Como Lope de Aguirre bolvio al pueblo y mato a Martin Perez, su
maese de campo, y a causa porque, y como torno a soltar a los
vezinos.
Llegado Lope de Aguirre a la punta de las Piedras con sus ochenta
marañones, muy bien armados, hallo que el fraile con su nauio y jente se
avia lebantado de aquel puerto e yua nauegando la buelta del pueblo; y
como esto uio, sin detenerse alli mas tiempo, dio luego[405] la buelta
con su jente al pueblo, dandose toda priesa en el caminar, porque el
nauio no llegase primero y ouiese algun mal rrecado.
Viendo su maese de canpo como boluia su General, saliole a rreceuir al
camino con todos los demas arcabuzeros que con el auian quedado,
haziendole muy gran salua de alcabuzeria y dandole muy gran muestra
todos de alegria con su llegada, abrazandose vnos a otros como si uviera
mucho tiente[406] que no se auian bisto. Se entraron todos en el pueblo
y fortaleza, donde hallo Aguirre a todos los uezinos en las prisiones
que el auia dejado, y en este tiempo aun no auia llegado el nauio.
Tenia Lope de Aguirre un capitan de ynfanteria llamado Cristoual Garcia,
que hera antes calafate, el qual, o por odio que tenia al maese de
Campo, o por uentura deseando el auer aquel oficio, procuro poner mal al
maese de canpo con el Aguirre, conociendo del que bien poca ocasion hera
menester para matar al mas amigo, y asi, fynxiendo vna manera de amistad
y zelo que dezia tener de la honrra y uida de su jeneral, le dijo:
«Señor, ago sauer a vuestra merced que en su canpo ay mucho mas mal del
que se puede pensar. Martin Perez, su maese de canpo, tiene conbocados
muchos amigos suyos para matar a vuestra merced y el alzarse con la
jente y nauios e yrse con ellos a Francia, para lo qual tuuieron liga y
junta y se conjuraron, y en confirmacion dello an comido oy todos juntos
en la fortaleza con gran solenidad, tañendo tronpetas y tocando atabales
y haziendo otras muchas muestras y señales de alegria. Suplico a vuestra
merced que lo mande rremediar todo y no pase adelante vna traicion como
esta, que si vuestra merced nos falta todos somos perdidos.»
Aguirre le agradecio el auiso, y le pregunto que si tenia algun testigo
que supiese de aquello, y le dijo que si, que un pajecillo suyo,
mestizo, no echandolo de uer los de la liga, se auia hallado presente a
hello y lo auia oydo todo; y trayendo al muchacho ante Aguirre, por
ventura yndustriado en lo que auia de dezir, le dijo el muchacho al
traidor que el se auia hallado presente y les auia oydo a Martin Perez y
a los demas lo que su amo auia dicho. Demas desto supo Aguirre que
aquel propio dia, estando en la plaza Martin Perez en vna rrueda de
soldados, movieron platica entre hellos, diziendo que si acaso le
sucediese a Lope de Aguirre, su jeneral, alguna desgracia a donde auia
ydo con la jente del fraile, que quyen los auia de gouernar; rrespondio
Martin Perez aquysto[407] yo, que seruire a todos y hare lo que soy
hobligado si el uiejo falta.
Con estas dos falsas ynformaciones se determino Lope de Aguirre de matar
a su maese de campo, para el qual efeto aperciuio a un Chaues, mochacho
en hedad y biejo en bellaquerias, y a otros de su guardia, mandandoles
que luego como entrase Martin Perez, a quyen el auia ynuiado ha llamar,
lo matasen; y asi ynuio vn soldado o criado suyo a llamar al maese de
Campo, que bien descuidado estaua desto, y entrando por la plaz[408]
camara de la fortaleza, donde estaua Lope de Aguirre, y llegando por
detras el Chauezillos le tiro vn arcabuzazo y lo hirio muy mal, y luego
acudieron los demas y le dieron tantas estocadas y cuchilladas, asi en
el cuerpo como en la caueza que por muchas partes le hicieron echar las
tripas y sesos de fuera; y con el tormento destas heridas andaua el
proue de Martin Perez huyendo por la fortaleza y diciendo, confision,
confision, y los sayones tras del hasta que lo acauaron de matar el
ministro Chauezillos derriuandolo hen el suelo y degollandolo con vna
daga que tenia.
Hicieron tanto alboroto estos ministros del diablo con la muerte deste
malauenturado[409], que todos los uezinos quen la fortaleza estavan,
creyeron que los querian matar. Ya ciegos con el temor, honbres y
mugeres, se escondieron deuajo de las camas y en otros lugares oscuros
donde les parecia que no los uian, haciendo lo que haze la perdiz quando
vye o se asconde del que la persigue, que metiendo la caueza entre las
pajas, deja lo demas del cuerpo fuera.
Algunas personas se arojaron de las uentanas y almenas de la fortaleza,
pero con el miedo que lleuauan aforrados sus corazones, no sentian el
tormento del golpe[410] que dauan. Vna Maria de Trujillo, muger de un
Francisco de Rriuera, alcalde, se arrojo por vna bentana vien alta de la
fortaleza a la calle, y nunca se hizo mal, aunque dio gran golpe en el
suelo; y de lo alto de lo omenaje se arrojaron vn Domingo Lopez y un
Pedro de Angulo, vezinos, y no se hicieron mal nenguno, y se huyeron y
fueron a esconder al monte.
La demas gente del traidor estavan en la plaza con muy gran sobresalto
del alboroto que auian oydo, por no sauer lo que hera, y tenian entre si
muy gran mormullo, por lo cual se asomo Lope de Aguirre a una uentana y
dixo a todos los que en la plaza estauan ynorantes de lo que auia
sucedido hacerca de la muerte del maese de canpo, que se sosegasen y
supiesen quel estruendo que en la fortaleza auia, hera que el auia
mandado matar a Martin Perez, su hijo y maese de canpo, porque lo auia
querido matar a hel y amotinarse contra su jeneral y alcarse con la
jente; y con esto que les dijo los aplaco y ssosego.