LEGUÍA SE ESCAPA

--Y más cosas podría contar donde ha intervenido ese bandido; ese

Aviraneta que Dios confunda--dijo el hombre de la zamarra.

--Hay que acabar con él--exclamó Estúñiga, dando un puñetazo en la mesa.

Es lo que yo pretendo--repuso el hombre de la zamarra--. Voy siguiéndole

los pasos, y ha de caer. Tarde o temprano ha de caer.

--Tú nos ayudarás, Leguía, ¿eh?--dijo Estúñiga.

--¿Yo? Yo, no. Yo no soy carlista. Allá vosotros.

Y Pello se levantó decidido de la mesa.

--Entonces, si no es de los nuestros, ¿para qué ha venido?--preguntó el

hombre de la zamarra.

El Caracolero, que estaba al lado de Leguía, le agarró por el brazo.

Pello intentó desasirse; pero como el otro le oprimía con fuerza, le

cogió por el cuello, le zarandeó con furia y le tiró contra la pared.

Estúñiga y el Raposo se levantaron a impedirle la salida: el Raposo,

armado de una navaja; Pello, que había visto que tras él había una

puerta entreabierta, cogió el candil y lo tiró contra los que le

atacaban, dejando el figón a obscuras.

Después retrocedió a ganar la puerta. Pasó por un corral estrecho, subió

unas escaleras, luego bajó otras, y salió a un portal de la calle de

Santa Engracia.

¡Qué tíos más brutos!--murmuró.

Como era la hora en que solía ir a buscar al capitán Herrera, para cenar

juntos, se dirigió al portal de San Juan; pero Herrera aquel día había

marchado a Logroño.

El aprendiz de conspirador · 第 83 / 204 题