En que se escriue los diferentes Cenues[39] que ay, y qual es el
principal, y las sepulturas que en este Fin Cenu se sacaron y su
manera, y el disparate y muerte del capitan Ojeda y de sus
ssoldados.
Antes que pasemos adelante sera uien dar noticia en este lugar desta
noticia del Cenu, que tan nonbrada a sido en estos nuestros tienpos y
codiciada de muchos, por lo que los principales deste Zenu donde Don
Pedro de Heredia estuuo, dixeron a los españoles, y por otras cosas que
adelante se dira.
En este paraje de Cartaxena, entre el rrio Grande de la Magdalena y el
rrio del Darien y el de Cauca, estan estos señores, hazia el Poniente,
los quales son tres Zenues. El primero es este donde Don[40] Pedro de
Heredia llego, que por sus naturales es llamado Fincenu. Esta quatro o
seis leguas apartado del rrio del Darien, que tanbien es llamado del
Cenu, por donde suuio antiguamente el capitan Ojeda, despues que le
mataron a Juan de la Cosa, su conpañero. En este Fincenu se sacaua oro,
mas por rrespeto de ser los moradores del todos plateros y artifizes de
labrar oro, acudian a hellos de los otros dos Cenues donde se sacaua el
oro, y pagauanles su trauajo por algunas joyas y obras de oro que les
hazian, y ansi auian venido a ser muy rricos y a poseher tanto oro como
los españoles en el hallaron, y tambien por otros rrespetos que luego se
dira.
El otro Cenu se decia Cenufana, que tambien fue descubierto por
españoles que de la Gouernacion de Cartajena salieron, del qual tambien
se tratara adelante. El terzero se dize Zanzenu. Este es el que oy esta
uer y descubrir entre el rrio Grande de la Magdalena y el rrio de Cauca.
En estos tres Cenues decian los yndios deste Fincenu que auia tres
diablos por señores, y que el diablo mayor esta en el Pancenu, y en este
Fincenu hesta una hermana del diablo mayor a quien el propio diablo
amaua y quería mucho, por cuyo rrespeto muchos yndios principales del
Pancenu se mandauan lleuar á enterrar al Fincenu con sus rriquezas, y el
questo no hazia enuiauan aquel les señalasen y diesen sepultura en este
Fincenu, y en ella manda enterrar la mitad del oro que tenia, y desta
abusion[41] y supresticion diabolica que entre estos baruaros auia, uino
a estar el Fincenu tan poblado de rricas sepulturas echas de mogotes muy
altos y otros no tanto menos y mas, segun la calidad del yndio que se
enterraua, y tanto quanto edifizio o tumulo de sobre la tierra hera de
alto, tanto tenia de hondo la sepultura, y asi obo y se sacaron rricas
sepulturas de a treinta mill pesos, de a ueinte mill y de honze mill y
seis y siete mill pesos y a menos y a mas[42].
Ubo mucha cantidad de sepulturas que no tenian mogote ni señal encima de
la tierra, y a estas descubrian dando fuego a la savana, y despues de
quemada la paja cauauan y dauan cata en la haz de la tierra, y donde
hallavan dos dedos de tierra negra y luego vna harenilla blanca era
sepultura, y con esta señal seguian asta llegar a donde estaua el
difunto o el oro, y hallandolo no curauan de pasar de alli. Obo gran
cantidad de sepulturas que tuuieron a quinientos y seiscientos pesos, y
pocas de aqui para uajo, y ninguna que hen ella no se hallase oro.
Todo el oro questas sepulturas tenian, estaua puesto al lado del
corazon, y aun en el propio corazon de los muertos, lo qual conocieron
bien en breue los españoles, y despues que dello tuuieron conocimiento
no hazian mas de en descubriendo la sepultura boluer el rrostro al ssol
y cauar a la parte siniestra de la sepultura, y asi hallauan con menos
trauajo lo que auia dentro, porque como en aquella parte del corazon no
ouiese oro no curauan de buscallo, porque tenian ya entendido que auia
de ser su trauajo en bano.
