Como el gouernador Pedro de Heredia junto ciento y cinquenta
honbres, y se metio a descubrir la tierra adentro, y llego al
primer Cenu.
Pasados algunos dias de como el gouernador Pedro de Heredia obo
desuaratado al casique e yndios de Turuaco, se hallo con mas copia de
españoles, de los que cada dia yban dejando algunos nauios que tocauan
en Cartaxena, y asi, con mas numero de soldados que antes, salió a
correr[25] la tierra comarcana a Cartaxena y pascificar los naturales
que hen ella auia poblados, entre las quales poblacones desta uez andubo
dos meses con sus soldados, y como la jente desta prouincia generalmente
es uelicosa, muchas ueces en diuersos pueblos tomaron las armas contra
los españoles, aprocuraron[26] desuaratallos y echallos fuera de la
tierra; pero ninguna cosa les presto, porque Pedro de Heredia hera
honbre vien afortunado en guerras de yndios, y los soldados que lleuaua
heran los mas dellos honbres antiguos en las Indias y que en otras
partes se auian ya visto en peleas de yndios, a los quales llaman
baquianos o ysleños, y asi dieron todos muestras de buenos soldados en
las uitorias que contra los yndios esta uez ouieron; y ansi Pedro de
Heredia, sin rreceuir casi daño ninguno, constriño y forco muchos
pueblos de yndios a que rreciuiesen y admitiesen su amistad y
confederacion, lo qual fue echo y efetuado por ellos y le fue guardada
con toda feledelidad[27] y uerdad por el gouernador y sus soldados, que
fue muy gran causa de que otros muchos pueblos de indios hiziesen lo
mesmo y se ynclinasen abrazar la paz y amistad de los españoles; porque
Pedro de Heredia demas de que hazia conseruar la paz y amistad a los
yndios, tenia especial cuidado en mirar por su buen tratamyento y no
consentia que se les hiziese ningun daño ni demasias ni otras biolencias
y fuercas que algunos ynconsiderados soldados les solian hazer, y aun oy
les harian si la mucha justicia que el Rrey tiene puesta para rremediar
estos ecesos, no les fuesen a las manos con rregurosos castigos.
Boluiose despues al tiempo dicho a la ciudad de Cartaxena el Gouernador
y sus soldados, y hallo alli al capitan Mena y al capitan Sosa, que
uenian de Piru e yuan a dar auiso al Enperador del suceso y
descubrimiento de Piru echo por Francisco Picarro, el qual en batalla
auia preso a Guaynacapa, rrey de aquella tierra, y desvaratado con vna
conpañia despañoles las ynumerables jentes queste baruaro auia juntado
para dar batalla a los españoles y echallos de su tierra; pero
fauoresciendo Dios ynmortal a los de Francisco Picarro, les dio vna
uitoria de la qual quedara perpetua memoria en el mundo, y ansi se
detuuieron en este puerto poco los dos Capitanes, prosiguiendo su
derrota y uiaje.
El gouernador Heredia se determino, despues que se uido con alguna copia
de gente, de hazer vn descubrimiento y jornada la tierra adentro, para
el uerano del año uenidero de treinta y cinco; y por que auia de quedar
poca guarnicion de gente en el pueblo, hizo el Gouernador que se hiziese
vn cercado de tapias e palenque de tierra, a manera de fuerte, en que la
gente se rrecojiese si fuese necesario y estuuiesen sseguros de las
asechancas y fuerca de los yndios. Hizosse el fuerte entre el propio
pueblo de Cartaxena y la rriuera y costa del mar que cae a barlouento,
en pocos dias, porque todos los soldados, por principales que fuesen,
trauajauan y ayudauan a hello, no solo con sus pareceres y presencias,
pero atualmente con sus propias manos, haciendo lo que en semejantes
lauores y trauajos suelen hazer los[28] comunes trauajadores y
jornaleros; y lo que mas de loar es que el mismo Governador, no
despreciandose de lo que le hera tan desigual, hazia lo mesmo que los
otros soldados, poniendo por su persona y trauajo todo calor en[29]
fabricacion del fuerte, el qual fue echo en bien pocos dias; y puestas
todas las cosas en horden y concierto, asi para lo que auia de quedar
en Cartaxena como lo que auia de lleuar consigo, salio de Cartajena
despues de la fiesta de los Rreyes con casi ziento y cinquenta honbres,
entre los quales yban señalados y diputados para las necesidades que en
el camino se ofreciesen veinte soldados macheteros y azadoneros, questos
lleuauan a cargo machetes y acadones para abrir el camino o caminos y
aderezar pasos por[30] aquella espesura de la montaña y fragosidad de
las sierras, rrequerian yr aperceuidos desta manera. Ansi mismo yban en
la conpañia treinta honbres de a cauallo, que son la fuerca principal
para la guerra y anparo de los españoles, por ques ya cosa muy
aberiguada en las Indias que adonde no se llevan cauallos para la guerra
de los indios no puede dejar de auer gran rriesgo y peligro y trauajo
demasiado para los españoles[31]. Toda la otra jente heran rrodeleros y
ballesteros.
