CAPITULO ZYNQUENTA Y CUATTO

De como se le huyeron quatro soldados en la Margarita Aguirre, y lo

que hizo sobre hello, y como le trujeron los dos dellos y los

ahorco sin confyssion y mando matar a un frayle.

Algunos ssoldados de los que Lope de Aguirre traia consigo, viendo quan

poca seguridad tenian en sus uidas y personas, porque quando mas amigo

hera vno de Lope de Aguirre y mas seguro pensaua questaua, entonzes lo

mataua, andauan bacilando que horden tendrian para yrse y huirsse de su

compañia, los quales no lo osauan hazer, lo uno por ser la tierra tan

corta y tan trillada y sauida de los uezinos, a los quales tenia Aguirre

sujetos y presos y facilmente los podria opremir con graves amenazas a

que buscasen a los que se ausentasen y los trujesen ante el, donde no

pagarian ssu huida con no menos de con muy cruel muerte; lo otro porque

el traidor de Aguirre tenia de noche y de dia muy grandes guardas y

zentinelas y rrondas y sobrerrondas en todo el pueblo y especialmente

por los caminos que del salian por la isla, a fin de que ninguno pudiese

entrar ni salir a dar auiso en ninguna parte sin que el lo entendiese ni

supiese. Pero prospuestas todas estas cosas y temores, se quisieron

auenturar quatro soldados casados, en compañia, llamados Francisco

Bazquez y Gonzalo de Zuniga y Juan de Billatoro y Luis Sanchez del

Castillo; lo qual sauido por Lope de Aguirre, traidor, comenzo

alborotarse, pareciendole que si en aquel negocio de la ida de aquellos

soldados no mostraua mas aspereza de la que hera menester, que se le

herian[375] poco a poco todos, y asi comenzo hazer muy grandes

bramuras[376] y amenazas de mostrarse muy feroz contra los uezinos y

contra Don Juan de Billandrando, gouernador, y contra los demas que

tenian presos, diziendoles quellos tenian escondidos aquellos soldados y

sauian dellos, y que ya questo no fuese, que en su tierra estaban y que

no se les podian yr, y que si no querian uer la destruicion de sus

personas y de toda aquella tierra, que los trajesen, que trayendoselos,

no solo liuertarian a si y a su patria, mas les daria de albricias y

hallazgo por cada uno de los quatro docientos pesos. Juntamente con esto

hizo muy particulares amenazas de la uida a Don Juan de Billadrando,

diciendole que diese luego mandamientos para que aquellos honbres se

buscasen y se los trujesen, si no, que haria morir por ello. El

Gouernador, vestido del temor de sus amenazas, entendiendo que el

traidor lo haria mejor que lo decia, persuadio a los uezinos a que los

buscasen y los trajesen, y para ello les dio todos los mandamientos que

Aguirre le mandaua.

Hechas estas diligencias se boluio Lope de Aguirre[377] los soldados que

de la isla se le auian llegado y les dijo que pues hellos sauian muy

bien la tierra, que tomasen consigo algunos soldados marañones y fuesen

a buscar los huidos. Los uecinos por vna parte, marañones por otra, vnos

por el temor del daño que podian rresceuir, otros con codicia del dinero

que les auia mandado por la hallada de los huidos, pusieron toda la

diligencia posible en buscar aquellos pobres soldados, no desimulando

con ninguna parte de las donde presumian que podian estar, y asi los dos

dellos, llamados Juan de Uillatoro y Luis Sanchez del Castillo, fueron

de tan corta bentura que los toparon y los trujeron a poder de Lope de

Aguirre, el qual, sin mucha dilacion, ni sin dejalles gozar del

sacramento de la confision, los ahorco del rrollo, diciendoles muchos

uituperios y denuestos por auerse ausentado y buscando modo como estar

en seruicio de su Magestad, y asi quando los ahorco les mando poner vnos

rretulos, a cada uno el suyo, que decian: «a estos honbres an ahorcado

por leales seruidores del Rey de Castilla». Despues de ahorcados dezia

en presencia de sus soldados a los muertos: «ueamos agora si el Rrey de

Castilla os rresuzytara o dara la uida».

Muchos soldados de Lope de Aguirre que tenian proposito de huirse,

viendo la diligencia que los vezinos pusieron en buscar los que se

vyeron y el castigo que Aguirre hizo hen ellos, mudaron el proposito que

tenian y se estuieron quedos, por no parezer el martirio que los otros

sus conpañeros auian padecido, y porque hellos no sauian la tierra ni

los escondrijos della.

Los otros dos soldados, llamados Francisco Uazquez y Goncalo de Zuñiga,

fue Dios seruido que no pareciesen. Asi escaparon la uida[378] y se

quedaron en la isla escondidos.

Sucedio queste propio dia que el traydor de Aguirre ahorco a estos dos

soldados, azerto a pasar por la plaza vn fraile, sazerdote de la horden

de Santo Domingo, y biendolo Lope de Aguirre mando que luego le fuesen a

matar, y los vezinos questauan presentes le rrogaron que lo dejase y no

lo matase, el qual, por conplazer a los uecinos, lo dejo por entonces,

mas despues le dio martirio, como adelante se dira.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 112 / 273 题