CAPITULO OCTAUO

En el qual se escriue cierto alboroto que en Panama obo al tiempo

que Pedro de Orsua llego allí.

Al tienpo que el jeneral Pedro de Orsua llego a Panama hallo que

gouernaua aquella tierra, juntamente con la de Nonbre de Dios, Aluaro de

Sosa, español, persona de gran ser, a quien pocos dias antes el marques

de Cañete, Don Hurtado de Mendoza, visorrey de Piru, pasando por esta

tierra y gouernacion, dio por conpañero y lugar theniente, con yguales y

bastante poderes el gouierno a llicenciado Fabricio de Godoy, letrado en

leyes, honbre de animo soueruio y contumaz en seguir su propia opiñon,

de donde nacieron algunas sediciones, rrebueltas que aunque son algo

fuera de lo que boy narrando las quiero escreuir en este lugar,

porque[163] se uea el estremo y riesgo en que ultimamente estuuo Panama

de perderse y rreuelarse, solo por mandar el Marques yncautamente vna

cosa tan escandalosa como fue dar conpañero, sin ninguna causa ni

necesidad, al gouernador que el Rrey y su Consejo rreal auian puesto en

el gouierno desta tierra.

Fue, pues, el caso que el llicenciado Fabricio de Godoy tenia particular

trato y conocimiento en casa de una doña Catalina, muger rrica en

aquella ciudad, a la qual comunicaua como deuda y parienta con muy

particular frequentacion; y a la entrada y salida desta casa, por

particular priuanza, aconpañaua al theniente Fabricio de Godoy vn criado

suyo muy querido, de quien el hazia toda la mas confianza, dandole parte

de todos los negocios que entre manos tenia. Este criado del theniente,

trato amores con una criada de Doña Catalina y los uino a efetuar con

ella, de suerte que el mayordomo de aquella casa vino a sauerlo, y

teniendolo por cosa de grande ynjuria y afrenta que en casa de su señora

se hiziese semejante echo, determino aber berganza desta ynjuria y

tomalla por sus propias manos, y asi fue que puso azechanzas al criado

de Godoy para quando entrase en casa de su señora a sus rrequiebros,

donde lo tomo enbuelto con la dama, y alli hizo a ziertos sclauos negros

que lo atasen y azotasen, y echo esto muy a su saluo y boluntad, lo

solto y dejo yr libre. Este honbre asi afrentado, rretubo en su animo su

ynjuria, segun los de nobles corazones los suelen hazer, para vengar en

publico el agrauio que en secreto se le auia echo; y un dia de gran

solenidad en aquel pueblo, que casi toda la jente se auian congregado en

el monasterio de San Francisco a oyr los oficios diuinos, propuso este

soldado vengarse, y esperando que todos de tropel saliesen de la

Iglesia, y entre los demas el Mayordomo de doña Catalina que le auia

afrentado, se llego a el y le dio con una porra que lleuaua, alli

publicamente, muchos palos, y echando mano a su espada se fue rretirando

y rrecojiendo al monasterio de San Francisco, donde se rretraxo.

Esta doña Catalina, sauido este nueuo suceso entre su mayordomo y su

contrario, llamo al theniente Fabricio de Godoy, y dandole noticia de lo

que auia sucedido, le encargo la uenganza suya y de su mayordomo. El

theniente yncontinente se fue a San Francisco, y aunque los frailes

tenian zerradas las puertas de su monasterio, las quebro y furiosamente

hizo pedazos, apellidando jente para aquel negocio. Entro en la yglesia

del monasterio, y sin enbargo de la rresistencia que los frailes le

hizieron, saco el rretraido y lo lleuo a la carcel publica de la ciudad,

donde yncontinente mando traher vna uestia para sacallo afrentar por las

calles, segun lo acostunbran hazer los juezes españoles. El gouernador

Aluaro de Sosa tuuo noticia de todo este suceso y de lo que el theniente

queria hazer, y luego acudio a la carzel y quitando de las manos y furia

del theniente aquel honbre preso, y no consintiendo que se le hiziese la

ynjuria y afrenta que se le queria hazer, echo al theniente fuera de la

carzel y dejo hen ella algunos honbres y alguaciles puestos de su mano

para que lo defendiesen y no consintiesen que de alli fuese sacado por

el Fabricio de Godoy ni por otra persona alguna.

