En el qual se escriue cierto alboroto que en Panama obo al tiempo
que Pedro de Orsua llego allí.
Al tienpo que el jeneral Pedro de Orsua llego a Panama hallo que
gouernaua aquella tierra, juntamente con la de Nonbre de Dios, Aluaro de
Sosa, español, persona de gran ser, a quien pocos dias antes el marques
de Cañete, Don Hurtado de Mendoza, visorrey de Piru, pasando por esta
tierra y gouernacion, dio por conpañero y lugar theniente, con yguales y
bastante poderes el gouierno a llicenciado Fabricio de Godoy, letrado en
leyes, honbre de animo soueruio y contumaz en seguir su propia opiñon,
de donde nacieron algunas sediciones, rrebueltas que aunque son algo
fuera de lo que boy narrando las quiero escreuir en este lugar,
porque[163] se uea el estremo y riesgo en que ultimamente estuuo Panama
de perderse y rreuelarse, solo por mandar el Marques yncautamente vna
cosa tan escandalosa como fue dar conpañero, sin ninguna causa ni
necesidad, al gouernador que el Rrey y su Consejo rreal auian puesto en
el gouierno desta tierra.
Fue, pues, el caso que el llicenciado Fabricio de Godoy tenia particular
trato y conocimiento en casa de una doña Catalina, muger rrica en
aquella ciudad, a la qual comunicaua como deuda y parienta con muy
particular frequentacion; y a la entrada y salida desta casa, por
particular priuanza, aconpañaua al theniente Fabricio de Godoy vn criado
suyo muy querido, de quien el hazia toda la mas confianza, dandole parte
de todos los negocios que entre manos tenia. Este criado del theniente,
trato amores con una criada de Doña Catalina y los uino a efetuar con
ella, de suerte que el mayordomo de aquella casa vino a sauerlo, y
teniendolo por cosa de grande ynjuria y afrenta que en casa de su señora
se hiziese semejante echo, determino aber berganza desta ynjuria y
tomalla por sus propias manos, y asi fue que puso azechanzas al criado
de Godoy para quando entrase en casa de su señora a sus rrequiebros,
donde lo tomo enbuelto con la dama, y alli hizo a ziertos sclauos negros
que lo atasen y azotasen, y echo esto muy a su saluo y boluntad, lo
solto y dejo yr libre. Este honbre asi afrentado, rretubo en su animo su
ynjuria, segun los de nobles corazones los suelen hazer, para vengar en
publico el agrauio que en secreto se le auia echo; y un dia de gran
solenidad en aquel pueblo, que casi toda la jente se auian congregado en
el monasterio de San Francisco a oyr los oficios diuinos, propuso este
soldado vengarse, y esperando que todos de tropel saliesen de la
Iglesia, y entre los demas el Mayordomo de doña Catalina que le auia
afrentado, se llego a el y le dio con una porra que lleuaua, alli
publicamente, muchos palos, y echando mano a su espada se fue rretirando
y rrecojiendo al monasterio de San Francisco, donde se rretraxo.
Esta doña Catalina, sauido este nueuo suceso entre su mayordomo y su
contrario, llamo al theniente Fabricio de Godoy, y dandole noticia de lo
que auia sucedido, le encargo la uenganza suya y de su mayordomo. El
theniente yncontinente se fue a San Francisco, y aunque los frailes
tenian zerradas las puertas de su monasterio, las quebro y furiosamente
hizo pedazos, apellidando jente para aquel negocio. Entro en la yglesia
del monasterio, y sin enbargo de la rresistencia que los frailes le
hizieron, saco el rretraido y lo lleuo a la carcel publica de la ciudad,
donde yncontinente mando traher vna uestia para sacallo afrentar por las
calles, segun lo acostunbran hazer los juezes españoles. El gouernador
Aluaro de Sosa tuuo noticia de todo este suceso y de lo que el theniente
queria hazer, y luego acudio a la carzel y quitando de las manos y furia
del theniente aquel honbre preso, y no consintiendo que se le hiziese la
ynjuria y afrenta que se le queria hazer, echo al theniente fuera de la
carzel y dejo hen ella algunos honbres y alguaciles puestos de su mano
para que lo defendiesen y no consintiesen que de alli fuese sacado por
el Fabricio de Godoy ni por otra persona alguna.