La sepultura del diablo, para uer los españoles lo que hen ella auia,
gastaron mas de mill y quinientos pesos, y con todo este trauajo no
pudieron derriuar de lo que sobre la tierra auia edificado mas de la
mitad; y como ya tenian conocimiento los soldados de la parte donde
auian de hallar el oro y hallaron lo que rreferido, no curaron de echar
mas peones, porque les parecio que hera cosa perdida. Hallaronse ansi
mismo en esta sepultura gran cantidad de mucuras de vino convertido en
agua, y mas de cinquenta piedras de moler, de hechura de las de Nueua
España. Alrrededor de esta sepultura, en contorno de treinta pies,
estauan doze sepulturas yguales, el altor que cada vna tenia, siete
estados, y en cada vna destas se hallaron de honze mill pesos pararriua,
y asi fue grandisima la suma de oro que deste poblezuelo se saco, el
qual no tenia mas de veinte cassas principales, en que los yndios
viuian, y cada casa destas tenia a la rredonda de si otras tres ó quatro
para sus haziendas y seruicios estrahordinarios, las quales eran todas
grandes, de pared alta, casi de la forma y echura que los españoles las
hazen para su biuienda. Preciauanse de tenellas linpias y barridas, para
el qual efeto tenian vnas escouas largas, de la forma que las tienen en
los monasterios, para no auajarse. Durmian o tenian por camas, para
durmir, hamacas.
La señora deste pueblo hera de gran grauedad y muy rrespetada de sus
subditos. Por grandeza acostunbraua que de un lado y otro de su amaca
durmiesen en el suelo dos yndias mozas, gentiles mugeres, los rrostros
bueltos a la tierra, para quando se lebantase o sentase en la amaca
poner sobre hellas los pies. Hera de muy pocos moradores este pueblo,
que hen el no auia a la sazon cien yndios, y parecia por sus rruines[43]
y bestigios, auer sido en tienpo antiguo de mucha becindad.
Preguntoseles a los yndios como heran tan pocos, y si auian sido en otro
tienpo mas: rrespondieron que despues que mataron alli muchos españoles
se auian ydo sienpre apocando y muriendo hasta el estado en questauan.
La gente que estos baruaros destruyeron y mataron fue el capitan Ojeda,
de quien atras e echo mencion, que fue aqui muerto el y toda su jente; y
segun estos mismos yndios contaron, passo desta manera. El principal
deste pueblo tuuo noticia, de yndios sujetos suyos, como el capitan
Hojeda y sus conpañeros, subiendo por el rrio Darien o Cenu arriua, en
sus uergantines, auian llegado a un pueblo questa en las rriueras del
propio rrio, sujeto a este casique, Tocurru[44], apartado deste Cenu
quatro o cinco leguas. Los yndios y principal que en Tocurru auia y
auitauan, dieron luego noticia al casique del Fincenu de la llegada de
los españoles a tierra, y pidiendole ynstruicion y horden de lo que
deuian hazer, ynbioles luego vn capitan yndio con cierta gente de guerra
y mandoles que en ninguna manera esperasen a pelear con los españoles,
sino que les vyesen y se apartasen dellos todo lo posible, de suerte que
no rreciuiesen daño ninguno asta que el juntarse todos los yndios
sujetos suyos y con copia de jente hiziese lo que conuiniese. Los
yndios de Tocorru lo hicieron como les fue mandado, porque luego que
Ojeda habordo en tierra y dio uista a este pueblo, uiendo que los yndios
lo desanparauan y huian, echo en tierra toda la mas gente y siguiendo
con ella el alcanze de los yndios que de yndustria vyan, dejo con poco
rrecaudo y guardia los uergantines y enbaracose en saquear y rrouar lo
que en aquel pueblo auia[45].
