CAPITULO SSESTO

En el qual se escriue como el generol Orsua fue proueido por los

Oydores que fuese a pazificar la tierra de Santa Marta y lo que

sobre el hazer esta jornada le sucedio.

Al tiempo quel general Pedro de Orsua se salio de Muso, auia benido los

Oydores de como[143] los yndios de las sierras de Santa Marta tenian

puesta en gran trauajo a la ciudad de Santa Marta, poblada en las

rriueras de la mar del Norte, y de muy antiguo origen en las Indias; y

como estaua a su cargo el gouierno de aquella ciudad, determinaron de

ynuiar quien la rremediase y socorriese, pazificase y poblase aquellas

sierras, muy pobladas de muchos y belicosos naturales; y por auer a esta

sazon salido Pedro de Orsua de Muso y ser capitan afable y bien quisto,

hablaronle sobre hello, rrogandole que hazetase la jornada y

pacificacion de aquellas sierras[144] y jentes de Santa Marta, y que le

darian todo el aujilio y fauor nezesario para hello.

A Orsua se le hizo muy pesada esta jornada por tener, como tenia, sus

desinios puestos en el Dorado, pero obola de azetar por la hobligacion

que tenia de seruir al Rrey y de agradar y contentar a los que se lo

mandauan y rrogauan, los quales le dieron todos los poderes y

prouisiones necesarios y le fauorecieron en todo lo demas que fue

menester. El general Orsua quisiera uajar copia de soldados del Rreino

para hazer su jornada, por ser jente ya cursada y espirimentada en

aquella milicia, pero no los hallo, o los soldados no lo quisieron

seguir, porque tenian ya noticia de la maldad de aquella tierra y de los

moradores della, a quien otras muchas armadas de españoles nunca auian

podido domar ni humillar, antes sienpre se avian rretirado por fuerza y

con perdida de muchos españoles, y asi se estan oy por poblar.

A Orsua le fue necesario bajarse a Santa Marta con unos pocos amigos,

que mas por su contenplacion que por otro ningun ynteres le quisieron

seguir, con los quales llego a la ciudad de Santa Marta, donde hallo que

la gouernaua y administraua la justizia el capitan Luis de Manxarrez, y

el General se dio la priesa que pudo a juntar gente, aunque poca, porque

acudian muy pocos soldados a Santa Marta; y andando en el feruor de su

jornada, los yndios de las[145] faldas de las sierras mas cercanos a

Santa Marta, tuuieron noticia de lo que Pedro de Orsua estaua haziendo

en Santa Marta, y de como pretendia entrar presto la tierra adentro, y

por rreseruarse de algun daño que en lo futuro se les podia hazer y

acreditarse con el General, le uinieron de paz, ofreciendosele en su

amistad y a seguirle y ayudarle en todo que les ouiese menester. Holgose

mucho Orsua con la amistad y paz destos yndios, y acetando sus

ofrecimientos los torno a ynuiar a sus casas, porque los soldados quen

Santa Marta se auian juntado heran muchos para lo poco que aquel pueblo

misero y falto de todo genero de mantenimientos podia sustentar,

determino inuiallos delante para que en ciertos pueblos de yndios amigos

se entretuuiesen y comiesen; y haciendo caudillo de los que ynuiaua, que

heran cinquenta honbres, a Hernand Aluarez de Azeuedo, que despues fue

vezino de Tamalameque, ciudad poblada en las rriueras del Rrio Grande de

la Magdalena, enviolos a Guajaca, pueblo de yndios amigos, que estaua en

el camino que para zuuir a la sierra auian de seguir, en el qual lugar

se auia de juntar toda la demas jente que en la jornada auia de entrar,

y les mando que sin hazer daño a los yndios de Guajaca ni a los demas

comarcanos, se ocupasen en uer aquella parte de la sierra que a hellos

estuuiese mas zercana, y aderezasen los pasos que ouiese malos y

peligrosos para los cauallos; y asi se fueron estos españoles con

Hernand Alvarez, su caudillo, a Guajaca.