El theniente, hinchado y aun casi afrentado de esto que el Gouernador
con el auia vsado, comenzo a juntar gente, familiares y amigos suyos,
para por fuerza hazer lo que como juez ynferior no podia; aunque el no
se jataua ni tenia sino por ygual y conpañero en el gouierno con Aluaro
de Sosa, y asi publicaua vna confusa copia de poderes que el Uisorrey le
auia dado, con la qual asi mesmo juntaua ocultamente mucha gente, y
segun se afirma, tuuo en su casa rrecoxidos mas de ciento y cinquenta
arcabuzeros, con el calor y fauor de los quales casi desbergonzadamente
se ponia en conpetencias publicas con el gouernador Sosa, y a desmandar
todo lo quel mandaua, y a hazer otras cosas de honbre sedicioso, con que
tenia llenos de miedos los animos de los mercaderes que en aquella
ciudad rresidian, a los quales parecia que la desenboltura y
atreuimiento del theniente no podia dejar de parar en vna maluada
tirania, y asi estauan casi todos a punto para si las cosas viniesen a
rronpimiento, rrecoger el oro y plata y cosas preciosas que tenian y
rretirarse con ello a lugares rremotos y apartados, donde pudiesen estar
seguros de la desuergonzada cubdicia y auaricia de que comunmente los
soldados suelen vsar en semejantes sediciones y rrebueltas.
Turaron las gritas, de mucho escandalo y peor exemplo, entre el
Gouernador y su theniente, mas de quinze dias, sin que uiniesen en total
rronpimiento, porque aunque algunos o muchos soldados y personas oziosas
y deseosas de semejantes rrebueltas se le auian publicamente y
ocultamente llegado al theniente para serle fauorables en este negocio,
toda la otra turua del pueblo dauan grandes muestras de estar sus animos
ynclinados a seguir la boz y parcialidad del Gouernador, a quien tenian
por persona que actualmente rrepresentaua el señorio rreal, con lo qual
tenian asi mesmo suspenso el animo del theniente para que ya que[164]
con loco y ciego atreuimiento quisiese sujetar al Gouernador o
matarlo[165], la consideracion del no tener copia de jente, para que ya
que su persona y honrra fuera maculada con el ynfame titulo de traidor,
pudiese salir adelante con su tirania y alcamiento trunfando de aquel
pueblo y de sus rriquezas y de todos los demas que pretendiese
atropellar subjetos al Rrey.
El gouernador Sosa no popaba[166] ni menospreciaba nada la desuerguenca
de su contrario, antes temiendose de alguna traicion, sienpre traia y
tenia consigo jente que lo guardaua, para que en qualquier repentico
caso que se ofreciese no fuese tomado ni hallado desaperceuido y por eso
puesto en la merced y boluntad de su contrario; y asi cada qual figuraua
a su enemigo de ygual poder y cautela, no dando lugar el temor y
consideracion de estas cosas a que lo que cada qual pretendia se
efetuase, que hera prenderse el vno al otro.
A estas sediciones se azerco la fiesta del bienauenturado San Francisco,
en cuyo dia el Gouernador, dejando la custodia y guarda que le parecio
nescesaria y conuiniente en el preso, se fue a oyr los ofizios diuinos
con toda la mayor parte del pueblo a la yglesia de San Francisco, cuya
festividad, como e dicho, se zelebraua. El theniente Fabricio de Godoy,
pareciendole buena ocasion esta para salir con su ynteres y sacar el
preso del poder del Gouernador, con algunos soldados y esclauos que con
el se hallaron, se fue a la carcel y con hachas y palancas y otros
aderezos que lleuaua, comenco a uatir las puertas y a derriuarlas, y en
efeto, las hizo pedacos. Dentro de la carzel estaua el Alguazil mayor
con otros algunos soldados, a quien el Gouernador auia encargado la
guarda y custodia del preso, los quales con animo y balor[167] singular,
poniendose a la puerta, comenzaron a defender la entrada al Theniente y
a pelear contra el y contra los que seguian su boz y le aconpañauan, de
los quales el Alguazil mayor rreciuio vna muy peligrosa herida en la
caueza.
Estando las cosas en esta confusion, acudio gente a la Iglesia donde el
Gouernador estaua oyendo el sermon, dando bozes y diciendo la rrebuelta
en que el Theniente y el Alguacil mayor estauan, y por el consiguiente
todo Panama. El Gouernador, pareciendole que no seria tanto el peligro
ni tan rrepentino que despues de acauado los oficios diuinos no pudiese
ser todo rremediado y apaciguado, estuuose quedo asta que el pedricador
uiendo o entendiendo el alboroto que hen el pueblo auia, dio fin a su
sermon, y dirigiendo sus palabras al Gouernador le exorto a que saliese
a rremediar aquella sedicion, y a los demas vezinos y jente que en la
Iglesia auia les dijo como deuian seguir a su Gouernador y fauorezer y
seruir en el al Rrey; y con esto y otras cosas que alli dijo, salio el
Gouernador de la Iglesia apellidando que todos le siguiesen y diesen
avxilio y fauor al Rrey, y usando de aquel comun apellido que todos los
jueces y ministros de justicia españoles, como poco a dije, suelen vsar
diciendo «aquí del Rrey», al qual apellido es cosa muy aueriguada y
usada acudir con toda presteza todos los circunstantes de tal suerte que
si alguno lo dejase de hazer seria grauemente castigado por hello.
