LA CASA MISTERIOSA

Además de estas curiosidades, había en mi barrio algo que llegó a ser

durante mi infancia una gran preocupación.

Era una casa pequeña de la calle de Santa María, que hacía esquina a una

callejuela que llevaba el nombre del duque de Nájera.

Esta casa tenía dos cuerpos: piso principal, con cuatro balcones muy

grandes y muy altos, con las vidrieras de cristales pequeños, verdosos y

emplomados, y un segundo piso, estrecho y cuadrado, a modo de torre, con

un solo balcón.

En el piso bajo no tenía más abertura que unos ventanillos altos, con

rejas, y un portal estrecho, de trabuco, del que partía una escalera de

caracol.

Los chicos del barrio solían decir que aquella casa amarilla era

misteriosa en extremo; algunos aseguraban que en ella había duendes;

otros afirmaban que monederos falsos; pero los más enterados decían que

era uno de los puntos de cita de los masones.

Esta versión, poco a poco fué generalizándose, y entre la gente del

barrio se llamaba aquella casa la casa de los masones. Se contaban

historias extraordinarias de las reuniones que tenían allí los afiliados

a esta secta, en las cuales todos iban enmascarados. Se afirmaba que

bebían sangre y juraban guardar su secreto, delante de una calavera,

con la punta de una espada desnuda en el pecho.

Muchas veces, de chico, estuve mirando aquella casa amarilla con gran

curiosidad. De día no entraba nadie; sólo, a veces, al anochecer, se

veía pasar algún embozado; daba unos golpes con los nudillos en la

puerta, se abría ésta con una cuerda atada al picaporte desde arriba, y

el hombre desaparecía en la obscuridad.

El aprendiz de conspirador · 第 134 / 204 题