Metiose la tierra adentro, tomando por derrota la uia del Poniente, y
llegando a diuersas poblacones tuuo muchas guazauaras con los indios y
moradores de los pueblos do llegaua, en las quales le mataron algunos
españoles y le hirieron muchos. Especialmente le pusieron en aprieto en
vn muy gran pueblo, que casi todo vn dia y una noche turo la pelea,
donde pusieron en grande tribulacion y cuidado a los españoles:
tomaronles vn soldado a manos y lleuaronselo uibo, y alla le dieron la
mas cruel muerte que pudieron, y mataron otro en la pelea y hirieron
otros asi de a pie como de a cauallo. De los ginetes salieron heridos en
esta guazauara Alonso Montañes, sobrino del Gouernador, y Ponze,
alguazil mayor, y Martin Niañez Tafur, que se quisieron señalar mas que
otros en la pelea, y aunque salieron mal heridos y estuuieron de las
heridas en peligro de muerte, no murio ninguno de los tres, pero quedo
Tafur medio ciego de un flechazo que le dieron en una zeja. Pero con
todo este trauajo ouieron vitoria de los henemigos, y pasando adelante
nunca les falto guerra de yndios, que auia poblados junto al camino que
lleuauan.
Caminando vn dia los españoles y su Gouernador por vn arroyo seco y muy
falto de agua, por lo qual y por el gran calor, yban los soldados muy
fatigados de sed, hallaron en las uarrancas deste arroyo vn poblecuelo
de yndios cuyos moradores del vyeron, y dellos[32] con su casique o
principal se hizieron[33] fuertes en vn buhio, y alli procuraron
defender sus personas obstinadamente. El Gouernador, por euitar el daño
del casique e yndios que dentro el buhio estauan, procuro con los
ynterpretes y lenguas que tenia, llamar de paz al barbaro y a sus
yndios, que pretendian con sus rrusticas armas permanezer en vna casa
(de) paja y tal que con sola vna centella de fuego que sobre hella
cayera, perescieran y fueran abrasados todos los que dentro estauan, en
lo qual el Gouernador puso tanta dilijencia y calor que casi mitigo en
alguna manera la furia de los baruaros, porque a las uozes que el
Gouernador daua por medio de los ynterpretes, diciendo a los yndios y
casique que en el buhio estauan enzerrados, que no obiesen temor
ninguno, sino que saliesen fuera, que el los rresciuiria en su amistad,
el casique saco las manos fuera del buhio por la puerta, que era
pequeña, y en ellas vna criatura de hasta siete v ocho meses, y uiendo
el Gouernador aquella nouedad e ynvencion de aquel barvaro, le pregunto
que para que efeto sacaua aquella criatura[34]; rrespondio que se la
daua para que comiese. Admirado Heredia de la bestialidad del barbaro,
le dijo que el y los que en su conpañia venian no comian muchachos ni
yndios ningunos, ni tal hera su pretension; a lo qual rreplico el yndio
ynterrogando que le dijesen de que se sustentauan aquellos honbres cuyos
aspectos ysemejables[35] a hellos jamas el no auia bisto. El Gouernador
le dijo que su mantenimiento hera carne de puercos y de venado, y oro.
