AL día siguiente era domingo, y Pello fué a misa mayor.
Al pasar por cerca de la iglesia vió que el viajero de luto, a quien la
noche antes había visto salir de casa de las Piscinas, entraba en la de
Salazar.
Pello se quedó asombrado. Este salto del tradicionalismo arcaico y
piscinesco al liberalismo oportunista y salazariano, si alguno lo daba
en Laguardia era después de graves vacilaciones, de maduras reflexiones
y de mucho tiempo.