CAPITULO TRES

Como el gouernador Pedro de Heredia junto ciento y cinquenta

honbres, y se metio a descubrir la tierra adentro, y llego al

primer Cenu.

Pasados algunos dias de como el gouernador Pedro de Heredia obo

desuaratado al casique e yndios de Turuaco, se hallo con mas copia de

españoles, de los que cada dia yban dejando algunos nauios que tocauan

en Cartaxena, y asi, con mas numero de soldados que antes, salió a

correr[25] la tierra comarcana a Cartaxena y pascificar los naturales

que hen ella auia poblados, entre las quales poblacones desta uez andubo

dos meses con sus soldados, y como la jente desta prouincia generalmente

es uelicosa, muchas ueces en diuersos pueblos tomaron las armas contra

los españoles, aprocuraron[26] desuaratallos y echallos fuera de la

tierra; pero ninguna cosa les presto, porque Pedro de Heredia hera

honbre vien afortunado en guerras de yndios, y los soldados que lleuaua

heran los mas dellos honbres antiguos en las Indias y que en otras

partes se auian ya visto en peleas de yndios, a los quales llaman

baquianos o ysleños, y asi dieron todos muestras de buenos soldados en

las uitorias que contra los yndios esta uez ouieron; y ansi Pedro de

Heredia, sin rreceuir casi daño ninguno, constriño y forco muchos

pueblos de yndios a que rreciuiesen y admitiesen su amistad y

confederacion, lo qual fue echo y efetuado por ellos y le fue guardada

con toda feledelidad[27] y uerdad por el gouernador y sus soldados, que

fue muy gran causa de que otros muchos pueblos de indios hiziesen lo

mesmo y se ynclinasen abrazar la paz y amistad de los españoles; porque

Pedro de Heredia demas de que hazia conseruar la paz y amistad a los

yndios, tenia especial cuidado en mirar por su buen tratamyento y no

consentia que se les hiziese ningun daño ni demasias ni otras biolencias

y fuercas que algunos ynconsiderados soldados les solian hazer, y aun oy

les harian si la mucha justicia que el Rrey tiene puesta para rremediar

estos ecesos, no les fuesen a las manos con rregurosos castigos.

Boluiose despues al tiempo dicho a la ciudad de Cartaxena el Gouernador

y sus soldados, y hallo alli al capitan Mena y al capitan Sosa, que

uenian de Piru e yuan a dar auiso al Enperador del suceso y

descubrimiento de Piru echo por Francisco Picarro, el qual en batalla

auia preso a Guaynacapa, rrey de aquella tierra, y desvaratado con vna

conpañia despañoles las ynumerables jentes queste baruaro auia juntado

para dar batalla a los españoles y echallos de su tierra; pero

fauoresciendo Dios ynmortal a los de Francisco Picarro, les dio vna

uitoria de la qual quedara perpetua memoria en el mundo, y ansi se

detuuieron en este puerto poco los dos Capitanes, prosiguiendo su

derrota y uiaje.

El gouernador Heredia se determino, despues que se uido con alguna copia

de gente, de hazer vn descubrimiento y jornada la tierra adentro, para

el uerano del año uenidero de treinta y cinco; y por que auia de quedar

poca guarnicion de gente en el pueblo, hizo el Gouernador que se hiziese

vn cercado de tapias e palenque de tierra, a manera de fuerte, en que la

gente se rrecojiese si fuese necesario y estuuiesen sseguros de las

asechancas y fuerca de los yndios. Hizosse el fuerte entre el propio

pueblo de Cartaxena y la rriuera y costa del mar que cae a barlouento,

en pocos dias, porque todos los soldados, por principales que fuesen,

trauajauan y ayudauan a hello, no solo con sus pareceres y presencias,

pero atualmente con sus propias manos, haciendo lo que en semejantes

lauores y trauajos suelen hazer los[28] comunes trauajadores y

jornaleros; y lo que mas de loar es que el mismo Governador, no

despreciandose de lo que le hera tan desigual, hazia lo mesmo que los

otros soldados, poniendo por su persona y trauajo todo calor en[29]

