HISTORIAS RETROSPECTIVAS

REZO el Benedícite?--preguntó Aviraneta, tomando una actitud compungida,

de cura.

Zurbano contestó con una blasfemia.

--Déjalas para el final--advirtió Aviraneta--; ahora estamos en la sopa.

La conversación se generalizó en seguida. Zurbano era muy ocurrente;

tenía gran repertorio de anécdotas y de cosas vistas, y salpimentaba sus

relatos con interjecciones riojanas y blasfemias de todas las regiones.

Al oirle se comprendía la fama terrible del guerrillero liberal. Para

una persona circunspecta y religiosa, un hombre como aquél, tan

exaltado, tan furibundo, tan bárbaro, que exponía la vida a cada paso,

que obligaba a pagar contribuciones a los conventos y quemaba sin

escrúpulo las iglesias, que hablaba blasfemando e insultando, tenía que

parecer un energúmeno, un monstruo vomitado por el infierno.

El aprendiz de conspirador · 第 104 / 204 题