EL ATAQUE

ACABABAN de dar las doce en el reloj de la iglesia de San Juan cuando se

oyeron golpes en la puerta.

--¡Ya están ahí!--dijo Aviraneta, y, acercándose a Leguía, le zarandeó

fuertemente--. ¡Eh, Pello!

--¿Qué pasa?--preguntó Pello, asombrado.

--Levántate.

Leguía se despejó pronto.

--¡Ya los tenemos ahí!--exclamó Aviraneta.

Los dos escucharon en silencio.

--Hablan con la criada--dijo Leguía.

--Sí. A ver, a ver qué es lo que quieren.

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El aprendiz de conspirador · 第 90 / 204 题