CAPITULO TREINTA Y DOS

Que trata como Lope de Aguirre hizo Principe a Don Hernando y lo

tuvieron todos por tal.

En este tiempo nunca zesauan las hobras de los vergantines, las quales

heran causa de suceder algunas cosas que no sucedieran si tanto tiempo

alli no se detuuieran, porque como suelen dezir, la ociosidad es causa

de muchos males.

Nunca andaua Lope de Aguirre sino ymaxinando y pensando astucias y

medios como atraher a si la gente y engañallos y metellos en lazos y

hoyos donde con dificultad pudiesen salir, como lo hizo en lo que los

dos capitulos antes deste se a contado; y andando en estas vasilaciones

diole en la mente de poner a su General en vna cunbre muy alta y de

mucho rriesgo, para de alli derriualle con mas facilidad, y para tratar

y comunicar con los soldados lo que queria hazer y tenia penssado, mando

juntar toda la gente en vna plaza questava junto a la posada de Don

Hernando de Guzman, su General, y des que los tuuo juntos, y el entre

hellos como solia andar armado y aconpañado de sus yntimos amigos y

secazes, les comenco hablar a todos generalmente desta manera:

Señores, ya vuestras mercedes sauen como el otro dia, por general junta

y elecion, hezimos y nonbramos por nuestro Capitan general a Don

Fernando de Guzman, de nuestra propia boluntad y espontaneo adbitrio,

sin que para hello se nos hiciese fuerza alguna, antes amonesto a todos

que elijiesen a quien mejor les pareziese, y despues de auelle elegido y

nonbrado por nuestro General, nos exorto y amonesto que cada uno

eligiese y escoxiese lo que quysiese y fuese su boluntad, declarandose

hen ello con el si querian seguir la guerra o no, sin que para hello

fuesen apremiados los que no lo quysiesen seguir, antes son tan bien

tratados los que alli se declararon no querer seguir la guerra quanto

vuestras mercedes lo uen por la hobra, y los que declaramos que

queriamos seguir la guerra, juramos y prometimos de cunplillo asi, y

porque despues aca podria ser auer algunos de vuestras mercedes que

ouiesen acordado otra cosa que les pareciese mejor, y porque ninguno aya

tomado por uia de fuerza el juramento y pueda despues dezir que

conpelido y constreñido de la fuerza del juramento que hizo siguio la

guerra contra su boluntad, yo desde agora, en nonbre del general mi

señor y como maese de canpo, digo que cada uno de vuestras mercedes se

uea bien hen ello, y si no tiene boluntad de hazer ni cunplir lo que

juro, desde aqui se le alza el juramento y se le da licencia para que

sin yncurrir en ninguna pena, pueda declararse y seguir lo que tuuiere

en su boluntad y pecho, porque deuajo de fee y palabra que para hello se

le daua, le prometo de guardar con el o con ellos lo que se a guardado

con aquellos caualleros que dijeron que no querian seguir la guerra ni

ser contra el Rrey, que los tratamos como hermanos y partimos con hellos

hermanablemente de lo que tenemos.

Los que alli se hallaron presentes o algunos, tomando la mano por los

mas, rrespondieron que no heran honbres que sus palabras auian de voluer

atras ni auian de quebrantar su juramento, especialmente en vna cosa que

tan notoriamente vian y conocian hellos la vtilidad y prouecho que dello

se le seguia, y que antes estauan muy firmes y constantes en proseguir y

lleuar al cauo la guerra que habian comencado, y cunplir muy por entero

lo que auian jurado.

Y prosiguiendo adelante Lope de Aguirre con su platica comenzada, dixo:

pues vuestras mercedes estan tan fijos y firmes en este proposito y

boluntad, y muestran animos tan balerosos no solo para rresistir y

sujetar el Piru, ques una sola prouincia, mas todos los rreynos y

prouincias de las Indias, las quales no serian muy bien gouernadas sino

tuuiesen rrey que las gouernase, y el señorio dellas perteneze al

Capitan que las conquistare y sujetare, para el qual efecto lleuamos a

Don Hernando de Guzman, que al presente es nuestro General, a quien de

derecho pertenesze aquellos reynos, es cosa muy necesaria y conuiniente

que para que en llegando al Piru luego le demos la Corona de rrey, que

tan justamente le pertenesze, desde agora le tengamos, conozcamos y

ouedezcamos por nuestro principe y señor natural, para lo qual es

necesario y forcoso que todos nos desnaturemos de los rreynos despaña, y

neguemes la ouediencia al rrey Don Felipe, señor della; y porque en

esto no aya mucha dilacion y se comienze a hazer vna cosa tan nezesaria

y util a todos, yo desde agora digo que me desnaturo de los rreinos

despaña, donde naci y era natural, y que si algun derecho tenia a hella

por rrazon de ser mis padres naturales de aquellos rreynos y vasallos

del rrey Don Felipe, que yo me aparto de tal derecho y niego ser mi rrey

ni sseñor Don Felipe, y digo que ni lo conozco ni quyero conozer ni

tenello ni ouedezello por rrey, antes vsando de mi liuertad, desde luego

elijo por mi principe y rrey y señor natural a Don Hernando de Guzman, y

juro y prometo de serle leal uassallo y de morir por su defensa, como

por mi rrey y señor que es, y en señal de rreconocimiento de rrey y de

la ouediencia que como a tal deuo tener, yo le uoy a uesar la mano, y

todos los que quysieren confirmar y aprouar lo que yo e dicho en esta

elezion del Principe y rrey Don Hernando de Guzman y rreconocello y

tenello por tal su rrey y señor natural, sigame y uenga a dalle la

ovediencia y sujecion. Yendose luego hazia donde Don Hernando de Guzman

estaua, y todos los capitanes y soldados del canpo tras del, entrando

delante Lope de Aguirre, le dijo como todos aquellos caualleros y el le

auian elexido por su Principe y rrey natural y como a tal le uenian a

dar la ouediencia y a uesar la mano; que suplicauan a su ecelencia se la

diese.

Don Hernando de Guzman, mostrando grandes señales de agradecimiento, y

rrindiendoles las gracias por la nueua elecion y aceptandola, nunca

quyso dalles la mano, mas comenzando por el Lope de Aguirre, los abrazo

a todos; y desde alli le comenzaron á llamar Ecelencia. Daua muestras de

gran contento y alegria con el titulo de Principe y Ecelencia.

Veis aqui a Lope de Aguirre con mas potestad que ningun rrey del mundo,

pues de su propia autoridad hordenaua guerras y elegia principes y

coronaua rreyes, y al que queria matar, mataua, y al que no, con la uida

se quedaua.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 90 / 273 题