En el qual se escriue como el generol Orsua fue proueido por los
Oydores que fuese a pazificar la tierra de Santa Marta y lo que
sobre el hazer esta jornada le sucedio.
Al tiempo quel general Pedro de Orsua se salio de Muso, auia benido los
Oydores de como[143] los yndios de las sierras de Santa Marta tenian
puesta en gran trauajo a la ciudad de Santa Marta, poblada en las
rriueras de la mar del Norte, y de muy antiguo origen en las Indias; y
como estaua a su cargo el gouierno de aquella ciudad, determinaron de
ynuiar quien la rremediase y socorriese, pazificase y poblase aquellas
sierras, muy pobladas de muchos y belicosos naturales; y por auer a esta
sazon salido Pedro de Orsua de Muso y ser capitan afable y bien quisto,
hablaronle sobre hello, rrogandole que hazetase la jornada y
pacificacion de aquellas sierras[144] y jentes de Santa Marta, y que le
darian todo el aujilio y fauor nezesario para hello.
A Orsua se le hizo muy pesada esta jornada por tener, como tenia, sus
desinios puestos en el Dorado, pero obola de azetar por la hobligacion
que tenia de seruir al Rrey y de agradar y contentar a los que se lo
mandauan y rrogauan, los quales le dieron todos los poderes y
prouisiones necesarios y le fauorecieron en todo lo demas que fue
menester. El general Orsua quisiera uajar copia de soldados del Rreino
para hazer su jornada, por ser jente ya cursada y espirimentada en
aquella milicia, pero no los hallo, o los soldados no lo quisieron
seguir, porque tenian ya noticia de la maldad de aquella tierra y de los
moradores della, a quien otras muchas armadas de españoles nunca auian
podido domar ni humillar, antes sienpre se avian rretirado por fuerza y
con perdida de muchos españoles, y asi se estan oy por poblar.
A Orsua le fue necesario bajarse a Santa Marta con unos pocos amigos,
que mas por su contenplacion que por otro ningun ynteres le quisieron
seguir, con los quales llego a la ciudad de Santa Marta, donde hallo que
la gouernaua y administraua la justizia el capitan Luis de Manxarrez, y
el General se dio la priesa que pudo a juntar gente, aunque poca, porque
acudian muy pocos soldados a Santa Marta; y andando en el feruor de su
jornada, los yndios de las[145] faldas de las sierras mas cercanos a
Santa Marta, tuuieron noticia de lo que Pedro de Orsua estaua haziendo
en Santa Marta, y de como pretendia entrar presto la tierra adentro, y
por rreseruarse de algun daño que en lo futuro se les podia hazer y
acreditarse con el General, le uinieron de paz, ofreciendosele en su
amistad y a seguirle y ayudarle en todo que les ouiese menester. Holgose
mucho Orsua con la amistad y paz destos yndios, y acetando sus
ofrecimientos los torno a ynuiar a sus casas, porque los soldados quen
Santa Marta se auian juntado heran muchos para lo poco que aquel pueblo
misero y falto de todo genero de mantenimientos podia sustentar,
determino inuiallos delante para que en ciertos pueblos de yndios amigos
se entretuuiesen y comiesen; y haciendo caudillo de los que ynuiaua, que
heran cinquenta honbres, a Hernand Aluarez de Azeuedo, que despues fue
vezino de Tamalameque, ciudad poblada en las rriueras del Rrio Grande de
la Magdalena, enviolos a Guajaca, pueblo de yndios amigos, que estaua en
el camino que para zuuir a la sierra auian de seguir, en el qual lugar
se auia de juntar toda la demas jente que en la jornada auia de entrar,
y les mando que sin hazer daño a los yndios de Guajaca ni a los demas
comarcanos, se ocupasen en uer aquella parte de la sierra que a hellos
estuuiese mas zercana, y aderezasen los pasos que ouiese malos y
peligrosos para los cauallos; y asi se fueron estos españoles con
Hernand Alvarez, su caudillo, a Guajaca.
El general Vrsua se quedo en Santa Marta con el capitan Manxarres y con
Lidueña, su hermano, para juntar la mas jente que pudiesen e yrse hazer
su jornada en el tiempo que tenian ya señalado; el qual llegado, Orsua
persuadio a Manjarres que con los soldados que alli tenia juntos, aunque
pocos, fuesen en seguimiento de Hernand Aluarez y diesen principio a su
jornada. El capitan Manjarres estaua muy fuera de hazer lo que Orsua
pretendia, y no solo no tenia voluntad de seguille, pero[146] de dañarle
y estoruarle la jornada para que no saliese con hella, y asi se escuso
de no salir con Pedro de Orsua, diciendo questaua falto de algunas cosas
necesarias a la guerra, las quales el queria proveher antes de salir de
Santa Marta y lleuallas por delante; que se fuesen Orsua y su hermano
Lidueña y que el los seguiria y alcanzaria en el camino.
Con esto y otras palabras urbanas de que Manjarres hera muy copioso, que
el general Orsua le oyo decir, no conociendo ni entendiendo sus finxidos
y doblados tratos, se partio con entera confianza de Santa Marta con
hasta treinta honbres, y entre hellos Lidueño, hermano de Manjarres, y
caminando por tierra de paz sin hazer daño ni rreceuirlo, llego a la
poblazon de Origua, donde se determino de esperar al capitán Manjarres;
y porque la jente y soldados que con el capitan Hernand Aluarez auia
ynuiado y estaua en Guajaca esperandolo no intentase alguna nouedad con
su tardanza, acordo dalles auiso de su yda, y para esto despacho al
capitan Lidueña con diez soldados que fuese a Guajaca y tomase en si la
jente y gouierno della y les diese auiso de lo que pasaua y de su ida y
quan propinqua estaua su llegada aquel lugar.