El general Vrsua se quedo en Santa Marta con el capitan Manxarres y con

Lidueña, su hermano, para juntar la mas jente que pudiesen e yrse hazer

su jornada en el tiempo que tenian ya señalado; el qual llegado, Orsua

persuadio a Manjarres que con los soldados que alli tenia juntos, aunque

pocos, fuesen en seguimiento de Hernand Aluarez y diesen principio a su

jornada. El capitan Manjarres estaua muy fuera de hazer lo que Orsua

pretendia, y no solo no tenia voluntad de seguille, pero[146] de dañarle

y estoruarle la jornada para que no saliese con hella, y asi se escuso

de no salir con Pedro de Orsua, diciendo questaua falto de algunas cosas

necesarias a la guerra, las quales el queria proveher antes de salir de

Santa Marta y lleuallas por delante; que se fuesen Orsua y su hermano

Lidueña y que el los seguiria y alcanzaria en el camino.

Con esto y otras palabras urbanas de que Manjarres hera muy copioso, que

el general Orsua le oyo decir, no conociendo ni entendiendo sus finxidos

y doblados tratos, se partio con entera confianza de Santa Marta con

hasta treinta honbres, y entre hellos Lidueño, hermano de Manjarres, y

caminando por tierra de paz sin hazer daño ni rreceuirlo, llego a la

poblazon de Origua, donde se determino de esperar al capitán Manjarres;

y porque la jente y soldados que con el capitan Hernand Aluarez auia

ynuiado y estaua en Guajaca esperandolo no intentase alguna nouedad con

su tardanza, acordo dalles auiso de su yda, y para esto despacho al

capitan Lidueña con diez soldados que fuese a Guajaca y tomase en si la

jente y gouierno della y les diese auiso de lo que pasaua y de su ida y

quan propinqua estaua su llegada aquel lugar.

Lidueña fue a Guajaca, y hizo con todos los españoles todo lo que le fue

mandado, y Pedro de Orsua se quedo en Origua esperando a Manjarres, el

qual con finxidas y cautelosas cartas que cadia[147] le escreuia,

haziendole cierta su partida, le[148] entretuuo mas tiempo de dos meses,

dandole a entender que un dia o otro seria con el en Origua, todo segun

fue muy publico entre los españoles, a fin de que, entreteniendose Pedro

de Orsua con sus soldados mucho tiempo entre aquellos pueblos, que heran

de naturales velicosisimos y de animo yndomitos y soueruios, les diese

ocasion a que tomando las armas uiniesen sobre hel y le desuaratasen,

para despues yntentar el hazer esta jornada, o a lo menos con esto se

escureciese la gloria que en la fama del general Orsua se auia

dibulgado, de que por su buena fortuna y de mucho ardiz y disciplina de

guerra, saldria con la gerra de aquellas sierras y las poblaria y

domaria los naturales della, lo qual tenian muchos pronosticado a Orsua,

pero su pronostico fue al rreues, porquestando Pedro de Orssua en esta

espera de Manjarres con hasta beinte honbres, fuele necesario que los

españoles se diuidiesen a buscar comida a pueblos de paz questauan entre

Santa Marta y Origua, cuyos naturales, viendo esta ocasion de uer

desmandados los soldados por su tierra, juntaronse y tomando las armas

en la mano, dieron en ellos y mataron los mas. Algunos de los cuales,

que heran sueltos y lijeros peones, poniendose en vyda, escaparon de las

manos y crueldad de los uaruaros, y aportando a Santa Marta dieron

auiso a Manjarres de lo que les auia sucedido.