Llegado que fue el Gouernador a la plaza y carzel donde el Theniente
estaua con su jente peleando con el Alguazil mayor y los demas, hallo
que los que al Theniente aconpañauan todos estauan armados de lanzas,
cotas y montantes, por lo qual luego mando apregonar y echar vando, con
pena de la uida, que todos los uezinos estantes y auitantes acudiesen a
fauorecerle con todas las armas ofensiuas y defensiuas que tuuiesen, y
asi luego comenzo a llegarse la jente armada e yr en socorro del
Alguazil mayor, con quien todauia el Theniente estaua peleando. Al
Alguazil, aunque herido, jamas le auia faltado brio para defender la
entrada al Theniente, y en la ora que uio que le uenia socorro,
avmentandosele el animo, se auentajado de entre sus conpañeros y
azercandose al Theniente con una partesana que tenia, le dio vn bote con
que le paso la cota que lleuaua uestida y le hirio malamente en vn
muslo, con lo qual y con uer el Theniente y los suyos, que serian veinte
y cinco honbres, que al apellido del Gouernador acudia y se juntaua
mucha jente, el asi mesmo, vsando del propio apellido y boz del Rrey y
pidiendo con hella feruor[168] a los del pueblo, de los quales ninguno
se le juntaua, se fue rretirando y rreciuiendo los golpes de los que le
seguian, asta meterse en la torre de la Iglesia mayor de aquella ciudad,
y a irse con los que le auian seguido su opinion. Se defendio por
espacio de tres oras, suuiendose alguno de sus compañeros a lo alto y
omenaje de la torre o canpanario, de donde tiraban muchos ladrillos y
piedras a la jente quen la plaza estaua, con que arredrauan y apartauan
la jente de las puertas y zerca del canpanario, con lo qual aquella
ciudad estaua tan metida y encendida en fuego de discordia y sedicion,
que ya todos, de todo punto, tenian puestos los ojos en que de alli auia
de rredundar vn cierto motin, pareciendoles que si al Theniente, que tan
encendido estaua en yra, se le arimavan o allegauan algunos sediciosos
soldados que en la plaza auia, deseosos de semejantes tomultos, que
facilmente saldrian con la uitoria de lo que yntentasen, porque los mas
de los mercaderes y los uecinos con ellos, aunque estauan alli con el
Gouernador haziendo obstentacion, tenian los corazones y animos mas[169]
puestos en oyendo llevar fuera de la ciudad sus rriquezas y tesoros que
en defender con las armas en las manos la opinion de aquel Theniente y
de los que le siguiesen, porque se hazian quenta que en tanto que el
Gouernador con alguna jente pelease con el Theniente y sus secaces,
tendrían hellos arto tiempo para asegurar sus haziendas, para el qual
efeto muchos tenian prevenidos criados y negros y otros mocos y mocas de
sus casas y algunos jumentos que lleuasen cargado el oro y la plata y
las otras cosas preciosas.
Estando, pues, las cosas en esta confusion y el animo del Teniente y de
los que con el estauan tan lleno de miedo como el de los mercaderes,
fueron por mano de personas religiosas y becinos graues y honrrados de
aquella ciudad, tratadas pazes y amistades entre el Theniente y su
Gouernador, para que la cosa no uiniese en el mal y daño que muchos
auian pronosticado.
Pretendia ya el Gouernador a este tiempo tomar a manos al Theniente y
hazer justicia del publicamente y de los que heran de su opinion, porque
como de toda aquella jente temerosa del pueblo tuuiese zercada la torre
donde el Theniente estaba, parecialle que por ninguna parte se podian
salir sin caher en sus manos, y asi menospreciaua los conziertos de la
paz; pero como ayudado de su natural ynclinacion y animo generoso, fue
por muchos persuadido a ser antes misericordioso y clemente que seuero y
cruel, fue pazificado todo este alboroto conque entregandose el
Theniente y los que con el estauan en manos del Gouernador, fuesen
presos, enuiados a España al Consexo rreal de las Indias, donde su
negocio se uiese y determinase conforme a justicia.
El Gouernador, despues que en su poder estuuo[170], a Fabricio de
Godoy, mando hazer vna gruesa jaula de hierro, para dentro della, como a
monstruo v otro animal feroz, enuiar presso al Theniente a España; pero
tanuien fue rrogado e ynportunado por los prinzipales y religiosos del
pueblo a que no solo no usase deste rrigor con Fabricio de Godoy, pero
que conuirtiendo de todo punto su rrigor en clemencia, no lo ynuiase a
España, donde con mas seueridad podria ser castigado, sino que usando de
mas blandura y mesericordia, lo ynuiase a Lima, al Uirrey, para que alla
le diesen el castigo que el Uisorrey quisiese. Vino hen ello Albaro de
Sosa e hizolo asi como le fue rrogado, con que todo punto quedo el
pueblo pacifico y satisfecho de su clemencia y buen gouierno.