Ya questaua algo apartado del rrio, tuuo desto noticia el casique o
señor del Fincenu, e con toda presteza enuio zierta cantidad de yndios
que se metiesen y apoderasen en los uergantines y matasen los que dentro
ouiesen. Hizieronlo estos yndios como les fue mandado, y con mucha
facilidad se apoderaron de los uergantines y mataron los soldados que
dentro hallaron, y el casique con la mesma presteza tomo el rresto de la
jente que le quedaua, que hera grande cantidad, y de noche, con la luna,
dio en el capitan Ojeda, questaua alojado en el propio pueblo de Tocorru
y con mas confianza de la que deuia tener para estar en tierra de
enemigos, y alli, antes que tomasen las armas, les mataron muchos
soldados, y despues se trauo entre todos la pelea vien rreñida por anbas
partes; pero como los yndios heran en numero muy desiguales a los
españoles y peleauan de noche y heran diestros en la tierra y savian las
guaridas, tenian muchas uentajas a Ojeda y a sus soldados, y asi los
desuarataron y mataron todos los mas. Algunos pocos que auian quedado,
pretendiendo saluarse en los uergantines y no sauiendo el mal suceso de
los que en su guarda abian quedado, se fueron rretirando hazia el rrio;
pero desque vieron questauan ya tomados por los yndios, perdieron de
todo punto la esperanza de guarezer y conseruar las uidas, y asi las
uendieron como pudieron, muriendo todos a manos de los yndios, de los
quales dizen tanbien auer perecido y muerto muchos por mano de los
españoles, de suerte que fue para hellos tan calamitosa la uitoria como
para los españoles desdichada y mala afortunada la jornada, en la qual
no entro Diego de Hordas, que se quedo en los nauios y de alli se fue
hen ellos a Cuba, donde paso con Cortes a descubrimiento de la Nueua
España.
Hallaron los españoles de Pedro de Heredia por los buhios y poblacones
de este Fincenu, muchas armas de corazas y espadas y otros muchos
generos de armas de hierro. El muchacho que Don Pedro de Heredia auia
lleuado por guia señalo alli, en aquella canpiña, cierta sepultura y
entierro de oro, que el auia visto hazer, y dijo que la cauasen y
sacarian oro. El Gouernador mando luego a los acadoneros y macheteros
que cauasen luego y trauajasen en desenterrar aquel muerto. Hizose lo
que Pedro de Heredia mando, y con poco trauajo y en menos tienpo sacaron
desta sepultura nueue mill y quinientos pesos de oro fino. Procuro el
Gouernador ynquirir y sauer donde auia mas oro; el casique y su muger se
hallaron presentes a esta ynterrogacion y le dijeron en su lengua que
para que queria mas oro del que en aquella sepultura de aquella canpiña
auia y podia sacar. Heredia les rrespondio que mas querian y mas
buscaua y mas le auian de dar. Rrespondieronle, vista su codicia, que
fuese al Pancenu, questaua treinta jornadas la tierra adentro, y que de
lo que en los buhios avia se podrian cargar todos los que con el yban y
sus cauallos y no lo podrian traer; y esto sin lo que en las sepultvras,
asi del diablo como de los particulares y pleueyos, auia, que hera
ynfinito, porque en aquella tierra lo sacauan de las minas y lo traian
aquel lugar; pero pusole por ynpedimento y estoruo ser pocos los
españoles que yban con el Gouernador para auer de pelear con los yndios
del Pancenu. El Gouernador, como oyo tan buenas y alegres nueuas,
tomando entre los dedos de las manos las narices, comenco a cantar
«quando yo sea gañan, Joanica me lleue el pan».
Rregocijaronse aquel dia, y el siguiente azelerose[46] el Gouernador por
leue ocasion que le sobreuino con vnos soldados de los de Santa Marta,
que lleuaua en su conpañia, contra los quales comenco a dezir que a la
buelta los auia de dejar a todos, antes dentrar en Cartaxena, ahorcados
de los jobos. Parecioles mal esta soueruia y demasia de Pedro de Heredia
a muchos soldados; comenzaron a pronosticar que sino se rreportaua y
media que seria ynfelix el suceso y fin que dende en adelante[47] ouiese
aquella jornada, porque los soldados de Santa Marta, contra quien se
auia ayrado, heran por sus personas estimados y fauorecidos de amigos,
que suelen ser causas estas con que muy comunmente en las Indias se
auajan las hinchazones y elaciones de los gouernadores, sino mudan
condicion y proposito y desimulan mas de lo que querrian, como en alguna
manera lo hizo en esta jornada el gouernador Heredia.