De como el nauio del Prouincial surxio en el puerto de la
Margarita, y una carta que le scriuio Aguirre, con la suma de lo
que el Prouincial le rrespondio, y la muerte de dos soldados.
Pasadas estas cosas, vn martes por la mañana, parecio o amanecio el
nauio del Prouincial sobre el puerto, que por tener o auerle hecho el
tienpo algo contrario, no auia podido arriuar desde el domingo, que
partio del puerto de las Piedras, y llegandose todo lo que pudo al
puerto, surxio hobra de media legua de tierra, porque con la artilleria
que Aguirre tenia no le hiciese mal.
Lope de Aguirre no rreciuio ningun contento de que el nauio se le ouiese
hacercado tanto ni ouiese surxido, y asi luego puso su jente en horden
de guerra, y creyendo quel fraile o prouincial queria echar su jente en
tierra, se salio el de la fortaleza por la playa adelante, en hordenanza
con sus soldados, lleuando consigo cinco falconetes de bronze que avia
traido del Marañon, y uno de hierro que auia tomado en la Margarita,
todos cargados para disparar quando fuese tiempo.
Los soldados del nauio, saltando en vnas piraguas que consigo traian, se
azercaron mas a tierra, de suerte que podian oyrse los vnos a los otros
lo que dezian, y diciendo a los de Aguirre de crueles traidores, les
rrespondian hellos otras uellaquerias mayores, y asi se deshonrrauan de
palabra los vnos a los otros con muchos generos de vituperios; mas con
todo esto nunca saltaron en tierra.
Tenia puestas en el navio muchas vanderas[414] y estandartes rreales
tendidos en banda; y biendo Aguirre que la jente del nauio no saltaua en
tierra, se boluio con los suyos a la fortaleza, y acordo escreuir vna
carta al Prouincial, que la letra decia[415] desta manera:
«Muy magnifico y rreuerendo señor: Mas quysiera hazer a vuestra
paternidad el rreciuimiento con rramos y flores que no con arcabuzes y
tiros de artilleria, por auernos dicho aquy muchas personas ser mas que
generoso en todo, y cierto por las hobras emos uisto oy en este dia ser
mas de lo que nos dezian, por ser tan amigo de las armas y exercicio
militar como lo es V. P., y ansi uehemos que la honrra e uirtud y
nobleza alcanzaron[416] nuestros mayores con la espada en la mano.
»Yo no niego, ni todos estos señores que aqui estan, que salimos del
Peru para el rrio Marañon a descubrir y poblar, dellos cojos, dellos
mancos y dellos sanos, y por los muchos trauajos que emos pasado en
Piru, zierto hallar tierra, por miserable que fuera, para anpararnos
hen ella, para dar descanso a estos tristes cuerpos, questan con mas
costuras que rropas de rromeros; mas la falta de lo que digo y con los
muchos trauajos que hemos pasado, hazemos quenta que uiuimos de grazia,
ssegun el rrio y la mar y la hambre nos an amenazado con la muerte, y
asi, los que uinieren contra nosotros, hagan quenta que vienen a pelear
con los espiritus de los honbres muertos, y los soldados de V. P. nos
llaman traidores: deuelos castigar, que no digan tal cosa, porque
acometer a Don Felipe, rey de Castilla, no es sino de generosos y de
grande animo, porque si nosotros tuuieramos algunos oficios rruines
dieramos horden a la uida, mas por nuestros hados no sauemos sino hazer
pelotas y amolar lanzas, ques la moneda que por aca corre. Si ay por
halla necesidad deste menudo, todauia lo proueheremos. Hacer entender a
V. P. lo mucho que el Piru nos deue y la mucha rrazon que tenemos para
hazer lo que hazemos, creo sera ynposible. A este efeto, no dire aqui
nada dello.
»Mañana, plaziendo a Dios, enbiare a V. P. todos los traslados de los
autos que entre nosotros se an echo, estando cada uno en su liuertad
como estauan; y esto digolo en pensar que descargo piensan dar esos
señores que ay estan, que juraron a Don Hernando de Guzman por su rrey y
se desnaturaron de los rreinos despaña y se amotinaron y alzaron con vn
pueblo, y usurparon la justicia y los desarmaron a hellos y a hellos y a
otros muchos particulares y les rrouaron las haziendas, y endemas Alonso
Arias, sargento de Don Hernando, y Rrodrigo Gutierrez, su jentil onbre.
