CAPITULO VEINTE Y DOS

Que trata de la persona de Pedro de Orsua, y de algunas propiedades

nobles de su persona, y de otras cossas que le levantaron.

Ssera bien que antes que entremos en contar de los amotinados omecidas,

demos conclusion a la istoria del gouernador Pedro de Horsua, que Dios

aya, contando su naturaleza y persona y algunas propiedades que tenia.

Hera natural Pedro de Horsua del rrio[265] de Nauarra, de un pueblo

llamado Orsua, junto a Panplona, y tenido por cauallero de ssolar

conocido, señor de la Casa de Orsua, de donde el tomo el apellido; y a

la sazon que lo mataron seria de hedad de treinta y cinco años. Hera de

mediana dispusicion; algo delicado de mienbros, aunque vien

propocionados para el tamaño de su perssona; tenia la cara alegre,

blanca y de muy buen parescer, la barua taheña, vien puesta y poblada, y

mediante la buena porpocion[266] que en su cuerpo tenia, hera tenido por

jentil honbre. Tenia muy buena platica y conuersacion. Hera afable, y

muy conpañero con sus soldados, con lo qual atraia a si la gente y

soldados. Hera en estremo polido y preciauase dello y de traher bien

puesto lo que se uestia, y asi le lucia mucho. Hera mas misericordioso

que justiciero, y preciauase mas de desimular con los soldados y moderar

los castigos que merecian, conmutandolos en cosas leues y onestas, que

no castigallos con rrigor. Siruio sienpre a su Rrei y señor con toda

legalidad y lealtad, de suerte que jamas se presumio del que le pasase

por pensamiento hazer cosa que no deuiese contra el seruicio del Rrey.

Era astuto, injenioso en las cosas de la guerra; curo sienpre estoruar y

euitar que no se hiciesen demasiadas crueldades a los yndios, antes

procuraua buenos medios[267], y con dadiuas atrahellos a su amistad y

conformidad; fue sienpre muy querido y amado en las conquistas en que

andubo, de los ssoldados, por los muchos terminos de mucha crianza que

con todos usaua, tanto que nunca se hallo auer dicho palabra descomedida

ni desonesta a ninguno; como se a dicho, al que muy gran pena merecia le

daua vn leue castigo. Hera liberal en el dar, y mucho mas en el ofrezer

si tenia nezesidad de jente. Turole la jurisdicion de su gouerno y

jornada tres meses y seis dias, porque se enuarco en su astillero a los

ueinte y seis de Septiembre[268] de mil y quinientos y sesenta.

Mataronle sus soldados el primer dia de Henero de mill y quinientos y

sesenta y uno.

La gente y soldados que con el salieron de Piru a la ynfelize jornada, o

algunos de hellos, por descargar a ssi o a los culpados[269] de la mucha

pena que todos merezen por la traicion que con ssu Gouernador vsaron,

procuraron poner en el muchas objeciones, en especial las que en el

capitulo veinte y uno se dixeron y otras muchas que despues aca añadian,

diziendo que a la sazon que le mataron estaua tan mudado de lo que antes

solia ser, que los que de mucho tiempo le auian conocido y entonces le

ueian decir[270] y afirmauan que no hera posible ser el general Pedro de

Orsua, antigua alauanza de soldados, porque se avia echo soueruio,

auariento, cobdicioso, mal quisto, sobrado en el hablar, descuidado en

el governar, y otras cosas desta suerte, y con todas estas objeciones

que en el ponen, nunca an ssauido dezir ni declarar ningun agrauio ni

sinjusticia que a persona particular en toda esta jornada hiziese,

antes, como se ha dicho, ser en todo moderado y modesto, y solo hizo

justicia de aquellos que mataron a su theniente Pedro Rramiro,

corregidor de Santa Cruz de los Motilones, en lo qual gano muy gran

honra y credito con todo el Piru y con el Uirey y Audiencia, y quitando

todos de si la sospecha que contra el thenian, no le llamauan sino Pedro

Leal, por lo cual se ynfiere ser claro, ser todas falsas estas

objeciones y faltas que contra el se pusieron, y levantarlas, como se ha

dicho, algunos soldados, por rrelevarse de alguna culpa y pena de la

mucha que merezen. Tanuien se uerifica ser falsas estas ojeciones en que

hen ellos no ay soldados de quantos con el Gouernador salieron de Piru

en este disparate que conforme vno con otro, antes ay muchos mas que

afirman lo contrario, y solos los que por auer sido culpados en esta

rreuelion andan algo desasosegados, porque la justicia los pretende

desterrar de las Indias, como su Magestad justa y santamente lo manda,

dizen las objeciones dichas contra el Gouernador.

Vna cosa pueden decir con gran rrazon contra el Gouernador, y esta es

auer sido demasiado de confiado y no auer gouernado con la cautela que

para con semejantes soldados se devia husar; porque si el no pensara que

todos no heran tan leales como el, el hiciera lo que algunos amigos

lescriuieron, que echase fuera a los que le mataron, y an[271] despues

vbo quien le aconsejo que los matase e hiziese justicia dellos, el qual,

si lo hiziera y sino confiara tanto como confio, su muerte de aquella

suerte ebitara.

Todas las demas muertes que desde la suya en adelante sucedieron, aunque

algunos an querido afirmar que fue premision diuina, por los pronosticos

que della obieron, que en algunas partes de lo arriua escrito se an

dicho, y por lo que paso cinco dias antes que lo matasen, que un

Comendador de la Horden de San Joan, llamado Juan Gomez de Gueuara, muy

amigo de Pedro de Orsua, persona anciana y de gran credito y uerdad, el

qual andandose paseando a buen rrato de la noche, por junto a la puerta

de su buhio, questaua mas zercano al buhio del Gouernador, en el pueblo

primero de Machifaro, donde auia las muchas tortugas, por rrespeto de la

mucha calor que en aquel pueblo hazia, vio pasar por junto o detras del

buhio del Gouernador vn bulto mediano, del qual salio vna boz no muy

rrecia y no conocida que dixo «Pedro de Horsua, gouernador de Megua[272]

y del Dorado, Dios te perdone», y aguijando el Comendador hazia donde

auia visto el bulto y oydo la uoz, nunca pudo hallar rrastro de quien

fuese ni que de la boz pudiese colegir que hera de honbre; y puesto en

grande admiracion el Comendador desto que auia oydo, lo trato y comunico

con algunos amigos suyos y del Gouernador, entre los quales se coligio

que por respeto destar en aquella sazon malo el Gouernador, podria ser

aquella enfermedad fin de sus dias, y porque dello no rreciuiese alguna

particular pesadunbre el Gouernador, de que se le agrauasse mas la

enfermedad, nunca osaron dezirselo; de lo qual y de lo arriua dicho, se

a querido colegir por algunos, como es dicho, que por muchas maneras

pudo tener noticia el Gouernador o auisso para mirar por si, y sienpre

las mas vezes se le oculto e otras no hizo casso dello; y dando

conclusion con esto a la jornada y vida del Gouernador Pedro de Orsua,

comenzaremos a dezir de las guerras y discordias que entre si tuuieron

todos los del motin, y como se mataron vnos a otros, y dentro de un año

se consumieron con crueles muertes y otros estragos que hicieron.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 80 / 273 题