esto murio; y luego vn Custodio Hernandez, soldado suyo, y aun de
los bien prendados, le corto la caueza por mandado del Maese de canpo, y
sacandola de los cauellos se fue con hella a rresceuir al Gouernador
para ganar gracias con el, y el Maese de canpo busco luego las uanderas,
que era el despoxo que a el le pertenezia, y hallandolas se fue con
ellas a una hermita questaua zerca del fuerte y alli las desplego y
biendo uenir al Gouernador y a la demas jente, salio a rreceuillos,
sacando las uanderas arrastrando por el suelo, en señal de la uitoria
que auia auido.
A el Gouernador le peso de que ouiesen muerto a Lope de Aguirre sin su
licencia, y aun se enojo, pero dissimulo pues estaua ya echo, y luego
mando que le hiciesen quartos y lo pusiesen en palos por los caminos, y
su caueza fue lleuada a la ciudad del Tocuyo, y alli esta puesta en vna
jaula para exenplo de los que la vieren.
Dijose que los uezinos de Merida y los uezinos de la Ualencia, que en
este desuarate se auian hallado, pretendiendo dejar alguna memoria en
sus pueblos del seruicio que al Rrey auian echo, pretendieron lleuar
alguna de las uanderas del Aguirre y quel Gouernador no se las queria
dar, sino que les dijo que vastaua que les diese a cada pueblo vna mano
de las del traidor, para que la pusiesen en la picota o rrollo de sus
pueblos, y pareciendoles que hera bien lo que el Gouernador les decia,
lo azetaron, y los de la Ualencia lleuaron la mano yzquyerda y los de
Merida la derecha; mas estos de Merida, viendo la nezedad que hazian en
lleuar a su pueblo la mano de Aguirre, y quan poco les ynportaua, en el
camino la echaron a los perros, los quales se la comieron; y asi obo fyn
este cruel matador, desanparandole en uida todos sus amigos y muriendo
el como hereje o jentil, no haziendo mencion en su muerte de acordarse
de Dios ni de sus santos, en lo qual se cunplio aquel beruo que en
castellano se suele dezir, correspondiente a la diuina escriptura, que
dize asi:
Pocos uimos bien morir
De aquellos que mal uiuieron,
Y de los que bien murieron
Menos uimos mal biuir.
Porque demos conclusion a todo lo que toca a Lope de Aguirre, dire aqui
breuemente la vida y suerte y linaje del, con otras cossas que demas de
las que arriua se an escrito, dezia.