EL ENTUSIASMO LIBERAL

Estaban tomando el café cuando delante del parador la charanga del

regimiento de Zurbano comenzó a tocar el himno de Riego.

Zurbano, Aviraneta, Leguía, Mecolalde y los oficiales salieron al

balcón.

Soldados y gentes del pueblo se habían amontonado delante de la casa.

Uno de los soldados llevaba en la cabeza un sombrero de teja, grande, y

repartía bendiciones, entre las carcajadas de los demás.

Cuando los jefes aparecieron en el balcón cesó el tumulto.

--¡Viva Zurbano!--gritó un hombre del pueblo con voz furiosa, levantando

un garrote blanco en el aire.

--¡Viva!--repitieron varias voces, igualmente frenéticas.

Zurbano se estremeció; parecía un caballo encabritado.

--¡Riojanos!--exclamó con voz vibrante, agarrándose con las dos manos al

hierro del balcón--. ¡Viva la reina!

--¡Viva!

--¡Viva la Constitución!

--¡Viva!

--¡Viva la libertad!--gritó Aviraneta.

--¡Viva!

La charanga volvió a tocar el himno de Riego aun con más brío.

Pello quedó asombrado al mirar a Aviraneta. Estaba pálido de la emoción,

con las lágrimas en los ojos.

--Maestro, está usted emocionado. El aire de la Libertad le emborracha.

--Sí; es verdad.

--¡Si le llegan a usted a ver en el balcón las Piscinas!--añadió Pello,

burlonamente.

Aviraneta sonrió, y tuvo que limpiarse disimuladamente los ojos.

V

El aprendiz de conspirador · 第 116 / 204 题