CAPITULO SESENTA Y TRES

De como el nauio del Prouincial surxio en el puerto de la

Margarita, y una carta que le scriuio Aguirre, con la suma de lo

que el Prouincial le rrespondio, y la muerte de dos soldados.

Pasadas estas cosas, vn martes por la mañana, parecio o amanecio el

nauio del Prouincial sobre el puerto, que por tener o auerle hecho el

tienpo algo contrario, no auia podido arriuar desde el domingo, que

partio del puerto de las Piedras, y llegandose todo lo que pudo al

puerto, surxio hobra de media legua de tierra, porque con la artilleria

que Aguirre tenia no le hiciese mal.

Lope de Aguirre no rreciuio ningun contento de que el nauio se le ouiese

hacercado tanto ni ouiese surxido, y asi luego puso su jente en horden

de guerra, y creyendo quel fraile o prouincial queria echar su jente en

tierra, se salio el de la fortaleza por la playa adelante, en hordenanza

con sus soldados, lleuando consigo cinco falconetes de bronze que avia

traido del Marañon, y uno de hierro que auia tomado en la Margarita,

todos cargados para disparar quando fuese tiempo.

Los soldados del nauio, saltando en vnas piraguas que consigo traian, se

azercaron mas a tierra, de suerte que podian oyrse los vnos a los otros

lo que dezian, y diciendo a los de Aguirre de crueles traidores, les

rrespondian hellos otras uellaquerias mayores, y asi se deshonrrauan de

palabra los vnos a los otros con muchos generos de vituperios; mas con

todo esto nunca saltaron en tierra.

Tenia puestas en el navio muchas vanderas[414] y estandartes rreales

tendidos en banda; y biendo Aguirre que la jente del nauio no saltaua en

tierra, se boluio con los suyos a la fortaleza, y acordo escreuir vna

carta al Prouincial, que la letra decia[415] desta manera:

«Muy magnifico y rreuerendo señor: Mas quysiera hazer a vuestra

paternidad el rreciuimiento con rramos y flores que no con arcabuzes y

tiros de artilleria, por auernos dicho aquy muchas personas ser mas que

generoso en todo, y cierto por las hobras emos uisto oy en este dia ser

mas de lo que nos dezian, por ser tan amigo de las armas y exercicio

militar como lo es V. P., y ansi uehemos que la honrra e uirtud y

nobleza alcanzaron[416] nuestros mayores con la espada en la mano.

»Yo no niego, ni todos estos señores que aqui estan, que salimos del

Peru para el rrio Marañon a descubrir y poblar, dellos cojos, dellos

mancos y dellos sanos, y por los muchos trauajos que emos pasado en

Piru, zierto hallar tierra, por miserable que fuera, para anpararnos

hen ella, para dar descanso a estos tristes cuerpos, questan con mas

costuras que rropas de rromeros; mas la falta de lo que digo y con los

muchos trauajos que hemos pasado, hazemos quenta que uiuimos de grazia,

ssegun el rrio y la mar y la hambre nos an amenazado con la muerte, y

asi, los que uinieren contra nosotros, hagan quenta que vienen a pelear

con los espiritus de los honbres muertos, y los soldados de V. P. nos

llaman traidores: deuelos castigar, que no digan tal cosa, porque

acometer a Don Felipe, rey de Castilla, no es sino de generosos y de

grande animo, porque si nosotros tuuieramos algunos oficios rruines

dieramos horden a la uida, mas por nuestros hados no sauemos sino hazer

pelotas y amolar lanzas, ques la moneda que por aca corre. Si ay por

halla necesidad deste menudo, todauia lo proueheremos. Hacer entender a

V. P. lo mucho que el Piru nos deue y la mucha rrazon que tenemos para

hazer lo que hazemos, creo sera ynposible. A este efeto, no dire aqui

nada dello.

»Mañana, plaziendo a Dios, enbiare a V. P. todos los traslados de los

autos que entre nosotros se an echo, estando cada uno en su liuertad

como estauan; y esto digolo en pensar que descargo piensan dar esos

señores que ay estan, que juraron a Don Hernando de Guzman por su rrey y

se desnaturaron de los rreinos despaña y se amotinaron y alzaron con vn

pueblo, y usurparon la justicia y los desarmaron a hellos y a hellos y a

otros muchos particulares y les rrouaron las haziendas, y endemas Alonso

Arias, sargento de Don Hernando, y Rrodrigo Gutierrez, su jentil onbre.