El theniente, hinchado y aun casi afrentado de esto que el Gouernador

con el auia vsado, comenzo a juntar gente, familiares y amigos suyos,

para por fuerza hazer lo que como juez ynferior no podia; aunque el no

se jataua ni tenia sino por ygual y conpañero en el gouierno con Aluaro

de Sosa, y asi publicaua vna confusa copia de poderes que el Uisorrey le

auia dado, con la qual asi mesmo juntaua ocultamente mucha gente, y

segun se afirma, tuuo en su casa rrecoxidos mas de ciento y cinquenta

arcabuzeros, con el calor y fauor de los quales casi desbergonzadamente

se ponia en conpetencias publicas con el gouernador Sosa, y a desmandar

todo lo quel mandaua, y a hazer otras cosas de honbre sedicioso, con que

tenia llenos de miedos los animos de los mercaderes que en aquella

ciudad rresidian, a los quales parecia que la desenboltura y

atreuimiento del theniente no podia dejar de parar en vna maluada

tirania, y asi estauan casi todos a punto para si las cosas viniesen a

rronpimiento, rrecoger el oro y plata y cosas preciosas que tenian y

rretirarse con ello a lugares rremotos y apartados, donde pudiesen estar

seguros de la desuergonzada cubdicia y auaricia de que comunmente los

soldados suelen vsar en semejantes sediciones y rrebueltas.

Turaron las gritas, de mucho escandalo y peor exemplo, entre el

Gouernador y su theniente, mas de quinze dias, sin que uiniesen en total

rronpimiento, porque aunque algunos o muchos soldados y personas oziosas

y deseosas de semejantes rrebueltas se le auian publicamente y

ocultamente llegado al theniente para serle fauorables en este negocio,

toda la otra turua del pueblo dauan grandes muestras de estar sus animos

ynclinados a seguir la boz y parcialidad del Gouernador, a quien tenian

por persona que actualmente rrepresentaua el señorio rreal, con lo qual

tenian asi mesmo suspenso el animo del theniente para que ya que[164]

con loco y ciego atreuimiento quisiese sujetar al Gouernador o

matarlo[165], la consideracion del no tener copia de jente, para que ya

que su persona y honrra fuera maculada con el ynfame titulo de traidor,

pudiese salir adelante con su tirania y alcamiento trunfando de aquel

pueblo y de sus rriquezas y de todos los demas que pretendiese

atropellar subjetos al Rrey.

El gouernador Sosa no popaba[166] ni menospreciaba nada la desuerguenca

de su contrario, antes temiendose de alguna traicion, sienpre traia y

tenia consigo jente que lo guardaua, para que en qualquier repentico

caso que se ofreciese no fuese tomado ni hallado desaperceuido y por eso

puesto en la merced y boluntad de su contrario; y asi cada qual figuraua

a su enemigo de ygual poder y cautela, no dando lugar el temor y

consideracion de estas cosas a que lo que cada qual pretendia se

efetuase, que hera prenderse el vno al otro.

A estas sediciones se azerco la fiesta del bienauenturado San Francisco,

en cuyo dia el Gouernador, dejando la custodia y guarda que le parecio

nescesaria y conuiniente en el preso, se fue a oyr los ofizios diuinos

con toda la mayor parte del pueblo a la yglesia de San Francisco, cuya

festividad, como e dicho, se zelebraua. El theniente Fabricio de Godoy,

pareciendole buena ocasion esta para salir con su ynteres y sacar el

preso del poder del Gouernador, con algunos soldados y esclauos que con

el se hallaron, se fue a la carcel y con hachas y palancas y otros

aderezos que lleuaua, comenco a uatir las puertas y a derriuarlas, y en

efeto, las hizo pedacos. Dentro de la carzel estaua el Alguazil mayor

con otros algunos soldados, a quien el Gouernador auia encargado la

guarda y custodia del preso, los quales con animo y balor[167] singular,

poniendose a la puerta, comenzaron a defender la entrada al Theniente y

a pelear contra el y contra los que seguian su boz y le aconpañauan, de

los quales el Alguazil mayor rreciuio vna muy peligrosa herida en la

caueza.

Estando las cosas en esta confusion, acudio gente a la Iglesia donde el

Gouernador estaua oyendo el sermon, dando bozes y diciendo la rrebuelta

en que el Theniente y el Alguacil mayor estauan, y por el consiguiente

todo Panama. El Gouernador, pareciendole que no seria tanto el peligro

ni tan rrepentino que despues de acauado los oficios diuinos no pudiese

ser todo rremediado y apaciguado, estuuose quedo asta que el pedricador

uiendo o entendiendo el alboroto que hen el pueblo auia, dio fin a su

sermon, y dirigiendo sus palabras al Gouernador le exorto a que saliese

a rremediar aquella sedicion, y a los demas vezinos y jente que en la

Iglesia auia les dijo como deuian seguir a su Gouernador y fauorezer y

seruir en el al Rrey; y con esto y otras cosas que alli dijo, salio el

Gouernador de la Iglesia apellidando que todos le siguiesen y diesen

avxilio y fauor al Rrey, y usando de aquel comun apellido que todos los

jueces y ministros de justicia españoles, como poco a dije, suelen vsar

diciendo «aquí del Rrey», al qual apellido es cosa muy aueriguada y

usada acudir con toda presteza todos los circunstantes de tal suerte que

si alguno lo dejase de hazer seria grauemente castigado por hello.