Entendido esto por el casique, al momento arronjo fuera del buhio vna
chaguala de oro fino que pesaua ocho libras, y le dijo: toma, comete ese
oro, que mientras eso comieres estaremos seguros yo y mis yndios de que
no nos comeras tu ni tus conpañeros. El Gouernador se alegro con el
manjar, y haziendo nueuos alagos a los yndios y al casique, los hizo
salir fuera del buhio y se llegaron donde el estaua, a los quales
pregunto quien le hauia dado aquella chaguala o donde la auia auido; el
qual le dijo, que su mayor, el casique del Senu, le avia dado aquella
chaguala, y que si querian mas oro quel los lleuaria al propio Senu,
donde auia mucho.
Pedro de Heredia, que no era menos cudicioso que las otras jentes, antes
mas que algunos de los que en su conpañia yvan[36], se holgo en gran
manera de oyr la buena nueua y rrogo al casique con grande ahinco que lo
lleuase con breuedad a tan felize lugar, haziendo de nueuo
ynterrogaciones y preguntas sobre la grandeza del oro al mismo casique,
y si el Cenu donde le decia que auia aquel oro, estaua lejos o cerca, y
que cantidad de oro podrian auer del; y fuele rrespondido que hera
grande la suma de oro que en poder de aquel casique y sus yndios auia,
ansi en las sepulturas de los muertos y entierros, como sobre la tierra,
pero que aunque el camino hera corto, que el no se atreuia andallo por
su cargada vejez, mas que para guia le daria vn hijo suyo, muchacho que
le lleuaria por uia derecha donde tanto deseaba.
Temiose el Gouernador no fuese alguna burla o celada que el casique
quisiese armar o hazer, y declarandole su pecho dixo que temia no fuese
engaño fabuloso el que le pretendia hazer, y que por esto no pensaua
sino lleuallo a el propio casique por guia y no a su hijo. Rresciuio
grande alteracion este principal, asi de la poca confianza e credito que
hen el se tenia, como por la biolencia que se le queria hazer en
lleuallo fuera de su pueblo y naturaleza a pasar trauajos en el rremate
de sus dias, y comenco de nueuo a zertificar al Gouernador que no se le
haria ningun engaño, sino que sinceramente seria encaminado y lleuado
por su hijo a donde el decía.
Hizose lo que pretendia y quedo con este contento, y dando a Pedro de
Heredia el muchacho que lo auia de guiar, se partieron otro dia
siguiente y en la primera jornada llegaron a un poblezuelo de pocos
yndios y esos amontados y puestos en lugares seguros: porque como antes
auian tenido noticia de como los españoles se les azercavan, no curaron
de esperallos por no tener con hellos dares ni tomares. Durmieron alli
aquella noche, y el siguiente dia marcharon con buen concierto, segun lo
tenian de costunbre y fueron a dar a unas largas y rrasas campiñas o
sauanas de mas de quinze leguas en contorno, en las quales, obra de tres
leguas metido en lo rraso, estaua el pueblo del Cenu, donde tenian los
yndios sus sepulturas echas sobre la tierra, de suerte que desde lejos
se parecian y devisauan en tal manera que vna muy señalada ssepultura
que los yndios tenian echa a honrra de su simulacro, que fue por los
españoles llamada la sepultura del diablo, se parecia y diuisaua por su
gran altura desde una estendida legua de distancia.
Los españoles fueron sentidos por los yndios deste pueblo antes que
llegasen a el, y asi, desanparandolo de rrepente, se dieron a huir casi
a uista de los soldados, los quales no fueron nada perezosos en seguir
el alcanze, y mediante su buena diligencia, prendieron al cacique de
aquel pueblo y a su muger, que hera la natural[37] señora de aquel
pueblo, y era llamada la Toto[38]. Dieronse luego los soldados á buscar
lo quen las sepulturas y casas auia, y hallaron en el buhio o sepultura
del diablo mas de quarenta mill pesos de fino oro, sin otra mucha
cantidad que por las casas y sepulturas se sacaron, como adelante dire.