Lidueña fue a Guajaca, y hizo con todos los españoles todo lo que le fue
mandado, y Pedro de Orsua se quedo en Origua esperando a Manjarres, el
qual con finxidas y cautelosas cartas que cadia[147] le escreuia,
haziendole cierta su partida, le[148] entretuuo mas tiempo de dos meses,
dandole a entender que un dia o otro seria con el en Origua, todo segun
fue muy publico entre los españoles, a fin de que, entreteniendose Pedro
de Orsua con sus soldados mucho tiempo entre aquellos pueblos, que heran
de naturales velicosisimos y de animo yndomitos y soueruios, les diese
ocasion a que tomando las armas uiniesen sobre hel y le desuaratasen,
para despues yntentar el hazer esta jornada, o a lo menos con esto se
escureciese la gloria que en la fama del general Orsua se auia
dibulgado, de que por su buena fortuna y de mucho ardiz y disciplina de
guerra, saldria con la gerra de aquellas sierras y las poblaria y
domaria los naturales della, lo qual tenian muchos pronosticado a Orsua,
pero su pronostico fue al rreues, porquestando Pedro de Orssua en esta
espera de Manjarres con hasta beinte honbres, fuele necesario que los
españoles se diuidiesen a buscar comida a pueblos de paz questauan entre
Santa Marta y Origua, cuyos naturales, viendo esta ocasion de uer
desmandados los soldados por su tierra, juntaronse y tomando las armas
en la mano, dieron en ellos y mataron los mas. Algunos de los cuales,
que heran sueltos y lijeros peones, poniendose en vyda, escaparon de las
manos y crueldad de los uaruaros, y aportando a Santa Marta dieron
auiso a Manjarres de lo que les auia sucedido.
Manjarres, que ninguna cosa le deuio de pesar deste mal suceso,
pareciendo que ya Orsua no podria salir con su yntento y questaria
descuidado desto, por auer acaecido apartado de donde el estaua alojado,
determino dalle auiso, porque rrebolviendo los yndios las armas contra
el no lo hallasen descuidado y asi lo matasen. Escriuio una carta dando
hen ella noticia de lo que pasaua e abian echo los yndios con los que
salieron[149] a buscar comida, y auisandolo que al momento se rretirase
si no queria ser muerto con los que le aconpañauan. El mensajero camino
toda la noche y fue antes de amanecer a donde Pedro de Horsua estaua, y
diole la carta y auiso que lleuaua.
Los yndios de la tierra, como mataron en sus pueblos los españoles que
auian ydo por comida, luego se determinaron de ir a dar sobre el general
Ursua y los que con el auian quedado, y juntandose todos amanescieron
sobre el alojamiento de los españoles al tiempo que Pedro de Orsua
estaua leyendo la carta y auisos de Manjarres, bien descuidado del zerco
que los yndios le tenian puesto; pero como las belas le diesen auiso de
la mucha gente que sobre hellos uenian, y el General dejase la carta
questaua leyendo, con la presteza que se rrequeria tomo las armas, y lo
mesmo hizieron los demas soldados, que heran doze; y saliendo a los
enemigos, grande numero de yndios contra doze españoles, que heran mas
de seis mill yndios, comenzaron a pelear con ellos con balor de
españoles, a los quales ayudo mucho seis arcabuzes que tenian y municion
de poluora con que hacian gran daño en los yndios, porque casi no
perdian ni herrauan tiro, que todos los enpleauan en los enemigos y
matauan muchos dellos, con que los ojeauan y hazian que no llegasen a
tomar a manos a los españoles, pero de fuera hera ynumerable la
flecheria que sobre hellos echauan, aunque con ella no les hizieran daño
ninguno, y asi pelearon todo el dia hasta que la noche los aparto y
diuidio, sin que rreciuiesen ningun daño los nuestros.
Los yndios, temiendo que los españoles, con el anparo y escuridad de la
noche, no se les fuesen dentre manos, pusieron muy escojidas guardas en
los pasos y caminos por donde entendian que los españoles auian de
salir, de suerte que por aquellas partes hera ynposible salir ninguno
sin ser sentido y muerto de los yndios. El General uiendo y entendiendo
esto, propuso a los soldados la aflicion en que estaban y dixoles si
alguno sauia de algun escondido camino por donde aquella noche pudiesen
salir, porque si alli esperauan, el dia siguiente hera ynposible escapar
de las manos de los enemigos, porque con el trauajo de aquel dia estauan
todos muy cansados y deuilitados para cufrir la guerra del siguiente.
Cuñiga, soldado diestro en aquella tierra, se ofrecio de guiar por vn
camino que pasando casi por medio de las poblazones de los yndios sin
ser sentidos, saldrian a tierra de paz si con presteza y diligencia le
siguiesen y se animasen a zufrir el trauajo del caminar toda la noche.
Todos los españoles mostraron animo de tolerar aquello y mucho mas, y
tomando en medio dos mugeres españolas que alli tenian[150], que con
animos baroniles avian echo gran obstentazion en la guerra de aquel dia,
se dieron a caminar por donde Cuñiga los guiaua toda la noche, lleuando
el General la rretaguardia, para que no se le quedase ningun soldado ni
persona atras, y atravesando por las poblacones de los yndios sin ser
sentidos, porque tenian los uaruaros puestos los ojos en otros caminos
apartados de alli, fueron amanescer el General y sus soldados a los
llanos de Bonda, tierra ya segura, donde toparon al capitan Manjarres
con algunos soldados y becinos de Santa Marta, que con esta fingida
ostentacion y perezoso e tardio socorro, les venia a c[151] zocorrer
para mas simulacion de su dañada yntencion, y asi se boluieron todos
juntos a Santa Marta.