Desotros señores no ay para que hazer quenta, porques echa falonia;
aunque de Arias tanpoco la hiziera sino fuera por ser estremado oficial
de azer jarcias. Rrodrigo Gutierrez cierto honbre de bien es si siempre
no mirase al suelo, cierto en seguia[417] de gran traidor. Pues si acaso
ay aportado vn Gonzalo de Zuñiga, padre de Seuilla, cesijunto, tengalo
V. P. por un gran chocarrero, y sus mañas son estas: el se hallo con
Aluaro de Oyon en Popayan, en la rreuelion y alzamiento contra su
Magestad, y al tienpo que iban a pelear dejo su capitan y se huyo, e ya
que se escapo dello se hallo en Piru, en la ciudad de San Miguel de
Piura, con de Silua en vn motin y rrouo la caxa rreal del Rrey, y
mataron la justizia, y asi mesmo se le vyo. Honbre es que mientras ay
que comer es dilijente, y al tienpo de la pelea sienpre vye, aunque sus
firmas no pueden huir. De solo vn honbre me pesa que no esta aqui, y es
Salguero, porque teniamos gran nezesidad del para que nos guardara este
ganado, que lo entiende muy bien. A mi buen amigo Martin Bruno, y Anton
Perez, y Andres Diaz, les ueso las manos, y a Monguia y Artiaga, Dios
los perdone, porque si estuuieran biuos tengo por ynposible negarme,
cuya muerte o uida suplico a V. P. me haga sauer, avnque tanbien
queriamos que todos fuesemos juntos[418], siendo V. P. nuestro
patriarca, porque despues en creher en Dios el que no es mas que otro no
vale nada; y vaya V. P. a Santo Domingo, porque tenemos por cierto que
le an de desposeher del trono en que esta, y para esto Cesar o
nichil[419]. La rrespuesta suplico a V. P. me escriua, y tratemonos
bien, y ande la guerra, porque a los traidores Dios les dara pena, y a
los leales el Rrey los rresucitara, aunque asta agora no uemos que a
rresucitado ningunos. El Rrey ni sana heridas ni da uidas[420]. Nuestro
Señor la muy magnifica y rreuerenda persona de V. P. guarde y en gran
dignidad acreciente. Desta fortaleza de la Margarita beso las manos a V.
P. su seruidor, _Lope de Aguirre_.»
Esta carta escrita, la ynbio con vnos yndios en vna canoa o piragua al
nauio, y rresceuida por el Prouincial, y bista por los demas, les encito
a gran rrissa las cosas que en ella vierron escritas, que mas parecen
desatinos o chocarrerias que rrazones de capitan general. El Provincial
le rrespondio como rreligioso y doto, persuadiendole que se apartase de
aquel camino tan herrado que lleuaua y se rredujese al seruicio del
Rrey, y que ya que con la zeguedad y ostinacion que tenia no lo quysiese
hazer, que como a cristiano le encargava la beneracion de los tenplos y
cosas sagradas y dedicadas a Dios, y la honrra de las mugeres, y que por
amor de Dios cesase de hazer mas daños y crueldades en aquella isla,
que bastauan los echos, y que Monguya y Artiaga estauan biuos y heran
muy buenos seruidores de su Magestad, y en lo que hicieron cunplieron
con la hobligacion que tenian.
Enuiada esta rrespuesta, que hera ya tarde, tendio las uelas a su nauio
y dio la buelta a Maracapana, para de alli yrse a Santo Domingo a dar el
auiso, como lo dio, del traidor de Aguirre y de su suceso.
En esta sazon quel nauio estubo surto, fueron hallados dos soldados de
los de Lope de Aguirre, el vno llamado Juan de Sanjoan y el otro
Paredes, fuera del pueblo, en la playa de la mar, descansando o
rreposando deuajo de unos cardones, y algunos questauan mal con ellos
les leuantaron questauan alli esperando coyuntura para poderse yr al
nauio, lo qual sauido por el traidor los mando luego colgar del rrollo
sin confission.
No mas de por esta ocasion algunas personas an afirmado que la uenida
del Prouincial a la Margarita o a uista della, causo mas daño que
prouecho, porque por uello tan zerca Lope de Aguirre mato a Don Juan y a
los demas; y que asi mesmo pudiera hazer mucho prouecho y que no lo
hizo, porque con echar su jente en tierra y con otros uezinos de la isla
que andaban al monte, podian desde lejos hazer muestra[421] y rrecoxer
muchos de los soldados que Aguirre traia consigo muy contra su boluntad,
los quales luego que bieran algun fauor se fueran al anparo[422] y
abrigo del Rrey, y asi pudiera ser que alli se le huyera toda la mas de
la jente a Aguirre y no saliera de la isla con tanta pujanca; a todo lo
qual se rresponden dos cosas: la una, que no hera adeuino el fraile
prouincial para sauer si traia soldados Aguirre contra su boluntad,
antes por las cosas que todos en general hazian, se crehee que le
seguian de muy buena boya; la otra, es que pudiera ser que si saltara en
tierra hiciera mas daño que no saltando, porque como Aguirre hera tan
cruel y carnizero, por que los uezinos no se fueran a juntar con el
Prouincial, y por prendar mas a sus soldados, pudiera ser que matara
assi a honbres como a mugeres, y de hecho se crehe que lo hiciera, y asi
ya que no azerto el Prouincial en dar la uista que dio a la Margarita,
no herro en no saltar en tierra, y en todo se deue tomar el santo zelo
del Prouincial, que nunca fue de perjudicar a nadie ni de dar causa a
ningun daño, y se puede del creher que si pensara que de su uenida alli
auia de rredundar en daño de mas minimo español de los que en la isla
estauan, que antes permitiera pasar otro graue trauajo que dar esta
causa, con la qual se estirpa toda la culpa que algunos le an querido
echar tan sin rrazon.