Llegado que fue el Gouernador a la plaza y carzel donde el Theniente

estaua con su jente peleando con el Alguazil mayor y los demas, hallo

que los que al Theniente aconpañauan todos estauan armados de lanzas,

cotas y montantes, por lo qual luego mando apregonar y echar vando, con

pena de la uida, que todos los uezinos estantes y auitantes acudiesen a

fauorecerle con todas las armas ofensiuas y defensiuas que tuuiesen, y

asi luego comenzo a llegarse la jente armada e yr en socorro del

Alguazil mayor, con quien todauia el Theniente estaua peleando. Al

Alguazil, aunque herido, jamas le auia faltado brio para defender la

entrada al Theniente, y en la ora que uio que le uenia socorro,

avmentandosele el animo, se auentajado de entre sus conpañeros y

azercandose al Theniente con una partesana que tenia, le dio vn bote con

que le paso la cota que lleuaua uestida y le hirio malamente en vn

muslo, con lo qual y con uer el Theniente y los suyos, que serian veinte

y cinco honbres, que al apellido del Gouernador acudia y se juntaua

mucha jente, el asi mesmo, vsando del propio apellido y boz del Rrey y

pidiendo con hella feruor[168] a los del pueblo, de los quales ninguno

se le juntaua, se fue rretirando y rreciuiendo los golpes de los que le

seguian, asta meterse en la torre de la Iglesia mayor de aquella ciudad,

y a irse con los que le auian seguido su opinion. Se defendio por

espacio de tres oras, suuiendose alguno de sus compañeros a lo alto y

omenaje de la torre o canpanario, de donde tiraban muchos ladrillos y

piedras a la jente quen la plaza estaua, con que arredrauan y apartauan

la jente de las puertas y zerca del canpanario, con lo qual aquella

ciudad estaua tan metida y encendida en fuego de discordia y sedicion,

que ya todos, de todo punto, tenian puestos los ojos en que de alli auia

de rredundar vn cierto motin, pareciendoles que si al Theniente, que tan

encendido estaua en yra, se le arimavan o allegauan algunos sediciosos

soldados que en la plaza auia, deseosos de semejantes tomultos, que

facilmente saldrian con la uitoria de lo que yntentasen, porque los mas

de los mercaderes y los uecinos con ellos, aunque estauan alli con el

Gouernador haziendo obstentacion, tenian los corazones y animos mas[169]

puestos en oyendo llevar fuera de la ciudad sus rriquezas y tesoros que

en defender con las armas en las manos la opinion de aquel Theniente y

de los que le siguiesen, porque se hazian quenta que en tanto que el

Gouernador con alguna jente pelease con el Theniente y sus secaces,

tendrían hellos arto tiempo para asegurar sus haziendas, para el qual

efeto muchos tenian prevenidos criados y negros y otros mocos y mocas de

sus casas y algunos jumentos que lleuasen cargado el oro y la plata y

las otras cosas preciosas.

Estando, pues, las cosas en esta confusion y el animo del Teniente y de

los que con el estauan tan lleno de miedo como el de los mercaderes,

fueron por mano de personas religiosas y becinos graues y honrrados de

aquella ciudad, tratadas pazes y amistades entre el Theniente y su

Gouernador, para que la cosa no uiniese en el mal y daño que muchos

auian pronosticado.

Pretendia ya el Gouernador a este tiempo tomar a manos al Theniente y

hazer justicia del publicamente y de los que heran de su opinion, porque

como de toda aquella jente temerosa del pueblo tuuiese zercada la torre

donde el Theniente estaba, parecialle que por ninguna parte se podian

salir sin caher en sus manos, y asi menospreciaua los conziertos de la

paz; pero como ayudado de su natural ynclinacion y animo generoso, fue

por muchos persuadido a ser antes misericordioso y clemente que seuero y

cruel, fue pazificado todo este alboroto conque entregandose el

Theniente y los que con el estauan en manos del Gouernador, fuesen

presos, enuiados a España al Consexo rreal de las Indias, donde su

negocio se uiese y determinase conforme a justicia.

El Gouernador, despues que en su poder estuuo[170], a Fabricio de

Godoy, mando hazer vna gruesa jaula de hierro, para dentro della, como a

monstruo v otro animal feroz, enuiar presso al Theniente a España; pero

tanuien fue rrogado e ynportunado por los prinzipales y religiosos del

pueblo a que no solo no usase deste rrigor con Fabricio de Godoy, pero

que conuirtiendo de todo punto su rrigor en clemencia, no lo ynuiase a

España, donde con mas seueridad podria ser castigado, sino que usando de

mas blandura y mesericordia, lo ynuiase a Lima, al Uirrey, para que alla

le diesen el castigo que el Uisorrey quisiese. Vino hen ello Albaro de

Sosa e hizolo asi como le fue rrogado, con que todo punto quedo el

pueblo pacifico y satisfecho de su clemencia y buen gouierno.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 49 / 273 题