LOS ALREDEDORES

Los campos de los alrededores estaban en aquella época en el mayor

abandono, y pocas veces se veía trabajar en los viñedos y en las

heredades.

En los pueblos que se divisaban desde lo alto del cerro de Laguardia se

advertían con frecuencia llamas y enormes humaredas de los pajares

incendiados, y se oía a veces el rumor de las descargas.

Los aldeanos de Paganos y del Villar, y de Viñaspre y de El Ciego, ya no

pasaban con sus caballerías por los caminos llevando sacos de trigo, ni

las mujeres de Cripan se acercaban al pueblo con sus machos cargados de

leña; sólo los convoyes militares, formados por grandes galeras en fila,

custodiadas por la tropa, se acercaban a Laguardia.

Durante el invierno, con las nevadas, la campiña quedaba aún más triste

que de ordinario; la sierra aparecía como un paredón gris, veteado de

blanco, y sobre la alba y solitaria extensión de las heredades y de los

viñedos brillaba el resplandor de los incendios y resonaba el estampido

del cañón.

Hacia el Sur de Laguardia, dos lagunas grandes, redondas, alimentadas

con las nieves y con las aguas del invierno, parecían dos ojos claros

que reflejasen el cielo.

El aprendiz de conspirador · 第 43 / 204 题