fabricacion del fuerte, el qual fue echo en bien pocos dias; y puestas

todas las cosas en horden y concierto, asi para lo que auia de quedar

en Cartaxena como lo que auia de lleuar consigo, salio de Cartajena

despues de la fiesta de los Rreyes con casi ziento y cinquenta honbres,

entre los quales yban señalados y diputados para las necesidades que en

el camino se ofreciesen veinte soldados macheteros y azadoneros, questos

lleuauan a cargo machetes y acadones para abrir el camino o caminos y

aderezar pasos por[30] aquella espesura de la montaña y fragosidad de

las sierras, rrequerian yr aperceuidos desta manera. Ansi mismo yban en

la conpañia treinta honbres de a cauallo, que son la fuerca principal

para la guerra y anparo de los españoles, por ques ya cosa muy

aberiguada en las Indias que adonde no se llevan cauallos para la guerra

de los indios no puede dejar de auer gran rriesgo y peligro y trauajo

demasiado para los españoles[31]. Toda la otra jente heran rrodeleros y

ballesteros.

Metiose la tierra adentro, tomando por derrota la uia del Poniente, y

llegando a diuersas poblacones tuuo muchas guazauaras con los indios y

moradores de los pueblos do llegaua, en las quales le mataron algunos

españoles y le hirieron muchos. Especialmente le pusieron en aprieto en

vn muy gran pueblo, que casi todo vn dia y una noche turo la pelea,

donde pusieron en grande tribulacion y cuidado a los españoles:

tomaronles vn soldado a manos y lleuaronselo uibo, y alla le dieron la

mas cruel muerte que pudieron, y mataron otro en la pelea y hirieron

otros asi de a pie como de a cauallo. De los ginetes salieron heridos en

esta guazauara Alonso Montañes, sobrino del Gouernador, y Ponze,

alguazil mayor, y Martin Niañez Tafur, que se quisieron señalar mas que

otros en la pelea, y aunque salieron mal heridos y estuuieron de las

heridas en peligro de muerte, no murio ninguno de los tres, pero quedo

Tafur medio ciego de un flechazo que le dieron en una zeja. Pero con

todo este trauajo ouieron vitoria de los henemigos, y pasando adelante

nunca les falto guerra de yndios, que auia poblados junto al camino que

lleuauan.

Caminando vn dia los españoles y su Gouernador por vn arroyo seco y muy

falto de agua, por lo qual y por el gran calor, yban los soldados muy

fatigados de sed, hallaron en las uarrancas deste arroyo vn poblecuelo

de yndios cuyos moradores del vyeron, y dellos[32] con su casique o

principal se hizieron[33] fuertes en vn buhio, y alli procuraron

defender sus personas obstinadamente. El Gouernador, por euitar el daño

del casique e yndios que dentro el buhio estauan, procuro con los

ynterpretes y lenguas que tenia, llamar de paz al barbaro y a sus

yndios, que pretendian con sus rrusticas armas permanezer en vna casa

(de) paja y tal que con sola vna centella de fuego que sobre hella

cayera, perescieran y fueran abrasados todos los que dentro estauan, en

lo qual el Gouernador puso tanta dilijencia y calor que casi mitigo en

alguna manera la furia de los baruaros, porque a las uozes que el

Gouernador daua por medio de los ynterpretes, diciendo a los yndios y

casique que en el buhio estauan enzerrados, que no obiesen temor

ninguno, sino que saliesen fuera, que el los rresciuiria en su amistad,

el casique saco las manos fuera del buhio por la puerta, que era

pequeña, y en ellas vna criatura de hasta siete v ocho meses, y uiendo

el Gouernador aquella nouedad e ynvencion de aquel barvaro, le pregunto

que para que efeto sacaua aquella criatura[34]; rrespondio que se la

daua para que comiese. Admirado Heredia de la bestialidad del barbaro,

le dijo que el y los que en su conpañia venian no comian muchachos ni

yndios ningunos, ni tal hera su pretension; a lo qual rreplico el yndio

ynterrogando que le dijesen de que se sustentauan aquellos honbres cuyos

aspectos ysemejables[35] a hellos jamas el no auia bisto. El Gouernador

le dijo que su mantenimiento hera carne de puercos y de venado, y oro.