Manjarres, que ninguna cosa le deuio de pesar deste mal suceso,

pareciendo que ya Orsua no podria salir con su yntento y questaria

descuidado desto, por auer acaecido apartado de donde el estaua alojado,

determino dalle auiso, porque rrebolviendo los yndios las armas contra

el no lo hallasen descuidado y asi lo matasen. Escriuio una carta dando

hen ella noticia de lo que pasaua e abian echo los yndios con los que

salieron[149] a buscar comida, y auisandolo que al momento se rretirase

si no queria ser muerto con los que le aconpañauan. El mensajero camino

toda la noche y fue antes de amanecer a donde Pedro de Horsua estaua, y

diole la carta y auiso que lleuaua.

Los yndios de la tierra, como mataron en sus pueblos los españoles que

auian ydo por comida, luego se determinaron de ir a dar sobre el general

Ursua y los que con el auian quedado, y juntandose todos amanescieron

sobre el alojamiento de los españoles al tiempo que Pedro de Orsua

estaua leyendo la carta y auisos de Manjarres, bien descuidado del zerco

que los yndios le tenian puesto; pero como las belas le diesen auiso de

la mucha gente que sobre hellos uenian, y el General dejase la carta

questaua leyendo, con la presteza que se rrequeria tomo las armas, y lo

mesmo hizieron los demas soldados, que heran doze; y saliendo a los

enemigos, grande numero de yndios contra doze españoles, que heran mas

de seis mill yndios, comenzaron a pelear con ellos con balor de

españoles, a los quales ayudo mucho seis arcabuzes que tenian y municion

de poluora con que hacian gran daño en los yndios, porque casi no

perdian ni herrauan tiro, que todos los enpleauan en los enemigos y

matauan muchos dellos, con que los ojeauan y hazian que no llegasen a

tomar a manos a los españoles, pero de fuera hera ynumerable la

flecheria que sobre hellos echauan, aunque con ella no les hizieran daño

ninguno, y asi pelearon todo el dia hasta que la noche los aparto y

diuidio, sin que rreciuiesen ningun daño los nuestros.

Los yndios, temiendo que los españoles, con el anparo y escuridad de la

noche, no se les fuesen dentre manos, pusieron muy escojidas guardas en

los pasos y caminos por donde entendian que los españoles auian de

salir, de suerte que por aquellas partes hera ynposible salir ninguno

sin ser sentido y muerto de los yndios. El General uiendo y entendiendo

esto, propuso a los soldados la aflicion en que estaban y dixoles si

alguno sauia de algun escondido camino por donde aquella noche pudiesen

salir, porque si alli esperauan, el dia siguiente hera ynposible escapar

de las manos de los enemigos, porque con el trauajo de aquel dia estauan

todos muy cansados y deuilitados para cufrir la guerra del siguiente.

Cuñiga, soldado diestro en aquella tierra, se ofrecio de guiar por vn

camino que pasando casi por medio de las poblazones de los yndios sin

ser sentidos, saldrian a tierra de paz si con presteza y diligencia le

siguiesen y se animasen a zufrir el trauajo del caminar toda la noche.

Todos los españoles mostraron animo de tolerar aquello y mucho mas, y

tomando en medio dos mugeres españolas que alli tenian[150], que con

animos baroniles avian echo gran obstentazion en la guerra de aquel dia,

se dieron a caminar por donde Cuñiga los guiaua toda la noche, lleuando

el General la rretaguardia, para que no se le quedase ningun soldado ni

persona atras, y atravesando por las poblacones de los yndios sin ser

sentidos, porque tenian los uaruaros puestos los ojos en otros caminos

apartados de alli, fueron amanescer el General y sus soldados a los

llanos de Bonda, tierra ya segura, donde toparon al capitan Manjarres

con algunos soldados y becinos de Santa Marta, que con esta fingida

ostentacion y perezoso e tardio socorro, les venia a c[151] zocorrer

para mas simulacion de su dañada yntencion, y asi se boluieron todos

juntos a Santa Marta.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 43 / 273 题