CAPITULO SSESENTA Y UNO

Como Lope de Aguirre bolvio al pueblo y mato a Martin Perez, su

maese de campo, y a causa porque, y como torno a soltar a los

vezinos.

Llegado Lope de Aguirre a la punta de las Piedras con sus ochenta

marañones, muy bien armados, hallo que el fraile con su nauio y jente se

avia lebantado de aquel puerto e yua nauegando la buelta del pueblo; y

como esto uio, sin detenerse alli mas tiempo, dio luego[405] la buelta

con su jente al pueblo, dandose toda priesa en el caminar, porque el

nauio no llegase primero y ouiese algun mal rrecado.

Viendo su maese de canpo como boluia su General, saliole a rreceuir al

camino con todos los demas arcabuzeros que con el auian quedado,

haziendole muy gran salua de alcabuzeria y dandole muy gran muestra

todos de alegria con su llegada, abrazandose vnos a otros como si uviera

mucho tiente[406] que no se auian bisto. Se entraron todos en el pueblo

y fortaleza, donde hallo Aguirre a todos los uezinos en las prisiones

que el auia dejado, y en este tiempo aun no auia llegado el nauio.

Tenia Lope de Aguirre un capitan de ynfanteria llamado Cristoual Garcia,

que hera antes calafate, el qual, o por odio que tenia al maese de

Campo, o por uentura deseando el auer aquel oficio, procuro poner mal al

maese de canpo con el Aguirre, conociendo del que bien poca ocasion hera

menester para matar al mas amigo, y asi, fynxiendo vna manera de amistad

y zelo que dezia tener de la honrra y uida de su jeneral, le dijo:

«Señor, ago sauer a vuestra merced que en su canpo ay mucho mas mal del

que se puede pensar. Martin Perez, su maese de canpo, tiene conbocados

muchos amigos suyos para matar a vuestra merced y el alzarse con la

jente y nauios e yrse con ellos a Francia, para lo qual tuuieron liga y

junta y se conjuraron, y en confirmacion dello an comido oy todos juntos

en la fortaleza con gran solenidad, tañendo tronpetas y tocando atabales

y haziendo otras muchas muestras y señales de alegria. Suplico a vuestra

merced que lo mande rremediar todo y no pase adelante vna traicion como

esta, que si vuestra merced nos falta todos somos perdidos.»

Aguirre le agradecio el auiso, y le pregunto que si tenia algun testigo

que supiese de aquello, y le dijo que si, que un pajecillo suyo,

mestizo, no echandolo de uer los de la liga, se auia hallado presente a

hello y lo auia oydo todo; y trayendo al muchacho ante Aguirre, por

ventura yndustriado en lo que auia de dezir, le dijo el muchacho al

traidor que el se auia hallado presente y les auia oydo a Martin Perez y

a los demas lo que su amo auia dicho. Demas desto supo Aguirre que

aquel propio dia, estando en la plaza Martin Perez en vna rrueda de

soldados, movieron platica entre hellos, diziendo que si acaso le

sucediese a Lope de Aguirre, su jeneral, alguna desgracia a donde auia

ydo con la jente del fraile, que quyen los auia de gouernar; rrespondio

Martin Perez aquysto[407] yo, que seruire a todos y hare lo que soy

hobligado si el uiejo falta.

Con estas dos falsas ynformaciones se determino Lope de Aguirre de matar

a su maese de campo, para el qual efeto aperciuio a un Chaues, mochacho

en hedad y biejo en bellaquerias, y a otros de su guardia, mandandoles

que luego como entrase Martin Perez, a quyen el auia ynuiado ha llamar,

lo matasen; y asi ynuio vn soldado o criado suyo a llamar al maese de

Campo, que bien descuidado estaua desto, y entrando por la plaz[408]

camara de la fortaleza, donde estaua Lope de Aguirre, y llegando por

detras el Chauezillos le tiro vn arcabuzazo y lo hirio muy mal, y luego

acudieron los demas y le dieron tantas estocadas y cuchilladas, asi en

el cuerpo como en la caueza que por muchas partes le hicieron echar las

tripas y sesos de fuera; y con el tormento destas heridas andaua el

proue de Martin Perez huyendo por la fortaleza y diciendo, confision,

confision, y los sayones tras del hasta que lo acauaron de matar el

ministro Chauezillos derriuandolo hen el suelo y degollandolo con vna

daga que tenia.

Hicieron tanto alboroto estos ministros del diablo con la muerte deste

malauenturado[409], que todos los uezinos quen la fortaleza estavan,

creyeron que los querian matar. Ya ciegos con el temor, honbres y

mugeres, se escondieron deuajo de las camas y en otros lugares oscuros

donde les parecia que no los uian, haciendo lo que haze la perdiz quando

vye o se asconde del que la persigue, que metiendo la caueza entre las

pajas, deja lo demas del cuerpo fuera.

Algunas personas se arojaron de las uentanas y almenas de la fortaleza,

pero con el miedo que lleuauan aforrados sus corazones, no sentian el

tormento del golpe[410] que dauan. Vna Maria de Trujillo, muger de un

Francisco de Rriuera, alcalde, se arrojo por vna bentana vien alta de la

fortaleza a la calle, y nunca se hizo mal, aunque dio gran golpe en el

suelo; y de lo alto de lo omenaje se arrojaron vn Domingo Lopez y un

Pedro de Angulo, vezinos, y no se hicieron mal nenguno, y se huyeron y

fueron a esconder al monte.

La demas gente del traidor estavan en la plaza con muy gran sobresalto

del alboroto que auian oydo, por no sauer lo que hera, y tenian entre si

muy gran mormullo, por lo cual se asomo Lope de Aguirre a una uentana y

dixo a todos los que en la plaza estauan ynorantes de lo que auia

sucedido hacerca de la muerte del maese de canpo, que se sosegasen y

supiesen quel estruendo que en la fortaleza auia, hera que el auia

mandado matar a Martin Perez, su hijo y maese de canpo, porque lo auia

querido matar a hel y amotinarse contra su jeneral y alcarse con la

jente; y con esto que les dijo los aplaco y ssosego.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 119 / 273 题