Entendido esto por el casique, al momento arronjo fuera del buhio vna

chaguala de oro fino que pesaua ocho libras, y le dijo: toma, comete ese

oro, que mientras eso comieres estaremos seguros yo y mis yndios de que

no nos comeras tu ni tus conpañeros. El Gouernador se alegro con el

manjar, y haziendo nueuos alagos a los yndios y al casique, los hizo

salir fuera del buhio y se llegaron donde el estaua, a los quales

pregunto quien le hauia dado aquella chaguala o donde la auia auido; el

qual le dijo, que su mayor, el casique del Senu, le avia dado aquella

chaguala, y que si querian mas oro quel los lleuaria al propio Senu,

donde auia mucho.

Pedro de Heredia, que no era menos cudicioso que las otras jentes, antes

mas que algunos de los que en su conpañia yvan[36], se holgo en gran

manera de oyr la buena nueua y rrogo al casique con grande ahinco que lo

lleuase con breuedad a tan felize lugar, haziendo de nueuo

ynterrogaciones y preguntas sobre la grandeza del oro al mismo casique,

y si el Cenu donde le decia que auia aquel oro, estaua lejos o cerca, y

que cantidad de oro podrian auer del; y fuele rrespondido que hera

grande la suma de oro que en poder de aquel casique y sus yndios auia,

ansi en las sepulturas de los muertos y entierros, como sobre la tierra,

pero que aunque el camino hera corto, que el no se atreuia andallo por

su cargada vejez, mas que para guia le daria vn hijo suyo, muchacho que

le lleuaria por uia derecha donde tanto deseaba.

Temiose el Gouernador no fuese alguna burla o celada que el casique

quisiese armar o hazer, y declarandole su pecho dixo que temia no fuese

engaño fabuloso el que le pretendia hazer, y que por esto no pensaua

sino lleuallo a el propio casique por guia y no a su hijo. Rresciuio

grande alteracion este principal, asi de la poca confianza e credito que

hen el se tenia, como por la biolencia que se le queria hazer en

lleuallo fuera de su pueblo y naturaleza a pasar trauajos en el rremate

de sus dias, y comenco de nueuo a zertificar al Gouernador que no se le

haria ningun engaño, sino que sinceramente seria encaminado y lleuado

por su hijo a donde el decía.

Hizose lo que pretendia y quedo con este contento, y dando a Pedro de

Heredia el muchacho que lo auia de guiar, se partieron otro dia

siguiente y en la primera jornada llegaron a un poblezuelo de pocos

yndios y esos amontados y puestos en lugares seguros: porque como antes

auian tenido noticia de como los españoles se les azercavan, no curaron

de esperallos por no tener con hellos dares ni tomares. Durmieron alli

aquella noche, y el siguiente dia marcharon con buen concierto, segun lo

tenian de costunbre y fueron a dar a unas largas y rrasas campiñas o

sauanas de mas de quinze leguas en contorno, en las quales, obra de tres

leguas metido en lo rraso, estaua el pueblo del Cenu, donde tenian los

yndios sus sepulturas echas sobre la tierra, de suerte que desde lejos

se parecian y devisauan en tal manera que vna muy señalada ssepultura

que los yndios tenian echa a honrra de su simulacro, que fue por los

españoles llamada la sepultura del diablo, se parecia y diuisaua por su

gran altura desde una estendida legua de distancia.

Los españoles fueron sentidos por los yndios deste pueblo antes que

llegasen a el, y asi, desanparandolo de rrepente, se dieron a huir casi

a uista de los soldados, los quales no fueron nada perezosos en seguir

el alcanze, y mediante su buena diligencia, prendieron al cacique de

aquel pueblo y a su muger, que hera la natural[37] señora de aquel

pueblo, y era llamada la Toto[38]. Dieronse luego los soldados á buscar

lo quen las sepulturas y casas auia, y hallaron en el buhio o sepultura

del diablo mas de quarenta mill pesos de fino oro, sin otra mucha

cantidad que por las casas y sepulturas se sacaron, como adelante dire.

Historia de Venezuela, Tomo II · 第 19 / 273 题