Desotros señores no ay para que hazer quenta, porques echa falonia;

aunque de Arias tanpoco la hiziera sino fuera por ser estremado oficial

de azer jarcias. Rrodrigo Gutierrez cierto honbre de bien es si siempre

no mirase al suelo, cierto en seguia[417] de gran traidor. Pues si acaso

ay aportado vn Gonzalo de Zuñiga, padre de Seuilla, cesijunto, tengalo

V. P. por un gran chocarrero, y sus mañas son estas: el se hallo con

Aluaro de Oyon en Popayan, en la rreuelion y alzamiento contra su

Magestad, y al tienpo que iban a pelear dejo su capitan y se huyo, e ya

que se escapo dello se hallo en Piru, en la ciudad de San Miguel de

Piura, con de Silua en vn motin y rrouo la caxa rreal del Rrey, y

mataron la justizia, y asi mesmo se le vyo. Honbre es que mientras ay

que comer es dilijente, y al tienpo de la pelea sienpre vye, aunque sus

firmas no pueden huir. De solo vn honbre me pesa que no esta aqui, y es

Salguero, porque teniamos gran nezesidad del para que nos guardara este

ganado, que lo entiende muy bien. A mi buen amigo Martin Bruno, y Anton

Perez, y Andres Diaz, les ueso las manos, y a Monguia y Artiaga, Dios

los perdone, porque si estuuieran biuos tengo por ynposible negarme,

cuya muerte o uida suplico a V. P. me haga sauer, avnque tanbien

queriamos que todos fuesemos juntos[418], siendo V. P. nuestro

patriarca, porque despues en creher en Dios el que no es mas que otro no

vale nada; y vaya V. P. a Santo Domingo, porque tenemos por cierto que

le an de desposeher del trono en que esta, y para esto Cesar o

nichil[419]. La rrespuesta suplico a V. P. me escriua, y tratemonos

bien, y ande la guerra, porque a los traidores Dios les dara pena, y a

los leales el Rrey los rresucitara, aunque asta agora no uemos que a

rresucitado ningunos. El Rrey ni sana heridas ni da uidas[420]. Nuestro

Señor la muy magnifica y rreuerenda persona de V. P. guarde y en gran

dignidad acreciente. Desta fortaleza de la Margarita beso las manos a V.

P. su seruidor, _Lope de Aguirre_.»

Esta carta escrita, la ynbio con vnos yndios en vna canoa o piragua al

nauio, y rresceuida por el Prouincial, y bista por los demas, les encito

a gran rrissa las cosas que en ella vierron escritas, que mas parecen

desatinos o chocarrerias que rrazones de capitan general. El Provincial

le rrespondio como rreligioso y doto, persuadiendole que se apartase de

aquel camino tan herrado que lleuaua y se rredujese al seruicio del

Rrey, y que ya que con la zeguedad y ostinacion que tenia no lo quysiese

hazer, que como a cristiano le encargava la beneracion de los tenplos y

cosas sagradas y dedicadas a Dios, y la honrra de las mugeres, y que por

amor de Dios cesase de hazer mas daños y crueldades en aquella isla,

que bastauan los echos, y que Monguya y Artiaga estauan biuos y heran

muy buenos seruidores de su Magestad, y en lo que hicieron cunplieron

con la hobligacion que tenian.

Enuiada esta rrespuesta, que hera ya tarde, tendio las uelas a su nauio

y dio la buelta a Maracapana, para de alli yrse a Santo Domingo a dar el

auiso, como lo dio, del traidor de Aguirre y de su suceso.

En esta sazon quel nauio estubo surto, fueron hallados dos soldados de

los de Lope de Aguirre, el vno llamado Juan de Sanjoan y el otro

Paredes, fuera del pueblo, en la playa de la mar, descansando o

rreposando deuajo de unos cardones, y algunos questauan mal con ellos

les leuantaron questauan alli esperando coyuntura para poderse yr al

nauio, lo qual sauido por el traidor los mando luego colgar del rrollo

sin confission.

No mas de por esta ocasion algunas personas an afirmado que la uenida

del Prouincial a la Margarita o a uista della, causo mas daño que

prouecho, porque por uello tan zerca Lope de Aguirre mato a Don Juan y a

los demas; y que asi mesmo pudiera hazer mucho prouecho y que no lo

hizo, porque con echar su jente en tierra y con otros uezinos de la isla

que andaban al monte, podian desde lejos hazer muestra[421] y rrecoxer

muchos de los soldados que Aguirre traia consigo muy contra su boluntad,

los quales luego que bieran algun fauor se fueran al anparo[422] y

abrigo del Rrey, y asi pudiera ser que alli se le huyera toda la mas de

la jente a Aguirre y no saliera de la isla con tanta pujanca; a todo lo

qual se rresponden dos cosas: la una, que no hera adeuino el fraile

prouincial para sauer si traia soldados Aguirre contra su boluntad,

antes por las cosas que todos en general hazian, se crehee que le

seguian de muy buena boya; la otra, es que pudiera ser que si saltara en

tierra hiciera mas daño que no saltando, porque como Aguirre hera tan

cruel y carnizero, por que los uezinos no se fueran a juntar con el

Prouincial, y por prendar mas a sus soldados, pudiera ser que matara

assi a honbres como a mugeres, y de hecho se crehe que lo hiciera, y asi

ya que no azerto el Prouincial en dar la uista que dio a la Margarita,

no herro en no saltar en tierra, y en todo se deue tomar el santo zelo

del Prouincial, que nunca fue de perjudicar a nadie ni de dar causa a

ningun daño, y se puede del creher que si pensara que de su uenida alli

auia de rredundar en daño de mas minimo español de los que en la isla

estauan, que antes permitiera pasar otro graue trauajo que dar esta

causa, con la qual se estirpa toda la culpa que algunos le an querido

echar tan sin rrazon.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 121 / 273 题