EN SAN SEBASTIÁN

Por el año 29, don Luis fué enviado de guarnición a San Sebastián, y don

Fernando, que tenía un gran cariño por su hermano, consiguió que a él

también le trasladaran a la capital guipuzcoana. Los dos y yo nos

instalamos en la calle del Campanario, en una casita pequeña, próxima al

arco que pasa por encima de la calle del Puerto.

Vivíamos allí tranquilamente; mis señoritos hacían en la ciudad buen

papel; eran arrogantes mozos, hombres finos y bien educados.

Yo les aconsejaba que buscaran alguna rica heredera para casarse con

ella y poder volver a levantar la casa de Vargas.

Al poco tiempo de estar en San Sebastián, don Fernando y yo notamos que

el hermano menor, don Luis, iba por mal camino. Frecuentaba mucho la

tertulia de Arrillaga, un comerciante rico, tildado de liberal, e iba al

anochecer a la platería de don Vicente Legarda.

Este platero era hombre de ideas revolucionarias, y su casa, un antro

donde se reunían Beunza, Orbegozo, Zuaznavar, Baroja, don Lorenzo de

Alzate y otros liberales exaltados de San Sebastián.

Al prevenirle don Fernando y yo de los peligros que corría en unión de

aquella gente, don Luis nos confesó que estaba enamorado de la hija

mayor de Arrillaga, Juanita, y que ella le correspondía.

El liberalismo de don Luis no tenía más causa que ésta: el amor.

Al oir aquella declaración vi que don Fernando quedaba lívido; después

comprendí que él también estaba prendado de la muchacha.

El aprendiz de conspirador · 第 77 / 204 题